INTRODUCCIÓN Y PRÓLOGO

Esta es la fotografía del libro original denominado “Ciencia y Religión del Porvenir”, publicado en la Ciudad de México, el año de 1897. Fuente: Santiago Avilés Vázquez
CIENCIA Y RELIGION DEL PORVENIR SOLUCION A LOS GRANDES PROBLEMAS POR JESUS CEBALLOS DOSAMANTES MÉXICO EDUARDO DUBLAN, IMPRESOR CALLEJÓN DE CINCUENTA Y SIETE NUM. 7. 1897
PROLOGO Ciencia y Religión del Porvenir, es un libro que escribió Don Jesús Ceballos Dosamantes el año de 1897, el conocimiento que se proporciona es paradigmático, en virtud de que las hipótesis que presenta para la ciencia de finales del Siglo XIX, se han ido verificando a fines del Siglo XX y principios del Siglo XXI, y aún, faltan algunas otras por comprobar en la ciencia experimental actual. En esencia, se explica el proceso de integración evolutiva y se propone la relación causa efecto de este asunto: desde el big bang, cuando empezó a contar el tiempo, se inició el movimiento y dio principió la evolución. En este contexto, es muy importante mencionar desde el inicio, que la definición de átomo1 que se utiliza es: el átomo como bloque básico e indivisible que compone la materia del universo, que fue postulado por la escuela atomista en la Antigua Grecia, Siglo V A.C., siendo Demócrito uno de sus exponentes; en la actualidad, el Ing. Mario Vázquez Reyna, en su libro “Reflexiones en torno a la materia, la energía y la 1 Las primeras referencias que se tiene sobre el concepto del átomo se remonta a la antigua India en el siglo XVI A.C la Nyaya y Vaisheshika que son las escuelas de pensamiento de la India desarrollaron y elaboraron teorías de cómo los átomos se combinan para dar lugar a objetos más complejos, primero en parejas y en tríos de pares. Las referencias a los átomos en el oeste emergieron un siglo más tarde en la Grecia de Leucipo que era estudiante, Demócrito, sistematizó sus puntos de vista. En aproximadamente 450 A.C., Demócrito definió lo que el átomo es para el mundo occidental. El pensaba que era una pieza básica de la materia que no se podía subdividir más. Esa idea estaría sin cambios y no tendría respuesta durante los próximos dos milenios. El punto de vista del átomo deriva de la observación de las chispas generadas cuando el ámbar era frotado con lana. La chispa era vista como una especie de fluido que fluia entre los dos objetos. Demócrito filosofaba acerca de la naturaleza de la división respecto a su última unidad. El siguiente avance significativo no se realizó hasta que en 1773 cuando se postuló que: «La materia no se crea ni se destruye, simplemente se transforma»
masa” (Vázquez-Reyna, 1998), al átomo de los griegos le denomina “Partícula mínima2”. Tambien es necesario precisar el concepto de materia que se utiliza; para ello, se dice que la materia tiene las siguientes propiedades fundamentales3: “Primera. Es indestructible, y existe en cantidad infinita, por lo cual la nada no ha existido, no existe, y no existirá jamás, y se generan las leyes de conservación. El orden universal proviene del carácter inmutable de las propiedades de los componentes primigenios de la materia. Segunda. La materia es impenetrable a muy cortas distancias. Es y tiene su propio espacio. A distancias grandes los espacios de los átomos son penetrables, siendo campos y se superponen generando el espacio ordinario, el cual es, como se dice, propiedad de la materia, y no puede estar vacío, ya que él mismo es materia. Tercera. La Materia está compuesta de átomos. Los componentes atómicos de la Materia poseen la energía o la inercia, son heterogéneos entre sí, y el carácter de la heterogeneidad es energético o inercial, por ello se generan el movimiento y la oposición a él, la tendencia al reposo, universales, y la diversidad universal. Cuarta. En virtud de su energía o inercia, los átomos de materia con energía y los átomos de materia con inercia son contradictorios entre ellos, aplican fuerzas hacia fuera de sí mismos y por ello se hacen ponderables. Estos átomos son componentes de los átomos, así llamados, de los elementos 2 El bosón de Higgs, particula descubierta el 4 de julio del 2012, por el grupo de trabajo del Colisionador de Hadrones, de la Organización Europea para la Investigación Nuclear; es muy proximo al concepto de Particula Minima. 3 Váquez-Reyna, Mario (2008). Teoría General de la materia. Borrador. Cuidad de México.
químicos. Quinta. Se asocian los átomos entre sí por su energía, o por su inercia, es decir, se integran entre sí los de la misma esencia, y por su asociación, de los que se mueven, los de la esencia dinámica, generan el movimiento universal, la vida, el proceso universal de integración evolutiva y la diversidad universal, y los de la esencia estática, que se oponen a la vida, generan la gravedad y lo inerte e intentan detener el progreso tendiendo al reposo, sin tregua. Sexta. La existencia y forma de ser de la materia no dependen de que algún Ser la observe, es decir, existe por sí misma y es, y tiene por ello carácter objetivo. Séptima. Es cognoscible por sí misma siendo un ser integrado. Y, se reitera, genera el conocimiento de sí misma, por si misma. Octava. Sus propiedades le son inmanentes, esto es, la constituyen, y no fueron creadas. Novena. La vida es propiedad de la materia dinámica. Esta propiedad se manifiesta como vida orgánica cuando una entidad dinámica alcanza cierto nivel de integración evolutiva, el de las algas, por ejemplo, en las cuales el fenómeno de la individuación aparece por primera vez en la historia del proceso de integración evolutiva. Y mucho después, a su debido tiempo, aparece la conciencia en los seres que alcanzaron el último nivel de integración evolutiva, logrado hasta la fecha”. Por otra parte, una palabra que Ceballos utiliza frecuentemente a lo largo de la obra, es Éter: fluido sutil e invisible que se suponía (finales del siglo XIX) llenaba todo el espacio y era el soporte de las ondas físicas; actualmente puede ser, lo que se denomina materia obscura. Por ultimo, también es necesario decir que: la ortografía, la
semántica y el estilo literario del libro, es la del español mexicano de las postrimerías del Siglo XIX. Junio de 2017 Don Jesús Ceballos Dosamantes (1850-1916), filosofo mexicano que nació en la Ciudad de Monterrey, Nuevo León, México.
INTRODUCCIÓN. I STA introducción presenta, en breve suma rio, todas las proposiciones fundamenta les que en sistematizado enlace constitu yen la Síntesis Científica que ofrece este libro; por tal medio, el lector adquirirá desde el principio, un concepto general de la doctrina, y se le hará más fácil emprender el estudio de la obra. Comenzaremos por hacer compendiado exámen de todo lo que el hombre conoce del mun do objetivo. En el reino mineral, conoce los cuerpos llamados simples, como el hidrógeno, el mercurio y el fierro; y los cuerpos compues tos, como el aire, el agua y la sal común. En el reino vegetal, conoce múltiples y varios tipos,
4 INTRODUCCIÓN. desde las algas y los musgos, hasta los fresnos y las encinas. En el reino animal, también co noce variadísimos tipos, que comienzan con los zoófitos, cual la esponja, y terminan con el hom bre; último término en la escala zoológica, ó animal. Después de señalar lo que el hombre conoce en los reinos naturales, que ofrece el planeta Tierra, pasemos á inventariar los objetos que conoce, existentes fuera del planeta. Conoce al Sol, á los planetas que, como el nuestro, giran en torno de aquel foco luminoso; conoce á la Luna, que es satélite de la Tierra, y á los satélites de los otros planetas; conoce á las miriadas de estrellas que brillan en el fir mamento, y que son soles, aún más grandes que el Sol que nos alumbra; conoce á esos cuer pos celestes, que describen enormes órbitas y que se llaman cometas; por último, conoce las masas blanquecinas y luminosas de que está constituida una nebulosa. Sólo nos resta seña lar un fluido que no es ponderable, que no hie re nuestros vulgares sentidos, pero que el sen tido intelectual le ha visto por intuición; á tal fluido, la ciencia moderna le llama éter, y la an tigua ciencia del Oriente le dió otros nombres. Tal fluido etéreo, ocupa todo lugar vacío de substancia ponderable; así en los pequeños es pacios intermoleculares, como en los enormes
INTRODUCCIÓN. 5 espacios interplanetarios é intersidéreos. Quie re decir: el éter constituye fluido Océano infini to en el cual navega la substancia ponderable que hiere nuestros sentidos. Bien, pues á eso que da existencia á las co sas que hemos inventariado, el hombre le quiso llamar Materia, significando con una sola pa labra, la idea intuitiva de que el Material Cós mico constituye Unidad Suprema. Pero, ¿cómo es que del seno dela Unidad sale la multiplicidad y variedad de típicos seres? ¿Lo absoluto homogéneo puede engendrar lo heterogéneo? ¿Por qué existe la antítesis en todos los ór denes del Universo? ¿Puede la fuerza dinámica ser atributo de la misma raíz que posee la negativa fuerza está tica? ¿Puede la luz ser de la misma naturaleza que las tinieblas? ¿Por qué existe la planta nutritiva y la ve- nenosa? · ¿Por qué frente á la hembra que amamanta sus cachorros, está la que se los come? ¿Por qué frente al amor, la humildad y el al truismo, están el odio, la soberbia y el egoísmo? ¿Puede el Bien engendrar al Mal y la Vida á la Muerte? En suma, ¿puede una causa homogénea en-
6 INTRODUCCIÓN. gendrar, lo mismo lo positivo que lo negativo? La ciencia aún no ha podido resolver estos problemas trascendentales, porque le falta la clave fundamental, porque la Esfinge sólo po día hablar, cuando se supiera lo que es aquello que da existencia real y objetiva á los engen dros cósmicos, aquello á que el hombre le plu go llamar Materia. Existe una escuela científica y filosófica, que se llama Materialista, pero no obstante este tí tulo, sus maestros no saben qué cosa es Mate ria, y no obstante que desconocen la raíz tras cendental de la Materia, tienen la imprudencia de afirmar, que ella no puede tener finalidad trascendente. Existe otra escuela que se llama Metafísica, y sus maestros tampoco saben qué cosa es Ma teria; pero se atreven á juzgar de lo que no sa ben, y dicen: que la Materia es inerte, y que por sí sola no puede tener propiedades y atri butos de orden trascendental. Una de estas es cuelas Metafísicas que deriva de arcaica escue la India, hasta se atreve á decir que la Materia no existe, que es pura ilusión; que al desapare cer esa ilusión; quedará la gran realidad; esto es, el espacio infinito, sin materia, y en el cual se cernirán quiméricas entidades abstractas; ó lo que es lo mismo, la absoluta negación, la na da. Pero ellos no le llaman así; pues esa casta
INTRODUCCIÓN. 7 de metafísicos, á la gran nada le llama Dios, y á las nadas inferiores, que se desbaratan en el seno de la gran nada, les da el nombre de es píritus. Por último, existe la escuela Positivista. En tre sus adeptos, unos admiten y otros no, la rea- lidad de la Materia, y sus émulos más caracte rizados, han prohijado la teoría evolutiva que proviene del Antiguo Oriente; pero á la teoría no le dan carácter de orden trascendental, y par ten de una base que no explica los problemas que más arriba hemos señalado, ni dan satisfac toria· resolución á estos otros: si las facultades de conciencia se transmiten, según ellos, por herencia, ¿cómo es que los progenitores de los grandes genios, fueron humildísimos seres, de vulgares dotes intelectuales, y cómo es que los descendientes de .esos grandes genios no repro dujeron los grandes atributos de sus padres? ¿Cómo es, que no habiendo cruzamiento en tre el antropomorfo y el hombre, subsiste un término naciente en la escala humana, signifi cado por los salvajes del África y de Australia? Cuando quedó fijo en la escala animal el ti po hombre, ¿por qué la especie que ya produjo un Newton y un Víctor Hugo, todavía genera tipos que no saben contar más de cuatro? La escuela Positivista condensa la labor cien tífica de todos los grandes hombres y
8 INTRODUCCIÓN. ma, como únicos medios para llegará conoci mientos positivos, la observación, la experimen tación y el cálculo matemático, instrumentos en verdad poderosos, que deben ponerse al ser vicio de la razón, para que ésta confirme sus juicios. Más si por una parte el Positivismo ha prestado grandes servicios á la ciencia: por otra ha creado prejuicios, que constriñen el ra ciocinio, poniendo á éste injustificables límites. Pero, semejante mal, tórnase en bien si se atiende á que, lo que el Positivismo ha hecho en la esfera de la teoría, lo ha hecho sin base fundamental; de ahí, que ha establecido teorías falsas, que han arraigado errores y ahora será difícil destruirlos. A ese Todo Material que constituye el Uni verso, le vamos á estudiar desde sus elementos raices; sabremos lo que es la Suprema Unidad Materia, y luego que la conozcamos tendremos perfecto derecho para reivindicar sus fueros, y decir: la Materia tiene atributos de orden tras cendental, y sin ella, nada de lo que es, fuera. II Con el apoyo de la ciencia de los hechos obser vados y experimentados, vamos á proponer y á demostrar: que la Materia es Suprema Unidad,
INTRODUCCIÓN. 9 dividida en dos polos antitéticos: Polo de la Ma teria Luminosa ó Positiva y Polo de la Materia Sombría ó Negativa. Cada polo está constituido por siete elemen tos reales 6 fundamentales, que son los verda deros simples, irreducibles. Los siete simples elementales del polo iumi noso ó positivo, son: átomos rojos, anaranjados, amarillos, verdes, azules, añiles, y morados; es to es, los elementos que ofrece el espectro de la luz blanca. Los siete elementos simples del polo sombrio- ó negativo, corresponden á siete matices de áto mos obscuros. Es suprema propiedad fundamental de la materia luminosa, la Fuerza dinámica, y todas las propiedades y atributos de esta materia, son modalidades dinámicas, ya en manifestación luminosa, calorífica y sonora, ya en altas y tras cendentales manifestaciones del orden biológi co y psíquico. Es propiedad fundamental de la materia som bría, la negativa fuerza estática, y todas las pro piedades y atributos de esta materia, derivan del estático atributo fundamental; ya en moda lidades antitéticas á la luz, al calor y al sonido; ya en modalidades antitéticas del orden· bioló gico y psíquico. Cada uno de los siete elementos atómico-lu-
10 INTRODUCCIÓN. minosos, del rojo al morado, significan térmi nos de gradual jerarquía, en la fundamental propiedad dinámica: el rojo es más dinámico que el anaranjado, éste que el amarillo, y así sucesivamente, hasta el extremo morado que es el menos dinámico. La síntesis de las elemen tales energía, constituye Suprema Unidad Di námica. También en sí mismo, cada uno de los ele mentos luminosos, contiene escala jerárquica; pues son más dinámicos los átomos del supe rior extremo rojo, que los del inferior, que se toca con el anaranjado,· y asimismo con rela ción á las siguientes zonas colorantes, existe en ellas decreciente graduación. En cuanto á la materia del polo estático ó sombrío, sucede lo propio: cada uno de los sie te elementos de átomos sombríos, representa término gradual de la Unidad Estática. El pri mer sombrío es menos estático que el segundo, éste, que el tercero, y así sucesivamente, hasta el último sombrío, que es el más estático. Cada elemento sombrío, dentro de su propia zona, constituye escala de mayor ó menor po der estático. La atracción atómica está determinada por el común lazo que existe entre las partes, que son elementos complementarios de un Todo; pe ro de un Todo que lo constituyen: pasadas, pre-
INTRODUCCIÓN. 11 sentes y futuras unidades sintéticas. En el To do están las infinitas series atómicas, que evo lucionando en asociación, engendran masas ce lestes; después,· particularizando· la evolución, comienzan á separarse las series y determinan: primero los tipos inorgánicos, y después los or gánicos. El modo de operar la atracción luminosa es, por lanzamiento de los átomos más dinámicos, sobre los de menos dinamicidad; partiendo de un centro, hacia una irradiación infinita; pues los átomos luminosos que congregados llegan á constituir unidad dinámica, tienden á la ex pansibilidad en línea recta; pero·esta forma fun damental de movimiento, cuando es reprimida, encuentra expansibilidad en modalidades múl tiples y varias. Tórnase en movimientos de ro tación y traslación en las masas celestes; es movimiento vibratorio en los cuerpos inorgáni cos; afecta complexas modalidades en los tipos orgánicos, y llega á prodigiosas modalidades di námicas en los complicados elementos atómi cos del núcleo psiquico. El modo de operar 1a·atracción, entre los ele mentos sombríos de la materia negativa, es: por caída de los átomos más estáticos, sobre los menos inertes. Congregados en síntesis es tática, tienden á permanecer inmóviles en el centro común de su caída.
12 INTRODUCCIÓN. La materia luminosa, detenida é ingertada en el seno de la materia sombría, reacciona, tiende á ponerse en libertad para seguir su marcha rectilínea, y, en tanto que lo alcanza, al dinamizar á la materia estática y sombría reduce sus vibraciones, se opaca y se enfría. Todos los actos evolutivos, son la resultante lógica y natural del trabajo de integración y desintegración, que efectúan las series atómicas; ya atrayéndose las cantidades que se completan y armomizan, ya repúlsándose las cantidades que son extrañas, que son términos discontinuos, ó que pertenecen á otra serie; pues, son los elemen tos raíces, en el Sistema Cósmico, integrales de infinitas series, que deben sumarse en evolucio nes progresivas, hasta que las integrales de ca da serie se hayan totalizado en un núcleo psí quico, en una unidad sintética, rigurosa, mate mática. Solo en tal unidad, llegarán á manifes tarse absolutos los atributos de la Materia, que ahora sólo ofrecen, en faz relativa, los elemen tos que están en vía de integración. En el éter se hallan en estado primordial, y en neutralización de antitéticas propiedades, di námicas y estáticas, las infinitas series atómicas luminosas y sombrías. Constituyen, pues, esas series infinitas, que aún no comienzan su evolución integral, el flui do imponderable llamado éter.
INTRODUCCIÓN. 13 El éter descompuesto da origen á la materia nebulosa, ésta, á soles y planetas; las series ató micas congregadas en los cuerpos celestes cons tituyen, por presión y enfriamiento, el estado de la materia ponderable. En este estado, la materia es deleznable, es quebradiza, corrupta y descomponible. La cohesión no puede ser permanente en el campo de transición, que ofre ce medio para integración y desintegración, y donde las series revueltas tienen que irse sepa rando, parcial y progresivamente. La materia luminosa, la materia dinámica por excelencia, la materia que tiende incesantemente á seguir línea recta, en movimiento de expansibilidad radiante; la materia que persigue, en evolución integral, llegar al grandioso y trascendental fin de constituir unidades sintéticas, ¿a caso tendría por condición fatal, quedar aherreojada perpetuamente en el seno de la materia opaca estática? En ese medio que ofrece la materia ponderable, en que las formas y la organiza ción presentan carácter de efímera duración, ¿podría acaso realizarse el supremo fin sintético? No; en el medio deleznable, ofrecido por el medio deprimente de transición, ni la materia dinámica queda perpetuamente vencida, ni son efímeros los grados de integración alcanzados en la evolución. Hay, pues, un tercer estado fundamental de la Materia, en el cual se hace
14 INTRODUCCIÓN. trascendental, en el cual se condensan los fru tos de la evolución, en el cual los átomos ad quieren permanente cohesión y aseguran su integridad. La Materia evolucionada en el me dio ponderable, suma, en típicas cantidades, su energía, ya en cuerpos inorgánicos, ya en seres organizados; cuando esas sumas de energía lle gan á potencia máxima, sobreviene la reacción y se ponen en libertad. Efectúase un desdobla miento en la materia; quedan en el medio pon derable los residuos menos evolucionados, los más densos, los más estáticos, los que no han podido adherirse con permanente cohesión, y en libertad se ponen los elementos más sutiles, más dinamizados, los que armoniosamente se estrechan, con la permanente cohesión que les da su correlativa dependencia integral. Las porciones típicas, que reaccionando se ponen en libertad, pasan á constituir elemento de la Materia, en su tercer estado, al cual nosotros le llamamos, fundamental estado trascendental. La ciencia actual puede reconocer, estudiar y experimentar los fenómenos que ofrece la Ma teria, en ese trascendental estado; pues, no es otra cosa, que la electricidad. Aquí van á co menzar los prejuicios, correspondientes al nom bre; pues, la fantasía, la quimera, el hábito de considerar lo trascendental, desde el concepto que ofrece lo maravilloso, van á resentirse. En
INTRODUCCIÓN. 15 lugar de que el amor á la Verdad engendre re gocijo, al considerar que la realidad de lo tras cendental, en el orden de la Vida, cae bajo el dominio de la observación y de la experimen tación, en el ánimo de muchos hombres se efec tuará sentimiento, contrario, despreciarán la realidad y seguirán entregados á las quimeras de conceptos negativos. No hace mucho que la humanidad veía, en las manifestaciones de misteriosa electricidad, hechos sobrenaturales; y, ahora que está fami liarizada con ella, aunque nada sabe con rela· ción á lo que es la electricidad, le va á negar su altísima trascendencia. Pero no importa; aho- ra no se trata de proposiciones metafísicas, que jamás pueden esperar comprobación científica; hoy se trata de proposiciones, que al afirmar la trascendencia de la Vida, no eluden la obser- vación y la experimentación científica. Habrá de reconocerse, que todo grado adqui rido en la esfera de la evolución integral, ya en cuerpos inorgánicos, ya en los orgánicos, ja más se pierde en·los engendros positivos ó de la Materia luminosa, y persisten también, pero sin que lleguen á perpetuidad, los grados adqui ridos por los engendros de la materia negativa. Al transformarse la materia ponderable en ma teria trascendental ó eléctrica, en este estado, se conserva el poder morfológico, el poder orga-
16 INTRODUCCIÓN. nizador, la energía dinamico-biológica y la ener- gía dinámico-psíquica. · En su estado eléctrico, la Materia no es pon derable, en la balanza de materia densa; pero en cambio, si ella no puede inclinar el platillo de esa balanza, sí puede hacer saltar en frag mentos una montaña, y con su luz, que rivaliza con la del Sol, puede deslumbrar y cegar los ojos de quienes pongan en duda su trascenden tal existencia. La Materia, en su estado eléctrico, no por ser sutilisima, deja de ser real y objetiva; hace mucho tiempo que la ciencia experimental de bía haber reconocido las verdades que hoy va mos descubriendo, al romper los sellos que las guardaban; pues no en uno y sí en muchos y frecuentes fenómenos, la electricidad muestra que en su seno están los tipos reales, que sólo se ofrecen por manera efímera en el medio tran sitorio y ponderable. Hoy la placa fotográfica graba la imagen de la chispa eléctrica, y en esa imagen se puede ver, perfectamente detallado, el núcleo organizado de un tipo vegetal, con sus ramificaciones herbáceas; pero antes de que las máquinas eléctricas se inventaran, así como la fotografía, en todos los tiempos, desde que la humanidad existe, ha habido hombres ful minados por el rayo, y, con frecuencia, la piel humana fué placa en que el núcleo eléctrico-
INTRODUCCIÓN. 17 vegetal, dejara impresa su imagen. También desde que existieron los fenómenos meteoroló gicos, al condensarse súbitamente el agua con tenida en la nube tempestuosa, los elementos de la electricidad, ahí existentes, dejaron im presas sus formas múltiples y varias, en las ponderable masas de granizo. Además, en las fundidas arenas del tubo de rayo, llamado fulgurita, también el núcleo eléc trico deja impresas sus orgánicas formas. Estas han sido las rudas y espontáneas ma nifestaciones que ha tenido la materia trascen dental, ellas por sí solas constituyen hechos po sitivos, que prestan á nuestra inducción todo el apoyo reclamado por la Lógica. Pero los hechos espontáneos, serán supera dos por los que en este importantísimo asunto debe alcanzar la escuela experimental, cuando con buen método, le dedique particular aten ción. III Todo el Material Cósmico está comprendido en los tres estados fundamentales siguientes: 1° Estado etéreo ó primitivo, 2° Estado ponderable ó de transición. 3° Estado eléctrico ó trascendental.
18 INTRODUCCIÓN. En el estado etéreo ó primitivo se encuentran neutralizados los elementos raíces de los dos polos antitéticos de la Materia; allí, en ese ma nantial infinito de elementos primos, están las series atómicas correspondientes á futuras crea-. ciones. ¿Qué causa determinó el primer acto dinámi- co? ¿Qué energía fué bastante poderosa para romper el equilibrio neutro en un punto del Océano Etéreo? ¿Cuál fué el Primer Foco Diná mico que hizo brotar las masas nebulosas, esos embriones de soles físicos, que en la sucesión de abismadoras evoluciones, generan radiantes soles psíquicos? Siendo el Sistema Cósmico·el sistema por ex celencia, y siendo imposible que exista un sis tema sin base, ¿cuál es la Base Fundamental del Sistema Cósmico? Si la creación fuera simultánea, ¿por qué la existencia actual de jerarquías, en todos los órdenes de la evolución, así en lo astronómico como en lo geológico, en lo biológico y en lo psíquico? El hecho de la evolución en orden ascenden te, pide por manera imperiosa, por manera ine ludible, un principio evolutivo y un estado an terior en que imperara absoluta la Negación Estática, en el polo de la Eternidad sin tiempo, ó sea el polo de la Eternidad negativa.
INTRODUCCIÓN. 19 Aquí solo diremos: existe el Supremo Foco Dinámico, existe el soberano Sol Psíquico, exis te la Base Fundamental del Sistema Cósmico; La evolución tuvo principio, y la constitución cósmica no es simultánea y sí parcial, progre siva é infinita en la esfera de su continua dilá tación. De estas elevadas cuestiones tratare mos, cuando, en un segundo volumen, aparez can las tres últimas partes de este Evangelio Científico. Ahora bien, luego que un foco dinámico po ne en rápida vibración las moléculas del éter, se dilatan, se revientan, se descomponen, y brotan do los átomos luminosos y los sombríos, comién zanse á integrar en masas nebulosas. En el estado ponderable ó de transición hace su entrada la masa nebulosa; esta masa sufre por todas partes la presión del éter no descom puesto, del éter que es océano infinito, de ahí la condensación, de ahí el estado ponderable. Las series atómicas que están congregadas en la masa ponderable, comienzan á efectuar atracciones y repulsiones para integrarse; sú manse las integrales que se corresponden y eli minanse las cantidades atómicas que exceden, que son discontinuas ó que pertenecen á otra serie. Por este medio se generan cantidades en grupos atómicos, ó sean cuerpos minerales de los llamados simples; las cantidades fracciona-
20 INTRODUCCIÓN. rias que estos cuerpos representan, se suman entre sí y generan cantidades mayores en cuer pos compuestos. Síguese la suma integral y aparecen los cuerpos orgánicos. A medida que los elementos atómicos van evolucionando, y por tanto aproximándose á la integración sintética, ofrecen estados más y más complexos; indicando, que al irse complemen tando, van adquiriendo las armoniosas moda lidades dinámicas, que en orden trascendental pasan, de lo inorgánico á lo orgánico, á lo bio lógico y á lo psíquico, que es supremo ·término de la evolución. Pero compréndese que todos los trabajos evo lutivos serían vanos, y que jamás se llegaría á la suprema síntesis, si la Materia quedase de tenida en el estado de transición, donde el po der morfológico y organizador se muestra ines- table, donde la cohesión es débil, donde la des composición reduce á polvo todas las creaciones; mas téngase presente que el primordial origen de la Materia es etéreo, imponderable, y que si ahora es ponderable en su segundo estado, se debe á condiciones especiales de transición en que las combinaciones de las dos materias an titéticas, la dinámica y la estática, determinan estados físicos en los cuales hay más ó menos dominio estático; pero, de todos modos, ya en gases, ya en líquidos, ya en sólidos, la materia
INTRODUCCIÓN. 21 sufre reducciones que comprimen, que conden- san, que estatifican. Dejad que la Materia así reducida, congrega da y aprisionada, se integre en la plenitud de grados reclamados por cada cantidad, por cada típica fracción integral, por cada sub-núcleo vegetal, por cada sub-núcleo animal, ó por ca da núcleo psíquico, dejad que en cada grado la energía se acumule y reaccione y ella pasa rá á ese tercer estado trascendental ó eléctrico, en el cual fundirá y volatilizará á los más está ticos cuerpos. Por tal medio, pasando al estado eléctrico, los elementos aseguran los grados de integra ción que en la evolución llevan adquiridos; los que se adquirieron en el mineral, se continúan en lo vegetal se acrecentan en el animal y se totalizan en el hombre. IV El Universo es un Todo material que tiene: infinito material etéreo ó primo para futuras creaciones: inmenso número de cuerpos celes tes que son laboratorios de creaciones en vía de formación, es la materia ponderable; y, tam bién inmenso número de obras acabadas, de soles psíquicos, que vibran con soberanas mo dalidades dinámicas de Amor y Sabiduría; son
22 INTRODUCCIÓN. los Unos en la Vida, son los que interfiriendo sus esferas de irradiación, dinamizan el Cos mos; mas estos soles psíquicos, gravitan en tor no del Sol Fundamental. Ahora bien; ese Sol Psíquico Fundamental ¿es Dios? No; él por sí solo no es Dios, él por sí solo no da la Ley Cósmica; él es el· primero que cum ple la Ley, porque su voluntad es en plenitud de conformidad con la suprema necesidad del infinito desenvolvimiento Cósmico. Él es el Pri- mero, él es el Budha, él es el Cristo eternal, él es el Prototipo de las unidades divinas, él es el camino y la verdad y la Vida. . Empero, Dios es el simbólico Padre, Dios es el Todo Dinámico, el Todo Luminoso, el Todo que engendra, con la necesidad integral, la Supre ma Ley Cósmica; pero no es ese todo- inmate .rial, ese todo-amorfo, ese todo-nada que han propuesto las seudo–religiones y las filosofías negativas; no es ese todo-disolución á que as pira como fin supremo el escéptico y pesimista espírita de Negación y de Muerte, y sí es el ma jestuoso, el sublime, el. grandioso Todo, que eternamente contendrá la variedad, la multipli cidad y la armonía; que de su infinito Océano Etéreo, incesantemente, aumentará en dilatación prodigiosa, la inmensa Esfera del Universo Vi vo; del Universo de las múltiples, variadas y com-
INTRODUCCIÓN. 23 plexas formas; de las formas divinas, cuya plas- ticidad no llega aún á ser vislumbrada por la más exaltada Estética del Arte terrenal, en que la ma teria es porosa, se descompone, se altera y se mancha. Es el Todo que acredita la Razón Supre ma de la Vida, en los frutos soberanos de sus obras perfectas, de sus obras acabadas, donde la luz y el color ofrecen toda la esplendorosa magnificencia de sus mil y mil tonos; donde los ritmos sonoros engendran cánticos cuyas armo nías no han sido adivinadas por los grandes mú sicos de la Tierra; el Todo que es simbólico Pa dre que tiene “muchas moradas” moradas en que la potencia psíquica, actuando sobre el más puro éter, realiza las obras de perfecto, de su blime, de divino Arte, del Arte por excelencia. Y en esas moradas se realiza la Vida en toda su plenitud, en toda su majestuosa grandeza. Ahí no amarga la duda, ni la ambición, ni el odio, ni la envidia. Ahí los eternos sexos (por que habremos de probar la eternidad sexual) son polos complementarios de perfecta unidad psíquica, y se aman sin celos, sin temores; ahí la Sabiduría no tiene arcanos, y la mente, con Lógica de premisas infalibles, contempla los he chos de remoto porvenir. La sintética razón ofrece síntesis de memoria, que abarca la im ponente majestad de abismadores tiempos pa sados.
24 INTRODUCCIÓN. El Gran Todo Dinamico-luminoso, engen drando Suprema Ley de Vida, satisface, con ri gor matemático, las necesidades de todos y ca da uno de sus elementos; desde las necesidades incipientes de la serie atómica, hasta las nece sidades divinas de los seres que vibran á impul o del Amor y de la Sabiduría. En fin, Dios es el Agente Cósmico, que al abrir la era del Polo Positivo de la Eternidad, por medio de su Núcleo Fundamental, comen zó á dinamizar la siempre dilatable Esfera del Universo Vivo. V Pero, dejemos el Cielo y volvamos á la Tié rra. –Si os he dicho cosas terrenales, y no creeis: ¿cómo creeréis si os dijere cosas celestiales?— Tal está escrito en el Evangelio, y tal repeti mos ahora. Sigamos estudiando, en breve compendio, los caracteres de la evolución trascendental. Los elementos ponderables que reaccionando se po nen en libertad pasando al estado eléctrico, ad quieren cohesión permanente conservando sus grados de integración adquiridos; y como pro piedad ó atributo relativo á esos grados de in tegración, poseen las modalidades dinámicas, que se manifiestan en fases de poder calorífico,
INTRODUCCIÓN. 25 luminoso, morfológico y organizador. Cuando esos elementos libres son atraídos nuevamente al medio ponderable, por ley de integración, se absorben en cuerpos densos, cuyas moléculas disciplinan, modelan, organizan y hacen fun cionar en fenómenos biológicos, cuando los ele mantos eléctricos llegan al rango de núcleos or gánicos. En múltiples y varias etapas evolutivas, los núcleos se integran, crecen en armoniosas y complexas propiedades dinámicas, porque en cada etapa evolutiva, cuando el núcleo se pone· en libertad lleva como rico producto de sus fun ciones vitales, los átomos, que en asimilación de orden trascendente, acrecentaron el núcleo. Cuando los núcleos eléctricos generados en el vegetal, llegan á su plenitud, ellos, aisladamen te, representan miembros ó sub- núcleos de fu turo núcleo sintético. Estos sub-núcleos vegetales, en su avidez· complementaria, que espolea la necesidad in tegral continúan la evolución, y adquiriendo plenitud en el vegetal, pasan á imprimirle nue va modalidad dinámica a la materia pondera ble, de tal manera, que transforman la celdilla vegetal en celdilla animal. Entonces, en el se no de primitivos embriones animales, comienza nueva faz el proceso integral: súmanse de dos· en dos, de tres ó más, los variados sub-núcleos
26 INTRODUCCIÓN. vegetales, y esto determina variedad en las es pecies animales; esto es, en los primeros térmi nos de la escala zoológica, están diseminados los miembros constitutivos de la futura unidad animal,· pero las especies se cruzan, se selec cionan, y así se van integrando los sub-nucleos, más y más refundidos á medida que se consti tuyen tipos superiores, hasta que en los últimos términos de la escala, en los antropomorfos, lle gan á totalizarse las cantidades parciales. Por selección, el más culminante grupo de antro pomorfos, se modifica y ·constituye el naciente tipo humano. En el hombre primitivo, en esos salvajes que como los negros de las costas de Guinea y de la Tierra del Fuego, ofrecen punto menos que los antropomorfos, el núcleo-psíquico es rudimen tario; pero, entonces comienza la faz más tras cendental de la evolución, pues, entre el gorila que construye chozas, que tiene gritos convencio nales para dar señales de que hay ó no novedad y que llora lanzando gritos desgarradores sobre el cadáver de la hembra que le dió el sér; entre estos culminantes tipos de la animalidad y esos inferiores tipos dela especie humana, que desnu dos vagan por las selvas, que en su pobre len gua no existen voces abstractas, que no pueden contar más de cuatro, y que entierran vivos á sus padres cuando éstos son muy viejos ó se ha-
27 INTRODUCCIÓN. llan enfermos; entre tales tipos, no existe nin- gún abismo. Donde sí existe hondo abismo, es dentro de la misma especie humana; entre el in ferior tipo que ofrece el hotentote y el sobera no tipo que ofrece un Sócrates ó un Newton. Esa distancia sí constituye abismo que sólo ha de franquearse en el tiempo y en el espacio, al continuarse la evolución, pidiéndole al medio experimental lecciones prácticas de Amor y de Sabiduría. El psíquico núcleo fundamental ya está dina mizando el cuerpo ponderable del salvaje; pero es núcleo sencillo, núcleo liso, sin anfractuosi dades ni circunvoluciones, que se reflejen en la masa encefálica; núcleo que debe realzarse, bordarse y afiligranarse con radiantes átomos que en especiales grupos objetiven las múlti ples y variadísimas fases del entendimiento y de la sensibilidad moral. En tanto que el núcleo psíquico no adquiera la perfecta síntesis de conciencia, no habrá per fecta razón, y mientras no funcione la sínte sis de razón, imposible es que exista sintética memoria. La faz única de total memoria, al tra vés de opaca y negativa materia ponderable, es la que se ofrece en clara percepción intuiti- . va; es lo que se llama talento.
28 INTRODUCCIÓN. VI En el campo de integración que ofrece la Ma teria en su estado ponderable ó de transición, los elementos antitéticos, esto es, las series de átomos luminosos y las series de átomos som bríos generan cuerpos de mixta constitución. Este hecho lo demuestra el análisis espectral; pues á favor de él, observamos, que en el es pectro de los cuerpos analizados, unas veces do mina el atómico elemento luminoso y otras el sombrío. El espectro del potasio es continuo, posee todos los siete luminosos y sólo acusa elementos sombríos en los extremos del rojo y del morado. El sodio ofrece el caso de extremada consti- tución negativa; pues su espectro es de conti nuidad sombría y sólo está cruzado por débil raya del amarillo. Bien; pues estas constituciones atómicas, de antitéticos elementos luminosos y sombríos, son generales, se extienden á ·todos los seres de la Naturaleza, incluso el hombre; tanto en los ti pos exteriores de estructura ponderable, como en los tipos internos de constitución eléctrica. Pronto la ciencia experimental comprobará es tas proposiciones; los trascendentales hechos al canzados por los rayos catódico, la tienen en
INTRODUCCIÓN. 29 vía para que ·compruebe lo que nosotros hace tiempo tenemos observado, poniendo en ejerci cio los poderes psíquicos, que dinamizan y re gulan las vibraciones de la Materia, haciendo que el sér interno perciba las modalidades lu minosas y sonoras de la materia trascendental. Así como hay una electricidad luminosa, exis te también una electricidad sombría. La mate ria eléctrica, como en sus múltiples y varios ele mentos deriva de los también múltiples y varios elementos existentes en el medio ponderable, resulta que la electricidad constituye materia complexa, cuyos elementos, poseyendo diferen tes grados de combinaciones atómicas, lumino sas y sombrías, unos son completamente som bríos, otros ligeramente luminosos, otros poseen la deslumbrante luz que ofrecen las focos del alumbrado público, y sin embargo, esta no es la suprema luz sintética, peculiar de la materia trascendental, que en la evolución se refina, se integra y se eleva al grado de materia psíqui ca. El ojo del cuerpo opaco y ponderable del hombre, sólo percibe las vibraciones compren didas en un trozo de la absoluta escala que ri ge todas las modalidades vibratorias. De ahí que el hombre no puede ver la materia que vi bra después de cada uno de los extremos de ese trozo de la inmensa escala. Más abajo, no ve las vibraciones de los átomos luminosos que se ha-
30 INTRODUCCIÓN. llan estatificados en la hulla ó en el fierro. Más arriba no se ven las rapidísimas vibraciones de la soberana luz psíquica. Dado el limitado poder de la visión carnal, compréndese que la materia trascendental; que ve el hombre en ·modalidades dinámico-lumi nosas, y á la cual le llama electricidad, es la materia trascendental en su faz más primitiva, más densa, que apenas se sigue en continuidad con la densidad del hidrógeno. Pero á la matéria trascendental de la gran luz y de las altas mo dalidades dinámicas que rige la voluntad, á esa materia no la puede ver, si no es con los ojos del hombre interno, y sólo la verá en los grados que tenga adquiridos su propio núcleo psíquico. Hay psíquicos núcleos luminosos y psíquicos núcleos sombríos. Esta es la causa raíz de los efectos que conocemos de los fenómenos del or den psíquico que ofrece la experiencia diaria. Frente al amor está el odio, frente á la humil dad la soberbia, frente á la compasión la cruel dad, frente al altruismo el egoísmo. Los combates de la conciencia derivan de la dualidad de principios antitéticos que en perpe tua riña viven en el núcleo psíquico. En estos combates la voluntad es la que de termina el triunfo. Ora el sér opta por el mar tirio abnegado que atenúa óptima fe en el Bien y en la Vida, ora opta por el martirio que exa-
INTRODUCCIÓN. 31 cerba el escepticismo, y que anhela, como fin supremo, el no-ser. El espíritu puede integrarse en la síntesis lu minosa: será un hijo de la Vida. El espíritu puede odiar la Vida é integrarse en la síntesis tenebrosa: será un hijo de la Muerte. Tenéis espíritus valerosos, que en medio de cruentos martirios tienen óptima fe en grandio so porvenir y aman la Vida. Y, por el contrario, tenéis espíritus que nada grave les aflige; que la etapa de actual vida les brinda favorable medio para los goces supre mos del alma y para disfrutar comodidades; pues, no obstante, les veis poseídos de honda tristeza, de profundo hastío y de tenaz aborre cimiento á la Vida. ¿Cómo satisfacer esos antitéticos deseos del espíritu? Uno quiere la Suprema Vida, otro quiere la Suprema Muerte; un deseo es positi vo, otro negativo. No es extraño que en el cul minante orden psíquico se ofrezcan los efectos del antítesis, puesto que la causa raíz existe en los polos opuestos del Cosmos. Más la Ley, que deriva de la suprema necesidad cósmica, satis face todos los fueros. Lo que llega á ser absoluto positivo no puede morir jamás; quedan, pues, asegurados los fue ros de la Vida. Lo que llega á ser absoluto negativo no puede
32 INTRODUCCIÓN. vivir eternamente; quedan, pues, también ase gurados los fueros de la Muerte. Lo absoluto negativo, tan luego como deje el postrer átomo luminoso que le dinamiza, cuan do e cumpla lo escrito que dice: “aun lo que tienen les será quitado,” entonces sobrevendrá el aniquilamiento de la negativa organización psíquica; entonces se efectúa lo que en su fon do esotérico entrañan las parábolas que dicen: "Sorbida es la Muerte en la victoria" “Y la Muerte y el Infierno fueron lanzados en el lago de fuego. Esta es la muerte segunda.” “Y el que no fué hallado escrito en el libro de la Vida, fué lanzado en el lago de fuego.” Los despojos aquellos muertos del espíritu negativo, ascenderán al rango de átomos lumi nosos; pues, la conciencia atormentada por el odio, se extinguirá, pero jamás la materia pri ma; ésta se incorporará al fuego eterno. La Ley de Vida es todopoderosa para obrar progresivamente en el tiempo y en el espacio; más no para obrar el absurdo milagroso. A un po der absurdamente milagroso, le hubiera basta do hacer un solo milagro: suprimir por manera súbita y maravillosa la raiz del mal. Pero el Mal existe en todos los órdenes; des de lo inorgánico, hasta lo psíquico; es un hecho que se impone ante todas las sutilezas de la cien cia negativa. Por el absurdo método de negar
INTRODUCCIÓN. 33 lo que se conoce por experiencia diaria, no se ex plicará jamás la causa del antítesis. Hoy pode mos explicarlo con la ciencia positiva, con la razón sintética; y, al explicar el Mal, le contem plamos en su gravedad trascendente, pero con serenidad científica y filosófica. Decimos: es el Mal, natural resultante de un Polo Negativo, que imperó absoluto en la Eternidad Estática, pero que se amengua y aniquila ante el Majestuoso Polo de era Eternidad Dinámica. Hoy la razón sintética y positiva reconoce, por manera evidentísima, que la Luz no pudo en gendrar á las Tinieblas, ni el Amor al Odio, ni la Vida á la Muerte. Los polos contrarios son coexistentes por sí, de toda eternidad. ¿Quién, pues, es responsable de que el Mal exista?.... Nadie. . El Todo Luminoso tuvo un capullo de mate ria sombría; durmió encerrado en él la noche inmensa de una Eternidad Estática. El Núcleo Luminoso tenía dinámica voluntad de vida, el Núcleo tenebroso tenía estática voluntad de Muerte. Las dos energías contrarias se neutra lizaban; pero la pasiva humildad que cedió en media eternidad consintiendo el imperio absolu to de la Muerte, fué superada por la virtud ac-· tiva del Amor, y á su impulso dinámico se con movió el naciente Cosmos, se arrollaron las ti nieblas, comenzó la evolución. 3
34 INTRODUCCIÓN. Desde el momento en que el primer acto voli tivo manifestóse en modalidad dinámica, cesó el imperio absoluto de la Negación, cesó el polo de la Eternidad Estática. Con el primer acto evolutivo surgió el tiempo, pues el tiempo no es otra cosa que sucesión de actos· evolutivos y, por tanto, con anterioridad al primer acto evo lutivo no existía el tiempo; éste constituye con cepto positivo, de ahí que surgió al abrirse la era de infinita eternidad dinámica. A partir de aquel supremo instante, la Luz tiene que extir par las Tinieblas, el Amor tiene que combatir al Odio la Vida á la Muerte. Para ello los ele mentos cósmicos libran formidables batallas en magna lucha de Titanes. El Fuego caldea, di namiza y reduce á polvo ó vapores la masa es tática del mineral y termina por caldear, dina mizar y aniquilará la Negación, en su culmi nante modalidad de estática conciencia. La ma teria tenebrosa, que en el orden físico es cual serpiente mural, que ciñe la dilatación del Uni verso Vivo, en el orden psíquico, estatifica el pensamiento, constriñe la conciencia, paraliza las vibraciones del Amor. Los monstruos del orden psíquico invaden el campo de la Vida, son la cizaña de la parábola, que roba jugos á las plantas del Sembrador. En la Religión de Vida establecen preceptos de
INTRODUCCIÓN. 35 Muerte; en la Ciencia Positiva ingertan teorías de negación. Cual es de absoluto aniquilamiento su insano y perenne afán, así es su Religión, su Ciencia y Filosofía. Denuncian cual pecado la fecundidad y el amor; sugestionan para que aparezca vil é ilusoria la suprema raíz de toda realidad, esto es, la Materia. Proclaman como supremo fin la· disolución universal, para que desaparezca de .la mente toda realidad de Vida, en las indivi dualidades objetivas, en los sublimes y divinos organismos psíquicos, que resplandecen con luz de Amor y de Sabiduría. Un grupo de negati vos filósofos de la Muerte enseña que lo inor gánico y lo amorfo (que sólo es signo de sim plicidad rudimentaria ante los hijos de la Vida) debe tenerse,· según sus negativas tendencias, ·como signo de altísima perfección. En cambio, á la divina forma, á la soberana organización sintética que entraña fruto supremo de ·armo niosa variedad, de complexa objetividad, pro ductora de actuaciones conscientes; á esto, que es signo de integral trabajo, de esforzado méri to y de majestuosa elevación, el filósofo de la Muerte le califica ¡oh aberración! como signo de lo que es primitivo, de lo que es despreciable. Hoy la vida, en pleno ejercicio de la razón sintética, reivindica los fueros soberanos de la Materia; mas no de la Materia sombría, que es
36 INTRODUCCIÓN. la productora de monstruosidades, que es la per turbadora en el orden que la Ley de Vida im pone y que es la materia productora de corrup ción, de engendros deletéreos, de atributos cual el odio y la soberbia; no, de esa materia nega tiva no reivindicamos sus fueros, y antes bien, le denunciamos como á cosa vil, que la vida ha de purificar con el Fuego. Pero sí exaltamos hasta el grado divino á la Materia que es lumi nosa, que es de sonoridad rítmica, que armo niosa obedece, sin violaciones, la Ley de Vida; á la materia que exhala aromas y que modela al glorioso tipo divino, que llega á merecer tal jerarquía haciéndose uno en el Amor Altruista, que solidariamente dinamiza el Cosmos. La Suprema Ley de Vida no puede permitir que sea eterno el Mal; cuando el poder dinámi co, siempre progresivo, llegue al término fijado en la figura simbólica de la Nueva Jerusalem, que dice el Apocalipsis; entonces, esos mons truos del orden psíquico, que se torturan y que torturan a los hijos de la Vida, serán aniqui lados. Al llegar las unidades tenebrosas á plenitud sintética, cuando de ellas huya el último átomo luminoso, que exótico vive en pavoroso núcleo psíquico, el paroxismo de las pasiones engen drará horrenda anarquía disolvente, dentro de, cada uno de esos negativos espiritus,·en su pro-
INTRODUCCIÓN. 37 pio seno llevarán real y verdadero infierno. En tonces, la Vida, que no puede obrar absurdo milagro, jamás alcanzaría transformar una con ciencia negativa en conciencia positiva; ¿acaso la conciencia se constituye por manera súbita y maravillosa? ¡Oh! la conciencia se elabora en abismadoras etapas evolutivas, que comienzan en el seno de la nebulosa y terminan en el cul minante tipo humano. Entonces, pues, la Vida, que no puede transformar la soberbia en hu mildad, ni el odio en amor, hace lo que puede: borra a los hijos de la Negación del registro de los seres vivos, aniquila á la soberbia y al odio; dinamiza á los núcleos sombríos, caldéalos con el Fuego de eternos soles psíquicos, y, los resi duos, ya luminosos, incorpóralos al torrente circulatorio, de infinito material cósmico. Durante el período de evolución integral, la voluntad determina eliminación ó asimilación de elementos, ya luminosos, ya sombríos. La Ley de Suprema Justicia Cósmica, es in violable; precisamente cuando se cree que está siendo violada, es cuando está obrando por mo do vigoroso, matemático. Veamos cómo: ahí, donde está un tirano cruel, ó un malvado de cualquiera género, que arran ca cruentos martirios á víctimas inocentes, cons tituyese, en el que hace de verdugo, foco de atracción tenebrosa; al psíquico núcleo del mal-
38 INTRODUCCIÓN. vado van á incorporarse todos los malos ele mentos de que se depuran las víctimas, y éstas absorben los átomos luminosos que huyen del malvado. VII Verdades de altísima· trascendencia, que aún no pueden ser patrimonio de la humanidad pre sente, fueron las que recibieron los iniciados en la Ciencia Oculta del antiguo Oriente. Hoy, al desocultar esas verdades, exponiéndolas con apoyo de la ciencia moderna, al identificarlas con el símbolo y con el dogma en que fueron ocultas, debe reconocerse que tan elevadas en senanzas, no podrá jamás conceptuárseles co mo nacidas del negativo medio ofrecido por el planeta Tierra; pues, si hace pocos siglos la hu manidad terrestre no podía llevar la verdad galileica, claro es, que el medio terrestre de los más remotos tiempos pasados, no pudo ser el que determinara esa Ciencia que ahora, toda vía en plena civilización Occidental, difícilmen te podrá tomar asiento en la conciencia públi ca. El hecho de que en medio de los más re fractarios elementos ofrecidos por el planeta Tierra. en los pasados tiempos, creciera fecundo
INTRODUCCIÓN. 39 el árbol de la Ciencia, muestra, por sí solo, có mo existe un origen trascendental en la esfera de la sabiduría. Antes que la Ciencia se constituyera en el planeta Tierra, ya existía la Ciencia Universal. Pero la Ciencia Cósmica no podía ser entendida por los hombres de la Tierra, cuando ni la Cien cia planetaria se constituía aún. · ¿Cómo entender de la Substancia raíz, cuan do ni la materia ponderable se conocía, en sus llamados cuerpos simples? ¿Cómo entender del Sistema Fundamental del Cosmos, cuando se desconocía el sistema solar á que pertenece este planeta? ¿Cómo conocer el génesis y desarrollo de los seres organizados, si se desconocía el fenómeno de la evolución? ¿Cómo conocer al hombre interno, cuando se desconocía al hombre externo? ¿Cómo conocer á la Causa Fundamental de la Vida y á la causa del antítesis de vida, cuan do las causas secundarias eran desconocidas? ¿Cómo conocer la Ley de Amor altruista, quie nes perpetrando el parricidio .y el fratricidio, sólo entendían de odio y de egoísmo? ¿Cómo entender las altísimas é infalibles de ducciones de trascendental Lógica, que entra ñan el espíritu de las profecías, quienes desco nociendo las más rudimentarias leyes discipli-
40 INTRODUCCIÓN. narias de la razón, prohijaban descomunales absurdos? Empero, el Amor y la Sabiduría existían an tes de que el planeta Tierra saliera del seno de la Substancia Raiz. Mas, así como el sabio de la culminante civilización terrestre, no podría infundir ciencia por manera súbita á pueblos bárbaros y salvajes, así, igualmente, el Verbo de Amor y Sabiduría, no podía ser comprendi do por modo súbito, entre hombres que consti tuían un tribunal de sabios, para negar y con denar· la proposición que afirmaba la esfericidad y movimiento terrestres; y que, aún en el mo mento presente, niegan otras verdades herma nas de aquella. Así como la verdad relativa á la esfericidad y movimiento del planeta Tierra, fué enseñada en los misterios del Santuario, á iniciados como Pitágoras y otros, así también, á esos iniciados, se les enseñaron otras verdades armonizantes con·aquella. Pero, tales verdades, al ser rumo radas fuera del Santuario, sólo produjeron ri sas desdeñosas, crueles sarcasmos é impetuosos ataques y, en el grupo de los más furibundos opositores, estaban los doctores y sabios de la Tierra. Este hecho justifica, con gran acierto, al hermetismo que supo cerrar las puertas del Santuario, para que la Verdad· no fuese bur lada y escarnecida; esperando que la humana
INTRODUCCIÓN. 41 ciencia creciera; esperando que se formaran es piritus adultos; esperando que el campo de la Vida ofreciera sazonadas espigas, para enton ces abrir de par en par· las puertas del Santua rio, y entonces romper, uno por uno, los sellos del libro misterioso. Pero ¿quién fué el Maestro Universal, el Ini ciador de iniciados, que dió en los misterios del Santuario trascendentales enseñanzas á los es piritus de luz, que podían llevar grandiosas verdades? Leyendo, meditando y comprendiendo este libro, sabréis quién es el Maestro Universal. Si os penetráis de lo que debe ser la Doctri na Universal y Sintética, puesta al alcance del hombre terrestre, comprenderéis: que para con densar en breves enseñanzas, tal Doctrina, no se puede descender, en la exposición, hasta el campo inmenso del análisis, en todas y cada una de las múltiples ramas de la Ciencia. Esto implicaría trabajo, tan enorme como infruc tuoso; pues en grandes volúmenes habría que ofrecerse obra abrumadora, imposible de hacer llegar á las manos del pueblo; y, ni los mismos hombres ilustrados abarcarían así el concepto sintético de la Doctrina; pues les abrumaría y confundiría la enormidad de los detalles analí ticos. Pero existe aún otra consideración: ¿á qué
42 INTRODUCCIÓN. incluir en lo que no está hecho, lo que ya se hi zo? porque, la labor Analítica, indispensable pa-ra la comprensión de la Doctrina Sintética, ya está hecha. Ella se viene formando desde las más antiguas civilizaciones, y ahí la tenéis, constituida en inmensos volúmenes, que son fruto de los obreros analíticos. Hoy, en cada rama de la Ciencia, tenéis preciadísimos ele mentos· suministrados por la observación y la experimentación. ¿.Qué falta, pues, para realizar la Unidad cien tífica? Falta aún el conocimiento de· todo lo que es fundamental. Falta conocer, en su raíz fundamental, el ma terial cósmico. Falta conocer e1· el Sistema Fundamental del Universo. Falta conocer, fundamentalmente, la consti tución de los seres orgánicos. Falta conocer, fundamentalmente, la consti tución del hombre y del espíritu del hombre. Falta conocer la Causa Fundamental de la Vida y de su antítesis. Falta conocer el fundamento de la Moral uni versal y eterna. Y, falta conocer, el espíritu de las profecías. Todas estas cosas ocultas, son las que hoy da á conocer esta obra: y, al hacerlo, es de tal ma-
INTRODUCCIÓN. 43 nera, que tan importantes y trascendentales en senanzas, sean expuestas en sencillas proposi ciones y en pequeño volumen. La Ciencia Analítica hasta hoy alcanzada por el hombre, encontrará firmísimo apoyo en esta Síntesis, y sobre sus fundamentos habrá de evo lucionar aquella Ciencia Analítica. Empero, ya sabéis, por reiterada experien cia, que toda evolución trae consigo formida bles luchas: esperadlas.
PRIMERA PARTE. Mecánica Físico-Química del Cosmos. CAPITULO I. ELEMENTOS RAÍCES DE LA MATERIA Y SUS PROPIEDADES. Materia.–Llámase así á lo que da existencia objetiva á todos los cuerpos, ya inorgánicos ya orgánicos, que pueblan el espacio inconmensu rable. Los cuerpos engendrados por la Materia son de diferentes densidades. Se desconoce á la Unidad Suprema que rige las densidades, en progresiva escala; de ahí que algunos cuerpos que no son ponderables por deficiencias de me dios experimentales, puedan ser densos con re lación á otros de extremadísima sutilidad. No puede decirse que Materia es todo aque llo que hiere nuestros sentidos, porque éstos son muy relativos; no son instrumentos absolu tos para sentir á toda la Materia en sus múlti-
46 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. ples y varias densidades. Ahí, donde nuestros comunes sentidos no nos revelan la existencia de una clase de Materia, el sentido intelectual nos la hace conocer. Tal sucede con el fluido llamado éter. El material cósmico es increado é indestruc tible.—En remota época, en que el método expe rimental no se conocía, en que la observación fué deficiente y en que había escasa disciplina lógica, se creyó que el material cósmico había salido de la nada, y que á la nada podía volver en absoluto aniquilamiento. Hoy persiste se mejante opinión en escuela metafísica que de riva de vieja filosofía India, la cual refirió mal ciertas proposiciones, que traspasando los se cretos del Santuario, entraron al dominio pú blico y fueron desvirtuadas. Esto dió motivo para crear doctrinas dogmáticas, que en último resultado, .sólo conducen á la nada absolut.1; pues dicen que la Materia no existe, que es pu ra ilusión. Aquella vieja escuela India, desvir tuadora de proposiciones positivas, erigió sobre bases negativas un aparatoso edificio, un alu cinador sistema filosófico–religioso. Este siste ma, que fué sepultado en las ruinas de pasadas civilizaciones, hoy es exhumado por cierta cla se de modernos ocultistas, quienes tendrán que reconocer los injertos que la negación hizo en ese sistema, siempre que lo estudien á la luz de
CIENCIAY RELIGIÓN DEL PORVENIR. 47 las realidades que ofrece la analítica ciencia ex- perimental. . La gran altura á que llegara la Química, permitió afirmar, que en el Mundo de la Mate ria, nada se crea, nada se pierde. Esto, por lo que puede afirmar la observación y la experi mentación; ahora, por lo que es del dominio de la Lógica, ésta afirma también la eternidad de la Materia ; pues sencillamente dice: lo que es raíz causal de todo lo que existe en el Mundo objetivo, no puede haber salido de la nada, por que la nada, nada produce. Luego lo que es raíz causal de lo que existe, no pudiendo haber salido de la nada, tiene que ser existente por sí mismo, y existente de toda eternidad. Divisibilidad de la Materia.—Es bien sabido que la ciencia experimental ha podido estudiar demostrar la prodigiosa divisibilidad de la Materia. La molécula, invisible para el ojo hu mano, aun con auxilio del microscopio, está á su vez constituida por elementos de incalcula ble pequeñez. A estas últimas partículas, háse les dado el nombre de átomos. Así, pues, si por experiencia sabemos que los cuerpos están cons tituidos por moléculas y éstas por átomos, cla ro es que las últimas partículas infinitesimales representan elemento primordial de la Unidad Materia. Heterogeneidad de los átomos elementales. -
48 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. Es evidente que si los elementos raíces de la Unidad Materia, fueran homogéneos, también lo serían rigurosamente todos los cuerpos cons tituidos por semejantes elementos; pero, sabe mos por experiencia diaria, que no es propie dad de los cuerpos materiales la homogeneidad y, antes por el contrario, es característica su heterogeneidad. Luego, para explicar natural mente la causa de variedad y multiplicidad de tipos existentes dentro de la ·unidad Materia, debemos reconocer que tal causa radica en la heterogeneidad de los átomos elementales. ¿Cuál es el carácter de esa heterogeneidad, y cómo ella determina armoniosamente la varie dad dentro de la Unidad? Es lo que vamos á explicar. Signo de fundamental heterogeneidad ofreci do por todos los cuerpos del Universo conocido. ̶A fin de indagar cuáles son los elementos raí ces de la Materia, busquemos los caracteres fun damentales de la heterogeneidad; busquemos fos signos objetivos de variabilidad, que sean comunes á todo tipo material, así en la mate ria que se halla á nuestra inmediata observa ción, como en la más distante que da existen cia á las más lejanas estrellas. Para este universal análisis, la ciencia expe rimental posee preciosísimo instrumento: el espectroscopio.
CIENCIA Y RELIGIÓN DEI PORVENIR. 49 Analizamos, pues, en todos sus estados físi cos, á los cuerpos simples y á los compuestos y organizados; analizamos después á nuestro Sol y á los planetas hermanos del nuestro; ana- lizamos á los satélites, y después pasamos á continuar el análisis en las más apartadas re giones sidéreas; analizamos las nebulosas, ana lizamos los cometas; y, por último, analizamos las miríadas de estrellas. ¿Qué resultados hemos alcanzado al fin de este análisis universal? ¿Qué signos de común y fundamental heterogeneidad hemos hallado, lo mismo en la molécula de Hidrógeno que en el seno de la estrella Sirio? Hemos hallado que en el espectro de todos y de cada uno de los múltiples y varios cuerpos del Universo, sólo se encuentran, en más ó me nos complexas combinaciones, elementos septe narios luminico-colorantes y un elemento ne gativo que es antitético á la luz, y que entra como injerto sustituyendo en lugar matemáti co, las zonas que debería ocupar tal ó cual ele mento positivo ó sea luminoso. Aparte, pues, de los siete elementos colorantes y de ese ne gativo injerto tenebroso, no encontramos nin gún otro signo de fundamental heterogeneidad. Encontradas, pues, estás fundamentales raí ces de toda heterogeneidad, y advirtiendo que coinciden perfectamente con las múltiples com-
50 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. binaciones de la septenaria manifestación lu mínico-colorante todas las combinaciones múl tiples de las propiedades esenciales de la Mate- ria, proponemos: · • , La Suprema Unidad Materia es una incógnita que debe integrarse por series de fracciones ató micas, septenarias, luminosas y positivas. Las fracciones de átomos tenebrosos, son elementos de antitética Unidad Negativa. Cuando estas fracciones sombrías entran por sustitución de las cantidades luminosas, son términos negati vos que se habrán de eliminar en la evolución íntegra de los elementos positivos, que trabajan con el fin de realizar la Síntesis Suprema, recla mada por la incógnita Unidad Materia. RELATIVIDAD DE PROPIEDADES EN. LAS FRACCIO NES INFINITESIMALES QUE HAN DE INTEGRAR LA UNIDAD MATERIA. Propiedad luminosa.—Esta propiedad es la primera que fundamentalmente caracteriza á la Materia Positiva; pues vamos á llamar nega tiva á la Materia tenebrosa. Cada uno de los .siete elementos colorantes, posee, en gradual jerarquía, la propiedad lu minosa que sólo se encuentra íntegra en la Uni dad incógnita, pues la síntesis que nos ofrece la
0 CIENCIA Y RELIGIÓN DEI PORVENIR. 51 luz blanca observable, proviene sí de un con junto de elementos septenarios, pero que no se· han constituido en la cantidad incógnita, rigu rosamente matemática, rigurosamente integra- da en prolija escala evolutiva. El mismo Sol tiene rayos sombríos. Los siete elementos luminosos en sus múlti ples y varias combinaciones, engendra todas las modalidades que ofrecer puede la luz y los colores. Propiedad calorífica.—Con respecto á esta otra propiedad de la Materia Positiva que es esencial en ella, sucede lo que hemos dicho res pectó á la propiedad luminosa; esto es, que ca da uno de los siete elementos la posee en gra dual jerarquía, y que la Suprema propiedad calorífica sólo puede existir en la Unidad Ab soluta. Las experiencias hechas por el físico Mello ni, dieron á conocer la existencia de rayos ca loríficos en diversos grados de intensidad, ofre ciendo completa similitud con los fenómenos luminosos. A esa propiedad que tiene la sínte- ·sis calorífica de emitir rayos de gradual inten sidad, llamóle Melloni termócrosis. Por estos hechos y siguiendo el criterio de las proposiciones que vamos fundando, diremos: los fenómenos térmicos son engendrados por combinaciones septenarias de los elementos raí-
52 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. ·ces, que en gradual jerarquía poseen la pro piedad calorífica, la cual surge en los modos es peciales que para actuar ó evolucionar tienen esos elementos. Propiedad sonora.–Todas las armonías so noras, en su perfecta y sublime manifestación, sólo pueden existir ahí, en el seno de esa Uni· dad incógnita, en la que los equivalentes inte grales, hayan realizado la variedad, con enlace matemático, entre todas las componentes de la Suprema Síntesis. Empero; todas las modalidades sonoras· que nos ofrecen los tipos en vía de unificación, son la resultante de múltiples y varias combinacio nes engendradas por los elementos septenarios; cada uno de los cuales posee en grado jerár quico la propiedad sonora. También los hechos experimentales á los cua les se les llama radiofónicos, si bien se les es tudia, demostrarán que cada uno de los siete rayos luminosos posee, en escala rítmica, la pro piedad sonora. Causa raíz de polaridad.–Siendo los átomos· septenarios y colorantes, fracciones constituti- vas de una incógnita, natural es que exista la zo común de atracción correlativa entre ellos, y un lazo regido por ley de absoluta matemá tica, que dirija sus evoluciones de integración, que los junte cuando existan armoniosas corre-
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 53 laciones y los aparte cuando excedan, ó no per tenezcan·á una asociación. Este lazo existe, y lo determina la gradual energía que por avi dez integral, lleva en sí cada átomo. Tal ener gía está polarizada en la escala que constituyen los siete elementos luminosos; los cuales se sub dividen en dos grupos: grupo activo y grupo pasivo. No les llamamos positivo y negativo, para que no haya confusión entre la Materia luminosa, que es positiva en sus dos polos, y la Materia tenebrosa que es negativa, también en sus dos polos, como veremos después. Ahora bien; constituyen el grupo del polo ac tivo, los átomos rojos, los anaranjados y los ama rillos; el verde es neutro, y el azul, añil y mora do, corresponden al polo pasivo. El segundo activo es pasivo con relación al primero, y así sucesivamente, puesto que el po der activo va decreciendo del primero al último de los siete· elementos luminosos. CAUSA DEL ANTÍTESIS EN LA NATURALEZA. Elementos de la Materia tenebrosa ó negati va.– La existencia de la Materia raíz negativa ó tenebrosa, la conocemos por un hecho expe rimental: la vemos en todo análisis espectral. Después de este hecho fundamental, están todos
54 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. los hechos que la experiencia diaria nos ofrece en múltiples y varias manifestaciones de orden negativo, de orden antitético á las propiedades de la Materia positiva que hemos encontrado, constituida por elementos luminosos. Frente á los fenómenos dinámicos, están los fenómenos estáticos; frente á los sonoros, están los silencio sos; frente á los luminosos, los sombríos; frente . á los caloríficos, los frigorosos. Después, en los fenómenos biológicos, persiste el antítesis y ve mos: frente á la Vida la Muerte; frente á todas las condiciones que favorecen á la primera, es tán las condiciones dañinas que se le oponen. Pasamos al orden psíquico, y todavía sigue el antítesis: frente al Amor, el Odio; frente al al truismo, el egoísmo; frente á la humildad, la so berbia, etc., etc. La naturaleza persistente de los efectos, pide que la naturaleza raíz de la causa negativa, sea similar á la naturaleza raíz de la causa positi va. En efecto; así es. Vamos á ver cómo la Ma teria tenebrosa también está subdividida en sie te elementos sombríos. Septenarios elementos atómicos de la Materia tenebrosa ó negativa.–En el análisis espectral observamos, que la Materia sombría no presen ta signos de homogeneidad; pues sus matices obscuros son más ó menos acentuados en algu nas zonas del espectro; por otra parte·, vemos
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 55 que, donde falta un elemento luminoso, entra á sustituirlo, en línea de orden matemático, un elemento sombrío. De ahí que, guiados por es ta observación experimental, vengamos á una proposición que será más y más apoyada, con todos los hechos que sigamos estudiando. Tal es la que pasamos á dar: La Materia negativa ó tenebrosa, está consti tuida por siete elementos de· átomos sombríos,· sus grados de negación van en escala ascenden te, siendo el último el más negativo. Los tres primeros matices sombríos, constituyen polo ac tivo; el cuarto es neutro, y los tres últimos for man polo pasivo. En cada uno de los siete ele mentos residen, en faz relativa, todas y cada una de las propiedades ·negativas, que son antitéti cas á las propiedades positivas de la Materia luminosa. Las evoluciones de los átomos som bríos, convergen al fin de integrar la Sintética Unidad Negativa. Durante sus evoluciones, in gértanse, por sustitución, en los cuerpos que constituye la Materia luminosa; mas, estos exó ticos ingertos son cantidades negativas, que se rán eliminadas al despejarse la incógnita Uni dad positiva. Cada uno de los siete elementos luminosos, y cada uno de los siete elementos sombríos, cons tituyen, por si, una escala de múltiples grada ciones.– Por el análisis espectral pudimos pro-
56 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. poner la existencia de los elementos luminosos, en series septenarias. También por el análisis espectral y por todos los hechos que ofrece el an títesis en la Naturaleza, pudimos fundar la exis tencia de los siete elementos sombríos. Ahora, también por observaciones espectra les, vamos á demostrar que existen gradaciones jerárquicas entre los átomos de un mismo ma tiz, ya luminoso, ya sombrío. En el espectro del cuerpo simple llamado so dio se advierte, que él está constituido por do minantes elementos negativos; pues sólo tiene un equivalente luminoso, caracterizado por una raya amarilla. Esta raya representa sólo una fracción de la total zona amarilla, é invariable mente ocupa el mismo lugar, por orden riguro so y matemático. Luego esos átomos amarillos son inferiores á los de igual color que están co locados en la parte superior de la zona amari lla, y superiores á los que en esa zona ocupan puesto inferior. Pero en el espectro de otros cuerpos es donde más se advierte la jerarquía de que vamos tratando. En el rubidio, interrum pen la continuidad del espectro sombrío, rayas pareadas del elemento rojo, del anaranjado, ama rillo, verde y añil. Estos pares de rayas tienen entre sí un intervalo sombrío, lo cual demues tra que cada raya pertenece á diferente grada-
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 57 ción, en el seno mismo de cada elemento lumi noso. En el mismo espectro continuo que el Sol nos. da, podemos observar la no integración de sus zonas colorantes; pudiéndose advertir, por la colocación de sus rayas sombrías, cómo es que también la Materia tenebrosa, subdivide sus elementos septenarios, en graduales jerarquías, dentro de cada uno de los matices fundamen tales. Estos hechos nos inducen á sentar la siguiente proposición: Cada elemento septenario luminoso, y cada uno de los siete elementos sombríos, está subdi vidido en serie atómica de varias gradaciones, de 1 á x. Esta serie de gradaciones, entre cada uno de los elementos septenarios, ya luminosos, ya som bríos, explica naturalmente cómo en las múlti ples y varias combinaciones de los polillones de átomos que tiene cada elemento, resulta pasmo sa variedad de propiedades y atributos en los cuerpos .típicos de la Materia. Variedades in mensas de forma, de sonido, de densidad, de co lor, de calor, etc.

CAPÍTULO II.

CONSTITUCIÓN DE LOS CUERPOS MINERALES. Fuerza de expansibilidad radiante.–Con este nombre designaremos el modo fundamental de movimiento, que es peculiar y esencial de la Ma teria positiva ó luminosa. Este movimiento, en la Materia integrada por los siete elementos fun damentales, es en línea recta. Pero, cuando la Materia luminosa es detenida en esa carrera rec ta, por su antitética Materia tenebrosa, encuen tra expansión en continuas movimientos de múl tiples y varias modalidades. Cada uno de los siete elementos luminosos posee, en grado frac cional, esa fuerza que vamos explicando; de ahí que al estar detenidos en su marcha recta, y al tornar ésta en movimientos varios y complexos, cada elemento colorante acuse diferentes gra dos en la fundamental energía dinámica. Sien-
60 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. do, pues, las fuerzas fraccionarias de los siete elementos, las que constituyen la unidad de fuer za á que llamamos de expansibilidad radiante, expliquemos cómo se congregan los elementos que la engendran. Los tres elementos activos, el rojo, el anaran jado y el amarillo, 1ánzanse, por la parte supe rior, sobre el elemento neutro, el verde los tres elementos pasivos, el azul, el añil y el morado, lánzanse por la parte inferior y en sentido con trario, sobre el propio neutro verde. Constitui do así el núcleo de la fuerza dinámica, ó de ex pansibilidad radiante; sigue carrera recta ó la torna en rotatoria, si se le opone resistencia ne gativa. Si las jerarquías dinámicas de los áto mos irreducibles las consideramos en este mo mento, tal cual deben serlo, alcanzaremos llegar al más profundo y trascendental concepto de natural variedad, multiplicidad, complexidad y armonía, existentes dentro dela Unidad Cósmica. Sábese por estudios experimentales, que exis ten polillones de átomos en el pequeño espacio que presenta la cabeza de un alfiler; pues, re flexionemos que en los muchos millones de áto mos que corresponden matemáticamente á una sintética creación típica, que es la incógnita que se ha de integrar en la evolución, existe abis madora escala en la gradación dinámica de los átomos que corresponden á la serie que ha de
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 61 integrar cada una de esas unidades sintéticas. La mente se confundiría si intentara abarcar ésa abismadora escala dinámica, en las inmen sas jerarquías atómicas de cada serie; pero to memos un punto, una microscópica porción de la serie atómica, que nos pueda servir de com- parativo término. El será la raya amarilla del espectro que nos muestre una porción de sodio; pues en ese solo elemento luminoso, en esa sola fracción de la zona amarilla y en esa sola porción que hemos elegido para comparar, advertimos: que de ex tremo á extremo de la microscópica raya ama rilla, existen millones de millones de átomos jerárquicos, de mayor á menor poder dinámi co. Ahora bien; pues si en un punto microscó pico del solo elemento amarillo, podemos con templar abismador número de átomos jerár quicos en el poder dinámico, ¿qué cifras serían capaces de representar todas las jerarquías existentes en la serie atómica íntegra, desde el primer matiz rojo hasta el último morado? De esa abismadora escala de gradaciones di námicas, derivarán múltiples y varias combi naciones, capaces de satisfacer á todas las ar moniosas complexidades de trascendentales funciones del orden biológico y psíquico. Fuerza de opresión estática.–Con este nombre designaremos á la fuerza que es
62 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. Materia tenebrosa, y la cual, siendo antitética á la positiva fuerza dinámica, tiene por pecu liar carácter mantener resistente inmovilidad en el punto fijo en que se produce. Cada uno de los siete elementos sombríos posee en frac cionario grado la propiedad estática, y sólo la unidad sintética la posee en toda su intensidad negativa. Veamos cómo se congregan los ele mentos para constituir la unidad estática. Los tres primeros sombríos caen sobre el cuarto que es neutro, y los tres últimos, caen también so bre el neutro, en sentido contrario de los acti vos. Así queda constituida la unidad estática de la Materia negativa, que se opone á la libre expansión radiante de la Materia luminosa. Pa semos áestudiar las actuaciones de las dos fuer zas fundamentales y antitéticas que dejamos propuestas. Densidad. La menor densidad la da el libre movimiento rotatorio delas moléculas que cons tituyen el cuerpo tenue y sutil. La mayor densidad la engendra el aglome rado de moléculas en que impera el elemento .estático que impide la libre circulación de los átomos dinámicos. Por tanto, las diversas gra daciones que ofrece la Materia en la escala de las densidades, están en razón directa de las múltiples y varias combinaciones que efectúan los átomos dinámicos y estáticos.
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 63 CAUSA DE GRAVEDAD. El éter, según hemos indicado en la Introduc ción y cómo vamos á sostenerlo después, es Océano inconmensurable de Materia prima, cons tituida por elementos atómicos de los dos polos antitéticos: los dinámicos ó luminosos y los es táticos y sombríos. Tales elementos, en el seno del fluido etéreo, permanecen en equilibrio, pues se encuentran neutralizados sus atributos anti téticos. Cuando un foco dinámico pone en rá pida vibración las equilibradas moléculas del éter, existentes dentro de la esfera de irradia ción dinámica, en esa parte del Océano Etéreo, se rompe el equilibrio. Las moléculas del éter se dilatan, giran en rápido movimiento rota rio, y llegan á ponerse en libertad los elemen tos luminosos que contienen en su seno. Al re ventarse las moléculas etéreas, determinan el momento de máximum desequilibrio á que lle gara aquel punto del Océano Etéreo; entonces éste trata de restablecer el equilibrio, cayendo sobre los átomos que por descomposición se subs trajeron del todo neutro. La masa descompuesta ofrece dualidad de elementos raíces; están allí los átomos dinámi co- luminosos que tienden á sumarse en unidad positiva, para lanzarse en movimiento rectilí-
64 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. neo, y están también los átomos estático-som bríos que tienden á sumarse en unidad negati va, para aherreojar al elemento positivo. Aquella masa dual, navegante en el Océano Etéreo, es por éste comprimida; la presión es uniforme, tiende á cerrar el espacio· ocupado por la masa descompuesta; de ahí la forma esférica de los cuerpos celestes. La Materia gaseosa comprimida, se enfría, se condensa. ¿Por qué la presión determina en friamiento? Porque en la masa comprimida exis- ten átomos dinámico-luminosos que reaccionan do se ponen en libertad, se lanzan en modalidad eléctrica y dejan en la masa comprimida los elementos más estáticos, que faltos del más po deroso concurso dinamizador, reducen sus vi braciones, y por tanto, sobreviene enfriamiento. Ahora bien; en la uniforme presión que el Océano Etéreo ejerce sobre la masa dual, ¿qué resistencia queréis que oponga la Materia del polo sombrío, puesto que es estática? Ninguna; por eso tal Materia es precipitada hacia el cen tro donde converge la fuerza opresora. Pero la Materia del polo luminoso sí tiene fuerza que oponer á la presión del éter, y por modo eviden tísimo vemos que se la opone. En el Sol es mag na fuerza que se manifiesta en amplia esfera de irradiación; es poderoso resorte que al contener la opresora invasión del Océano Etérno, detiene
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 65 la caída de sus planetas gravitantes dentro de su esfera, no de atracción como se ha creído, y sí de impulsión. · Como en el núcleo del planeta los átomos for man variadísimas combinaciones de los dos ele mentos antitéticos, existe en tales cuerpos in mensa escala de poder dinámico; por tanto, unos resisten más y otros menos á la opresión eté rea. El hidrógeno es cuerpo de gran dinamicidad que puede elevarse, arrastrando en su fuga los átomos sombríos que entran en su composición. El oro es cuerpo estático, que no puede resistir á la presión etérea, y cayendo al centro de la uniforme fuerza opresora, mantiene aherreoja dos en su seno á los átomos luminosos que en tran en su composición. Es, pues, la fuerza de gravedad, no fuerza de atracción y sí fuerza de presión etérea. Cohesión, atracción y repulsión molecular.– En los típicos engendros, ya inorgánicos, ya orgánicos, que nos muestra la Materia, vemos que sus pequeñas partículas, á que se da el nom bre de moléculas, están unidas entre sí por ese lazo de atracción que es llamado fuerza de co hesión molecular. Si nos hemos penetrado bien de lo que es la opresora fuerza de gravedad, comprenderemos que ella influye poderosamen te para que la cohesión exista; pues, como esa
66 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. fnerza precipita á un centro de común caída á todos los átomos de primordial masa nebulosa, cuando esta masa, sufriendo uniforme presión, afecta la forma esférica y llega á la solidifica ción, en su seno da cohesión á revueltos ele mentos raíces; pero esta no es la cohesión re sultante de armoniosa continuidad complemen taria, en la cual el átomo de la primera jerar quia dinámica se asocia con el átomo de la in mediata y segunda energía también dinámica, éste con el de la tercera, y así sucesivamente. Es, pues, la cohesión de la Materia ponderable, cohesión transitoria sostenida por la fuerza opresora de gravedad; pero existe otra cohesión que llamaremos trascendental, que está deter minada, no por asociación obligada en el seno de esfera que comprime el éter, y sí cohesión que determina el estrechísimo lazo que existe entre las partes constitutiva de un todo armo nioso. Suponed un recipiente en el cual habéis re vuelto, reducido á pequeñas partículas, el ma- terial correspondiente á muchas figuras; cada figura reclama una porción matemáticamente precisa de aquel todo revuelto; tales porciones significan series fragmentarias. Todas las·se ries están revueltas y comprimidas, sufren pre sión y de ella resulta la cohesión del todo. Pe ro, suponed que todos los múltiples y varios
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 67 fragmentos de cada figura, tienen correlativos poderes de atracción para juntarse; por este medio, aunque todos los fragmentos correspon dientes á muchísimas figuras están revueltos, aquel lazo de atracción será poderoso é infali ble para que los fragmentos se vayan uniendo entre sí. Ahora bien; pues caso análogo al de este ejem plo, es lo que pasa en la masa de un planeta. En él están revueltas las inmensas series de átomos que corresponden á futuras unidades sintéticas; pero esos átomos, aunque revueltos, tienen como propiedad que les es inherente, su jerarquía dinámica; esta jerarquía les permite reaccionar; muévense, y en ese movimiento se lanzan unos sobre otros, se unen con el podero so lazo de complementación integral, y por se mejante medio realizan cohesión que ya no es tá sostenida por efímero aglomerado de átomos comprimidos, y sí la que está sostenida por la zo de integración. En esos movimientos atómi cos resultan choques repulsivos de fuerzas con trarias, de fuerzas que no son complementa- rias, que radican en congregaciones atómicas extrañas á las armoniosas sumas de cantidades correlativas. Tal es la causa de atracciones y repulsiones moleculares. Constitución de las moléculas elementales.– Tomemos por base para explicar la constitu-
68 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. ción de moléculas homogéneas ó sea de un so lo elemento, ya colorante, ya sombrío; tomemos, pues, por base, un grupo de elementos rojos, que él sea el de la jerarquía dinámica corres pondiente á la primera raya que ofrece el es pectro del rubidio. De esa raya tomemos los millones de átomos que ocupan el centro, y es te será el núcleo neutro sobre el cual se lanza- rán, por un lado, los átomos de la extremidad superior de la raya, y por el otro, los átomos de su extremidad inferior. Estos átomos rojos cuyas graduales jerar quías dinámicas están comprendidas en la pri- mera raya del cuerpo simple llamado rubidio no forman un todo continuo, sino que se subdi viden en moléculas. Siendo los átomos elementales partículas ma tematicas de futura unidad sintética, tienen que estar regidos por ley numérica; por tanto, en aquellas moléculas rojas están congregadas, en rigurosa cantidad matemática, los átomos que las constituyen. Todas las moléculas de este es pecial matiz rojo, que estudiamos ahora, se li gan correlativamente, pues sus polos superio res se lanzan recíprocamente sobre los inferiores, constituyendo así la masa relativamente homo génea, que caracteriza matiz rojo en la primera raya del rubidio. Y decimos relativamente ho mogénea, porque en el seno de cada molécula
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 69 existen átomos rojos de diferentes grados diná micos. Cada molécula es invisible esferilla que en cierra porción de átomos armoniosamente liga dos, en estrecho lazo de correlación complemen- taria. Al seno de cada molécula no penetra el éter; pero, entre molécula y molécula, donde la co hesión es más débil, sí penetra. Las moléculas vibran girando sobre sus ejes, con rapidez que es proporcional á la jerarquía dinámica de sus átomos; según es esta jerarquía, así se manifiesta en modalidades luminosas, ca loríficas, sonoras, etc. Constituidas las moléculas elementales que generan masas relativamente homogéneas, és tas, cuando se encuentran en relación de jerar quía continua, se atraen por lazo complemen tario, y en sus reacciones de síntesis dan exis tencia á los cuerpos llamados simples. Constitución de los cuerpos llamados, ·sim ples.–Supongamos que tenemos tres masas constituidas por átomos elementales, cada un de ellas engendrada por uno de los distintos ma tices septenarios. Una masa es del último ma tiz rojo, otra es del primer matiz anaranjado, y la tercera es de un sombrío que en la escala negativa corresponda, por sustitución, á la in mediata continuidad del matiz anaranjado. En-
70 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. tonces sucede que hay condiciones especiales para la atracción. Cada molécula anaranjada servirá de punto neutro, para que sobre ella caigan polarizadamente las moléculas rojas y las sombrías. Por este medio, de los tres cuer pos en contacto surgió uno solo, constituido por moléculas ternarias esto es, del elemento rojo, del anaranjado y de un matiz sombrío. De la combinación de estos elementos raíces; surgi rán modalidades también combinadas de gra duales atributos, esenciales de· los átomos posi tivos y de los átomos negativos ó sombríos. Siendo inmenso el número de combinaciones que pueden engendrar los elementos de las dos escalas septenarias y antitéticas, fácil es adver tir cuán variadas tienen que resultar las com binaciones de las (fuerzas fundamentales, de las cuales derivarán múltiples fases de densidad, de luces y colores, de calor, de sonido, etc. Tam bién las formas múltiples y varias de los tipos materiales quedan explicadas, si se advierte, que son el resultado de las combinaciones que efectúan los elementos raíces, creando estados preparatorios y progresivos, para ir integrando órganos, ó más bien, elementos de órganos, que más tarde constituirán el núcleo de unidades sintéticas. Ahora bien; aquel cuerpo ternario que hemos propuesto como ejemplo del principio de cons-
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 71 titución de una masa de Materia ponderable, puede ser la base sobre la cual vayan cayendo, en progresivo y riguroso orden integral, otros cuerpos, ya de un solo elemento raíz, ya de va rios, con los cuales llegue á ponerse en contac to. Por este medio, la base primordial, sea la que propusimos arbitrariamente, sea cual quiera otra, llegara á presentar la composición que ofrecen en sus espectros, ora el cesio, ora el rubidio; ó bien cuerpos de espectro continuo, como el potasio. Dejamos explicado el génesis de los cuerpos minerales llamados simples. También hemos explicado antes la causa de atracción integral; insistamos aún acerca de la causa que origina repulsiones de no-integración. En este reino mineral que vamos estudiando, donde aún no asoma el germen de la sensación y del instinto, existe sí la ley matemática que rigurosamente está rigiendo la integración de lo tipos materiales. Esa ley es sencilla y á la vez admirable. Sencilla, porque ella no tiene más f'udamento que este: cada átomo es la in finitesimal de una Suprema Unidad incógnita, y por lo mismo, es el eslabón de inmensa cadena; ese eslabón tiene sus tentáculos, en su propia densidad. ¿Hay un átomo que en su carrera encuentra otro átomo y cae en él? pues ese fué el eslabón
72 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. de continuidad con el cual se enlaza. ¿Encuen tra otro, y ambos entre sí permanecen extranos? pues esto indica: ó que son idénticos elementos de distintas series, que corresponden á las ba ses de multiples tipos; ó bien que ambos ele mentos pertenecen á la misma serie, pero que en aquel momento no se pueden congregar, por que entre ellos están faltando otros eslabones que los unan en sucesión jerárquica. Vese, pues, que la ley que preside la integra ción, es bien sencilla; la parte admirable está en las inmensas y abismadoras evoluciones que los elementos tienen que emprender, para rea lizar todas las aún más abismadoras formas, or ganización y grandiosas propiedades y atribu tos, que en orden de prodigiosa complexidad reclama la Unidad Materia, la Unidad incóg nita. Constitución de los cuerpos compuestos.- Aho ra que conocemos los verdaderos elementos raí ces de la Materia y que hemos visto cómo están constituidos los cuerpos llamados simples. ad-vertimos que éstos son compuestos; pero· á fin de que se nos entienda, seguiremos llamando simples á los cuerpos que por hoy sólo son ana lizables por medio del espectroscopio, y llama remos compuestos á los cuerpos que son sus ceptibles de descomposición por medio del aná lisis químico.
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 73 Afinidad química.-El fenómeno consistente en la propiedad que tienen los cuerpos simples. de combinarse unos con otros, es á lo que se llama afinidad química. Cuando los cuerpos lla mados simples se ponen en contacto, y las mo léculas de uno tienen átomos que pueden caer· en cantidad matemática y en orden de inmedia. ta densidad sobre las moléculas del otro, si se encuentran, pues, armoniosamente tales condi ciones, existe la afinidad y se efectúa la combi nación de dos cuerpos simples, que dan existen cia á uno en el cual se integran los elementos raíces, en el grado que pudo ofrecer la combi- nación, según las fracciones aportadas por ca da uno de los cuerpos simples. Aquel ascenso en. grados de integración alcanzada, quedará sig nificado en las nuevas propiedades adquiridas. por el cuerpo compuesto; mas esas nuevas pro piedades, sólo serán modificaciones de las fuer zas fundamentales que hemos estudiado ya. Si· en la combinación encajaron nuevos elementos luminosos, y dominan en la suma de cantidades positivas, el cuerpo compuesto ofrecerá prepon derancia positiva; sus moléculas dinamizadas. vibrarán con más rapidez y de este fundamen tal movimiento derivarán potentes manifesta ciones luminosas, colorantes, caloríficas, sono ras, fluidas, etc. Si por el contrario, los su mandos aportados por ambos cuerpos, ofrecen
74 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. dominante suma negativa, entonces el cuerpo compuesto será más estático y de esta funda- , mental fuerza negativa derivará: opresión mo lecular, intensidad frigorífica, opacidad y ex tremada densidad. En las composiciones atómi cas de los cuerpos simples, sólo por inferencia pudimos advertir que el rigor matemático pre side la evolución integral; pero ahora, en los cuerpos compuestos conocemos, por hechos ex perimentales, que el número rige en las combi naciones, de tal manera, que toda cantidad ex cedente entre los cuerpos que se combinan, queda eliminada en el momento de la reacción. Esto nos lo explicamos perfectamente, si consi deramos lo que es, ante la evolución integral, cada uno de los tipos minerales. Son, pues, es tos tipos, porciones matemáticas de futuros miembros también matemáticos. Miembros que después constituirán armoniosa Unidad Sinté tica. Luego las fracciones integrales de un To do armonioso, jamás llegarían á constituir fu tura organización, por modo sistemático y ar monioso, si desde el momento de primitiva evolución no comenzaran á engendrar porcio nes matemáticas, que después, entre sí, encajen y ajusten en los miembros, y luego éstos,· ajus tándose en serie, determinen la organización sintética. Constitución de los cuerpos orgánicos.–No
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 75 vamos á tratar aquí de la órganización vegetal y animal, para cuyos tipos materiales reserva mos estudio en partes especiales. Aquí solamente trataremos de la Materia or gánica, en cuanto á que los hechos experimen - tales demuestran, que las combinaciones de la Materia no trazan barrera alguna, entre la quí mica llamada inorgánica y la orgánica. El hom bre, que solo puede manejar y disciplinar los elementos circunscritos á la esfera de su labo ratorio químico, ya obtuvo sintetizar, con ele mentos simples, algunos cuerpos orgánicos: cianógeno, ácido oxálico, ácido acético, etc. Pe ro, la Naturaleza, que maneja y disciplina todos los elementos raíces en el seno de su grandioso laboratorio, después de sintetizar los miembros de órganos, comenzó á sintetizar éstos con aque llos miembros de tipos minerales. Entonces las combinaciones no fueron de miembros inferio res, para constituir miembros jerárquicos en va riedad serial; pues en las combinaciones orgá nicas reúnense por evolución integral, las series de miembros minerales, para engendrar otra clase superior de series, que ya no son consti tuidas por variedad de miembros, y sí por va- riedad de órganos. Esto puede observarse per fectamente por el carácter que ofrecen los cuer pos que entran en las combinaciones orgánicas; los ácidos y las bases orgánicas, son de com-
76 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. plexa constitución, y en los cuerpos que combi nan están contenidas todas las combinaciones que más antes se realizaron en las moléculas de los cuerpos compuestos inorgánicos. Marcado ya el trascendental hecho de que la evolución integral se continúa sin interrupción del mineral al reino orgánico, y señalando ya el puesto que ocupan en la clasificación los ti pos materiales, en el mineral como miembros de jerárquica serie, y en el elemento orgánico como órganos de también jerárquicas cantida des seriales; marcados, pues, estos dos impor tantes hechos, pasemos á estudiar las formas elementales de las típicas cantidades generadas en el mineral. Formas geométricas en las cristalizaciones de los tipos minerales.–Desde el mineral, que es miembro elemental de futuro órgano, comien za á iniciarse la forma en las cristalizaciones de los cuerpos. Esas formas son geométricas,· pues son representación gráfica del orden ma temático con que los elementos raíces están con gregados en las cantidades, que son miembros de futuros órganos. Estas elementales formas son engendro del modo de ordenación peculiar á las caídas de los átomos según su densidad, según su fuerza. Son, pues, las formas del típico elemento mi nera, engendros de fundamental fuerza, en sus
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 77 múltiples y variadísimas jerarquías atómicas; pues debe recordarse cómo la caída de unos átomos sobre otros, es con el fin de unificarse, al unificarse objetivamente, se unifican en su fuerza fundamental, de la cual derivan todas sus manifestaciones, que son, en modos de mo vimientos, extremadísimamente complexos.

CAPÍTULO III.

GENESIS DE LAS MASAS NEBULOSAS Y DE UN SISTEMA SOLAR. El éter es infinito manantial de materia cós mica.–Dediquemos ahora particular atención al estudio de ese fluido sutilísimo que ocupa el vacío de toda materia ponderable, así en los es pacios intersidéreos, como en los· interplaneta rios é intermoleculares. Nosotros, por medio del análisis espectral he mos recorrido en general observación, todos los cuerpos de la Naturaleza, y en ninguno de esos cuerpos dejamos de reconocer la existencia de los, siete elementos luminosos y de sus también eptenarios · elementos antitéticos ó sombríos. ¿Podrá substraerse á esta comunidad de elemen tos raíces el éter? No; estudiemos sus caracteres y veremos cómo· ese fluido imponderable, cons tituye infinito manantial de materia prima. En el éter no domina la fuerza dinámica, ni por modo luminosa, ni por manera térmica; pe-
80 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. ro tampoco imperan las propiedades negativas. Es, pues, el éter, materia neutra. En semejante neutralidad, es lógico reconocer el estado pri mordial de la materia cósmica, equilibrada en la idéntica equivalencia de s 1s elementos raíces, polarizados en estrechísima unión antitética. Cuando ese equilibrio de elementos primos se rompe en tal ó cual punto del Océano Etéreo, brotan los átomos dotados de graduales pode res dinámicos, por lo que se refiere al polo de la materia lumil1osa, y de gradual poder estático, por lo concerniente á la materia del polo sombrío. Desde ese momento, en masa que no sufre aún grandes presiones, aparece la materia en el estado de transición ó sea en el estado pon derable. Su primera faz asoma en la masa nebu losa. Pero, ¿qué fuerza es capaz de realizar la des composición del éter? Sólo puede romper aquel equilibrio neutro, un aditamento de fuerza positiva que ponga en rápido movimiento rotatorio á los átomos diná micos que aherreojados se hallan en el seno dela molécula etérea, hasta que la reacción sea tal, que el movimiento rotatorio se convierta en rectilíneo, determinando reventazón molecular. Esa fuerza adicional, capaz de arrancarle ma teria prima al Océano Etéreo, la suministra un foco solar.
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 81 Aquí debe hacérsenos la siguiente objeción: cualquier sol que haga salir elementos nebulo sos por descomposición del éter, fué, á su vez, también el producto de una masa nebulosa; és ta demandó el concurso dinámico de otro sol anterior, éste el de otro, y así sucesivamente; siempre habrá que pedirse la existencia de un foco dinámico primordial. Tal objeción es natural, es lógica y quedará contestada por manera satisfactoria, pero á su tiempo. En nuestro plan expositivo, vamos de las partes al Todo; pues, si comenzáramos por éste, vendría la confusión. Conozcamos prime ro el material cósmico y sus engendros en vía de integración, y después, en la quinta parte de esta obra dar mos á conocer el Sistema Funda mental del Cosmos, cuando las proposiciones que presentamos en este primer volumen, hayan to mado asiento en la mente de los lectores. Por ahora, sólo diremos: esas miríadas de so les que pueblan el Océano Etéreo, son propa gadores de primordial Fuego despertante de la Vida, Intente en los átomos luminosos que con tiene el éter. Tenemos, pues, en estudio la masa nebulosa que surgiera por descomposición de la materia primordial, de la materia en su estado etéreo. La Astronomía, estudiando estas masas, pue de observar que ellas siguen lento proceso evo 6
82 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. lutivo; pues, comparando unas con otras, se ad vierten sus grados jerárquicos: unas aun no cons · tituyen núcleo, otras le tienen en rudimento, y otras ya lo presentan bien determinado. Estu diaremos las fuerzas actuantes en la masa ne-· bulosa, y así podremos explicarnos su lento proceso evolutivo. FUNDAMENTOS DE LA MECÁNICA FÍSICO-QUÍMICA DEL COSMOS. La Fuerza Fundamental que ya hemos expli cado en su polo dinámico y en su antitético po lo estático, es causa de todas· las múltiples y va rias evoluciones que se efectúan en el Sistema Cósmico. La variedad dentro de la Unidad que da explicada satisfactoriamente al considerar, que las series atómicas significan escala de abis madores términos en que la Fuerza Sintética está subdividida. En la masa nebulosa, el conjunto de series atómico-dinámicas y atómico-estáticas, presen tan el inmediato tránsito del estado etéreo al estado ponderable; por tanto, ni las series diná micas constituyen definidamente su polo posi tivo, ni las series estáticas determinan el suyo. Los elementos raíces en el momento en que salen del seno de la neutralidad etérea, no tie-
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 83 nen base fija que rija la evolución integral; tie nen, pues, que darse esa base, y como el impul so es débil, porque la energía está fraccionada en infinitesimales grados y se halla contrariada por antitética inercia del polo sombrío, resulta en la naciente nebulosa estado semejante al de la neutralidad etérea. Mas, de todos modos, la descomposición del éter está efectuada, y cada átomo posee la propiedad de correlativa inte gración; esta propiedad es infalible ley que á evolución conduce; pero ella va á ser muy len ta y muy difícil. Están revueltas las series de átomos positivos y negativos, entre sí y entre las contrarias; y atended á que los elementos revueltos son partículas de infinita pequeñez. A fin de que se pueda tener idea del gran tra bajo de integración, que se va á efectuar desde el seno de la nebulosa, diremos lo que la cien cia experimental tiene averiguado con relación á la extremada pequeñez de las partículas ató micas. Las moléculas de agua, que ya son molécu las compuestas, existen en número de doscien tos veinticinco trillones dentro de un cubo que tenga una milésima de milímetro por lado, cu bo que sólo puede ser visto con un buen micros- copio. · Bien, pues en aquella masa nebulosa el po der dinámico está subdividido en los átomos;
84 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. pero no obstante ese abismador fraccionamien to, la infalible ley de integración comienza á regir: Entonces, en el seno de aquel abruma dor caos atómico, principian á sumarse las par tículas infinitesimales; los átomos que al poner se en contacto se complementan entre sí, por ser elementos correlativos de la misma serie, van constituyendo grupos aislados de jerárqui ·cas cantidades dinámicas. La jerarquía está de- terminada cuantita tiva y cualitativamente. Unas cantidades están constituidas por mayor ó me nor número de los siete elementos luminosos; ·otras cantidades son mixtas, pues se han gene rado con átomos sombríos que entran por sus titución en las zonas de matices luminosos. La Matemática Cósmica va á resolver el pro- blema·trascendental de la Vida, en el seno de aquella revuelta masa nebulosa. Todo el tra bajo evolutivo será constante operación de adi ción integral y de substracción por excedencias, ó desafinidades. Ahí existe el caos, pero el nú- mero exacto rige y la fuerza actúa con siste matizado·y progresivo orden. Veamos cómo: las fraccionarias cantidades materiales que se han generado, y que son miembros colectivos de futuras unidades sintéticas, son cantidades va rias; por tanto, las hay de diferentes grados de poder dinámico, y estas diferencias determinan extensa escala en el orden de las densidades.
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 85 Las más densas, que no tienen poder dinámico que resista á la uniforme presión del Océano Etéreo, son cantidades lanzadas hacia el común centro de presión, y afectando forma esférica, constituyen el núcleo nebuloso. Las demás can tidades que poseen en su composición átomos dinámicos, vencen la presión etérea, según los grados de su dinamicidad; lánzanse por encima de la superficie del núcleo, detiénense en equi librio donde su poder dinámico decrece y se neutraliza con la fuerza de presión etérea; así las cantidades más dinámicas, y por tanto, las más fluidas, determinan la atmósfera en la ne bulosa, que ya es un sol rudimentario. En tanto que no hubo condensación de ele mentos, en tanto que no se sumaron en típicos. grupos las porciones de materia dinámica y de- materia estática, la nebulosa permaneció en es tado semi-neutro; pero ahora que la suma de elementos dinámicos determina energía viva y la suma de elementos estáticos determina gran núcleo inerte, que está á merced del impulso opresor del Océano Etéreo, tenemos ya las an titéticas fuerzas que son componentes de la gra vitación. Los elementos dinámicos de la masa nebulo sa engendran movimiento que· sería en cons tante marcha rectilínea, si el lastre de materia sombría y la presión del Océano Etéreo no lo
86 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. impidieran; pero esas fuerzas opositoras exis ten, y de ahí que el embrión solar entre en ca rrera disciplinada al orden de gravitación re gular, que rige en el Sistema fundamental del Cosmos. Ya dijimos que hasta la quinta parte explicaremos la constitución ordenada de ese Sistema; pero aquí sí ya podemos explicar la causa de gravitación; antes de hacerlo, necesi tamos estudiar la fuerza dinámica en su faz térmica; pues es la forma en la cual la ciencia analítica ha comenzado á, vislumbrar la Unidad de la Fuerza. FUNDAMENTOS DE LA TERMO-DINÁMICA. Hasta este momento en que tenemos ya ex puestos todos los elementos fundamentales de la Materia, nos es dado tratar del poder diná mico del calor, en sus relaciones antitéticas con la frigorífica unidad estática. La ciencia analítica, en su noble tarea de es-· tudiar los fenómenos y formular sus leyes, no ha podido llegar hasta el concepto sintético; de ahí que en sus teorías, faltas de base funda mental, existen deficiencias é inexactitudes. Háse dicho que no existe el frío y sí la ausen cia relativa de calor. Este es un hecho; pero en cuanto á que la materia positiva constantemen-
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 87 te está dinamizando á la materia que radical mente tiene la propiedad frigorífica, y la acción de ambas materias es recíproca, pues también la materia negativa, ingertándose en los átomos positivos, los reprime en su movimiento, hacién dolos estáticos y por tanto frigoríficos. En los fenómenos de difracción é interferen cia la observación ha engañado, por aspectos de apariencias contrarias, á la realidad. En tales fenómenos ha creído verse, que la1uz no se emite y que el desdoblamiento de la luz en esos fenómenos, lo engendra exclusiva mente el movimiento diferencial entre dos sis temas de ondulaciones etéreas. Es que estos hechos no se han estudiado tomando en consi deración las actuaciones de la materia sombría, que en esos fenómenos desempeña acción está tica, al ser descompuesta la luz en sus elemen tos positivos, y en los elementos sombríos que arrastra en su carrera. Este punto lo examina remos después. Ahora que conocemos la raíz del antítesis que existe en la Naturaleza, no podemos decir que la fuerza estática es únicamente la negación del movimiento; que la obscuridad lo es de la luz, y el frío del calor; pues esas propiedades anti téticas, tienen singular carácter, y son peculia res de raiz substancial. En el orden psíquico, del cual podemos anticiparnos á hablar, pues-
88 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. to que la síntesis nos llevará hasta él, el odio no es simplemente la negación del amor ó sea la no práctica de tan sublime sentimiento, sino que, además, el odio tiene sus especiales y ne fandos impulsos. Pasemos, pues, á estudiar los fundamentos raíces de la Termo-dinámica, ya con el cono cimiento previo de los elementos que existen, tanto en el foco termo-dinainizador, como en los cuerpos termo-dinamizados. Al efecto, pasaremos en revista algunos fe nómenos y las proposiciones que para exp1icar los ha dado la ciencia analítica, pues así podre mos contrastar la deficiencia ó inexatitud de esas explicaciones, ante el cúmulo de armoniosas y sistematizadas proposiciones que en trabazón sintética se apoyan y demuestran correlativa mente. Háse dicho: que el calor se transforma en tra bajo mecánico; la expresión es inexacta; el ca lor es una modalidad dinámica, que al actuar, no se transforma en trabajo mecánico, sino que engendra ese trabajo mecánico. El modo de movimiento manifestado en acto de fuerza muscular, deriva de la dinámica tér mica; pues el organismo animal es una máqui na en la cual están elementos en combustión; la ausencia de ellos determina dominio estáti co y con él la muerte. Bien; pues el calor que
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 89 engendra fuerza muscular, no se transforma en trabajo mecánico, sino que lo realiza. En la materia ponderable del organismo animal que lo produce, hay disminución de elementos, al efectuar ese trabajo; pero esos elementos, que· jamás se pierden, no quedan transformados en trabajo mecánico, y sí en elementos químicos; el trabajo mecánico fué resultado de la trans formación, pero nunca la transformación misma. De igual manera, el vapor de agua que en gendra trabajo mecánico, si se enfría al reali zarlo, no es porque su calor se transforme en aquel trabajo y allí perezca; es que al escapar del vapor los átomos radiantes, eléctricos y di namizadores, vencieron en su fuga las resisten cias estáticas de la materia densa que da cons titución á la masa movida. En .los experimentos de Tyndall, sobre la com presión de los gases, existe capital error· en las deducciones que de los hechos se han sacado.– Cuando se comprime el aire en un vaso metá lico, se reprime el poder dinámico de los áto mos luminosos que dan constitución á las mo léculas de aquel gas, y surge reacción calorífi ca.·Es que aquellos átomos que ya no encuen tran expansibilidad en libre movimiento circular, reaccionan para escapar por modo radiante; ya en rayos caloríficos, ya en rayos eléctricos, capaces de fuga por los espacios intermolecu-
90 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. lares de la materia opresora. Este escape de elementos radiantes ó dinámicos, hace que la masa comprimida quede estática, quede fría; de ahí, que al abrirse la llave del receptáculo com presor, y al lanzarse el aire sobre la pila ter mo-eléctrica, el galvanómetro indica que hubo enfriamiento. Esta, y ninguna otra, es la causa raíz que engendra la licuación ó solidificación de los cuerpos gaseosos; esto es, el escape de elementos radiantes en forma calorífica ó eléc trica; ya que ese escape se efectúe por compre- sión, ya por reacciones químicas. Ahora, por lo que hace á la compresión del aire en el eslabón neumático, ó entre las pare des de un fuelle, resulta: en el primer caso, que los átomos radiantes que se ponen en libertad, incendian la materia combustible colocada den tro del tubo; en el segundo caso, el aire com pdmido en las paredes del fuelle, se calienta por la súbita presión y en su rápida salida acusa mayor temperatura en la aguja del galvanó metro; aquí el escape de los elementos dinámi cos se hace en unión de la masa del aire. Así, pues, no hay tal transformación de calor en trabajo mecánico, ni de éste en aquel; lo que hay en realidad son transformaciones de mate ria ponderable, que al reaccionar y pasar al es tado eléctrico, acusa poder calorífico y engen dra trabajo mecánico.
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 91 Modificaciones de la teoría que explica la pro pagación de la luz y del calor, por las ondula ciones del éter.–Esta teoría, lo mismo que la que propuso que el calor se transforma entra bajo mecánico, tiene su aspecto engañador que conduce á conceptos de trascendental negación; pues de tal teoría, se ha llegado á negar la exis tencia real de la luz y de sus elementos, dicién dose: que la luz la producen (!)las ondulacio nes del éter, y que la luz agregada á la luz en gendra obscuridad. El éter existe y se mueve en vibraciones on duladas, esta es la verdad; que observada sin el conocimiento de los elementos raíces de la ma teria y de sus propiedades fundamentales, dió motivo á que se establecieran graves errores, creadores de prejuicios que ahora habrán ·de abandonarse con dificultad; pero, no importa; ahí está el método experimental para ratificar ó rectificar. Cuando en el seno del foco calorífico ó lumi noso, los elementos dinamizadores no alcanzan ponerse en libertad, están moviéndose en expan sión rotatoria y con intensidad gradual del ro jo al morado; tal movimiento se propaga á las moléculas etéreas, que lo transmiten. Las molé culas del foco, tienen polarizados sus elementos atómicos; de ahí que su movimiento es sobre su eje y tienden á lanzarse en línea recta por su
92 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. ecuador; así, pues, las moléculas del éter propa gan el movimiento en línea recta. Hasta aquí, vemos que la teoría de las ondulaciones está bien fundada, aunque deficiente mente propues ta. Por bien fundada, no es de extrañarse que aun el cálculo le dé apoyo; pero no debe dedu cirse desemejante teoría, lo que asientan magis trales tratados de Física: que las ondulaciones del éter producen la luz ó el calor·. El éter sólo es cadena conductora para transmitir, ya movi mientos vibratorios de las moléculas que circu lan en el foco, ya substancia radiante que se po ne en libertad, rompiendo el henchimiento de los ecuadores· moleculares. Pues también hay emisión luminosa y calorífica, según lo vamos á demostrar. Cuando el foco dinámico emite su energía, en cualquiera de sus manifestaciones, no emite una energía subjetiva y sí energía real, energía subs tancial. Las moléculas del éter vibran en cade na ondulatoria, tanto por la propagación del mo vimiento rotatorio de las moléculas del foco dinámico, como porque son vehículo transmisor, no de
fuerza sin materia y sí de fuerza substan cial, más de substancia imponderable, que al ser detenida en la superficie de un cuerpo nega tivo, se combina con él, haciéndose estática y ponderable. Sábese que el Sol y todos los cuer pos puestos en ignición, irradian rayos calorífi-
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 93 cos, tanto de variedad luminosa, como de varie dad obscura. En primer lugar, este importantí simo hecho lo filiamos al lado de todos aquellos que llevamos expuestos, para comprobación po derosa del Sistema Sintético que vamos propo niendo; pues en esa variedad de rayos calorífi cos, ya luminosos, ya obscuros, se evidencía más y más la existencia de los elementos raíces an titéticos. En segundo lugar, en ese hecho debemos ver cómo, por emisión real y objetiva, el foco solar propaga elementos raíces en completa simplici dad, los cuales, al incidir sobre el suelo terres tre, se combinan y se hacen hidrógeno, oxígeno, carbono, ázoe, etc. · Todos los hechos que ofrece la observación y la experimentación, están en nuestro apoyo; pues ahí se efectúan á diario las combinaciones químicas que en todos los reinos de la Natura leza están pidiendo el concurso de la luz y del calor solares, y no el simple rozamiento de unas moléculas etéreas que nada substancial aporten. ¿Acaso el simple vibrar de esas moléculas pue- de engendrar la esplendorosa, rica y exuberan te vida de las regiones tropicales? ¿Puede una fuerza que nada substancial ofrece, tornarse en compuestos químicos, para las funciones de nu trición de plantas y animales? ¿Qué, en el fenó meno de gravitación no existe un resorte ·de
94 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. materia real, que lanzando á las masas celestes les impida caer á un centro de gravedad? Sabemos que la luz y el calor se propagan en línea recta, y que al incidir á la superficie del cuerpo opositor, la parte no absorbida se refle ja. Luego ese excedente de fuerza reflejada, nos está indicando la existencia de un poder subs tancial, que s emitido á través del conductor etéreo. Esa materia emitida, al incidir sobre la superficie· terrestre, deja allí una parte de sus elementos raíces, y la otra parte, que escapa en el ángulo de reflexión, va á combinarse con los elementos fluidos de la atmósfera. Todo cuerpo se enfría al irradiar calor, luego el agotamien to del foco tiene que ser porque emite elemen tos reales y no subjetivos, porque dinamiza con fuerzas substanciales. De· otro modo, tenemos un absurdo: resultaría un agotamiento real por un gasto subjetivo. En el éter que atraviesan los rayos calorífe ros, no hay caldeo; en esos espacios impera ba ja temperatura; es que, los átomos radiantes escápados del núcleo solar, al venir en línea recta, que es su modo expansivo de movimien to libre, no tienen que tornar su energía diná mica en modalidad térmica; de ahí que no cal dean las altas regiones de la atmósfera, pues alli el aire es muy tenue y no ofrece gran re sistencia á la marcha de los rayos solares. Lue-
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 95 go que éstos penetran á la atmosfera densa de las bajas regiones, manifiéstase la termicidad, y luego que inciden en la superficie del suelo, como allí son detenidos, hay compresibilidad, hay reacción y aparece en toda su intensidad el poder calorífico. En las regiones altas, en las cimas de las montañas, la compresibilidad en cuentra expansión en el ángulo de reflexión que sigue el calor no absorbido por el suelo, y le es fácil ese escape por la tenuidad de la atmósfera que allí impera; pero en las regiones bajas, el escape es difícil, por razón de lo denso que en ellas es el aire atmosférico por tanto, en las primeras regiones, el poder calorífico es infe rior al que se experimenta en las segundas. · Contestaremos ahora á·1a que parece seria objeción, formulada para negar la teoría de la emisión de la luz. Háse dicho, que esta teoría no explica los fenómenos de difracción y de in terferencia. y nosotros vamos á demostrar, no sólo que los explica por manera altamente sa tisfactoria, sino que, precisamente en esos fenó menos está la demostración de la misma emi sión, y además explican también el fenómeno de la descomposición de la luz. En los fenómenos· de difracción y de interfe rencia, tenemos el caso de descomposición de la luz; pero como en esos fenómenos aparecen, á la vez que los elementos colorantes, los som-
96 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. bríos, éstos, como era natural, al desconocerse los elementos raíces y antitéticos de la Materia, introdujeron la confusión entre los observado res; entonces el genio de éstos, no quiso que darse sin darles explicación á los fenómenos é inventó ingeniosas hipótesis, á las cuales dióse les aspecto de gran verdad, pues se pretendió auxiliarlas por medio del cálculo. Pero ahora tenemos un cálculo superior que las destruye, un cálculo que tiene por elementos para su des arrollo, todas las armonías del Sistema Sintéti co; armonías que en trabazón y orden, van de mostrando las operaciones de ese cálculo rigu rosamente concreto. Jamás debe olvidarse, que durante siglos, fueron amparados por el cálculo matemático, los absurdos astronómicos del sistema de Pto lomeo, que prevaleció hasta el siglo de Galileo. Ahora véase cómo explicamos esos casos de análisis de la luz, que se llaman difracción é interferencia. Cada haz luminoso de los que se cruzan in terfiriéndose, como proceden del mismo foco, traen composición idéntica de átomos coloran tes y de átomos sombríos. Estos elementos vie nen dotados de diferentes grados dinámicos, del rojo al morado, por lo que hace á los siete ele mentos luminosos, y por lo correspondiente á los sombríos, ellos vienen dotados de diferente
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 97 poder estático, y sólo caminan en el todo lumi noso, por el dominio positivo que vence en ellos sn natural propiedad estática. Cuando el todo sintético, constituido en el haz luminoso, llega á incidir, si el medio es ho mogéneo, no habrá de composición; pero si el medio es heterogéneo, unos de los elementos del haz luminoso traspasarán los puntos accesibles de ese medio heterogéneo, otros elementos de menor poder dinámico se retardarán, y los sombríos se detendrán; tal es lo que pasa en el fenómeno de difracción, en el cual, el cuerpo difractor presenta bordes de constitución he terogénea. En el fenómeno de interferencia, precisamen te .porque el haz Iuminoso no es el homogéneo éter vibrante, que supone la teoría negadora de la emisión, y sí porque es haz heterogéneo, por tador de elementos positivos y negativos, en septenarios poderes dinámicos y estáticos; pre cisamente por esto, resulta, que cada uno de los haces interferidos, recíprocamente funciona de cuerpo heterogéneo, que ofreciendo diversas resistencias al paso de diversas energías diná micas, determina la descomposición de los ele mentos aportados por los haces luminosos. De ahí la dualidad de luz y sombra que ofre cen esos fenómenosen que la luz se descompone. Queda, pues, demostrada la emisión de la T
98 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. energía dinámica de un foco, en sus modalida des luminosa y térmica. CAUSA DE GRAVITACIÓN. Una masa en que imperara el elemento di námico y que existiera puesta en absoluta li bertad, se lanzaría en línea recta hasta el in finito. Una masa en que imperara el elemento estáti co, permanecería en reposo absoluto en el lugar en que se hallara; mas, cuerpos así, por anó malo modo abandonados, es imposible que exis tan en el Universo; pues todos los cuerpos celestes son solidarios y están regulados sus movimientos en trabazón, orden y armonía, circunstancias todas indispensables en un sis tema, y el Sistema Cósmico es el Sistema por excelencia. Rígele ley matemática, y los mismos aspectos de apariencia anómala y fortuita, en realidad son derivados de factores que funcionan dentro de la misma ley. Luego que en el seno de una nebulosa existe condensación de elementos dinámicos y tam bién condensación de elementos estáticos; lue go que ya están constituidas esas dos cantida des de fuerzas antitéticas, entra el naciente
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 99 cuerpo celeste como elemento de la Mecánica Cósmica. Entonces sus relaciones .de combina ción con los demás cuerpos se operan, no por atracciones como hasta hoy se ha creído gene ralmente, y sí por corrientes impulsivas y re pulsivas, que operan dentro de un vehículo continuo: el vehículo que ofrece, el Infinito Océa no Etéreo. En este punto, por ahora, nuestra explicación va á ser deficiente, pero la habremos de com. plementar á su tiempo. Las masas nebulosas ya dijimos que son pro ductos de la descomposición del éter á efecto dinamizador de los focos solares. Ahora preci saremos esa proposición. La atmósfera etérea es á la combustión solar, lo que el aire es en la combustión de una bujía. Los átomos dinámicos que irradia el Sol, pe netran en las moléculas etéreas y las dilatan hasta hacerlas estallar; entonces, del seno de aquellas moléculas brotan átomos septenarios, luminosos y sombríos, que en asociación con los átomos similares que emite el Sol, constitu yen el producto de combustión. Estos produc tos de combustión son llevados por el rayo so lar hasta el límite de su esfera de irradiación. Este límite lo traza la región donde impera el éter, que tiende á caer y cerrar la esfera de irra diación solar; allí, como el éter se encuentra
100 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. arrollado, está más denso y más frío; pues sien do un gas comprimido, escapan de su seno ele mentos caloríficos. Cuando en esta barrera opo sitora se detienen los. rayos emitidos por el fo co solar, sus productos de combustión se hacen estáticos y vánse acumulando hasta constituir masas nebulosas que sufren grandes presio nes, pues hállanse colocadas entre dos fuer zas de contrario impulso: la de irradiación so lar, que tiende á ensanchar su esfera, y la de opresión etérea, que tiende á cerrarla. Esta pre sión constante determina al fin condensación en los elementos de la masa nebulosa; los más den sos, constituyen unidad estática, cayendo hacia el centro de común gravedad, y determinan el núcleo esférico; los elementos dinámicos cons tituyen unidad en atmósfera vaporosa, que cir cunda al núcleo. A este núcleo, de unidad está tica, tiende á lanzarlo el éter hacia el centro de la más próxima esfera de irradiación solar, y caería irremisiblemente en aquel centro, si el focó solar no tuviera rayos emisores de substan cia dinámica que son resorte poderoso para de tener la caída de la masa que entró al Sistema Cósmico. Además; en la masa nebulosa que se desplomó, también existe un elemento que im pide la caída; tal es su propia materia lumino sa, cuyo poder dinámico obra en sentido inver so de la caída; pues su impulso es sumado con
CIECIA Y RELIGION DEI PORVENIR. 101 el de la fuerza radiante del foco dinámico solar. Así, pues, la gravitación es el estado de equi librio que guardan los cuerpos del Sistema Cós mico, colocados entre dos fuerzas antiteticas. Luego que el resorte de rayos dinámicos pa ró la caída de la nebulosa, ahí, en el lugar en que ese resorte acusó su máximum de resisten cia, quedó marcado el punto sobre el cual iba á. trazarse la línea curva de sección cónica, correspondiente á la órbita en que la energía dinámica del embrión solar, ó sea de la nebulo sa transformada en cometa, debería recorrer, para hallar expansión en esa línea curva. Ahora merece explicación especial la causa de que las órbitas cometarias sean de gran ex centricidad. La región en que se forman las ne bulosas es un punto afelio, al cual llegan los postreros rayos de encadenadas é interferidas esferas de irradiación, procedentes de múltiples Foles; por tanto, cuando una masa de produc t,,s de las combustiones solares, se ha conden f:,ldo y se desploma sobre un inmediato centro de gravedad, viene de muy lejana distancia; y si en esta primera caída se observan y se cal culan los elementos de su curva, serán los de una hipérbole. Entra, pues, á la región perihe lia, en la cual recibe una poderosa corriente di námica que lo lanza nuevamente hasta la re gión afelia. Veamos de qué procede esa corrien-
102 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. te dinámica, pues ella nos explicará después otros fenómenos cósmicos. Hacia la región peri helia están encadenadas fas esferas de irradia.; ción de múltiples soles que están lanzando sus productos de combustión sobre la región afelia; de ahí, pues, la corriente dinámica que auxi liando la propia fuerza radiante del cometa, lo hace tornar á la región de su procedencia. En ésta se opera la reacción contraria, pues allí es el núcleo estático del cometa el que encuentra impulso auxiliar para caer otra vez sobre la re gión perihelia; tal auxilio se lo ofrece el Océa no Etéreo, que reprimido ejerce la acción de un resorte impulsor. En esta segunda caída del cometa, si se estudian los elementos de su órbi ta, serán ya los de una curva elíptica muy alar gada. TRANSFOMACIÓN DE UN COMETA EN SOL. El cometa, en serie inmensa de seculares re voluciones, y en su cruzamiento veloz por las regiones del espacio, ha ido incendiando y des componiendo el éter, cuyos elementos se ha ido asimilando. Ha sido, pues, un cuerpo que nada ha dado y sólo ha recibido. Tal enriquecimien to de elementos acumulados, fué determinan do, progresivamente, su alto poder dinámico,
103 hasta que llegó el momento en que su misma potencia positiva dominó la fuerza opresora del éter y refrenó su caída. Ahora el cometa es un sol que demanda, según el equilibrio de sus fuer zas, recorrer otra órbita y encajar en el Siste ma. Cósmico, como unidad dinámica; como uni dad generadora que devuelva ya evoluciona do, en primer grado, los elementos raíces que recibió en su seno. CONSTITUCIÓN DE UN SISTEMA PLANETARIO. Estudiemos las evoluciones generadoras que va á efectuar el nuevo sol, supongamos que él sea nuestro propio Sol, el que hoy caldea la su perficie de nuestra Tierra. Partiremos desde el momento en que el joven astro radiante, ofrece toda la plenitud de su fuer- za dinámica. Los elementos del magno núcleo son los más densos, pero están dinamizados por la prepo tencia calorífica de los átomos positivos que los hacen circular, sacándolos de su inercia. Los menos densos circulan en expansiva atmósfera incendiada, cuyas llamas de prodigiosas dimen siones invaden anchurosa esfera. Las molécu las que arden en la inflamada atmósfera, esca pando del movimiento circular, se lanzan en lí-
104 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. nea recta, en rayos que van arrollando al éter, que tiende á cerrar la esfera de irradiación so lar. En el ígneo núcleo, los átomos raíces han caído unos en otros, por ley de integración, cons tituyendo rudimentarias moléculas que se or denan en continuidad polarizada y giran vibran tes sobre sus propios ejes. Todas las direccio nes activas de los polos moleculares están hacia la parte superior, y por tanto, todas las direc ciones pasivas hacia la parte inferior. Esta or denación molecular determina la ordenación po larizada de la esfera solar; lo cual, sumando di recciones de polos y de movimientos rotatorios de las moléculas, acusa la suma total en gran movimiento de rotación sobre el eje que pasa por sus polos. Este movimiento de rotación en gendrado por el cuerpo solar, hace que la fuer za dinámica actúe con más energía en la región ecuatorial; en este punto, el escape de las subs tancias dinamizadoras es mayor, y por tanto el éter en ese punto es arrollado con mayor ímpe tu. Pero en las regiones polares, en que la ener gía dinámica decrece, allí caen precipitadamen te las corrientes del éter, que al descomponerse dejan en esas regiones acumulación de elemen tos estáticos. Este ingreso frigorífico, y aquel egreso térmico que se efectúa por el ecuador, serán las causas determinantes del agotamiento
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 105 termo-dindmico del foco solar, en el remoto fin de sus funciones generadoras. Las dos fuerzas encontradas que engendran las corrientes tareas al caer sobre ambos polos, encuentran expansión en la radiación ecuato rial; entonces los elementos del éter descom puestos, y que, asociados con los elementos emi tidos por el Sol, constituyen el producto de com bustión, lánzanse en rayo luminoso y calorífico, hasta el punto en que su poder radiante es neu tralizado por los rayos contrarios del éter, que se ·precipitan sobre la esfera de irradiación solar. En·aquel círculo de neutralización en que las dos fuerzas antitéticas se equilibran, vánse acu- mulando los productos de la combustión solar y constituyen un anillo nebuloso, que se va con densando á efecto de compresibilidad y de la frialdad que deriva de esa compresibilidad; pues ella determina reacciones en los átomos lumino sos del anillo, los cuales, tornando su energ-ía rotatoria en escape recto, se lanzan fuera del anillo y avanzan hasta el punto en que, volvien do á neutralizarse las fuerzas contrarias, se es tablece otra zona concéntrica á la primera, y allí se forma otro anillo, que á su vez, sufre presión y enfriamiento, lanzando hacia afuera sus áto mos libres que siguen efectuando progresión generadora de anillos, hasta llegar al límite de
106 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. la potencia generadora del Sol, que emitiendo elementos dinámicos, se va quedando con los residuos más estáticos de la combustión. Luego que la serie de anillos nebulosos y con céntricos estuvo terminada; luego que su esca pe de átomos radiantes fué tan débil que ya no pudo engendrar otro anillo más, sobrevino re lativo enfriamiento y condensación en ellos. En tonces, no pudiendo resistir los vaporosos ani llos la dilatación á que los sujetara la xpansi va fuerza radiante del foco solar, se rompieron en aquel punto del perihelio en que dominan las corrientes dinámicas procedentes de otros soles; corrientes que durante la existencia de los ani llos vaporosos les ha impulsado hacia el afelio, dándoles la forma de anillos elípticos, cuyo foco común era el Sol. Esas elipsis vaporosas esta ban trazando las órbitas que después recorrerían las masas planetarias que de aquellos anillos derivaran. Bien, pues en el lugar del perihelio existía más termicidad, y, por tanto, era el pun to en que los vapores anillados se encontraban más enrarecidos; de ahí que en tal punto se efec tuara el rompimiento de los anillos, cuyas ma sas fueron replegadas hacia el afelio, por la do minante corriente dinámica del perihelio. Los elementos estáticos de estas masas cons tituyeron núcleos esféricos, y los elementos di námicos, la atmósfera circundante de esos nú-
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 107 cleos. Así quedaron constituidos los planetas gravitantes en torno del Sol que los engendró. Ellos, á su vez, enriquecidos por acumulación de elementos que seguían absorbiendo del Sol que los banaba, y del éter, que ya también des componían con su propio foco dinámico, llega ron á engendrar anillos nebulosos, que más tar de fueron pequeñas esferas ó satélites de los planetas, con cuyos postreros engendros quedó terminada la constitución del sistema solará que pertenece nuestra Tierra. Más tarde, los plane tas se han ido enfriando en su materia ponde rable; pero, el fuego dinamizador, que jamás se extingue, toma nueva modalidad en el estado trascendental ó eléctrico. El excedente de los productos do combustión solar, que no son absorbidos y combinados en la superficie caldeada de los planetas ysatélites, son lanzados en la corriente perihelia, hasta la región donde se acumulan, y más tarde engen dran nebulosas, que al desplomarse sobre los soles, impelidas por presión etérea, tórnanse en cometas que á su vez serán soles vivientes lle nos de poder dinámico, cuando otros soles, ya caducos, se encontrarán opacos, estáticos, muer tos. Más, las almas eléctricas de esos cadáve res celestes eternamente serán jóvenes. Cuan do esas almas eléctricas abandonen el cuerpo muerto de la esfera opaca y fría, no habiendo
108 JBSÚS CEBALLOS DOSAMANTES. resortes dinámicos que resistan la presión eté rea, faltando la magna fuerza componente de la gravitación, caerán las inertes masas hacia lo comunes centros donde convergen las fuerzas opresoras. Del choque estupendo, después de vertiginosa caída, en todo lo cual hay descom posición del éter, surgirán nuevos poderes diná micos, se gasificarán las inertes masas, y de los despojos de la muerte, surgirán nuevos elemen tos de vida. Daremos fin a este capítulo tratando del fe nómeno de las mareas, para darle explicación desde el concepto de las fuerzas fundamentales que hemos estudiado. CAUSA DE LAS MAREAS. Si la ciencia analítica emplea su hábil méto do de experimentación, hallará hechos que le demuestren, que no son las imaginarias fuerzas de atracción 1unar y solar las que determinan el fenómeno de las mareas, y sí las fuerzas fun damentales que determinan gravitación de los cuerpos celestes. Todos los elementos dinámicos de la Tietra, constituyen esfera de irradiación, opositora á la, presión del éter. Tal esfera de irradiación es po deroso resorte que detiene á la Luna y le da
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 109 equilibrio en la línea neutra de su órbita. Si por este medio, que tan satisfactoriamente nos ha ce conocer la causa de gravitación, la Luna re sulta ser un cuerpo rechazado por nuestra irra diación dinámica, ¿cómo puede ese satélite ejer cer atracción sobre la Tierra? El aspecto engañador ofrecido por el hecho de las mareas indujo á semejante error. Tam bién durante siglos el aparente movimiento del Sol, sostuvo conceptos radicalmente falsos. Veamos cómo explicamos el fenómeno de las mareas, dentro del sistema que vamos propo niendo. La Tierra, girando en su órbita, que es línea neutra donde se equilibran las fuerzas de ex pansibilidad radiante procedente del Sol, y de opresión estática ejercida por el éter, sufre gran presión en ambos hemisferios. Las opuestas fuerzas actúan con mayor intensidad sobre los puntos más avanzados del esferoide, en el uno y el otro hemisferio, y la intensidad de las fuer zas va declinando hasta el punto en que se neu tralizan. Como es natural, las masas líquidas de los océanos, al sufrir esas opuestas presio nes, escapan en dirección á los cuadrantes don de la presión decrece, y en esos puntos determi nan alta mar. Entonces el esferoide, en su diur no movimiento de rotación, va haciendo pasar
110 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. todos sus meridianos por los dos rumbos de acumulación acuática. Existe un hecho relativo á las mareas, que no se puede explicar en la hipótesis que la atrac ción, y que nuestro sistema sí lo explica. ¿Por qué en la época de los equinoccios se observan fuertes mareas, y las más débiles en los solsti cios? La hipótesis de la atracción no responde á esta pregunta y sí nue tro sistema, el cual di ce: porque en la época de los equinoccios, dada la posición que en esos lugares ofrece la super ficie de la Tierra, las fuerzas actúan con más energía, y por tanto, es mayor el escape de las aguas comprimidas. En los solsticios, la situa ción del esferoide hace que las fuerzas actúen sobre puntos que se substraen á la intensidad de los rayos compresores, y de ahí las débiles ma reas. Las diarias variaciones de minutos, en las mareas, deben estudiarse con relación al paso de un solsticio á un equinoccio, y no con rela ción á los movimientos lunares. Las protuberancias líquidas, en el fenómeno de que tratamos, ni siquiera siguen la dirección del radio vector lunar, como es bien sabido, y sólo el prejuicio engendrado por falso concep to de la atracción, ha hecho que se inventen hi pótesis para sostener un error. A una de las protüberancias líquidas se le supone atraída por la Luna y á la otra que apa-
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 111 rece como repelida, se le aplica ingenioso cál culo para explicar su elevación en sentido con trario de la imaginaria atracción. En tal hecho aparece, no la acción de una fuerza atrayente y sí la resultante de dos fuerzas iguales y con trarias, lo que en mecánica se llama un par. Delaunay advierte este par aplicado á la masa del globo terráqueo; pero, ¿puede la supuesta fuerza de atracción lunar, que sólo actúa en una sola dirección, descomponerse en dos fuerzas iguales y contrarias? El par existe; mas lo engendran las fuerzas de irradiación solar y de opresión etérea, que son las componentes de la gravitación, y que al actuar sobre la masa terrestre, producen el fenómeno de las mareas. Galileo, el padre de la ciencia experimental, ya viejo, triste y abatido por la estática influen cia opresora de los tenebrosos hijos de la Ne gación, no pudo desarrollar sus ideas; pero él sabía lo que decía, cuando negaba la atracción lunar. Amadeo Guillemin, en su “Mundo Físico,” al hablar de las mareas, dice: “Las cosas ocurren en definitiva, como si la Luna estuviera situada detrás de la posición que ocupa en el cielo, relativamente al sentido de su movimiento diurno.” Los que inspirándose en los estudios de New-
112 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. ton, trataron después de la gravedad y de la gravitación, le han dado á la sttpuesta fuerza de atracción un concepto de realidad que ni el mismo Newton le dió; pues véase lo que él di ce en su inmortal obra intitulada: Principios matemáticos de la filosofia natural: ”Entiendo por la palabra atracción, el es fuerzo que hacen los cuerpos para acercarse unos á otros, ya resulte ese esfuerzo de la a.c ción de los cuerpos que se buscan mutuamente ó que se agiten uno á otro con sus emanacio nes; ó bien proceda de la acción del éter, del aireó de cualquiera otro medio, corpóreo ó in corpóreo, que impela de un modo cualquiera á todos los cuerpos qne flotan en él, hasta llegar á reunirse.” En otra parte, el propio Newton, dice: ”No examino aquí cuál pueda ser la causa de estas atracciones; lo que yo llamo atracción puede ser producido por impulso ó por otros medios que desconozco.”

CAPÍTULO IV.

PASO DE LA MATERIA PONDERABLE AL ESTADO TRASCENDENTAL Ó ELÉCTRICO. Funciones· de asimilación y desasimilación en el Reino Mineral.–La energía dinámica, que es propiedad fundamental de la materia lumi nosa, jamás se pierde; siempre trabaja y nunca muere. Hemos demostrado ya que la fuerza no se transforma en trabajo mecánico, sino que lo realiza. Ahora vamos á demostrar también que después de realizar un trabajo se exalta el po der dinámico. Precisemos bien esta proposi ción: la energia dimímica, que es propiedad fundamental de la Materia Positiva ó Lumino sa, crece en poder á medida que más evolucio na; pues así se va integrando, y, por tanto, vá se acercando á la constitución de la Unidad Dinámica. Todos y cada uno de los grados adquiridos 8
114 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. en la evolución integral, jamás se pierden. Si esto fuera posible, todo el trabajo evolutivo se ría vano, y la Unidad de la Materia jamás se alcanzaría; pero los altísimos términos alcanza dos ya en la evolución, aseguran su fin sintéti co. Si los elementos integrales sólo estuviesen restringidos á esa modalidad quebradiza, co rrupta y deleznable, que ofrece el estado pon derable, jamás llegarían á la Unidad Sintética; pues su obra sería cual castillo de naipes, que se derriba al soplo del viento: Pero los elemen tos de la Materia no reconocen mezquinos gra dos de ponderabilidad; salen de esa mezquina escala y adquieren otro estado en que acentúan más sus prepotentes propiedades. En ese nue vo estado, mientras más sutil é imponderable es la materia, muéstrase más dinámica, más ca lorífica y más luminosa. En semejante estado, la balanza humana no le puede pesar; pero en cambio ella puede pulverizar una montana, puede volatilizm: los metales y su luz puede ri valizar con la luz del Sol. Ese nuevo estado, es. el ofrecido por la materia eléctrica. En él no se pierde ni un solo grado adquirido en la evolu ción integra], y esto Jo habremos de probar con apoyo de poderosos hechos ya observados por la ciencia experimental, la cual Iio ha compren dido toda la altísima trascendencia que ellos encierran.
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORYENIR. 115 El poder modelador, el poder organizanter que engendra cristalizaciones en el mineral, y órganos y aparatos y sistemas en el reino or gánico, no es un poder subjetivo, no es una fuerza sin substancia, y sí un poder real, subs tancial, objetivo. Tal poder radica como pro piedad esencial de la materia eléctrica, que. no es deleznable, que cuando uno á uno va inte grando sús elementos organizadores, en las re tortas y alambiques que le ofrece la primitiva materia ponderable, jamás pierde fos grados de organización alcanzados. ¡Oh! en tal forma, en tal estado eléctrico, compréndese ahora., cómo la grandiosa labor evolutiva, que camina al fin supremo de reali zar la Unidad Sintética, no es vana quimera, y sí majestuosa y sublime realidad. Pasemos á estudiar los fenómenos de trans formación de la materia ponderable, en mate ria eléctrica. Las masas enormes de agua que contienen los océanos, las rocas· de enhiestas montañas, las vastas llanuras del desierto y las tierras de fértiles valles están renovando· sus elementos constitutivos, en funciones de asimilación y des asimilación, cual renuevan sus elementos or gánicos las plantas y los animales. Las subs tancias que se comprimen y reaccionan en las
116 JESÚS CEBALLOS DOSAMASTES. entrañas de la tierra, también renuevan sus elementos. Nuestro planeta no cesa de recibir, ni un so lo instante, el caudal de elementos primos que el Sol le envía en sus rayos térmicos y lumi nosos. He aquí el elemento de renovación. Todos los cuerpos incididos· por los rayos solares, ya sean sólidos, ya líquidos, ya ga seosos, al ser caldeados, ponen en rápida vibra ción sus moléculas, se aflojan, se dilatan, y en último grado de caldeo estallan las moléculas;· transformándose en elementos de materia eléc trica. Veamos pormenorizadamente cómo se opera el fenómeno indicado. Desdoblamiento de las moléculas ponderables henchidas por· la acción térmica de los rayos so lares.–La molécula ponderable caldeada por el Sol, absorbe del rayo calorífico todos los ele mentos raíces que en calidad y cantidad son idénticos á los de su constitución atómica. Es ta duplicidad se efectúa .de la manera siguien te: los elementos atómicos de la molécula pon derable están en orden polarizado, desde el elemento que funciona como primer activo, hasta el último que funciona como pasivo. Al caer sobre la molécula ponderable los elemen tos raíces que aporta el rayo luminoso y calo rífico, caen en sentido contrario para que las
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 117 atracciones puedan efectuarse; esto es, el pri mer activo ponderable atrae al último pasivo elemental de los átomos caloríficos, y así suce sivamente hasta la duplicidad de moléculas idénticas, pero invertidas. Entonces la molécu la duplicada reacciona y se desdobla, quedan do aherreojada la nueva molécula que va á co menzar por, vez primera su trabajo en la esfera ponderable, y la vieja molécula que viene evo lucionando hace tiempo, se exhala, y pasa al rango de molécula eléctrica, llevando la mis ma constitución atómica que tenía en el medio ponderable; ya que la molécula derive de un cuerpo simple, como el fierro; ya de un cuerpo compuesto, cual cloruro de sodio; ya de uno or ganizado como la albúmina. Así tenemos, que en la materia eléctrica se encuentran persisten-- tes en sus grados de integración, todos los mis mos elementos que ofrece el mundo de fa ma- teria ponderable. · Ahora veamos cómo la renovación molecu lar se efectúa desde la capa superficial hasta las más internas. Todas las moléculas compri midas en la parte interna, son cual resortes que están tendiendo á reaccionar sobre el punto de compresión; de ahí, que con la dilatación calo rífica, todo el sistema de moléculas se conmue- ve; pues, tendiendo los átomos luminosos á la expansibilidad radiante, se lanzan hacia fuera,
118 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. pero este movimiento se hace progresivamente; porque del centro á la superficie se establece un radio vibratorio, en el cual la nueva molécula, de producto solar y de· polos encontrados, va siendo sucesivamente atraída por todas las mo léculas de aquel radio, de tal manera, que la hacen rodar hasta el centro de cada masa ho- mogénea, y por este medio las moléculas van ascendiendo un grado en su colocación del cen tro á la superficie, basta que la más interna lle ga á ganar el primer puesto en lo exterior, don de alcanzará su libertad radiante como elemen to eléctrico, lo mismo que lo alcanzaron todas las precedentes en ordenación correlativa. En estas evoluciones de renovación y trans formación, hay que atender múltiples circuns tancias modificantes; unas que favorecen la evolución y otras que la detienen. La composi ción química de algunos cuerpos, tales como los explosivos, con el menor aditamento de fuer za radiante, estallan y se transforman en mate ria eléctrica. Otros cuerpos son de tal consti tueión negativa ó neutra, que no es bastante el rayo calorífico del Sol para hacerlos reaccio nar, pero siempre habrá alguna modalidad di námica que lo consiga; ya por reacción quími ca, en la cual la combinación con otro cuerpo traiga el contingente explosivo, ya por acción mecánica que pulverice la masa rebelde.
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORYENIR. 119 CAUSA DE LOS FENOMENOS VOLCANICOS. Ahora vamos á tratar de las formidables reacciones que se operan en las entrañas de la Tierra. Allí, donde el calor solar no alcanza á poner en libertad á las moléculas que trabajan en el núcleo terrestre, veamos cómo los elemen tos dinámicos ponen en acción su energía tér mica, para buscar libertad en forma eléctrica. La presión no es igual en todos los puntos del núcleo terrestre; pues la estructura superficial y la heterogeneidad de las masas, diversas en densidades, así como el movimiento del esfe roide sobre su eje, son causas determinantes de variedad en la compresibilidad de los radios del núcleo terrestre. Las enormes masas de las montañas significan excesivas fuerzas de pre sión; de ahí, que abajo de ellas se operen reac ciones termo- dinámicas muy poderosas. En estas presiones formidables, cuando los átomos radiantes llegan al máximum de 1·epre sión, reaccionan, poniendo en supremo esfuerzo todo su poder dinamizador; en tal esfuerzo se exaltan y se transforman las moléculas ponde rables en moléculas eléctricas; pues, con moti vo del exceso de presión hánse absorbido unas moléculas en otras; así duplicadas, es como reaccionan, y en su desdoblamiento viene la
120 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. transformación. Entonces el elemento eléctrico dinamiza, caldea y funde á las más estáticas substancias, que hirvientes se lanzan en radio que taladran al impulso termo- dinámico, arro llando y haciendo estallar á las materias que se les oponen, y salen a la superficie abriendo· cráter entre duras rocas. Filiación de los elementos de la Materia elc trica.–Por los medios que dejamos explicados, los elementos evolucionados é integrados en la materia ponderable, se ponen en libertad y ad quieren el estado eléctrico. Esta transforma ción, no es peculiar únicamente de la materia luminosa ó positiva pues también se transfor ma en electricidad sombría, la materia nega tiva; mas, para que ésta pase al nuevo estado, necesita del impulso dinamizador de la materia positiva. En el mineral ponderable, hay cuerpos de absoluta constitución sombría, y como en el mi neral eléctrico están representados todos los cuerpos de aquel, existen, pues, múltiples ele mentos sombríos. Esta especie de electricidad, siendo más densa que la positiva ó luminosa, tiene asiento en la superficie de la tierra y en las densas capas atmosféricas, y, por razón de sus septenarios elementos sombríos, la total electricidad negativa se halla polarizada, ocu pando dirección boreal los matices activos, y
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORYENIR. 121 por tanto, hacia el extremo austral quedan las direcciones pasivas de los matices inferiores. Esta materia eléctrica sombría es la que se co noce en sus efectos llamados magnéticos. La materia eléctrica luminosa, ó positiva, que es la más sutil, ocupa las más altas· regiones de la atmósfera y del éter. También en virtud de sus elementos septenarios luminosos, su direc ción polarizada es activa en la región boreal y pasiva para el extremo austral. Las propiedades negativas de la electricidad sombría son absorbentes para las propiedades positivas de la electricidad luminosa á la cual le roban luz, calor y, en suma, movimiento. De ahí el fenómeno eléctrico que se observa en las regiones polares, y que es conocido con el nom bre de aurora. En tal fenómeno, muéstrase la electricidad negativa, formando un segmento obscuro, y la electricidad positiva ofreciendo sus coloraciones septenarias y sus síntesis de blan ca luz. Las formas y los órganos que en la materia ponderable tienen efímera existencia, en la ma teria eléctrica son permanentes.–Las formas y los sistemas organizados que ofrece la materia ponderable en las cristalizaciones del mineral y en los tipos vegetales y animales, son moldes deleznables, que al cumplir su misión transito ria, se rompen, se deshacen y se pulverizan; pe-
122 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. ro la materia eléctrica que se moldeó y se or ganizó en ellos, no pierde, ni la forma, ni la or ganización, ni las propiedades y atributos que son el fruto de sus grados de unificación adqui ridos en las evoluciones que ha efectuado. En esta parte sólo nos ocuparemos de expo ner un hecho de frecuente observación, que de be reconocerse como demostración práctica de las proposiciones que acabamos de sentar, con relación al poder morfológico de la materia eléc trico-mineral. Más adelante, en la parte respectiva, compro baremos también, con otros hechos que caen bajo el dominio de la experimentación, que la electricidad organizada es persistente en sus grados de integración alcanzados. METEORO DEL GRANIZO. Cuando se produce el fenómeno granizante, existen dos nubes antitéticas; en la región más alta, donde se halla la electricidad luminosa, se coloca la nube blanca, y por abajo de ésta se encuentra la nube obscura y densa que en su seno lleva electricidad negativa: esta es la que produce el granizo. Antes de examinar cómo van á funcionar las dos nubes, consideremos la forma en que se en-
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORYENIR. 125 cuentran los elementos de 1a materia eléctri ca en la nube baja. Aquella región en que se halla la nube negativa es inferior con relación á la ocupada por la nube positiva; sin embargo, á su vez la región ocupada por la nube sombría, es superior con relación á las más bajas capas atmosféricas, en cuya región toman asiento los elementos ·más densos de la electricidad som bría; así, pues, los elementos que están en la nu be inferior son relativamente negativos, con re lación á los postreros elementos positivos que se encuentran en la nube superior. Por tanto, debemos considerará los elementos de la elec tricidad absorbida en la nube densa, como á ele mentos mixtos, en los cuales dominan compo nentes sombríos, pero que también poseen com ponentes luminosos. En la nube blanca ó positiva, es lo contrario; pues sus elementos poseen superiores compo nentes luminosos é inferiores tenebrosos. Ahora bien, puestas las dos nubes en condi ciones de antitéticos y acumulados elementos, el éter, ejerciendo presión permanente, tiende á lanzar la electricidad positiva sobre la negati va; entonces efectúase combate entre las fuer zas contrarias; los elementos luminosos que lle gan á ser dominados, caen sobre la nube tem pestuosa, manifestando suprema resistencia en refulgente luz y en fragorosas detonaciones.
124 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. Después, como la presión persiste, sobreviene la reacción, y escapan los elementos térmico luminosos, volviendo á la región alta. La lucha persiste con grandes detonaciones, determinadas por los disparos de elementos eléc tricos que se lanzan de una nube á la otra. En estas descargas hay descomposición del éter y del agua de la nube sombría; por tanto, hay desprendimiento de calor y súbita congelación delos elementos acuosos de la nube sombría. En esta súbita congelación quedan moldeadas las formas de los elementos eléctricos que se halla ban en el seno de la nube, y cada granizo mues tra detalladamente los poderes modeladores y organizantes del elemento eléctrico, que se en contraba actuando en el momento de la súbita congelación. Examinados que sean los grani zos cuando lleguen á caer sobre la superficie del suelo, veremos en su estructura ponderable,
estructura imponderable que tenían los ele mentos eléctricos al estar absorbidos en el agua de la nube; estructura que dejaron moldeada en el instante de súbita congelación. De ahi las formas geométricas que en riqueza de precio sas variedades, ofrecen los cristales del grani zo, recordándonos las cristalizaciones del mi neral, y también, en otras formas, advertimos la huella de elementos organizados, como teji dos celulares, yemas vegetales, etc. El cristal
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORYENIR. 125 del núcleo nevoso del granizo al cual se llama gresil, acusa la existencia del elemento lumino- so que contenía el poder modelador, y las capas superpuestas revelan la etérea atmósfera que circundaba el núcleo eléctrico. Es que el poder modelador y organizante que rigió los átomos de moldes ponderables en la deleznable tierra, rige después á·los átomos del éter, y los mode la y los organiza por idéntico modo que lo ha cía en la materia ponderable; más bien dicho, no por idéntico modo y sí por manera más per fecta; pues en la materia etérea el poder mode lador y organizante del elemento eléctrico, en cuentra extremada docilidad. De ahí que mu chas formas que son toscas é incorrectas en la materia ponderable, acusan extremada pureza en las modelaciones etéreas. Además, en las for mas etéreas concurren circunstancias que las apartan de muchas causas, que son alterantes de la pureza morfológica y organizante en los tipos de la materia ponderable. * * * Hemos terminado esta primera parte. En ella damos á conocer los elementos raíces de la ma teria positiva ó luminosa, así como los elemen-
126 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. tos raíces de la materia negativa ó tenebrosa. Hemos estudiado las propiedades antitéticas de esas dos clases de materia y hemos explicado las causas de evolución de los elementos que tienden á un fin supremo: la integración de uni dades sintéticas. En las fuerzas de expansibili ciad radiante y de opresión estática, hemos encontrado todas· las modalidades y todas las combinaciones que ofrece la Mecánica Cósmica; desde la descomposición del éter, que en su es tado neutro contenía los elementos raíces de la materia, en sus dos polos antitéticos, hasta la constitución del Sistema Solar á que pertenece nuestro planeta. En esta tarea hemos podido explicar las causas de los fenómenos de cohe sión; afinidad, densidad, gravedad y gravitación. Demostramos que la luz y el calor son emitidos en la síntesis del rayo solar, que es portador de los productos de combustión del éter, en combi nación con los elementos radiantes del foco so lar que lo caldea, lo dinamiza y lo descompone. Demostramos, también, que los elementos raíces que aporta el rayo solar, renuevan los elementos ya evolucionados en la materia pon derable, los cuales, en la renovación, pasan al rango de elementos eléctricos, sin perder ni uno de los g1·ados que según su modo de evolución, tienen adquiridos en la integración que á unifi cación conduce. Esto último lo hemos podido
CIENCIA Y RELIGIÓN DEI PORVENIR. 127 comprobar con el hecho que ofrece el meteoro eléctrico del granizo. Ahora bien; si en el reino mineral, donde las formas y el principio organizante son en extre mo rudimentarios, ya pudimos demostrar que no se pierden los grados de evolución integral adquiridos, es evidentísimo que menos habrán de perderse en los reinos orgánicos, donde las formas, los órganos y las propiedades y atribu tos, ofrecen prodigiosos grados de integración alcanzados· en lá vía de reiterado trabajo evo lutivo. Pasemos, pues, á estudiar los trabajos de evo lución integral que los elementos de la Materia siguen realizando en el reino vegetal, así en el medio de la materia ponderable, como en el me dio de la materia eléctrico-organizada. Mas, an tes de pasar á la segunda parte, estudiemos los caracteres ofrecidos por la envolvente eléctrica del planeta. Cómo actúa la electricidad sobre el núcleo te rrestre.–Los elementos de la materia pondera ble, al desdoblarse, pasan á ser elementos de la materia eléctrica ó trascendental. Esos elemen tos libres, están dotados de diferente poder di námico, según que en ellos dominen, ya los ele mentos dinámico-luminosos, ya los elementos estático-sombríos; por tanto, unos tienen más poder resistente á la presión etérea y otros me-
128 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. nos, existiendo en este orden de resistencias va riadísima escala. Así, pues, los elementos eléc tricos están colocados en zonas de múltiples y varias densidades, ó lo que es lo mismo, en zo nas de gradual poder dinámico. La envolvente eléctrica, con sus jerárquicas y concéntricas ca pas, está colocada por manera polarizada, si guiendo las direcciones de los ejes moleculares del núcleo terráqueo, cuyas elementales direc ciones engendran total dirección de los polos magnéticos de la Tierra. Son, por tanto, esas regiones formidables centros de acumulación eléctrica, de los cuales parten corrientes que la superficie del suelo conduce y reparte, ha ciendo que los elementos eléctricos reentren á evolucionaren la materia ponderable. Estas ac tuaciones las favorece la acumulación eléctrica y la presión etérea, que por razón del movimien to do rotación terrestre, es mayor en los polos; de ahí los fenómenos aurorales, en los cuales entran en lucha fuerzas antitéticas. Este modo de actuación de la materia eléctrica, explicará el cómo sus elementos entran y se absorben en la materia ponderable á la cual comienzan á disciplinar para integrarse en síntesis orgánica. Pasemos á estudiar estos trascendentales fenó menos.

CAPÍTULO I.

GÉNESIS ORGÁNICO-VEGETAL. El evolucionismo que ya hemos explicado en el orden astronómico, así como en el geológico y meteorológico y que ahora vamos á explicar en el trascendental orden biológico, no obstan te que fué propuesto desde la más remota an tigüedad y que en la actualidad es sostenido por los émulos del Positivismo, no ha podido tomar asiento en la conciencia pública, porque á tan sublime, grandiosa y trascendental ver dad se le ha expuesto deficientemente, sin só lida y fundamental base y sin sistematizada ex plicación del génesis y desarrollo evolutivo. Spencer hace partir la evolución de una mate ria homogénea indefinida. 9
130 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. Si es indefinida para él, en el momento de comenzar sus indagaciones, ¿por qué se aven tura comenzando á definirla, al decir que es ho mogénea! Darwin emprendió reiterados trabajos de ob servación relativos á la evolución de las es. pecies orgánicas; pero no alcanzó darles sis tematización, como no se la han dado aún, por manera sintética, los que de evolucionismo tratan. La obra de Darwin intitulada “Origen de las Especies,” debía llamarse "Contribución al estudio del origen de las especies;” pues en la obra del ilustre inglés no se llega á ver cuál es el origen de las especies. Nosotros ahora, partiendo de las bases fun damentales que hemos inducido y deducido en la primera parte de este libro, vamos á siste matizar la evolución biológica y después la psí quica, llevándola hasta el concepto de alto or- den trascendental. Sabido es que lo que caracteriza el concepto de verdad que merece una teoría, consiste: pri mero, que ella esté apoyada por hechos obser vados y experimentados; segundo, que ella sea tal, que explique sin contradicción, entre unos y otros, el mayor número de fenómenos. Nosotros hemos propuesto los elementos raí ces de la Materia y su polarizado atributo fun damental, del cual derivan todas las propieda-
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 131 des y atributos de los seres que evolucionan en el Cosmos. Tales proposiciones fundamentales están apo yadas con hechos observados y experimenta dos, con lo cual queda satisfecha la primera condición de la teoría, para que sea aceptable en concepto de verdad. Después, partiendo de aquellas proposicio nes fundamentales, hemos explicado todos los fenómenos evolutivos, desde que los elementos raíces brotaron del éter para constituir la masa de una nebulosa, hasta que esos elementos pro ducen los fenómenos geológicos y meteoroló gicos. Hemos explicado la causa de cohesión, de afinidad, de gravedad, de gravitación, de los fenómenos térmicos, de los eléctricos, de los volcánicos y del que determina las mareas. In dudablemente que esto sólo puede alcanzarse habiendo partido de una base firmísima, ver dadera. Pero ahora que vamos á continuar nuestros estudios, al ver que la misma base nos explica los trascendentales fenómenos bioló gicos y psíquicos, más y más nos asegurare mos de que la base es inconmovible. CONSTITUCIÓ DE LAS PRIMERAS MATERIAS ORGÁNICAS. Las inmensas series atómicas, de las cuales cada una corresponde á futura unidad sintéti-
132 JESÚS CEBALLOS DOSAMATES. ca, acusando poder dinámico en sus funciones de integración, colectivamente engendran los grandes, pero sencillos, movimientos astronó micos. En lo geológico, al observar los elemen tos particulares de aquellos grandes movimien tos generales, se advierte, que si la resultante del movimiento colectivo es sencilla, no así en los elementales movimientos que se efectúan en el núcleo terrestre y en su envolvente at mosférica; pues aquí, como los átomos de cada serie tienen especiales modalidades dinámicas, sus movimientos son muy complexos, y tal com plexidad determina variedades en fenómenos físico-químicos. Estos fenómenos, en el reino mineral, son aún engendrados en colectividad por las series atómicas; pues los elementos or gánicos, ó mejor, los elementos que van á en gendrar miembros orgánicos, están constituidos en masas que reúnen matemáticas porciones, cada una de ellas perteneciente al grupo ató mico que se ha de constituir, para que sea una planta. El grupo atómico concreto en tipo vegetal, ya será una fracción de la singular serie co rrespondiente á una futura unidad sintética; como en tal fracción ya está contenido un gru po armonioso de correlativos átomos, dotados de múltiples y varias modalidades dinámicas; estos átomos acusarán toda esa complexidad
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 133 funcional que ofrece la Mecánica Biológico- Ve getal. Cada planta va á ser un miembro de futura unidad, y como esa unidad ha de contener mu chos miembros distintos, pero armoniosamente enlazados, resulta que los múltiples y varios miembros determinarán especies vegetales, cu yos tipos, en cada especie, contendrán grupo ar monioso de átomos, que sólo es una fracción de la total escala dinámica que contiene toda la se rie íntegra. Esas múltiples y varias cantidades de subs tancias típicas, que constituyen cada planta, en la unidad incognita han de realizar síntesis de armoniosa complexidad; como cada parte ele mental tiene que cumplir diferentes funciones en la síntesis orgánica, de ahí, que antes de que todas y cada una de esas partes entren á con gregarse en la síntesis, han adquirido aislada mente sus propiedades y sus atributos, en la gradación matemática que después exigirán las armonías del sistema de organización sintéti co. En·la materia organizada Ya á regir la pro piedad fundamental; esto es, la fuerza dinámica, en sus combinaciones con la antitética fuerza estática de la materia sombría; mas, ahora va á regir con pasmosa complexidad de modalida des. Necesita que las moléculas que van á fun cionar en un tipo organizado, estén dotadas de
134 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. múltiples y varios movimientos, para que las funciones del todo sean armoniosas, ordenadas, precisas, matemáticas. Estos diferentes movi mientos moleculares, serán de tal manera que, por lentos, determinen las partes más estáticas de la planta, cual son los elementos fibrosos; otra1:1 moléculas de menos densidad, constitui rán elementos de las partes flexibles; otras, que estén dotadas de mayor poder dinámico, darán contingente á las partes fluidas; y, por último, las moléculas más radiantes serán aquellas que se exhalan, perfumando el ambiente. Toda es ta complexidad de graduaciones dinámicas exi ge la Mecánica Biológico-Vegetal, y á todas ellas puede satisfacer el Reino Mineral, en el cual ya están constituidos los cuerpos con sepa ración de grupos, dotados de múltiples y varios poderes dinámicos; desde el estático metal fe rruginoso, hasta el dinámico hidrógeno. En esos varios cuerpos minerales se encuentran asocia das las porciones, que en rigor de cantidad ma temática, corresponden á cada una de las futu ras unidades orgánicas. Esos cuerpos minerales que están dispuestos á proveer todas las necesidades dinámico-bio lógicas, jamás olvidemos que existen en dos es tados fundamentales de la materia. Si en él es-tado ponderable los elementos tienen para pro veer á las necesidades orgánicas del exterior,
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 135 desde el estático fierro hasta el dinámico hidró geno, también en el estado eléctrico están todos esos mismos elementos, dotados de diferentes grados dinámicos, dispuestos para satisfacer á las necesidades permanentes del sér interno, del sér real, que es el que va á disciplinar, á orga nizar y á vivificar el tipo vegetal, que se ofrece rá·visible en su revestimiento de materia pon derable. Constitución de una masa celular.–Los cuer pos orgánicos, tales como la celulosa, el proto plasma, la clorofila, etc., que están constituidos por cantidades minerales que ahora se integran en tales cuerpos, realizan su síntesis desde el momento en que existen al estado libre, al es tado eléctrico, los mismos, los idénticos equiva lentes que aporta en la composición de cuerpos orgánicos el medio ponderable. El hidrógeno, el oxígeno, el carbono, el azoe, el fósforo, el azu fre, el fierro, etc., todos y cada uno de los cuer pos ponderables que van á concurrir en la sínte sis orgánica, tiene su representación en el estado trascendental, en la materia eléctrica. Si esta ma teria imponderable no presta importante equi valencia en moléculas de la misma jerarquía atómica, de que están constituidas las molécu las ponderables, la síntesis del cuerpo orgánico es imposible; pues el poder morfológico y diná mico organizador no reside, ni podría residir, ..
136 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. en la descomponible materia del estado ponde rable, y sí en la materia eléctrica, cuya cohesión es permanente y, por tanto, conserva íntegros los complexos grados de integración adquiri dos. Así, pues, las materias orgánicas, celulo sa, proto-plasma, clorofila, etc., están electriza das; de ahí, que al ponerse en contacto, se opere entre ellas duplicada atracción integral: la que es peculiar de las moléculas ponderables, y la que ejercen las moléculas eléctricas. Entonces se suman las cantidades orgánicas, y de su sín tesis resulta la masa celular, cuyo elemento es una esferilla complexa, á la cual se da el nom bre de celdilla. Esta es muy pequeña, y vista al microscopio presenta los elementos que la cons tituyen. La materia celulosa dióle una mem brana continua, en forma de vejiga; ésta, en su seno lleva al elemento líquido-gomoso que su ministró la materia proto-plásmica y, fluctuan do en este líquido, están materias sólidas; de és tas, la principal, es el núcleo, de forma esférica ó lenticular. En las materias sólidas está la clo-. rofila, que es la que da el color verde de las plantas; tal materia, por sí, suma otros cuerpos compuestos: resina, cera y una sal de fierro. El almidón, que es un cuerpo de constitución ter naria, también se halla contenido en la celdilla., así como gases en solución y cristales de sales químicamente definidas.
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 137 Toda esta complexidad de elementos conte nidos armoniosamente en el seno de la vejigui lla, satisface á todas las modalidades dinámicas, que reclama el naciente sistema de organización vegetal. Allí, en el seno de la celdilla fundamen tal, tan pequeña, hay, en múltiples y varias combinaciones, substancias de todos los mati ces en la escala de las densidades ponderables; desde el tenue gas hidrógeno, hasta el denso fierro y el estático carbono de variadísimos as pectos. También en múltiples y varias jerar quías dinámicas, están allí congregados los ele mentos de la materia eléctrica,
constituyendo celdillas imponderables, que están absorbidas en las celdillas ponderables. Repetimos: sin es te indispensable elemento, que es el que tiene el poder organizante, la materia ponderable ja más por sí sola mantendría aquella armoniosa congregación de elementos. Que falte aquel po der organizante, y al punto morirá la delezna ble materia ponderable; pues, falta de enérgica y poderosa fuerza de cohesión, se desintegra rá y convertirá en polvo sus elementos densos, y en fluido sus elementos más activos. La observación, aplicada al método experi mental, tiene que llegará reconocer, que la co hesión se conserva entre las moléculas de cuer pos organizados, en tanto que persista en ellos la materia eléctrica.
138 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. Los elementos eléctricos inferiores, que reza gados quedan, tenazmente adheridos á los res tos orgánicos, son los que les dan cohesión. Sin tal elemento eléctrico, sólo puede existir la dé bil cohesión que liga á las moléculas de los cuer pos inorgánicos; por eso, cuando se descompone un cuerpo organizado, sólo aparece la cohesión que liga entre sí á las moléculas de hidrógeno, de oxígeno, de carbono, etc., que daban concur so á la síntesis orgánica. Así, pues, la madera que da constitución á vuestro mobiliario, la piel con que están hechos vuestros zapatos, el algo dón, el lino, la seda y la lana con que está he cha la tela de vuestros vestidos; todo esto, más ó menos tarde, cuando se ponga en libertad la electricidad que les da cohesión, se descompon drán, devolviendo los elementos inorgánicos que sólo podía congregar la electricidad inferior, la que pudo quedar aherreojada en los despojos del sér organizado.
CAPIULO II. VEGETALES QUE NO TIENEN PROGENITORES. Radical causa de variedad en el elemento or gánico.–Hasta este momento en que debemos explicar la radical causa de variedad de tipos existentes en la escala del reino vegetal, hare- mos notar, que existen verdaderas especies de hidrógeno, de oxígeno, de azoe, de carbono, de fósforo, de azufre, de calcio y, en suma, diver sas especies de los cuerpos llamados simples; por tanto, de esas variedades derivan también variedades de sus compuestos, ya inorgánicos, ya orgánicos. Señalaremos de paso, que en es ta circunstancia, debe hallarse la causa de que existan los cuerpos llamados isómeros; que, co mo se sabe, siendo constituidos de idénticos ele mentales, y en número igual de equivalentes, acusan propiedades distintas entre unos y otros. Bien; pues veamos cómo están constituidas esas
140 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. especies jerárquicas, dentro de cada cuerpo sim ple. Sírvanos de ejemplo un cuerpo de espectro continuo, como el potasio; este cuerpo, aunque posee todos los siete elementos raíces lumino sos, nótase en su espectro, que son deficientes sus matices positivos, y que algunos de ellos, principalmente el rojo y el morado, están com plementados por sustituciones de átomos som bríos. Ahora bien; pues una ligera modificación de más ó menos átomos sustituidos, ya en una zona, ya en otra; de las siete luminosas, engen drará modificaciones dinámicas ó estáticas, que le darán al potasio mayores ó menores grados en sus propiedades; grados que son poco sensi bles, pero que siempre influyen en las propie dades diferenciales de sus productos de compo siciones anorgánicas y orgánicas. Sin embargo; hay un cuerpo simple que sí acusa sensiblemente sus varias especies: tal es el carbono, que desempeña tan importante pues to en la química orgánica. Tanto por esta cir cunstancia, como porque vamos á sen.alar al carbono como acentuadísimo engendro negati vo, hablaremos de él con especialidad. El car bono se presenta en aspectos tan variados co mo el diamante negro, el diamante incoloro, la plombagina, el negro de humo, etc. El carbo no es un cuerpo que sintetiza todos los elemen-
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 141 tos sombríos; de ahí sus propiedades negativas; pues cuando acusa aspectos positivos, son fala ces: es porque en su avidez absorbente se to ma elementos positivo, que le modifican. En este sentido su avidez es tal, que jamás se le encuentra al estado libre. Ningún cuerpo es más estático que el carbono; en su aspecto diaman te, es el cuerpo más duro que existe en la Na turaleza, y sólo por corrientes poderosas, la electricidad lo dinamiza, lo ablanda y lo vola tiliza parcialmente. Después de que se han pues to en libertad todos los cuerpos, con los cuales se asociaba, sólo el carbono permanece estáti co; ya en los carbones naturales, como el dia mante, el grafito, la antracita, la hulla y el lig nito; ya en los carbones artificiales, como el cok, el carbón de las retortas, el carbón de leña, el negro de humo y el negro animal. Queda, pues, evidenciada la radical constitu ción negativa del carbono, y su variedad de es pecies, en las cuales los equivalentes sombríos varían en número y en matiz; de ahí sus aspec tos distintos, en los cuales varía el color, la den sidad, la dureza y la conductibilidad calorífica y eléctrica. · Esas variedades, que son extremadamente sensibles en el carbono, lo son poco en otros cuerpos simples; pero todos están en escala je rárquica; con relación á sus elementos raíces.
142 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. Una observación detenida en el terreno expe rimental, comprobará nuestras proposiciones con relación á este punto. Ahora bien; estas jerarquías determinadas por elementos raíces, se relacionan con la variedad de altitudes y latitudes del suelo y también con las variedades dinámicas y estáticas que deri van del movimiento de rotación terrestre; pues todas estas son causas de variedad en la consti tución química de las aguas, de las tierras y de la atmósfera; por tanto, la química orgánica de- . termina variedades en la flora, y nos anticipa remos á decir, en la fauna de las diferentes re giones del planeta. Así en la flora que constitu yó el periodo carbonifero, como en la flora de la época actual en la cual son dinamizados, en los hornos de fábricas y de máquinas, los está ticos elementos carbonosos que ofrecen los te rrenos hullíferos de aquel período. Constitución de los primeros tipos vegetales. –Constituidas las masas de materia celular, con los elementos que dejamos expuestos, y con los gérmenes de fundamental variedad que hemos estudiado, detengámonos ahora para explicar, con todos los· elementos que á la razón ofrece la ciencia analítica, cómo salieron del seno de las masas celulares, los primeros tipos vegeta les. Estos son de constitución sencil1ísima; en ellos no aparecen esas complicadas combina-
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 143 ciones de tejidos celulares, fibrosos y vascula res que constituyen los órganos de las plantas superiores. En esos primitivos tipos, llamados acotiledóneos, el elemento celular, en su faz más simple, en el que da forma y embrionarios ór ganos. En estos seres, no aparecen aún órganos se xuales, bien acentuados; hay que llegar hasta los helechos para distinguirlos. Los primitivos se res que surgen á la vida vegetal por generación que se ha llamado espontánea, y que nosotros diremos: generación por suma integral de ma terias orgánicas, son, pues, de simplísima es tructura. Las celdillas agrupadas en las masas celulares, tienen correlativa fuerza de atracción integral, que dirige el poder organizante de la materia eléctrica, absorbida en el seno de to das y cada una de las celdillas. Estos elemen tos constituyen varias series, y como es natu ral, todas las celdillas que están relacionadas por lazos complementarios dentro de una serie, se agrupan y constituyen un núcleo; este nú cleo es el embrión de la futura planta. Allí en ese nuclillo de microscópicas celdillas, están congregados los más variados elementos, en combinaciones múltiples que ofrecen todas las modalidades dinámicas, reclamadas por el na ciente y rudimentario sistema de organización. En el seno del embrión ponderable, está el nú-
144 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. cleo eléctrico organizador, que en especialísi- ma y no desasociable cohesión, ha sintetizado todos los poderes que en matizada escala diná- mica, aportaron las moléculas eléctricas, veni das en el seno de cada celdilla; por tanto, aquel núcleo eléctrico, es un pequeño foco de siste matizado poder dinámico, que al comenzar á funcionar imprime las modalidades de su ener gía, y de estas modalidades deriva la ordena- ción de las celdillas ponderables. ¿Cuál es el motivo fundamental de la existencia de aquel embrión? ¿Por qué ó para qué evolucionan los elementos contenidos en aquel nuclillo? El mo tivo fundamental de la existencia de aquel em brión y de sus evoluciones es uno, solo y exclu sivo: realizar la integración sintética de un tipo fijo en la escala vegetal. De ahí que la ordena ción celular tienda desde luego á satisfacer la primera condición del sistema orgánico: la nu trición. Por eso es que las celdillas dejan espa cios tubulares con ramificaciones que se dirigen hacia la tierra para absorber jugos, y hacia la atmósfera para recibir los elementos que le han de dar el Sol y el aire. Ya disciplinado en sis tema de funcional vida orgánica aquel embrión, comienza en lenta, pero progresiva evolución, sus funciones nutritivas, y con ellas, al ir au mentando el ingreso de elementos ponderables, van tomando forma y se van acentuando los ór-
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 145 ganos de aquel sistematizado foco eléctrico, que pone en movimiento á la materia ponderable y en razón directa del crecimiento de la cubierta ponderable, está también el crecimiento inte gral del organismo eléctrico; pues como hemos dicho ya, ese es el motivo exclusivo de que fun cionen sobre la tierra los seres todos: alcanzar en cada etapa evolutiva la mayor suma integral, es caminar á la síntesis suprema. Funciones de asimilación trascendental.– Hemos asentado que el organismo eléctrico cre ce á medida que se efectúa el crecimiento de su cubierta ponderable. Explicaremos este fenó meno á que llamamos de asimilación trascen dental. La avidez integral de la materia que sinteti za á la planta, ya en sus elementos ponderables, ya en sus elementos eléctricos, la convierte en foco de atracción de todos los elementos que la rodean en el medio en que se halla. Si aquellos elementos ofrecidos por el medio, son los que reclama la planta para sus fines integrales, las reacciones sintéticas de nutrición se efectúan; más si el medio ofrece elementos que no se afi nan, el organismo eléctrico deja de tener armo niosos lazos con la materia ponderable, y se po ne en libertad. Bien, pues cuando los elementos del medio son asimilables, el foco de atracción absorbe esos elementos. Entonces, como ese fo- 10
146 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. co está sistematizado, como tiene reguladas en varios matices sus energías; como en sus mis mos elementos está la ley matemática que su ma las cantidades, las distribuye y las ordena, eliminando las excedentes, resulta que·los ele mentos absorbidos van á fortificar, á comple mentar y dilatar á todos y cada uno de los ele mentos del sistema orgánico vegetal. Como los compuestos orgánicos que la planta absorbe es tán electrizados, el núcleo se los enlaza y de ahí su crecimiento integral. Por otra parte, el Sol en sus rayos, le aporta elementos primos que duplican las moléculas de la planta, y ahora al desdoblarse la molécula duplicada, no se lanza al exterior, la que libre queda, cual sucede en el mineral; pues ella, al transformarse en molé cula eléctrica, se lanza hacia el núcleo eléctrico que dinamiza á la planta. Además, este foco atrae á cuantas moléculas eléctricas pasan por su radio de atracción y que estando libres se le afinan. Fenómeno de muerte en el vegetal.–Cuando la planta no muere á efecto de causas mecáni cas que destruyan la materia ponderable ó bien por desafinidades del medio en que se desarro lla, muere al fin por plenitud, en una etapa de su integración típica. Toda cantidad típica de materia eléctrica organizada, sólo puede inte grarse hasta el límite de una cantidad que ar-
CIEXCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 147 moniosamente debe sumarse con otra cantidad distinta, que á su vez tiene por límite el punto de enlace con la anterior y con las otras que sean distintos miembros de una síntesis armo niosa; pues en la evolución integral, los seres ve getales no realizan el núcleo fundamental de las unidades sintéticas. Esos núcleos de materia trascendental ó eléc trica, que revestidos de materia ponderable constituyen típicos seres vegetales, son núcleos inferiores, son sub-núcleos de un futuro núcleo fundamental. De ahí que sus evoluciones sean con el fin de llegar á la plenitud típica en uno de los términos fijos de la escala botánica.· To dos estos términos tienen que ser distintos, pues distintas han de ser sus funciones cuando en trabazón, orden y armonía váyanse sumando esos sub-núcleos eléctrico-vegetales en las evo luciones de orden superior, que continúan la es cala orgánica en el animal. Según las variedades que la naturaleza quí mica de las aguas, de las tierras y de la atmós fera, determinó para las diferentes masas pro to-organizadas, así fué la variedad de radica les tipos vegetales generados sin progenitores. Uno de estos radicales tipos es·el que venimos estudiando en su génesis y primitivas evolucio nes, hasta llegar al fenómeno de muerte, efec tuado por plenitud de integración, en sólo la
148 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. primera de las múltiples evoluciones que debe realizar en varias etapas de vida y en el medio de la materia ponderable. Veamos cómo se determina la plenitud en una etapa de esa vida. El núcleo de electricidad organizada, que di namiza á la planta, posee un poder de atracción que está en razón del número y calidad de sus radicales atómicas; por tanto, en el momento en que llega á plenitud ese poder, cesa la asi milación de elementos eléctricos; esta cesación del núcleo imponderable, propágase á la en volvente de la materia ponderable. Entonces se entorpecen las funciones, el sistema se con mueve, acumúlanse los elementos estáticos, que no son eliminados en secreciones abundantes, ó que lo son en reacciones imperfectas. Todo esto determina al fin la ruptura armónica en tre las dos especies de materia; entonces, la pon derable envejece y muere, la eléctrica se pone en libertad. El núcleo radiante, al efectuar esa libertad, lleva íntegros, en lazo armonioso, to dos los elementos eléctricos que se asociaron en el vehículo del primitivo tipo vegetal. Ese núcleo es un producto que ya no se desintegra, si no es de aquellas fracciones negativas, que en forma de electricidad negra, lleve ingerta das en el seno del todo radiante pues estos te naces ingertos sombríos, se hallan en el elemento
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 149 eléctrico, cual el carbono en las combinaciones orgánicas de la materia ponderable. Forzoso es repetir ciertas explicaciones, é in sistir en ellas, para que bien se entiendan; así pues, debe recordarse que aquel núcleo radian te es la radical de un tipo, que ha de fijar un término de cantidad especial, en la escala del reino vegetal. Para ello la radical va á evolu cionar de etapa en etapa, hasta integrar la can tidad orgánico-vegetal que debe realizar. A su lado están también ya libres multitud de nu cleos radiantes, que como él, son también ra dicales en vía de integración. Entre estas radi cales se ofrece el signo de variedad, pues no debe olvidarse que los tipos fijos á que deben elevarse, han de ser miembros distintos de ar monioso y sintético tipo futuro, que ofrecerá la escala animal en su culminante término. Así, pues, en libertad se hallan, como elementos de la materia trascendental, las múltiples y varias radicales de sub-núcleos vegetales que evolu cionando llegarán á plenitud típica, como miem bros que estarán dispuestos para sumarse den tro de la escala animal. Empero, veamos cómo esas radicales vege tales evolucionan para llegar á su plenitud tí pica

CAPÍTULO III.

EVOLUCIONES DEL NÚCLEO ELECTRICO-VEGETAL. Al ponerse en libertad los núcleos eléctrico vegetales, dejaron en el medio ponderable los despojos le las plantas por ellos dinamizadas; luego que en esos vehículos faltó el poderoso elemento que dirigía la ordenación y cohesión de las moléculas, vino al punto la descomposi ción; entonces las moléculas, según sus varias jerarquías, se distribuyeron en el agua, en la tierra y en la atmósfera ya que en ellas domi nara el atómico elemento dinámico, ya el está tico. Estos productos de descomposición vege tal quedaron electrizados, por moléculas que no afinándose con el núcleo, sólo pudieron consti tuir pequeñísimas agrupaciones eléctricas que se afinan con las moléculas ponderables de la planta muerta. Estas moléculas, cuya complexi dad de grupos está en razón directa de la com- i _J
152 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. plexidad constitutiva del organismo vegetal descompuesto, tienen vida efímera, que durará en tanto que no sean atraídos los elementos eléctricos que las anima, para que vayan á in tegrar un foco dinámico, que esté en plena ac tividad funcional. Estas microscópicas molécu las organizadas, durante efímera vida, invaden la tierra, el agua y la atmósfera; su complexi dad de grupos ha sido mayor á medida que la multiplicidad y la variedad aumentaban en la escala botánica. Estos grupos de seres micros cópicos, ya sirven como elementos activos de síntesis en la elaboración de la savia que nu tre á los tipos vegetales que están en actividad, ya, por lo contrario, pueden aportar principios antitéticos á la vida, entorpeciendo la síntesis de los productos nutritivos. En el primer caso, son poderosos agentes que abonan la tierra, el agua y el aire, llevando á los gérmenes que encierra el embrión de una planta, principios dinamizadores, que activarán sus incipientes funciones de asimilación. Cuando las masas proto-organizadas fueron generadas, por reac ción sintética de cuerpos minerales, y del pro ducto de aquellas masas salieron los primitivos embriones vegetales, no existía aún el agente micróbico que surgió de los primeros despojos dejados por las plantas, que consumaron su primera etapa evolutiva; pero ahora, que á es-
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 153 tas plantas las estudiamos en su segunda eta pa, hallamos que en sus mismos despojos de jaron los esporos, los óvulos y el polen, que habría de fecundar á la masa celular primiti va; pues ahora que no existen aún progenito res, que impriman ordenación molecular al grano engendrado, son los microbios los que llevan un principio de disciplina orgánica, que determina grado jerárquico, entre los embrio nes de la primera etapa, y los embriones que ahora se preparan para recibir á los focos di namizadores, que vienen á continuar su traba jo de integración típica. Cuando el oganismo eléctrico, que es foco dinamizador, se puso en libertad, después de consumada su primera eta pa de evolución en el medio de la materia pon derable, fuese con la avidez de una integración comenzada y que debe realizarse progresiva mente, basta la erección del tipo fijo que debe representar, y del cual ahora es la radical. Así, pues, vuelve y se absorbe en el seno de un nue vo embrión que podrá satisfacer en el grado de riguroso matiz ascensional, esa avidez inte- gral que trae el foco dinamizador. Ahí, donde el poder de sistematizada energía dinámica, encamina una corriente, que en su anterior eta- pa fué muy débil, y sólo alcanzó ordenar los rudimentos moleculares de un órgano, ahora esa corriente aumenta un poco la ordenación
154 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. y ya se manifiestan por manera sensible los ca racteres de una raíz, de una ramificación ó de una hoja, que no· pudieron determinarse en la etapa anterior. En esta vez, cada raicecilla nueva, cada tallo y cada hoja, determinan acre centamiento en las funciones de nutrición; pues, con la existencia de esos nuevos elementos, la planta absorberá más jugos y su respiración será mayor. Ahora los elementos que le da la tierra, el agua y el aire, llevan moléculas vivificadas, que son elementos evolucionados, elementos en cierto modo experimentados, que al asimilarse á la planta, se sumarán con el núcleo dinami zador, que adquirirá así refuerzo para sus ar moniosas energías. Una ligera adición de ele mentos raíces en el seno de tal ó cual grupo de moléculas, derivará en variedades de los mate riales orgánicos y determinará, ya el grosor de un grupo de celdillas, ya la flexibilidad en otro; ora se condensarán unos grupos para modifi carse en elementos fibrosos, ora para ordenar se en elementos vasculares. La planta, favore cida en esta vez con nuevos elementos, funcionó en grado jerárquico, de inmediato progreso; integróse hasta donde su esfera de poder se lo permitió, y al ponerse en libertad, se fué con la avidez de un impulso integral no saciado. Para satisfacer el término inmediato de esa avi-
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 155 dez, faltan elementos raíces, que no tenía el embrión en que se absorbió; pero allí en el campo de los despojos, quedan ahora otros gér menes de más complexa constitución y ellos le van á preparar un tercer embrión, que, desde los elementos raíces,lleve las moléculas de ázoe, de potasio ó de fierro, que faltaron en el embrión anterior, y que, con su falta, impidieron que un brote se realizara, que un vaso se perfecciona ra ó que un sistema de tejido se consolidara. Vuelve, pues, el núcleo dinámico á realizar su tercera etapa; en ella, acaba la obra que dejó en rudimento; pero, cuando se pone en liber tad, deja siempre trabajo pendiente para otra vuelta, en que sus mismos despojos, que van en progresión de complexidad, le preparen el embrión y le abonen el medio de la materia ponderable. Siguiendo en este orden ascensio nal, las primitivas radicales de múltiples y va riados tipos, evolucionaron en crecidísimo nú- mero de etapas, y el fruto integral se manifestó en complexidad de elementos histológicos, de terminantes de órganos apropiados para las funciones de reproducción.

CAPÍTULO IV.

VEGETALES DE GENERACIÓN SEXUAL. Desde el Reino Vegetal comiézase á mani festar la polaridad sexual, síguese en la escala animal, y en el tipo humano podemos advertir, por manera más amplia, los caracteres distinti vos de ambos sexos; pues, entonces no sólo se ofrecen las distinciones radicales de organiza ción, sino que también muéstranse los signos di ferenciales en atributos del orden moral. En el hombre, dominan los atributos y virtudes del po lo activo, y en la mujer, se acentúan los atributos y virtudes del polo pasivo. Esto sucede sin que en el hombre desaparezcan por completo las vir tudes y atributos del polo femenino; pero sí se advierte en él dominio de lo activo y atenuación de lo pasivo. En la mujer es lo contrario: en ella impera lo pasivo y maniféstase atenuado- ,I
168 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. lo activo. Y estos caracteres de atenuación, se manifiestan en Jo subjetivo y en lo objetivo. En lo subjetivo, el hombre posee atenuadas las vir tudes femeninas, y en lo objetivo, muestra en rudimento un útero y unas mamas. Lo propio sucede con la mujer; pues subjetiva y objetiva mente posee atenuados los atributos y virtudes masculinos. Estos trascendentales efectos tie nen que derivar evidentísimamente de una cau sa raíz, y como ya conocemos la raíz fundamen tal de la Materia que da existencia objetiva á todos los seres, y que con su fundamental pro piedad dinámica, en mil y mil modalidades, les dota de propiedades y atributos, lógico es que desde este momento en que.se nos va á presen tar en estudio el génesis de la sexualidad, bus quemos su causa en la raíz misma defundamen tal Materia. Debemos hacerlo, guiados por el siguiente concepto: en lo masculino debe impe rar una raíz activa; en lo femenino tiene que dominar una raíz pasiva. Como sabemos, que del elemento rojo al morado, y del primer sombrío al último, existe una escala de inmensa gradua ción; de lo activo á lo pasivo, tenemos los datos necesarios para llegar á naturales y satisfacto rias inferencias, acerca del importante proble ma de la sexualidad. Problema que en este mo mento vamos á resolver en cuanto al génesis-sexual; pero después, en la Mecánica Psíquica,
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 159 trataremos de los polos sexuales en concepto de alta y grandiosa trascendencia, afirmando su eterna existencia, y explicando el por qué de esos casos en que se manifiesta muy acentuado el carácter masculino en una mujer, sucediendo lo contrario en algunos hombres. Causa raíz de polaridad sexual.–Todos los seres que vemos evolucionar, poseen elementos raíces que salieron de la Matriz Etérea; así, pues, en el estado primotdial, es axiomático que es tán los gérmenes de toda variedad, y, por tan to, los de la variedad sexual; luego la Matriz Etérea arroja átomos en series masculinas y se ries femeninas; de ahí, que todas las moléculas desde el Reino Mineral, están subdivididas en moléculas de raiz masculina y en moléculas de raíz femenina. Veamos cómo se determina ra dical diferencia entre ambas moléculas. Para la mejor inteligencia de nuestra explicación, elija mos dos moléculas que estén constituidas por todos los siete elementos luminosos ó coloran tes. Una de estas moléculas es masculina y la otra femenina; las dos están colocadas en un grado idéntico de constitución atómica, en cuan to al número; pero en cuanto á la ordenación de sus átomos, existe radical diferencia. En la mo lécula masculina, los átomos constituyen pro gresión decreciente, en la cual, el extremo rojo representa el término máximum, y el extremo
160 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. morado el término mínimum. En la molécula femenina es á la inversa; pues el extremo mo rado representa el término máximum, y el ex tremo rojo, el mínimum. Estas radicales sexua les, constituyen dos sistemas diferentes para la constitución molecular de los cuerpos, ya inor gánicos, ya orgánicos. En el sistema masculino rige el número mayor de los átomos rojos, á toda una serie de moléculas similares, que en asociación están constituyendo un cuerpo mas culino. Veamos cómo: una molécula cualquiera, que al entrar en la asociación posee el número de átomos rojos en mayor grado de integración, –no debe olvidarse que entre cada elemento raíz colorante ó sombrío, existe escala inmensa de gradaciones,– tal molécula de superior ma tiz rojo, establece la base en el sistema de aso ciación, por manera, que todas las demás molé culas similares restarán un grado atómico, con relación á la molécula que le precede. Por este medio, el grado atómico diferencial se extiende á todos los otros elementos colorantes, dando por resultado, que en correlativos grados se es tablece lazo de atracción entre todas las molé eulas, que perteneciendo al radical sistema mas culino, se han congregado para constituir un cuerpo ya inorgánico, ya orgánico pues, con ese grado diferencial, entre molécula y molécu la, resulta, que el grado superior atómico cae
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 161 en el inferior de todos.y cada uno de los mati ces de que está constituida la molécula; ya que rija en el sistema el rojo, ya el matiz que de pri mer activo funja, cuando el cuerpo masculino no sea de espectro continuo. Por idéntico mo- do, pero rigiendo el extremo morado, ó el ele mento que funja de primer pasivo, constitúyen se los cuerpos de molecular sistema femenino. Esta polaridad sexual que acabamos de es tudiar desde sus raíces fundamentales, es pecu liar de la Materia en sus dos estados: pondera ble y eléctrico. También los engendros tene brosos ó negativos, están polarizados de mane ra sexual. Ahora que dejamos explicada la raíz funda mental de los dos sistemas de integración se xual, pasemos á estudiar las etapas evolutivas que para realizar su integración siguen efec tuando los núcleos eléctricos, que son radicales · de futuro tipo vegetal. Como resultado de len ta pero progresiva asimilación, el núcleo eléc trico dinamizador, fué acabando en sucesivas etapas las obras que dejaba embrionarias en las anteriores; para ver ese progreso que llega á metamorfosear completamente á la que fué planta sencillísima, de simple constitución ce- 1ular, necesario hubiera sido que en sus múlti ples etapas realizadas á través de la enormidad de los tiempos, estuviésemos presentes para que 11
162 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. por medio de una observación, en extremo ilus trada y auxiliada de prepotente don analítico, hubiésemos atendido á todos y á cada uno de los múltiples factores que en raíces de comple xidad siempre creciente, iban determinando los gérmenes de la metamorfosis. Tendríamos que sorprender al átomo que cayendo de más, ó restándose en una de las inmensas combinacio nes, determinó tal ó cual modificación en el em brión, la cual modificación será tal, con el trans curso del tiempo, y en combinación con otras radicales modificaciones, que en la futura plan ta se llegan á :determinar metamorfosis asom brosas. Así fué como una de aquellas radicales salidas del seno de la masa celular, productora de embriones acotiledóneos, ahora, en su inte gración progresiva, la tenemos revistiendo for mas de planta en que la energía del núcleo di namizador ha engendrado órganos sexuales, para que la reproducción se efectúe generando granos. Estos llevarán impreso el sello de la potencia organizadora que los produjo, en or denación sistematizada de las moléculas que encierra la cubierta de hojas cotiledóneas. En tanto que las radicales primeras han llegado á erigirse en plantas de superior constitución or gánica, otras radicales han estado surgiendo en todos los tiempos de la evolución, y en diferen tes grados ascensionales constituyen varindisi-
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 163 mas escalas entre el término naciente y el tér mino culminante de cada radical típica; y como estas cantidades típicas son distintas, distintas son esas escalas progresivas. Toda esta varie dad engendra complicadísimo tejido de corre lativas influencias, en las cuales unas cantida desse integran y otras se eliminan por exceden cias ó desnfinidades. Los despojos de las plantas muertas, cada vez generan nuevas series de mi crobios, y estas moléculas vivientes en grupos numerosísimos todo lo invaden, llevando ele mentos de vida ó de muerte; pero si determinan mnerte, de ésta saldrán progresivos elementos de vida. Las plantas sexuales, en su constante evolución, llegan á la plenitud típica y se ofre cen con todo el poder de su núcleo dinámico, en variedad de especies, ya monocotiledóneas, ya dicotiledóneas. En la época de la reproducción, las plantas henchidas de savia tienen un excedente que debe desasimilarse; mas no en materias despre ciables cual son las que por densas ó desarmó nicas se excrementan, y sí porque en esas ma terias excedentes está toda la armoniosa com binación molecular, en similitud á la constitu ción sistematizada de la planta; ese excedente pone en vibración todos los elementos de la planta; le aumenta su energía dinámica, y por tanto, se eleva su temperatura. Buscando ex-
164 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. pansión, dirige corrientes que modelando á la materia ponderable le hace brotar órganos se xuales en pintadas y perfumadas flores. En el gineseo de las flores femeninas aparecen mo léculas eléctricas que disciplinan y ordenan á las moléculas ponderables: son los óvulos que piden fecundación. En el androseo de las flores masculinas aparecen moléculas eléctricas que ordenan sistematizadamente á las moléculas ponderables: son el polen fecundante, que en armonioso lazo complementario, irá á los óvulos para fecundarlos y se realice el fruto de la generación sexual. Los frutos desprendidos caeri· ofreciendo granos que piden un foco di namizador. El desbordamiento de vida vege tal esparce gérmenes por todas partes; en las corrientes de arroyuelos y de arroyos, en el ai re, en las rugosidades de las cortezas de los grandes árboles, en las concavidades y replie- gues de las rocas, en las yemas de las plantas, en cuantas partes cae un germen, allí se repro duce la vida; un grupo de moléculas de óvulos no fecundados, que derramó con profusión el gineseo de las flores, será fecundado por ele mentos que vengan en sustitución del polen; así como los desperdicios de éste serán presa de otros elementos que con ellos formen com binaciones para generar plantas de constitución parasitaria que vivirán efímeramente, entre-
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 165 gando su nuclillo eléctrico, después de la muer- te, al núcleo superior que en síntesis de quími ca eléctrica se lo asimile. Los sistemas mole culares de ,,arios embriones, se amontonan, se interfieren, se enlazan, se disputan el mismo lugar, y brota una planta que representa, no á un solo individuo vegetal, sino á una asociación de individuos de ambos sexos que en flores fe meninas y masculinas derramarán abundantes gérmenes para multiplicar la vida en progre sión infinita. En fin, la vida vegetal muéstrase en toda su grandiosa magnificencia, tendiendo rico manto de verdura que bordan flores de to das formas, de todos los matices colorantes y de todos los perfumes. Tejen filigranas primo rosas las diminutas plantas; caprichosos festo nes cuelgan las enredaderas que trepan serpen teando entre las coposas ramas de frondosos árboles; las coníferas de enhiestos troncos elé vanse hasta recibir el beso de las nubes, en tan to que del seno de las aguas surgen primitivas algas. Ahora bien; todo ese complexo, revuelto y enmarañado tejido de prodigiosa, exuberante vida vegetal, que ofrecen los bosques selváticos de región tropical; todas esas mil y mil formas que se muestran, desde los más humildes mus gos, desde las trepadoras enredaderas, desde los arbustillos floridos, hasta los coposos árbo-
166 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. les que inclinan sus ramas cuajadas de ricos frutos; todas esas formas que modela, que dis ciplina, que organiza y sistematiza el poder di námico del alma eléctrica que allí gobierna, no son formas que desaparezcan para siempre, pues eterno es el poder· organizante que las en gendra. Cuando los núcleos eléctricos se ponen en libertad, van á constituir otras praderas y otros bosques, allá en las altas regiones del éter. Entonces las mónadas eléctricas, descomponien do ese éter, le arrancan sus átomos de luz·y sombra y se dan un cuerpo tenue, ductible é incorrupto, al cual organizan y gobiernan me jor que al cuerpo de la materia ponderable. En aquellas praderas y en aquellos bosques etéreos impera la jerarquía con rigor matemático; pues la densidad legisla é impide que á los campos de luz penetre un engendro tenebroso. Abajo de las praderas y de los bosques eléctrico-lumi nosos, están las praderas y los bosques de la electricidad negra. En las regiones etéreas en que domina el ele mento luminoso, están los variados focos que dinamizaron plantas de benéficos frutos de vida. En las regiones sombrías, en que domina elelemento tenebroso, están los núcleos de negra electricidad que organizaron plantas de frutos dañinos, perturbadores de las funciones positivas y engendradores de lo monstruoso.
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 167 ¿Queréis la demostración práctica que os con firme plenamente la verdad de nuestras enca denadas y sistematizadas proposiciones, que lle garon en trabazón, orden y armonía a la de mostración racional de la existencia de la elec- tricidad organizada? Pues no en una sola vez, ni en una sola for ma, se presentan los hechos que prácticamente demuestran tan grandiosa y trascendental ver dad. Señalemos pues, esos hechos. Hechos que demuestran la existencia de la elec tricidad organizada.– Ya en la primera parte de esta obra demostramos que la materia eléc trica que actúa en el reino mineral, conserva sus grados de integración adquiridos: ahora va mos á exponer los hechos que demuestran có mo persisten los grados de integración alcan zados en el reino vegetal. Hace tiempo que en varios fenómenos eléc tricos ya naturales, ya artificialmente produci dos, se pudo observar que las descargas eléc tricas presentaban luminosas formas vegetales; pero últimamente este hecho se ha precisado por manera clarísima y permanente en la p1a ca fotográfica, al tomarse la imagen de las chis pas eléctricas que se obtienen por descargas provocadas. Esas imágenes ofrecen con toda claridad, con perfecto delineamiento de detalles, tipos, vegetales, que son semejantes unos á otros;
l68 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. pero cada tipo muestra las características·dife rencias que imprimen sello de individualidad perfecta; esto es, lo mismo que caracteriza á los tipos vegetales. Antes de que la fotografía grabara las imá genes de los núcleos de electricidad vegetal, és ta ya se había fotografiado· en los cuerpos de los que fueron fulminados por el rayo; pues en varios casos se notaron huellas ·de aspecto ve- getal en los cuerpos de las personas muertas por el rayo. Planté refiere el siguiente hecho: “Un pastor del condado de Leicester guardaba su rebaño en el campo, cuando estalló una tor menta, y corrió a guarecerse bajo un árbol. Al poco tiempo, sintió una conmoción en el hom bro izquierdo, y quedándose de pronto sin fuer zas en las piernas, se cayó al suelo. Cuando se trasladó á su casa, conservaba aún todo su co nocimiento; pero se quejaba de dolores en la es palda y en las piernas. El médico llamado pa ra asistirle le reconoció detenidamente, y ob servó en su cuerpo un rarísimo efecto del rayo. Desde el hombro derecho, hacia abajo, corrién dose por toda la espalda, tenía, admirablemen - te reproducido de relieve en la piel y de un her moso color escarlata, un tallo de arbusto con numerosas ramas, delicadamente trazadas, co mo con la punta de una aguja. El tronco tenía unos tres cuartos de pulgada de ancho, y el as-
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 169 pecto general era el de un helecho de seis ú ocho ·ramas, estando todo ello muy bien reproduci do y como impreso en la espalda del paciente.” También en el fenómeno que se conoce con el nombre de fulguritas ó tubos de rayo, el cual se· produce por· el paso de las chispas eléctricas á·través de terrenos arenosos y húmedos, que los pone en fusión, se ve, una vez más, cómo la electricidad organizada vegetalmente, imprime sus formas en cualquiera parte donde la mate ria ponderable se ofrece propicia para mode larlas. “La corteza exterior de las fulguritas, dice Arago, es redondeada á veces; con frecuen cia presenta una serie de asperezas muy pare cidas por su aspecto, á las rugosidades de que· están llenas las ramitas del olmo de Holanda, ó la corteza grietada del tronco de los abedu les añosos.” Todos estos hechos que dejamos expuestos, y que hasta hoy han sido observados sin en contrarse la causa fundamental que los deter mina, además de que ahora serán referidos á su verdadera causa, demostrarán perpetuamen te nuestras proposiciones. Dejamos estudiadas las evoluciones integra les de los elementos de la Materia, ya pondera bles, ya eléctricos, hasta sus más elevadas com binaeiones orgánico-vegetales. En este reino sólo se han generado series in-
170 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. mensas de cantidades orgánicas. Cada serie contiene en variedades típicas, las cantidades orgánicas que en trabazón, orden y armonía se irán sumando, parcialmente, en los tipos de la escala zoológica, que continúan la total escala la orgánica. Pasemos á estudiar las nuevas mo· dalidades que la energía dinámica va á ofrecer, la síntesis que sus cantidades orgánicas ha brán de realizar, generando típicos seres ani males.

CAPÍTULO I.

GENESIS ORGÁNICO-ANIMAL. Acabamos de estudiar la escala orgánica en su primer matiz, que lo constituye el llamado Reino Vegetal. ·Los seres vegetales se ofrecen como miembros que aisladamente se han des arrollado y que dispuestos quedan para ajus tarse, trabarse y fusionarse armoniosamente, hasta que todos los miembros dispersos se reu unan en un solo tipo sintético. Ahora bien; esta síntesis del tipo orgánico animal se realiza inmediatamente al comenzar el matiz de la escala zoológica? No; pues basta examinar los caracteres ofrecidos por radicales diferencia que existen entre unos y otros ani males, para comprender· que no es simultánea
172 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. la suma de los miembros generados en el vege tal; porque, si así fuera, desde el principio de la escala animal se manifestarían uniformes los caracteres fundamentales de todos los tipos; mas, por lo contrario, la experiencia muestra cuán múltiples y varios se presentan los caracteres fundamentales de la animalidad; comprendida en grupos que dan motivo para que se hagan clasificaciones. Hay que llegar al culminante tipo de la animalidad, al hombre, para ver ya radicalmente establecidos los caracteres funda mentales de idéntica constitución entre unos y otros individuos de la especie humana; pues aunque existen diferencias que determinan cla sificación en razas, tales diferencias ya no afec tan á los caracteres fundamentales. Pues bien, por esas notabilísimas diferencias que en lo fundamental ofrecen las múltiples y varias especies animales, podemos inferir que los miembros orgánicos generados en el vege tal y que después continúan la total escala or gánica en el animal, comienzan á reunirse par cial y progresivamente en el seno delas primeras agrupaciones de celdillas que se han transfor mado, de celdillas vegetales en celdillas anima- les pues sábese que éstas constituyen, lo mis mo elemento fundamental de la organización vegetal, que de la organización animal. Pode mos ahora inferir que las moléculas orgánico-
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. l73 animales, son el resultado sintético de reaccio- nes en las cuales entran como elementos com ponentes las moléculas orgánico-vegetales. Ca da especie de moléculas vegetales de las. que pertenecen á máximos tipos, que ya la necesi dad integral les pide nueva organización; cada especie de moléculas así procedentes, se atrae con la molecular especie del orden inmediato, y en su afinidad engendran moléculas orgánico compuestas que sean de constitución binaria,. ternaria, etc.; pero no en el sentido de compo nentes de los cuerpos llamados simples y sí en el sentido de reacción sintética en la cual concu rren como elementos, dos ó más moléculas pro cedentes de dos ó más típicos miembros vege tales. Las orgánicas moléculas así compuestas, determinan materias primas animales, en simi litud con las que fueron materias primas vege tales; pero, como ahora en la molécula orgáni-. co-animal las atómicas raíces han entrado en mayor número y esto, –atendiendo á las múlti-. ples jerarquías dinámicas de los átomos,–de- termina complexas modalidades de sus actua ciones, tienen que sobrevenir, y sobrevienen, nuevos atributos, que no son observables en la molécula transformada y que débilmente lo son en la celdilla que engendren, pero que se mani festarán notoriamente sensibles en el naciente tipo animal que surja de un embrión, constitui- .
174 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. do por agrupación de las celdillas compuestas en síntesis de moléculas venidas del vegetal. De todos modos, siempre en la materia pon derable, el vehículo portador de las atómicas raíces será el hidrógeno, el oxígeno, el ázoe, el carbono, etc., esto es, los cuerpos llamados sim ples. El análisis químico demuestra lo que deci mos; pues en las materias animales encontra remos los siguientes principales cuerpos sim ples: hidrógeno, oxigeno, carbono, ázoe, fósforo, azufre, cloro, flúor, silicio, sodio, potasio, cal cio, magnesio y fierro. Algunos de estos cuer pos se hallan al estado libre, pero la mayor par te se ofrecen formando combinnciones en los si guientes cuerpos: 1° Cuerpos albuminoides, como la albumina, la fibrina, la careina, la sintonina, la musina, la olobulina, etc. 2° Cuerpos hidrocarbonados: azucar, materia glicogena, ácido láctico. 3° Cuerpos grasos: colesterina, oleina, estea rina, etc. 4° Cuerpos minerales: agua, cloruro de so dio, fosfato de sosa, cal, magnesia. Así como en el vegetal los complexos elemen tos químicos se contienen en la vejiguilla ó cel dilla, así también ahora es ésta el elemento fun damental de la organización animal también
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. l75 consta de una membrana continua, que encie rra á la substancia proto-plásmica y al nuclillo que flota en su seno. Estos elementos, en agru- padas cantidades de variadísima jerarquía ató mica, llevan las radicales que en su desarrollo constituirán armonioso enlace de tejidos, ya ce- lulares, ya musculares, ya nerviosos. Segun las. múltiples y varias combinaciones, así serán los estados físicos de las moléculas, estados físicos que rige la ley dinámica. Los compuestos más estáticos en que se oprimen y vibran con len titud las moléculas, son gérmenes que determi narán las partes sólidas y resistentes de los ór ganos y aparatos del organismo animal. Los compuestos menos estáticos constituirán las par tes más flexibles; y, por último, los compuestos en que domine la actividad vibratoria de las molculas, darán constitución á los elementos fluidos del sistema orgánico-animal. Sabemos que en los elementos constitutivos del organis mo vegetal ya están, en ese orden de variedad dinámica, sus moléculas complexas; por tanto, ahora, esos estados físicos que engendra la raíz atómica de variedad dinámica, sólo habrán de sufrir modificaciones, para que en matizada tra bazón, ordenada y sistematizadamente, cumplan funciones animales, en inmediato grado supe rior al vegetal. Veamos las circunstancias que concurrieron
176 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. para que en el seno de los mares se generaran los primitivos tipos animales. Cuando la flora exuberante llegó en un pe ríodo geológico al máximum de plenitud, todos los despojos de las plantas muertas eran arras trados por corrientes de arroyos y ríos al se no de los mares En aquel inmenso vehículo acuático, se encontraban series infinitas de elec trizadas moléculas vegetales, de todos los teji dos, en múltiples y varias categorías. Entre esas series estaban las más evolucionadas, las que poseían constitución· química cuya complexi dad tenía la avidez de integración superior. Es ta avidez quedó satisfecha cuando por afinidad, al encontra1·se moléculas que se complementa ban recíprocamente en orden de continuidad je rárquica, se fusionaron, y de tal fusión resulta ron los gérmenes de una constitución orgánica superior; pues la integración de combinados átomos dinámicos y estáticos, tenían que deter minar nuevas modalidades biológicas. Los modificados elementos moleculares, cons tituyen entonces modificadas masas amorfas, para constituir celdillas: la membrana vegetal adquiere los caracteres dela membrana animal, y el proto-plasma adquiere síntesis animal, así como el nuclillo. Atiéndase á que los elementos moleculares que ahora vienen á engendrar celdillas anima-
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 177 les son elementos que proceden de múltiples y varios tipos, que terminaron la evolución vege tal; tipos que son miembros dispersos de futu ra unidad; por tanto, de varios y múltiples ele mentos moleculares, resultan ahora múltiples y varias especies de celdillas animales. En unas están fusionados los elementos procedentes de dos ó de tres tipos vegetales; luego tendremos sistemas celulares que reúnen los gérmenes de dos ó de tres miembros de la futura unidad ani mal. Esta variedad de celdillas fundamentales de termina variedad de embriones que darán exis tencia á los nacientes tipos animales, los cuales surgirán representando, ya no miembros úni cos y aislados de la futura unidad sintética, sino bimiembros ó trimiembros de esa futura unidad. Cada especie de celdilla animales constitu ye masa celular, y del seno de esa masa se su man en grupo armonioso, que rige el número, las que deben constituir un embrión. Si en el grupo celular rige la radical molecular activa, el embrión será masculino; si por lo contrario, rige la radical pasiva, el embrión será feme nino. La cohesión germinal está sostenida en cada embrión por el lazo que establecen las molécu las eléctricas, similares á las moléculas ponde- 12
178 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. rables que ahí existen: pues ya hemos propuesto, que sin el concurso eléctrico, no hay materia or ganizada; pero ese concurso eléctrico apenas es capaz de sostener la existencia embrionaria y, para que ese embrión comience á funcionar, nece sita del foco dinamizador que debe absorberse en su seno. Ahora ese foco va á ser duplo ó triple como lo sea el embrión; pues este es producto de dos ó tres elementos moleculares que sumi nistraron los despojos de dos ó tres tipos vege tales distintos. También los dos ó tres núcleos eléctricos que vengan al seno del embrión, son distintos; pero en la química eléctrica se sinte tizarán, y, de dos ó tres focos, resultará uno en que armoniosamente se fundirán, en ordenación complementaria, las energías combinadas de unos y otros núcleos. De esas combinadas ener gías surgirán modalidades nuevas, que se de terminarán en las propiedades y funciones del nuevo organismo animal, que surja como resul tado de la combinación. En estado libre hállanse series inmensas de núcleos eléctricos, que ya son cantidades orgá nicas dispuestas para entrar en la suma animal. Esas cantidades son distintas pero todas las que corresponden á una serie, tienen relaciones de armonía para integrarse, para complementarse y unirse progresivamente en definitiva síntesis. Son sub-núcleos que han de llegar á constituir
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 179 un núcleo animal, ya fundamental. Empero, se irán sumando parcialmente estos sub-núcleos, en tipos que los vayan conteniendo en diver sas proporciones; así, cuando llegue la suma total, cada miembro, cada órgano, traerá á la síntesis aptitudes y atributos diferentes, pero que enlazados en perfecta armonía, determina rán complexidad grandiosa de atributos en el sér sintético. Como en la materia ponderable las masas ce lulares que han constituido á los primeros em briones animales, son tan complexas como lo es la variedad de núcleos eléctricos, en sus com binaciones han engendrado embriones que tie nen raíz de dos, de tres, ó de más sistemas de moléculas combinadas; por tanto, al seno de esos embriones, por afinidad, vienen á combinarse, en trascendental química eléctrica, dos, tres ó más núcleos eléctricos. Resultando de ahí la causa fundamental de la variedad de especies animales, que van á surgir de los embriones pri mordiales. Si estos embriones de fundamentales especies animales quedan interferidos dentro de una ma sa celular, al desarrollarse seguirán viviendo en esa asociación que ofrecen ciertas especies de zoófitos. Si por el contrario, cada embrión se desprende de la masa celular, aparecerá una especie de individuos independientes.
180 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. En las nacientes especies animales existe la causa de variedad fundamental que hemos se ñalado, consistente en que cada una contiene, en fusión, un grupo de los diferentes miembros que han de sintetizar al completo tipo animal, que surgirá al fin de la escala zoológica. Pero, además de esa causa fundamental de variedad, está la que modifica á los embriones por dife- rencias en la calidad dinámica de los cuerpos llamados simples,· diferencias que hemos seña lado ya cuando hicimos estudio especial del car bono. También dijimos que las especies de los simples están relacionadas con las altitudes y latitudes del globo terrestre. Pasemos ahora á estudiar las evoluciones que las nacientes especies animales van á efectuar, de etapa en etapa, para que se integre el tipo que las representa ahora en naciente y primiti va radical, pero que después llegará á plenitud típica dentro de su especie.

CAPÍTULO II.

EVOLUCIONES DE LAS ESPECIES ANIMALES DE CONS TITUCIÓN PRIMITIVA Y FRACCIONARIA. Los seres animales, lo mismo que los vegeta les, se desarrollan por efecto de las funciones de nutrición; pero téngase presente que á la nu trición de los seres reales, de los seres internos, constituidos en núcleo de materia eléctrica ó trascendental, es á la que se debe el desarrollo y crecimiento del sér externo, ó mejor, del re vestimiento de la materia ponderable que el po der disciplinante, modelador y organizador del núcleo eléctrico, atrae y dinamiza. A la exterior materia ponderable vienen, en asimilables canti dades, los elementos de nutrición que el foco dinamizador purifica, refina é incorpora á su núcleo. Por esta asimilación trascendente el sér interno crece objetivamente, y por tanto, tam ién su poder dinamizador: establécese así pro-
182 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. gresión ascendente, en la cual van, en razón di recta, el crecimiento interno como el ·externo. Mas como el crecimiento del sér real no es un crecimiento puramente cuantitativo, sino que especialmente lo es en sentido cualitativo, re sulta: que cada atómico contingente incorpora do al núcleo eléctrico-animal aporta especiales grados dinámicos, que en las armoniosas com binaciones del sistema orgánico, determinarán objetividad en las complexas formas y moda lidades especiales en las funciones biológicas. Ahora las combinaciones que en su nueva faz de integración han engendrado los elementos raíces, permiten que los seres se muevan de un lugar á otro, dominando al poder estático que en la planta les aherreoja al suelo; en esta nueva faz los seres, salvo aquellos que aún conservan atávico origen vegetal y permanecen pegados á las rocas, todos los demás animales no están sujetos á los azares de un medio circunscrito, que· sea propicio ó adverso á las esenciales fun ciones de nutrición, pues los seres, al entrar á la animalidad con nuevos poderes dinámicos, abarcan mayor esfera de actividad en el espa cio y van hacia sus elementos de nutrición, cuan do ellos no vienen espontáneamente. Los eléctricos núcleos que viniendo del ve getal se han sumado en el seno del embrión, generado por celdillas de constitución animal,
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 183 aportaron los frutos de germinal experiencia, adquirida en mil y mil medios diferentes. Aque llos impulsos que la necesidad integral dirigía para que las raíces y los tallos de las plantas buscaran el lugar jugoso y el espacio que ilu minaban y caldeaban los rayos solares; aque llos impulsos reiterados en múltiples y variadí simos medios; aquellas luchas para sacar triun fante á la vida, entre mil y mil factores de muerte, hoy, en el nuevo organismo animal, producen el resultado natural de tan reiteradas y acumu ladas experiencias, de las cuales ni una sola se ha perdido, pues todas ellas están archivadas en el núcleo eléctrico, en objetiva representa ción de átomos que se incorporaron en cada lu- cha, en cada trabajo esforzado, en cada comba te librado para la vida. El resultado naturalí simo de todo esto, ahora, en el animal, se llama instinto. La necesidad integral en esta vez ten drá una espuela que activará la evolución: el dolor físico; pues aquella necesidad se hará sen tir en el hambre, en la sed, en los deseos gené sicos, y en los excesos de temperatura que im pulsan á tomar abrigo contra los rigores del Sol ó del frío. Los nuevos seres ahora reclaman nutrición complexa, que esté en razón directa con la com plexidad de su organización animal, y, á tal re-
184 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. clamo, satisface el vegetal que le suministra ali mentación de organizados elementos. Asimilándose de continuo elementos afines, ya por alimentación, ya por respiración, cum plen su primera etapa aquellos incipientes seres que le dieron origen á la escala zoológica, fundan do la radical típica delas especies animales. En cada grupo de seres semejantes, que es lo que constituye la especie, sus tipos son fracciona rios, pues ya dijimos, fundándonos en las gran des diferencias acusadas por· las especies varias, que, al generarse con productos moleculares provenientes del vegetal los incipientes embrio nes animales, éstos fueron de raíces distintas; así, pues, cada una de las fundamentales espe cies que surgen de embriones producidos por generación integral, guarda en sus individuos una porción de los miembros que en futura su ma total engendrarán al sintético tipo animal. En cada especie de tipos fraccionarios se han refundido dos ó más núcleos eléctricos, de los que cumplieron su evolución vegetal; la fusión de tales núcleos en el seno del embrión animal, determinó combinaciones nuevas· que se reve lan en modalidades de funcionamiento biológi co animal. Estas nuevas funciones tienen el ex clusivo objeto de toda evolución; esto es la com plementación, la integración. Ahora, en las frac cionarias especies
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 185 tiene que concretarse á la consolidación de las radicales típicas; cada una de estas radicales habrá de evolucionar hasta llegará su plenitud; la duplicada ó triplicada energía que cada sér naciente lleva en sí, representa una cantidad potencial que tiene un límite: la plenitud tipica. Esta plenitud se alcanzará consolidando y au mentando cuantitativa y cualitativamente el germinal núcleo animal, lo cual se efectuará en etapas progresivas. El primer grado en el desenvolvimiento de la naciente potencia animal se cumple, y sobre viene, por reacción, el fenómeno de muerte, el núcleo eléctrico se pone en libertad y se lanza á la región del espacio hasta donde su poder dinámico gradúa su densidad. En esta vez la energía dinámica del eléctrico núcleo animal es superior á la que poseen los núcleos vegetales; por tanto, la zona eléctrico-animal está sobre la superior zona del elemento vegetal. Esta es la causa de que en los fenómenos eléctricos só lo se nos muestre el núcleo vegetal, pues éste es el que, con los elementos de la electricidad mineral, ocupa las regiones inferiores de la en volvente eléctrica del planeta. Más adelante volveremos á tratar este asunto. Al ponerse en libertad el núcleo dinamizador, ó sea el agente biológico, quedaron los estáticos despojos, débilmente sostenidos por la cohesión
186 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. de la materia ponderable y por la inferior elec tricidad molecular; esto es, la electricidad que no se ha integrado en organizados núcleos, la electricidad elemental que en idéntica constitu ción raíz corresponde á todas y cada una de las variedades moleculares que existen en la mate ria ponderable. Al comenzarse la descomposición del cuerpo muerto, las moléculas orgánicas son vivificadas por las moléculas eléctricas y surge el efímero mundo de la animalidad microscópica. Estos infinitesimales seres van á ser agentes de po derosa nutrición en la segunda etapa evolutiva de las fundamentales especies animales. Ade más, dinamizando á los embriones que se hallan en preparación para absorber á los núcleos que se pusieron en libertad, les imprimirán germen de ascensional modificación, reclamado por la avidez complementaria de las radicales típicas que se han de consolidar y que deben llegar progresivamente á su plenitud. Absórbese, pues, el núcleo eléctrico en su se gundo jerárquico embrión; lo dinamiza, lo hace funcionar, lo desarrolla, le acentúa mejor sus rudimentarios órganos, se asimila elementos po tenciales hasta el límite de segundo grado en su desenvolvimiento, y entonces vuelve á reaccio nar, poniéndose en libertad. El cuerpo muerto produce microbios de cons-
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 187 titución más complexa, más dinámica, que de terminan mayores influencias ascensionales, pa ra la tercera etapa evolutiva. Se realiza ésta, y otra, y muchísimas más, hasta que la radical de cada especie se eleva á la potencia máxima del tipo que representa, acentuando sus caracteres fundamentales. Entonces, sus órganos repro ductores, ya bien acentuados, funcionan en pa riedad sexual, y en los huevillos fecundados que dan ordenados y disciplinados en germen de organización, los elementos que en rigor mate mático poseen los progenitores en su cuerpo ponderable. Al seno de aquellos jerárquicos em briones vendrán á funcionar los núcleos eléctri- cos que correspondan á cada una de las funda mentales y fraccionarias especies animales.

CAPÍTULO III.

CRUZAMIENTO DE ESPECIES INMEDIATAS É INFERIO- RES, PARA REFUNDIR SUS NÚCLEOS DINÁMICOS EN ESPECIES SUPERIORES. Las nacientes especies animales son ahora cual los cuerpos simples del mineral, que entre unos y otros se afinan y producen cuerpos com·- puestos; pues igualmente las especies elementa les constituyen cantidades típicas, que en sínte sis de cruzamiento, habrán de constituir especies compuestas. Y así como en los cuerpos simples del mineral sólo se afinan los que en inmediata sucesión complementaria pueden integrar sus elementos atómicos, también ahora las cantida des orgánicas que representan las especies de primitiva animalidad, se afinarán en cruzamien to las que se encuentren en inmediato orden de sucesión integral. Hay especies que están muy alejadas las unas
190 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. de las otras, como se aleja el número 1 del nú mero 100; pero otras especies están tan cerca como el 1 del 2, el 6 del 7, el 99 del 100, etc. Entre esas especies próximas existe común lazo de atracción integral, de avidez comple mentaria; por tanto, la atracción que es ciega afinidad química en los cuerpos inorgánicos, ahora es instinto sexual que determina cruza miento entre especies inmediatas. Los embriones que surgen como fruto del cru zamiento, son embriones compuestos; pues, en el seno de las celdillas que los constituyen, se han combinado en armoniosa síntesis los ele mentos atómico-orgánicos correspondientes á las dos especies cruzadas. En el espacio, al estado libre, se hallan nú cleos eléctricos correspondientes á las especies inmediatas que en el medio ponderable se han cruzado y tienen engendrados ya sus compues tos embriones. Los núcleos eléctricos que en orden de inme diata complementación se encuentran en el es tado libre, se juntan con la avidez de correlativa complementación pero su fusión no se determi nará si no es en el molde de la materia ponde rable; y como ya en este medio existen fundidos en el embrión los elementos de ambos tipos, resulta que á su seno vienen y se absorben los
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 191 dos núcleos eléctricos que son miembros armo niosos del futuro animal sintético. Concepto que debe tenerse acerca de las reac ciones sintéticas que efectúan los sub- núcleos eléctricos, que en las especies inferiores son miembros constitutivos de la culminante especie animal.–En la tosca materia ponderable, las cantidades que se suman en reacciones sintéti cas, lo hacen en tan perfecto modo, que desapa reciendo los aspectos y propiedades de los cuer pos que concurren á la síntesis, surge un cuerpo compuesto con distintas propiedades y aspecto completamente diferente al de los simples que le dan constitución. En los compuestos de combinación ternaria ó cuaternaria, el químico sabe cuán asombrosas son las metamorfosis que opera el solo cambio de equivalentes entre los cuerpos que se com binan: unos cuantos átomos más ó menos de hidrógeno, de oxigeno ó de carbono, determinan compuestos tan distintos entre sí cual lo son el alcoho1, el aceite y el azúcar. Pues si esas tan perfectas y varias metamor fosis se operan en la química de la materia pon derable, ¿cuán asombrosas no serán las perfec tas combinaciones que realizan los sutilísimos elementos eléctricos, que en sí mismos tienen ya alcanzado altísimo poder organizando que
192 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. ordena, complementa y distribuye en rigurosa jerarquía dinámica los átomos raíces? Cuando dos núcleos eléctricos se funden en el seno del embrión que fué fruto de un cruza miento, surge un solo núcleo reforzado en sus armoniosos elementos de poder organizador. De este embrión surgirá un tipo que mejor acen tuará los órganos, los aparatos y los sistemas de su constitución orgánica; poseyendo así ve hículos más aptos para las funciones de vida, para que el poder dinámico se manifieste en fa ses de instinto y de sensación, que son ahora modalidades fraccionarias y precursoras de al tísima complexidad dinámica, que más tarde, en la unidad animal, se manifestará en supre mo orden psíquico. En aquel primer día de la existencia de seres engendrados en virtud del cruzamiento de las especies fundamentales, un observador de sin gulares facultades analíticas, hubiera podido notar en los elementos histológicos de aquel nuevo tipo, los signos rudimentarios de futuros nuevos órganos. En las siguientes etapas inte grales, á efecto de asimilación trascendental, aquellos signos rudimentarios se irían acentuan do lenta y progresivamente, hasta determinar nuevos órganos. Al llegar ese lejano término, los maduros frutos de un cruzamiento acusan radical diferencia con relación á los fundamen-
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 193 tales progenitores que se cruzaron; pues, de és tos, apenas conservarán débiles y confusos ras gos atávicos, cual hoy se ofrecen entre algunos tipos de nuestra presente fauna y los de la fau na antidiluviana, signos de original descen dencia. Los múltiples y varios tipos que surgieron en la suma, refundición ó integración, á efecto de cruzamiento de primitivas especies inmedia tas, evolucionando de etapa en etapa, consoli daron su núcleo compuesto y llegaron á la ple nitud típica. En cada especie compuesta, los individuos que aún no llegan á plenitud, van engendrando ma tizada escala, que en sus diferentes grados mues tra el crecimiento progresivo de los núcleos compuestos. Las nuevas especies llegadas á plenitud, aun que han estrechado ya el círculo de las orgáni cas cantidades que corresponden á la suma to tal, sin embargo, sus núcleos reforzados son aún miembros dispersos que se relacionan y se atraen entre sí los más próximos, los que están en orden de inmediata continuidad. Los individuos de la especie que fundieron en uno solo los núcleos 1° y 2°, se afinan y se atraen sexualmente con los individuos de la especie que fundieron en uno los núcleos 3° y 4°. Así 13
194 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. sucesivamente cruzáronse las demás especies, en orden de continuidad. En este superior cruzamiento se funden los núcleos de las dos especies á que pertenecen los progenitores, resultando crías de reforzado núcleo. Estos núcleos evolucionan de etapa en etapa, hasta llegar á la plenitud. Entonces se repite el cruzamiento, estrechán dose más y más el círculo de integración, basta que en los culminantes tipos de animales ma míferos placentarios, quedan refundidos todos los miembros que se fueron generando y suman do parcial y progresivamente.

CAPÍTULO IV.

EVOLUCIÓN INTEGRAL DE LOS MAMÍFEROS SUPERIORES. Inmenso es el número de cantidades orgáni cas que se generaron, evolucionaron y se fun dieron en el núcleo que llega á dinamizar á los superiores animales del gran grupo de los ma míferos placentarios. Los múltiples y varios miembros que armoniosamente llegan á sumar se en el núcleo fundamental de futuro espiritu, se generaron en distintas regiones; por tanto, los gérmenes de fraccionarias experiencias que trajeron al núcleo total, son distintos. Unos miembros evolucionaron en latitudes frigorífi cas y otros en latitudes tórridas; unos lucharon con los rigores de la nieve y otros con los ex cesos de un Sol abrasador. Mil y mil circuns tancias concurrieron para que en todos y cada uno de los períodos geológicos los sub-núcleos
196 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. orgánicos, ya vegetales, ya animales, actuaran con diferentes esfuerzos. Esto determinó varia dísima constitución molecular, y por tanto, com- plexidad de modalidades en las funciones me cánico-biológicas, las cuales generaban órganos apropiados; pues las funciones reiteradas, en tal ó cual sentido, desarrollan ó modifican la agrupación molecular, haciendo que surjan ór ganos apropiados, así como se atrofian y des aparecen los órganos que no funcionan. Además de las causas de variabilidad deter minadas por latitudes diferentes y por períodos geológicos distintos, existen también las que derivan de la calidad luminosa ó sombría, que, en uno ú otro de los dos elementos antitéticos, dominara en la constitución de los sub-núcleos orgánicos. Como es natural, toda esa variedad entre los sub-núcleos, tuvo que determinar variedad en los núcleos que se generaron sumando los dis persos miembros; de ahí, que entre los mamífe ros placentarios, que ya tienen un núcleo fun damental, existe aún grandísima variedad de especies. Ahora todas esas especies distintas tienen que evolucionar, hasta elevar sus núcleos al tipo culminante en la escala zoológica. Entre los varios tipos que representan á las especies superiores, existen gradaciones jerárquicas, se gún que los miembros que se sumaron en su
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 197 núcleo se aproximen más ó menos á las condi ciones de armoniosa síntesis reclamada por el futuro tipo perfecto. En las especies que resul taron mejor constituidas, sus núcleos están do tados de mayores elementos, que objetivan su periores experiencias acumuladas, lo cual de termina especiales modalidades biológicas; por tanto, la energía del núcleo disciplina á la ma teria ponderable, para que le dé vehículo apro piado á las actuaciones dinámicas, resultando organización más complexa y más apta para las altas funciones de un instinto ya próximo á la inteligencia. Los grupos atómico-eléctricos que bordan ó realzan al núcleo, y que objetivan las varias fases del instinto y del sentimiento, disciplinando á la materia ponderable, se ma nifiestan en las primeras anfractuosidades y cir cunvoluciones que ofrece el cerebro de los ani males superiores. Llegar á este tipo de supe rior animalidad será ahora el fin perseguido por el impulso evolutivo de los mamíferos inferio res. Entonces, los tipos de cada especie, después de llegar á plenitud dentro de la una propia, hallan satisfacci6n á su inmediato progreso en la especie de jerarquía inmediatamente supe rior. Esta evolución de los núcleos que dina mizan á. los animales, pasando de una especie inferior á otra superior, se comprenderá mejor si se atiende á que, el mismo embrión del hom-
198 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. bre, estudiado experimentalmente en las varias fases de su desarrollo, va ofreciendo progresi vamente los caracteres de todos los embriones de la escala animal. Háse observado que en un tiempo del desarrollo de un embrión, procedente de un mamífero, no se puede determinar si él producirá un carnero ó á un hombre.

CAPÍTULO V.

GRUPOS DE TIPOS JERÁRQUICOS EN TODA LA ESCALA ZOOLÓGICA. Ahora que nos es conocido el proceso de evo lución integral seguido por los elementos raí ces de la Materia, dentro del reino animal, pa saremos en revista los grandes grupos en el or den en que fuéronse sumando las cantidades orgánicas, hasta totalizarse en variados tipos de núcleo raíz sintético, entre los mamíferos su periores. PROTAZUARIOS. Una serie de celdillas animales, por atracción unificante, constituyó el embrión que dió vida á estos rudimentarios seres, que no ofrecen aún órganos especiales para las funciones de nutri ción y de reproducción. Generalmente están
200 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. formados por un protoplasma granuloso, dota do de contractilidad. ZOÓFITOS. Otra serie de celdillas animales se integra en grupo embrionario y de éste surge un pólipo, una esponja ó un erizo: tales son estos tipos de constitución celular que viven ya aislados, ya en agrupaciones. MOLUSCOIDOS Y MOLUSCOS. Con estos nombres se designa á los animales también primitivos, pero que constituyen gra do superior sobre los anteriores. Los moluscoi dos tienen tubo digestivo rudimentario y ner vios difusos; pero, aunque así son, acusan con ellos cómo es que la energía se ha dado un ve hículo sensitivo para guiar el instinto. En los moluscos adviértense ya signos de algún pro greso en sus rudimentarios órganos; principal mente en aquellos en que la cabeza se distin gue diferenciándose del cuerpo. ANILLADOS. Estos animales tienen cadena ganglionar y vaso dorsal funcionando como corazón. Los ani-
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 201 llados se subdividen en dos distintos grupos: uno, el de los superiores tipos, entroncan en la gran escala fundamental del reino animal; pe ro otro, el de los inferiores, constituye grupo que procede, como los microbios, de productos excrementicios, de productos exhalados y de los despojos cadavéricos. Expliquemos la consti tución de estos animales y su manera de entrar á la gran suma integral, después de evolucio nar en efímera y transitoria vida, que realizan por manera excepcional. INSECTOS Y MICROBIOS. Son los microbios animales en su reino, lo que los microbios vegetales en el suyo. Durante la vida de los animales de la escala fundamental, éstos, por medio de la alimentación y de la res piración, efectúan el importante fenómeno de la asimilación trascendental que hemos explicado. En las funciones de esta asimilación, se reali zan complicadísimas reacciones de composición y descomposición; pues en las materias alimen ticias y en los fluidos respirados, vienen elemen tos heterogéneos que ni en calidad ni en canti dad corresponden todos ellos á las necesidades integrales que cada sér reclama, en el momen to de su constitución alcanzada. Así, pues, ca da sér organizado es un perfecto laboratorio
202 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. químico, en el cual se trituran, se diluyen, se amasan, se queman y se combinan los elemen tos ingeridos y respirados. Ese laboratorio po see su motor eléctrico que dinamiza, sistemati za y, metódicamente, en cada elemento mole cular, ya ponderable, ya imponderable, tiene balanzas de precisión matemática para pesar los equivalentes que entran en las reacciones, apartando los excedentes. Todo elemento eléc trico que no es asimilado al núcleo dinámico y todo elemento ponderable que no se asimila con el organismo denso, es arrojado en productos excrementicios y en las espiraciones. En estas eliminaciones, van moléculas eléc tricas de todas jerarquías, que tomando cuerpo en las moléculas ponderables, les imprimen el poder dinámico y organizante de que están do tadas. Las moléculas eléctrico-organizada.s que son exhaladas y que toman cuerpo en materias sutilísimas, son las que animan á esos seres in finitamente pequeños que invaden la atmósfera. Las moléculas eléctrico- organizadas que toman cuerpo en materias densas, ya en los excremen tos, ya en las secreciones sudorales, renales, etc., ó bien en los despojos cadavéricos y en to dos·los productos orgánicos en descomposición, engendran todo ese mundo de múltiples y va rios animales inferiores que se clasifican entre los insectos. Si se atiende á que muchos de
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 203 éstos ·poseen nuclillo eléctrico constituido por moléculas eléctricas que han circulado en los órganos más complexos y elevados, incluso los del hombre, se encontrará, en esta circunstan cia, la causa del extremado instinto que acusan algunos insectos. Cuando termina la breve existencia de micro bios y de insectos, su materia ponderable se com bina y entra á la corriente circulatoria, en tal estado ponderable; mas, los elementos eléctrico-orgánicos que se ponen en libertad, van á com binarse por manera armónica con los núcleos superiores con quienes se .afinan; esta afinidad la determina el origen primordial de su exis tencia, puesto que esos pequeños seres fueron engendrados por elementos salidos de múltiples y varios seres ya inferiores, ya superiores. CRUSTÁCEOS. En estos animales el impulso dinamizador y organizante del núcleo eléctrico, sólo ha deter minado órganos para la respiración bronquial, y algunos tienen respiración cutánea, género de respiración que acusa función traída del rei no vegetal; pues las plantas respiran por la su perficie de sus hojas y de sus tallos. En estos animales invertebrados, los nervios ya no son difusos, como en los moluscos; pero, aunque ya
204 JESUS CEIBALLOS DOSAMANTES. comienza á delinearse el sistema de organiza ción nerviosa, es muy rudimentario; pues sólo está constituido por ganglios diseminados en todo el cuerpo y comunican entre sí por rami ficaciones que van á presidir las funciones de todos los órganos. Esto indica que la sensación es ya mayor en estos animales que en los mo luscos, y por tanto, el instinto está mejor diri gido. PECES. Estos animales, que ya tienen columna verte bral y que se reproducen por oviparidad, ma nifiestan en su rudimentario cerebro que ya los sub-núcleos eléctricos se van sumando en un solo núcleo de ramificaciones varias. BATRACIOS. La organización de estos animales presenta, en el período de una sola existencia, el ejemplo demostrativo de cómo se transforman las espe cies; pues los batracios son el tipo de transición entre el pez y el reptil. Durante su primera edad viven en el seno del agua y acusan extraordi naria similitud con los peces, y respiran por branquias; después salen á la tierra, ya meta morfoseados; entonces ofrecen extremada simi-
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 205 litud con los reptiles y respiran por los pulmo nes. En el sapo y en la rana es perfectamente sensible esta metamorfosis. El cerebro rudimen tario de estos animales ya es superior al del pez. REPTILES. De estos animales el tipo inferior lo ofrece la víbora, que en la forma de su cabeza, en sus múltiples costillas y en su piel escamosa, con serva acentuadísimos caracteres atávicos de los peces, que en cruzamiento generaron nuevos tipos. Entre las víboras hay especies veneno sas y otras que no lo son. Siguen otras especies do reptiles superiores: cocodrilos, lagartos, la gartijas, camaleones, iguanas, tortugas. AVES. En el huevo generado por cruzadas especies de reptiles, surgieron los tipos raíces de las di ferentes especies de aves, las cuales conservan atávicos rasgos de las especies de reptiles que sumaron sus energías en el cruzamiento. Aun que modificada, la pluma recuerda la coloca ción de las escamas de algunos reptiles, y la ca beza y el cuello de los ganzos y de las garzas tienen similitudes muy acentuadas con la cabe za y el cuello delas víboras. En las aves el cere bro es menos rudimentario que el de los anima les anteriores; pero siempre la superficie es lisa.
206 JESUS CEIBALLOS DOSAMANTES. DIDELFOS Ó MARSUPIALES. Estos animales establecen la transición en tre las aves y los mamíferos. Son el tipo que surgió al cruzarse las más cercanas especies de aves; son también producto ya muy cercano á la suma total. Tales animales nacen en forma de masa gelatinosa, que ni es el huevo de las aves, ni es el feto placentario de los animales vivíparos; pues estos animales de transición, dan á sus hijuelos en esa forma ambigua, la cual llega á desarrol1arse al calor materno, en la bol sa marsupial, que constituye parte del organis mo de la hembra. Los ornitodelfos, que consti tuyen una especie de estos animales, aunque ofrecen ya los caracteres de los mamíferos, se asemejan á las aves; pero el ornitorrinco es de los más notables; no tiene dientes, y el hocico es como el pico de un pato. MAMÍFEROS PLACENTARIOS. Las radicales que ofrecen los animales didel fos, fueron raíces que elevándose á potencias su periores, por los medios de evolución integral que hemos explicado, llegaron á. fijar tipos en las variedades que muestra el gran grupo de los mamíferos placentarios que surgen ya vi vos del seno materno.
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 207 En estos animales ya dijimos que se hallan sumadas todas las cantidades que constituyen núcleo radical de la síntesis anímica, pero que esa radical anímica tiene que elevarse á incóg nita potencia. Valiéndosenos la figura, diría mos: ese núcleo es un esqueleto eléctrico que de be revestirse con primor y con riquísimos, va riados, armoniosos y especiales elementos. Aho ra, en los mamíferos la evolución se efectúa den tro de cada especie, en su escala respectiva, des de el tipo inferior hasta el tipo superior. Lue go que el núcleo anímico recorrió toda la escala dentro de su misma especie, entra por los pri meros términos de la especie inmediata y así va ascendiendo y en evolución integral va ateso rando todas las múltiples y varias experiencias, que las va objetivando en nuclillos eléctricos que van afiligranando el núcleo fundamental. Es tas filigranas se acentuarán en la materia pon derable, determinando, como hemos dicho ya, las primeras circunvoluciones y anfractuosida des de los lóbulos cerebrales. En su ascensión, el núcleo anímico entra á las más elevadas especies de la escala animal, en cuyo penúltimo término están los cuadrumanos; animales que por varios conceptos merecen que les dediquemos especial atención.

CAPÍTULO VI.

RAZA SIMIA ANTROPOMORFA. En el grupo más elevado de los cuadrumanos están los monos antropomorfos, llamados así, por la gran semejanza que tienen con el hom bre. Vamos á estudiar á esos animales en sus caracteres físicos y después les estudiaremos en sus atributos anímicos. La gran semejanza de los monos superiores con el hombre debe buscarse entre los primiti vos tipos de la especie humana, cuya escala ofrece muchos grados que comienzan por la ra za etiópica de tribus salvajes, cuyos individuos andan completamente desnudos, y tanto en su organismo como en la pobreza de sus faculta des, se manifiestan muy próximos á la animali dad irracional. Los monos llamados gorillas, tienen la esta tura de un hombre, cinco á seis pies; poseen 14
210 JESUS CEIBALLOS DOSAMANTES. fuerza extraordinaria, y tienen gran facilidad para andar derechos. Sus gritos se asemejan mucho á la voz humana y se ha podido obser var que en ellos hay distintas modulaciones que relacionándose con muestras de ira, de temor ó de júbilo, indican el naciente convencionalismo de la palabra hablada. La configuración de las manos, en estos animales, es muy semejante á la del hombre; pues, aunque es tosca y tiene toda la rusticidad peculiar á los usos que de esos miembros hace el animal selvático, sus de dos están conformados en articulaciones flexi bles, como los de la mano humana; y como ésta, el pulgar y el índice actúan en las funciones de apresar parásitos, de atenacear y romper pe queños objetos, escarbar en las pequeñas con cavidades, etc. También las orejas de los monos no sólo son parecidas, sino que suelen ser idén ticas á las de algunos negros hotentotes. Los negros más primitivos tienen el pie largo, es trecho, el dedo grueso muy hendido y las unas agudas cual garras; todo esto les da aspecto muy semejante á las manos traseras del mono. Las salientes mandíbulas de estos animales están en similitud con las mandíbulas de los negros in feriores, y éstos tienen la frente tan deprimida como el gorilla. El cuello del gorilla tiene las mismas dimen- siones que las de los negros primitivos.
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 211 El ángulo facial, entre los monos inferiores, mide 40°, en los orangutanes 50°, y en los go rillas 60°. En el negro se continúa la progresión, . pues mide 70° entre los de las razas más infe riores. Todas estas similitudes entre los monos y el hombre van desapareciendo á medida que los tipos humanos van ascendiendo en la escala. El cruzamiento de razas ha ido mejorando los tipos y existen entre los mismos negros indivi duos que ofrecen todos los caracteres de las ra zas superiores, aunque esto se ofrece como ex cepción. Pasemos ahora á estudiar los grados de inte ligencia y de sensibilidad moral que acusan los monos antropomorfos. Ante la prolija observación de los naturalis tas han ofrecídose hechos sorprendentes, que manifiestan por manera evidente cómo es que las acumuladas experiencias, que en mil y mil evoluciones condensó el núcleo anímico, se ofre cen en frutos de naciente inteligencia y en ger men de sentimiento moral, entre los individuos del penúltimo tipo en la escala zoológica. Los monos se constituyen en grupos de aso ciación, cual las salvajes tribus de hombres primitivos que vagan en el interior del África; y, lo mismo que los salvajes, los monos tienen sus jefes á quienes obedecen ciegamente. Cuan-
212 JESUS CEIBALLOS DOSAMANTES. do asaltan los campos cultivados, para robar sus frutos, lo hacen con todo el sigilo y la pru dencia que guía en estos casos á los hombres; avanzan espías que con gritos convencionales les indican si hay peligro ó bien si no le hay; entonces, la simia tribu desciende de los desfi laderos y realiza su pillaje. Los gorillas construyen chozas que son mo tivo de admiración para los viajeros que visitan fas regiones del Africa Ecuatorial; pues esas construcciones son iguales á las que realizan las tribus de hombres primitivos. Estos animales son muy temidos en aquellos lugares, pues asaltan á los pasajeros para ro barlos, y se sirven de gruesos palos ó de pie dras, como de armas ofensivas. En estos animales existe el aguijón impulsivo de la integración hacia el tipo superior, y de ahí que les gusten mucho las mujeres negras, á las cuales con frecuencia roban, y las acarician y les prodigan mil cuidados. Los naturales de aquellas comarcas refieren á este respecto mul titud de casos muy curiosos. En la selvática vida de aquellos antropomor fos, su naciente inteligencia les vale para luchar por la existencia, á cada instante comprometi da, por las especies de animales dañinos y fe roces que tanto pululan en el Africa Ecuatorial.
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 213 Pero el gorilla se arma de fuertes mazas y vence al elefante y al leopardo. Aquellos viajeros ·que· han hecho la caza de los gorillas, refieren hechos que manifiestan cla ramente el puesto avanzado que estos animales ocupan en la esfera de germinal conciencia. Al ser heridos los animales antropomorfos, asegu ran los cazadores que hay en su caída y en el grito que lanzan, algo verdaderamente de hu mano. Cierta vez,·al ser cazada una hembra, conmo vióse hondamente el cazador al ver, que el hi juelo de aquel animal, lanzaba gritos desgarra dores y acariciaba el cadáver de la que había· sido su madre. El cazador, que lo era un distin guido viajero científico, y que consigna estos y otros hechos en una obra, recogió al hijuelo de aquella hembra, y resultó ser un animal de pro digiosa docilidad y admirable inteligencia. También referiremos otro hecho que mani fiesta, por manera clara, cómo es que entre los tipos animales de que venimos tratando, existe ya el sentimiento de naciente altruismo En una ocasión, unos cazadores perseguían á una tribu de monos, que lograron ponerse, en fuga, con excepción de un mono joven que, re zagado, quedó á merced de los perros de la jau ría, que le asediaban. En el momento de mayor conflicto para el inexperto animal, vieron los
214 JESUS CEIBALLOS DOSAMANTES. cazadores que uno de los monos, que ya se ha bían salvado, volviese en auxilio de su compa ñero para ayudarlo y protegerlo en su fuga. Mil y mil hechos tiene registrada la Historia Natural, acerca de la vida de los animales, en cuyos hechos se manifiesta evidentísima la na- ciente inteligencia de los seres que constituyen la escala zoológica; pero donde más se acentúa el germen de la conciencia, es en el mono antro pomorfo. Nosotros, ahora que hemos seguido una á una las evoluciones integrales efectuadas por el nú cleo animico, que es el agente que se manifiesta en modalidades, de instinto primero, y de na ciente inteligencia después, no encontramos so brenatural que en el postrer término de la esca la orgánica general, se manifieste un producto que condense en primitiva sensibilidad moral y en naciente inteligencia, todo el caudal de abismadoras experiencias, convertidas en subs tancia animica que se constituyó actuando, des de el embrión acotiledóneo, hasta el feto placen tario del gorilla.

CAPÍTULO VII.

EL ANTÍTESIS EN EL ANIMAL. En el reino animal, como en los anteriores, persisten los caracteres que ofrece lo antitético, lo que es monstruoso, lo que es perturbador á la Vida. La Negación produce ahora engendros que acusan propiedades anímicas antitéticas á las propiedades positivas. Existe la víbora ve nenosa y la que no lo es; están los animales que se domestican y los que son refractarios á la domesticidad; frente al fiel perro, que es amigo del hombre, está la feroz hiena; frente á la hem bra amorosa que amamanta y defiende á sus hijuelos, está la hembra maldita que se come á sus propios hijos. Todas estas manifestaciones antitéticas que se han observado siempre, sin poderles señalar causa, hoy nosotros las expli camos demostrando la existencia esencial de la raíz que las engendra.
216 JESUS CEIBALLOS DOSAMANTES. Los núcleos anímicos de esos engendros que acusan propiedades dañinas, son núcleos tene brosos, y, en el estado libre, constituyen ele mento orgánico de la electricidad negra. Los núcleos sombríos que animan á la ani malidad negativa, cuando se ponen en libertad, en el fenómono de muerte, ocupan la zona que su densidad reclama y que se halla sobre la ocupada por la negativa electricidad vegetal. Los núcleos anímicos de la animalidad lumino sa, en el estado libre, ocupan la zona que en virtud de su dinamicidad les corresponde, sobre la zona que ocupa la electricidad vegetal lu minosa. Esta colocación es la que determina que la electricidad orgánico-vegetal-luminosa sea la que se manifieste mejor en los fenómenos eléctri cos. Pero, aun en los casos en que por desequi librios del medio eléctrico, sus corrientes traigan. núcleos anímicos, éstos, por razón de su forma, serán confundidos entre las formas vegetales; pues, en los animales que aun no llegan al grupo de los vertebrados, la forma del núcleo anímico es la de varios nuclillos luminosos, con ramifica ciones similares á las ramificaciones de las plan tas. En los animales vertebrados, la forma del núcleo luminoso es similar á la del cerebro, con sus ramificaciones nerviosas. Todos los núcleos anímicos, cualquiera que sea su jerarquía, en el
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 217 estado libre están envueltos por la materia eté rea, que les da elementos similares á los de la materia ponderable que organizaron en su pos trera etapa de vida sobre la tierra. Los núcleos libres tienden á replegarse en sí mismos, y en tonces los elementos etéreos les envuelven en forma embrionaria; pero en las descargas, el núcleo luminoso se extiende, y, en violento y fugaz impulso, da organización y forma á su envolvente etérea; esta envolvente, en lo nor mal, no alcanza á verla el débil mirar humano; pero es bastante sensible para grabarse sobre la piel de los fulminados, como en el caso que ofreció el pastor de Leicester, ó bien para que los troncos arborescentes de olmos y de abedu les etéreos, se modelen en los tubos que engen dra el rayo en las fulguritas. La ciencia experimental, que sabe obrar pro digios, ha de llegar á fijar la imagen de los cuerpos etéreos en la placa fotográfica, así co mo ya fijó la imagen del núcleo animico lumi noso, al fotografiar las chispas eléctricas, y así como ya, á través de los cuerpos opacos, foto grafía el esqueleto de los seres vivientes.
CUARTA PARTE. Mecánica Psíquica. CAPÍTULO l. LA MATERIA EN SU ESTADO TRASCENDENTAL. A esa materia luminosa, á esa materia de trascendentales poderes dinámicos, que ordena, regulariza y da organización sistematizad a los seres vivos, le hemos estado llamando ma teria eléctrica, porque así le plugo llamarla, á los primeros hombres que en ella se fija ron, cuando ya habían pasado muchos siglos y también miríadas de siglos después de que ella estaba dinamizando los actos de todos los seres, inclusive el hombre; pero ahora que a esa materia de altísima trascendencia la va mos á estudiar, ennoblecida por sus prodigio sas modalidades dinámicas de Amor y de Sa biduría, no le seguiremos dando el nombre,
220 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. sin adecuada significación, que le dieron las circunstancias de primitiva observación. Ahora le llamaremos materia psíquica. A esta materia la hemos estudiado desde sus más sencillas ac tuaciones, dando forma geométrica á los cris tales del mineral, y después la hemos seguido á través de sus evoluciones integrales consti tuyendo sub-núcleos orgánicos en el vegetal, loe cuales al sumarse en parciales cantidades dentro del reino animal, fueron engendrando variadísimas especies, hasta que, totalizándose en los altos tipos mamíferos placentarios, ofre cieron núcleo de fundamental raíz, en el cual quedan condensadas objetivamente las abisma doras experiencias prácticas que realizaron to dos y cada uno de los elementos, que en sistema armonioso constituyen ese núcleo fundamental, cual es el alma de los animales superiores. Nú cleo de substancia real y objetiva, que si no es ponderable, si es visible en sus modalidades lu minosas y sobradamente sensible en todas sus modalidades dinámicas. A esta substancia tan sutil como soberana en sus energías potenciales, y en sus complexas propiedades organizadoras, podemos llamarle también Agente Cósmico; pues antes de que se manifieste en su modalidad imponderable, es la misma que transitoriamen te actúa en faz ponderable; y, en el seno etéreo, en el seno de la neutralidad, también es impon-
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 221 derable. Cuando el éter se descompone y de su seno brotan los elementos raíces, aparecen los siete colorantes luminosos, que comienzan á combinarse en modalidades dinámicas, comba tiendo á los siete elementos tenebrosos, que se combinan también en modalidades estáticas, para librar combate con los hijos raíces de la luz dinamizadora. Ese espectáculo grandioso lo hemos visto con los ojos de la mente; desde que el éter descompuesto constituye la nebulo sa; desde que ésta, inflamada, con su cauda de fuego, traza primitiva curva hiperbólica y des pués conviértela en alongada elipse; desde que la nebulosa entra al rango de un sol y se erige en foco dinamizador que descompone éter, y engendra planetas, que caldea y sustenta, cual águila que empolla sus huevos y alimenta á sus hijuelos; desde que los átomos raíces, por ley de afinidad integral, constituyen los prime ros cuerpos minerales que después, siguiendo la ley de integración, generan cuerpos com puestos en reacción sintética, los cuales, más tarde, se suman generando cantidades de ma teria orgánica; desde que los cuerpos pondera bles, renovando sus moléculas, transforman las más evolucionadas en moléculas eléctricas, que van á dar alma á las primeras síntesis de ma terias orgánicas; desde que esas materias orgá nicas producen la masa celular y ésta los pri-
222 JESUS CEBALLOS DOSAMANTES. mitivos embriones de plantas acotiledóneas; desde que el primer nuclillo eléctrico disciplinó en primitiva organización las moléculas ponde rables de la planta; desde que poniéndose en libertad ese nuclillo, fué integrándose en etapas varias, haciéndose más y más complexo en sus poderes organizantes, basta fijar superior tipo vegetal; desde que la suma de núcleos eléctri co- vegetales comenzaron á erigir la escala zoo lógica, hasta el momento en que el núcleo fun damental de futura unidad sintética, aparece en el tipo del mono antropomorfo,· que hemos estudiado ya; encontrándole, como precioso atri buto que en la evolución integral alcanzara la materia que ahora llamamos psíquica, el germen trascendental de la conciencia. Germen muy débil y que todavía en graduación naciente lo vamos á encontrar en el primitivo tipo humano; pero, de todos modos, la base psíquica está con tituida y sobre ella se va á realizar la faz más trascendental de la evolución. Ahora hay que revestir al núcleo psíquico con átomos que sólo se incorporan en funciones de Amor altruista y en altísimos trabajos de la mente, para ad- quirir Sabiduría. Hemos dado á conocer la vida trascendental y eterna, que tiene fundamento real, fundamen to objetivo, fundamento que no se pierde en las nebulosidades metafísicas, fundamento que lo
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 223 da la Materia, cuyos fueros soberanos hoy de ben reconocerse. La Materia no es conocida en su gran significación trascendental; sólo se co- noce en su transitorio estado ponderable, y en este estado es deleznable, es insensible, es in- consciente; pero la Materia sale de ese estado ponderable, que es el de transitoria modalidad integral, y sale transformada en Materia de so beranas propiedades esenciales, de propiedades aquilatadas, refinadas, exaltadas hasta lo su premo. En el orden físico esas propiedades son: luz esplendorosa que supera al de la luz que ofrecieran los cuerpos ponderables; calor que funde al mismo diamante y hasta le volatiliza; fuerza titánica que pulveriza las montañas, y sonido fragoroso que ensordece á los sonidos de los cuerpos ponderables. En el orden bioló gico, las propiedades de la Materia refinada son propiedades de exquisita, delicada y admirable ordenación jerárquica, en la cual los átomos eléctricos colocados en series de organización sistemática, según sus heterogéneos rangos, cumplen funciones regularizadas en múltiples y varias modalidades dinámicas: en tal ó cual órgano, el vibrar de los átomos es lento y man tiene ahí á las moléculas ponderables del orga nismo vegetal ó animal, en estado de quietud, para constituir las partes que sirvan de base al sistema; de ahí el robusto tronco de la encina,
224 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. ó el óseo esqueleto de los animales. En otras partes la actividad es mayor y aparecen en la materia ponderable las tiernas ramas y las blan das hojas de la planta, y en el animal las tibias y suaves carnes. La actividad de las moléculas eléctricas crece en otras de sus armoniosas mo dalidades y entonces en la materia ponderable las moléculas fluidas circulan para llevar savia á todas las partes de la planta, ó bien para lle var sangre ó fluido nervioso á todas las partes del animal. En el supremo orden psíquico los atributos soberanos de la materia sintetizada, evolucio nada y experimentada, llegan á significar toda la trascendencia de la Materia, y entonces es cuando al reconocer su augusta soberanía, dé besele conceptuar en sus legítimos fueros, co mo á la generatriz de todo lo que por ella es, ha sido y será en el Universo. Y no se prejuz gue aquí, teniéndose por atea, la justa reivindi cación que de la Materia hacemos. Si del seno del éter salió la Materia raíz en septenarios y simplísimos elementos antitéti cos, ¿qué poder de grandiosa y sublime diná mica pudo descomponer ese éter, que por sí mismo jamás hubiere salido del seno de la neu tralidad? Téngase presente que á su vez he mos de dar á conocer al Supremo Foco Diná-
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 225 mico, á la Eterna Individualidad Sintética, al Prototipo de la Materia Trascendental. Hecha esta advertencia para que no se siga abrigando algún prejuicio que dañe á los legí timos fueros de la Materia, sigamos adelante. En el armonioso núcleo de la materia psiqui- ca, que se ha de erigir en unidad sintética, exis ten agrupaciones de átomos jerárquicos, que lle garon al núcleo fundamental por múltiples me dios de práctica experiencia; de ahí que cada uno de los grupos allí congregados significa una de las inmensas fases de lo que se ha sentido y por sentido se ha conocido. En el último térmi no de 1a animalidad se tiene adquirido el senti miento y el conocimiento de las cosas; pero el sér aún no razona acerca de esas cosas, de sus relaciones entre unas y otra y de sus cualidades ó atributos diferenciales. El don de bien racio- cinar no es aún patrimonio de la humanidad en general, pues los mismos hombres que tienen elementos de poderosa ilustración, prohíjan ab surdos enormes, é ignoran cuáles son las rela ciones y atributos diferenciales entre las cosas que á diario se ofrecen ante su observación, siempre que esas cosas entrañen fondo trascen dental. El núcleo psíquico que hemos estudiado en su fundamental constitución, se ofrece hoy admi rable en la enormidad de los factores que han 15
226 JESUS CEBALLOS DOSAMANTES. concurrido para su integración; mas huye de la mente para siempre jamás, el concepto de lo so brenatural, cuyo sistema metafísico pretendió edificar sobre los fundamentos de la nada, un es píritu insubstancial que se evaporaba, y que, al ser solamente sostenido por recursos dialécticos, quedaba eternamente substraído á la experimen tación científica. Empero, el espíritu que hoy damos á conocer, no elude la experimentación, y pide que se le apliquen los hábiles métodos de observación que sabe emplear la escuela ex perimental, para que se le identifique y se le dé el culminante puesto que debe ocupar en el ca tálogo de los hechos comprobados. A la entidad metafísica, al espíritu concebido cual sér fan tástico y maravilloso, distinto de la Naturaleza substancial y objetiva; al espíritu que desnudo de las vestiduras descomponibles de la materia ponderable se le imaginó quedando … ¿en qué? en nada; pues igual á la nada es esa abstracción pura que imaginó la existencia de atributos de conciencia radicando fuera de toda organiza ción objetiva. El amor, como síntesis de todos los generosos sentimientos, le concebimos siendo atributo de un sér real y objetivo; pero es ab surdo máximo imaginarnos que el atributo amor tenga existencia por sí solo, en el vacío de toda materia, ya ponderable, ya imponderable.
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 227 bién como una propiedad ó atributo de la subs tancia psíquica; pero jamás el solo atributo se rá una entidad que se cierna en la nada. La vo luntad que elige entre los términos de lo que se siente y se entiende, es igualmente atributo que radica en un sér objetivo; pero en las
monstruosas irracionalidades del sistema metafísico, se ha sugestionado á la Hu manidad para que llegue á conclusiones de ab soluta negación; pues suprema aspiración del espíritú de muerte, es el aniquilamiento de las formas, el aniquilamiento de los grandiosos sis temas de organización objetiva, el aniquilamien to, en fin, de la Materia; de esa Materia cuyos fueros soberanos hoy debemos reconocer, pues ¿qué podría ser sin lo que es causa de todos los atributos, ya en el orden físico, ya en el trascendental orden psíquico? Hoy en los arcai cos y mutilados libros que son exhumados de entre las ruinas de pasadas civilizaciones del Oriente, se ve en ellos el génesis de las ideas ne gativas que hoy prohíja la metafísica moderna. Las formas están cambiadas, pero el fondo de trascendental negación es el mismo. En aquella vieja seudo-filosofía se pretende negar la exis- tencia real de la materia á la cual se le designa con el nombre de la gran ilusión. Negando la raíz fundamental de lo que es, se viene á la su prema aspiración del espíritu escéptico de la
228 JESÚS CBBALLOS DOSAMANTES. muerte; el no-ser. En esas viejas doctrinas de la Negación, campean á cada momento palabras que expresan claramente haber sido dictadas por el espíritu que odia la Vida así es como en ellas se leen frases como estas: “hundirse en los abismos del no-ser; la suprema dicha del no ser,” etc. También en la vieja y en la moderna Metafí sica domina una idea de trascendental negación: tal es la de inculcar desprecio á la ublime re presentación de toda realidad objetiva, á la sa crosanta raíz fundamental del sistema armonio so de organización sintética en las indi viduali dades psíquicas; esto es, la forma. El espíritu de Negación sugestiona ideas que estén en armonía con su gran fin de aniquila miento, y como la divina forma es el culminan te producto de la Vida, y lo amorfo signo de descomposición y de Muerte, de ahí el anhelo de engendrar repulsión hacia la forma, llegan do al inconcebible absurdo de tener como sig no de majestuosa grandiosidad..... ¿qué? La nada; pues su dios de esos sectarios es el sin forma, el espacio infinito en que desaparecien do la materia, ósea la gran ilusión, queda la nada absoluta. No pudo jamás concebirse un sistema que mejor se ofrezca representando todo cuanto hay ele antitético á la Vida real, objetiva, morfoló-
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 229 gica, eterna, indestructible en sus unidades sin téticas, armoniosamente organizadas en subs tancia, que si no es ponderable para el sér que tiene amenguados sus sentidos en la tosca ma teria ponderable, sí lo es, y en grado de abso luta ponderabilidad, cuando el espíritu se en cuentra en el estado libre, donde sus sensaciones no tienen elementos de insensibilidad que las amengüe. Para el espíritu libre, una molécula de fierro eléctrico tendrá la misma relación en dureza y densidad con respecto á una molécula de mercurio eléctrico, cual en el medio ponde rable existió esa relación entre ambas molé culas. Dejemos á los engendros tenebrosos, á los es táticos y fríos hijos de la Muerte, proclamar co mo supremo bien el no-ser y que para ello in venten un espacio vacío en lo absoluto, donde
queden cual inconcebibles abstracciones, no los seres reales que amaron y sintieron, sino úni camente los subjetivos atributos, cual quedan en el aire los ecos de un canto; pero no, porque el canto quedó vibrando en el aire, que es de real existencia, en tanto que el amor y la sabi duría de los espíritus concebidos por la metafí sica, quedan en el vacío absoluto. Nosotros, en tanto, que tenemos por real y eterna á la Materia y apreciamos como fruto de sublime y divina Vida á la forma de armoniosa
230 JESUS CEBALLOS DOSAMANTES. y sintética organización, sigamos estudiando las evoluciones de integración psíquica, que em prenden los núcleos fundamentales llegados á la especie humana, desde el primer día de su existencia.
CAPITULO II. RAÍZ DEL TIPO HUMANO EN SU PRIMITIVA POTENCIA. Para que se fijara el tipo de la especie huma na, existió una escala de gradación entre el más exaltado tipo de la especie simia antropomorfa, y el más rudimentario tipo de la raza negra. De esa raza cuyos inferiores individuos se encuen tran en las costas de Guinea, sin usar vestidos, que, cual el gorilla su vecino, viven en chozas estrechas, sencillas y uniformes, como los nidos, y se alimentan de frutos silvestres ó de las car nes crudas de los animales que cazan. Su fero cidad no es menor que la del tipo antropomor fo, su antecesor; pues, en orgía de sangre, devo ran á sus prisioneros, hechos en los combates que libran con otras tribus salvajes á quienes les disputan los frutos naturales que produce el suelo. Su pobrísima lengua apenas contiene pa-
232 JESUS CEBALLOS DOSAMANTES. labras indispensables para significar las salva jes impresiones y para designar los objetos que más vivamente hieren sus sentidos. De estos tan primitivos tipos humanos, siguen los salva jes de la Australia; éstos también se hallan en el primer día de naciente humanidad. En su po bre lenguaje no existen palabras abstractas; pues, en nulidad de raciocinio, no pueden con cebir otras ideas que las concernientes al mun do grosero y toscamente sensible. No pueden apreciar el valor numérico, pues sólo saben con tar hasta cuatro. Los indígenas de la Tierra del Fuego ofrecen también ejemplo de lo que es la radical primordial de la especie humana; estos bárbaros entierran vivos á sus padres cuando ya son muy viejos ó se hallan enfermos. Se dirá que ya no hay que buscar tipos de transición entre el gorilla y esos tipos nacien tes en la escala humana; se dirá que el simple apartamiento de un grupo superior de monos antropomorfos, determinaría variedad, por in fluencias del medio, y de natural selección. Co sa que experimentalmente está probado que sucede con las crías de animales domésticos. Pues se dice bien; pero ese primordial g1·upo que se apartó de la especie simia, por razón de excelentes atributos, que en esfera de relativi dad, tenían alcanzados los individuos que lo constituían; tal grupo, significó tipo de transi-
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 233 ción entre el gorilla y el negro primitivo de nues tros días. Ese tipo de transición se cenoce hoy por dos hechos: uno, histórico; y otro, ofrecido por la Paleontología. Veamos cuáles son. En una época que data algunas centurias de años antes de la era cristiana, el general feni cio·Hannon, enviado por los cartagineses con una flota de sesenta buques, para que fundara ciudades livio-fenicias á lo largo de las costas de Marruecos, da cuenta dela existencia de unos seres á que él llamó hombres y que por la des cripción que de ellos hizo, se ve claramente que constituían grupo de tipos intermediarios entre los monos antropomorfos y el hombre. Véase el relato que aquel general hizo de sus viajes y que la historia nos ha trasladado bajo el nom bre de El periplo de Hannon. Dice así: “Llegamos á una bahía, llamada Cuerno del Mediodía. En su interior había una isla que contenía también un lago, y en éste un islote habitado por salvajes. Las mujeres en mayor número que los hombres, tenían el cuerpo velloso, y nuestros intérpretes les llamaban gorillas. No pudimos coger ningún hombre, porque huían por entre precipicios y se defendían á pedradas; pero aprisionamos tres mujeres, y como rom pieran sus ligaduras, mordiesen con rabia y ara-
234 JESUS CEBALLOS DOSAMANTES. ñasen con furia, las matamos, las desollamos y llevamos sus pieles á Cartago.” Este hecho demuestra, que en los remotos tiempos en que Hannon visitaba aquellas regio nes del Africa, á las cuales llegaba por vez pri mera el hombre civilizado, existían aún, en aque llos apartados lugares, familias de especies in termediarias entre el mono y el hombre. Pues se ve claramente que los signos que acusaron aquellos seres descritos por Hannon, deben ha ber sido tan semejantes á los del hombre que de tales los califica, aunque en estado salvaje. Y la circunstancia de haber apresado tres hem bras, de haberlas desollado y haber conducido sus pieles á Cartago, indica que tuvo medios amplios para juzgar la naturaleza de aquellos seres; y después de todo esto, es evidente que tanto acusarían rasgos desemejanza con el hom bre, que ni por una sola vez los clasifica de ani males, y cuando habla de ellos los designa co mo á hombres y á mujeres. Ahora veamos cuál es el hecho ofrecido por· la Paleontología. Los cráneos más antiguos que del hombre se han hallado, revueltos con restos de animales cuyas especies ya no existen, ofrecen caracteres muy primitivos; la frente es muy estrecha y aplanada. Pero ningunos restos tan singular mente primitivos como los del hombre de Nean-
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 235 der, llamados así, porque en el valle de ese nom bre fueron encontrados, entre Düsseldorf y El berfeld. Presentan esos restos carácter tal, que no se sabe si deben clasificarse en la especie si· mia ó en la humana; pues son superiores á los caracteres fundamentales del mono y extrema damente inferiores á los caracteres fundamen tales del hombre. Esos restos caracterizan, pues, el verdadero tipo de transición entre los dos últimos tipos que han quedado en la escala zoológica. Luego que adquirió ya fundamental carácter el tipo humano, en la raza negra inferior, fué ronse extinguiendo los antiguos tipos de tran sición, porque en sus no acentuados caracteres eran deficientes para la vida en ambas especies; ni poseían completas aptitudes para la vida del antropomorfo, ni completos atributos para la vida de primitivo caserío que iba á ser el ger men de futura ciudad. Esos tipos intermedia rios estaban colocados entre dos fuerzas supe riores que determinaron su extinción: la fuerza del tipo simio era fuerza ruda, que se emplea ba con mayor potencia y agilidad; la fuerza del tipo llegado á la humanidad era fuerza guiada por la inteligencia, que comenzaba á dictar re cursos de habilidad para luchas en los comba tes por la vida. Ahora bien; naturalmente surge esta reflexión:
236 JESUS CEBALLOS DOSAMANTES. si en los tiempos modernos de máxima civiliza ción, en que se ha explorado todo el globo terres tre, en que el comercio de las cosas y de las ideas se hace entre todos los pueblos y nacio nes, comunicados por fáciles y rápidas vías fé rreas, y por excelentes naves, y en que existen grandiosos focos de progreso admirable en to dos los ramos ele la actividad humana; si hoy, no obstante todos estos influyentes y sugesti vos elementos, subsisten esos tipos de humani dad naciente, que no tienen palabras que expre sen ideas abstractas, ¿cuál sería la condición ofrecida por los nacientes tipos de la humani dad, cuando el más caracterizado tipo hominal lo representaba el constructor de esos utensilios fósiles, que clasifican la edad de la piedra puli mentada? Claro es que los nacientes tipos humanos, en aquella época, ni aun palabras que significaran ideas concretas tendrían en su lengua. Hacién dose entender por medio de esos gritos modu lados con que ahora se entienden los antropo morfos. Desde el momento en que quedaron fijos en la escala animal el término mono y el término hombre, el núcleo anímico que termi nó su integración dentro de la especie simia, entra á comenzar sus evoluciones del orden psí quico, dinamizando el embrión más primitivo de esos seres que comienzan la escala humana.
CIENCIA Y RELIGIÓN DEI. PORVENIR. 237 Entonces, tal sér acusará los rasgos atávicos de su anterior especie y manifestará las pobrí simas facultades que hemos señalado al hablar de los negros de la Guinea, de la Australia y de la Tierra del Fuego.

CAPÍTULO III.

LA CONCIENCIA ANTE EL CONCEPTO DE LA MECÁNICA PSÍQUICA. Tenemos estudiada ya en tan múltiples y com plexas fases las evoluciones integrales de los elementos cósmicos y tanta es la armonía ofre cida por los hechos, si se les examina desde el concepto de general Mecánica, que imposible le es á la mente concebir hecho alguno que se substraiga de la fundamental base que hemos establecido. Imaginar ahora una fuerza, una propiedad ó atributo como entidad existente fuera de toda objetividad material, se nos pre senta como el absurdo mayor á que puede ser arrastrado el espíritu á influencia de negativa seudo-filosofía. Después de haber seguido punto por punto los caracteres fundamentales de la evolución
240 JESUS CEBALLOS DOSAMANTES. cósmica, al llegar hasta el hombre, cuyo espí ritu es culminante é integral producto de esa evolución, contemplamos sus atributos de con ciencia sin ánimo embargado por falso concepto de lo sobrenatural; porque naturalmente hemos considerado cómo por modo lento, progresivo y rigurosamente práctico, se ha ido constitu yendo el núcleo psíquico que objetiva la con ciencia. Las vibraciones de ese núcleo en ar moniosas y complexas modalidades dinámicas, determinan los actos de conciencia. Cada átomo evolucionado y por tanto expe rimentado, es infinitesimal componente en la síntesis de conciencia. La propiedad luminosa la conocemos en cuanto á que está fuera y den tro de nosotros, y así igualmente rodas las pro piedades y atributos, ya del orden físico, ya del biológico, ya del psíquico. Dentro de nosotros vibran las múltiples, va rias y complexas modalidades dinámicas: de ahí el conocimiento interno. En el exterior vi- bran esas mismas modalidades dinámicas en otros seres, que agitándose y evolucionando dentro del vehículo continuo del éter, en el se no del cual todos navegamos, nos comunican sus vibraciones, las sentimos, las pensamos y de ahí el conocimiento de lo externo, de lo que está fuera de nuestro propio núcleo psíquico. Los seres, según el grado de integración al-
CIENCIA Y RELIGIÓN DEI PORVENIR. 241 canzados, así sentirán sus propias vibraciones y las que provienen del exterior. Un espíritu deficiente en la armoniosa sínte sis de su propia constitución, no puede recibir las altas vibraciones provenientes de un espí ritu sintético; pues las supremas modalidades dinámicas del Amor y de la Sabiduría, no ha llan en aquel espíritu deficiente los grupos co rrespondientes que se pongan al unísono con las vibraciones del espíritu sintético. El espíritu no integrado en perfecta síntesis sólo siente vibraciones discontinuas, inarmóni cas, que no se enlazan por manera rítmica, y por tanto no pueden determinar conocimientos razonados. Pues el raciocinio no es otra cosa que armonioso y sistematizado enlace del co-nocimiento. Así, pues, el sentirse y conocerse y el sentir y conocer al Universo que vibra en torno del espíritu, ofrece muchos grados: desde el sentir y el conocer desarmónico que á irracional ab- surdo conduce, hasta el sentir y conocer en las altas esferas de perfecto raciocinio. Para una serie atómica luminosa que en abis madoras evoluciones llega á reunir armoniosa mente todos sus elementos integrales, constitu- yendo sintético núcleo espiritual, ¿qué puede existir en el Universo que no le sea conocido, puesto que aquel núcleo encierra cuanto exis- 16
242 JESUS CEBALLOS DOSAMANTES. tir pueda en el Cosmos? ¿Qué estado de la Ma teria, qué movimiento, qué sensación puede realizarse en las otras series atómicas, que la serie íntegra no haya experimentado por sí misma? Conoce el estado etéreo porque en él existían sus átomos y en el estado ponderable concu rrieron á todas las evoluciones astronómicas, geológicas y meteorológicas. Después, ya habiendo actuado como elemen to colectivo de la electricidad inorgánica, co menzó la atómica serie á experimentarse como elemento eléctrico biológico en el vegetal, con tinuo en el animal, y, llegando á erigir el nú cleo psíquico en el tipo humano, tras de abis madoras luchas en mil y mil etapas evolutivas, alcanzó al fin consolidar el psíquico núcleo bas ta la plenitud sintética. Entonces, vibraron con rítmica armonía del sentimiento y del intelecto todos los elementales grupos atómico-lumino sos que se constituyeron á efecto de prácticas actuaciones. Todos los casos particulares que ofrecer puedan los seres que vibran en el exte rior, son casos experimentados ya en el núcleo de sintético espíritu, que en la enormidad abru madora de los tiempos, engendrados por la evo lución, conoció todos y cada uno de aquellos casos particulares. Es el espíritu sintético, con respecto á todas
CIENCIA Y RELIGIÓN DEI PORVENIR. 243 y cada una de las armoniosas modalidades di-· námico-psíquicas, cual perfecto instrumento musical que dispuesto se halla para producir todos los tonos y todas las armonías; pues en· sí lleva objetivadas todas las sensaciones; co noce lo que siente, y conoce y siente por in fluencia, lo que en el exterior otros seres cono cen y sienten. Recordad ahora aquella prodi giosa diversidad de grados que en la escala di námica les estudiamos á los átomos, y, en este culminante término en que consideramos á la total serie atómica integrada en la unidad psí quica, es cuando aquella inmensa variedad je rárquica de los átomos se nos presenta en toda la sublime trascendencia de solidaria asociación, que determina combinaciones infinitas dentro de la unidad psíquica. Si, pues, en cada uno de aquellos polillones de átomos existe especial propiedad dinámica, para manifestarse en modalidad colorante-lu minosa, y en modalidad térmica ó sonora; aho ra, en el soberano orden psíquico, cada átomo jerárquico es infinitesimal componente para las modalidades dinámicas de la conciencia. En las múltiples y varias fases del conocimiento, viene el momento en que una faz pone en vi bración un grupo correspondiente de átomos y al punto el espíritu siente y piensa lo que den tro de sí mismo se efectúa con el especial mo-
244 JESUS CEBALLOS DOSAMANTES. vimiento de singular conocimiento ó de serie enlazada de armoniosos conocimientos. El espiritu, que encierra objetivadas sus in mensas experiencias, pone en vibración el gru po de aquellas que su deseo le indica, escoge, pues, entre ellas, y actúa: tal es el acto volitivo. Compréndese ahora perfectamente la causa que determina el fenómeno llamado de asociación de ideas. En él sucede, que una vibración pro cedente del exterior pone en movimiento gru pos de átomos que por asociación vibran corre lativamente, haciéndonos sentir y pensar en se rie de relaciones análogas á sensaciones y pen samientos que otras veces han conmovido aque llos atómicos grupos. Las supremas unidades psíquicas, los tipos perfectos, las obras acabadas que salen del Ma terial Cósmico, en asociación, constituyen Di vina Fraternidad. Todos son hijos del Cosmos Luminoso; todos salieron de la Matriz Etérea; ellos, al comenzar la evolución, en asociada fra temidád atómica, engendraron masas nebulo sas y soles y planetas y tipos minerales y ve getales y animales. Constituyéronse, en fin, nú cleos de incipiente humanidad, y en mil y mil combates formidables, venciendo á la Negación y á la Muerte, llegáronse á vestir de blanquísi ma luz; luz sin sombras, luz refulgente que irra dia
CIENCIA Y RELIGIÓN DEI. PORVENIR. 245 ¿Cómo no amarse con divinal sentimiento es tos Hermanos, que en estrechísimos lazos de solidarios sacrificios, tras larga y penosa tribu lación llegan á idéntico y sublime encumbra miento espiritual? ¿Cómo no comprenderse quienes son idénti cas unidades de Suprema Unidad? Lígalos, pues, lazo indestructible de solidaria identidad ¿qué sentimiento, qué idea puede vi brar en uno, que al unísono no vibre también en los demás? ¡Oh! la razón divina de la Fraternidad está en los átomos luminosos, que pertenecen de to da eternidad á la Matriz Positiva y Luminosa. Todas las series atómicas son gemelas. Si pues, en el seno de la Luz no puede existir más que bendición y armonía, ¿por qué existe el horren do y execrable fratricidio? ¡Ay! porque interrumpiendo las notas armo niosas del Divino Cosmos está el Adversario, el Primogénito de la Negación y de la Muerte, el engendro tenebroso de la Materia Sombría, y en torno del Núcleo de la Negación están los unos en la Muerte. Así como se han sintetizado los Hijos de la Luz, también el Polo Sombrío ha sintetizado á los monstruos que represen tan nefanda conciencia: sienten, piensan y quie ren en la esfera del odio, de la crueldad, de la envidia, del egoísmo, del engaño y de la hipo-
246 JESÚS CEBALLS DOSAMANTES. cresía. Estos engendros perturbadores del Bien y la Vida, son los que producen el fratricidio, é interrumpen y detienen el progreso de los pequeñuelos hijos de la Vida. Empero, los Sintéticos Hijos de la Luz, con vehemente anhelo, aun á costa del martirio, vie nen á este planeta, que, como lo enseñaremos á su tiempo, gravita en la última zona del Uni verso Vivo, que es fronteriza con las tinieblas de afuera, como les llama el Evangelio; y en esta Tierra tiene asiento el solio de la Muerte; vienen, pues, los adultos hijos de la Vida, y, bebiendo la cicuta, ó muriendo enclavados en la cruz, enseñan el camino y la verdad y la vi da; arrancando de las garras de la Negación, que á muerte trascendental conduce, á sus ama dos hermanos pequeñitos. Por eso el Primogénito, el Hermano Mayor, en su existencia como Jesús de Nazaret, signi ficaba su culminante afán cuando evocando al Generador Luminoso, al Simbólico Padre Co mún, decía: “Como tú, oh Padre, eres en mí y yo en ti; que también ellos en nosotros sean. Uno.” También el Fundador de la Moral civiliza dora del moderno Occidente, manifestó por ma nera clara que el Padre era el Todo Luminoso y Perfecto, cuando dijo á uno de sus discípulos: ''¿Tanto tiempo que estoy con vosotros y no
CIENCIA Y RELIGIÓN DEI. PORVENIR. 247 me habéis conocido, Felipe? El que me ha visto ha visto al Padre. ¿Cómo, pues, dices tú: Mués tranos al Padre? Además, cuando demos á conocerá la FAMI LIA FUNDAMENTAL, se verá cuán verdadero es, que si ante el concepto del Infinito Material Lu minoso, este es el Padre; sin embargo, en cuan to al origen de las unidades vivientes, existen, por manera real, un Padre y una Madre de la Humanidad Cósmica. Mas, para llegar al concep to natural de esas Supremas Individualidades, necesario es que tome firmísimo asiento en la humanidad terrestre, la verdad relativa al es píritu inmortal, y que abandone el hombre mul titud de conceptos erróneos que le ha sugestio nado el espíritu de Negación. Quien con razón sintética ó próxima á cons tituirse, pueda comprender la relatividad que ofrece la conciencia, según los grados de inte gración adquiridos y también según la calidad luminosa ó tenebrosa del núcleo espiritual; quien tal relatividad ofrecida por los grados de la con ciencia pueda advertir, reconocerá la causa de esas anarquías del pensamiento y del sentimien to que introducen división entre los hombres. La Verdad es una; cuando ella irradia del Es píritu Sintético, los espíritus sólo reciben dina micidad en los grados que ofrece su integración. ¿Cómo queréis que produzca vibraciones armo-
248 JESÚS CEBALLS DOSAMANTES. niosas un instrumento que carezca de tales ó cuales cuerdas? ¿Vais á herir las cuerdas del sentimiento generoso, cuando no existen las psí quicas cuerdas de ese sentimiento? ¿Vais á pro ducir notas del intelecto donde no se han cons tituido aún los grupos atómicos· que objetiven tal ó cual faz del entendimiento? Esto, en cuanto á los tiernos engendros lu minosos; ahora, por lo que corresponde á los engendros tenebrosos, ellos son instrumentos de otro género. ¿Queréis en ellos vibrar el amor? pues responden con las espantosas desarmonías del odio. ¿Les dais ejemplos de humildad? pues en ellos se exacerba la soberbia y la envidia. ¿Les dais lecciones de sabiduría? se agita en ellos la negativa y rebelde conciencia, y ciegos buscan el absurdo y el sofisma para negar la Verdad. El Maestro de Amor y Sabiduría, el Cristo Eterno, al venir á doctrinar, en cumplimiento de su deber sagrado, en cada una de sus etapas carnales ha encontrado dos abismos profundí simos; uno, los hijos de la Muerte; otro, la ig norancia de los pequeñuelos hijos de la Vida. De ahí las parábolas y las deficientes enseñan zas, pues la doctrina tenía que estar constreni da y puesta á la medida que en cada época ofre-cía la razón colectiva de los pueblos. La incipiente conciencia sólo puede recibir la
CIENCIA Y RELIGIÓN DEI. PORVENIR. 249 enseñanza dogmática. Es necesario que la con ciencia del discípulo se ponga al unísono con la conciencia del Maestro, para que la enseñanza se pueda dar en forma demostrativa; pero el Maestro debe limitar la demostración, para que el mismo discípulo la complete; pues por este medio, el discípulo hará el esfuerzo necesario para asimilarse los átomos correspondientes pa ra que el conocimiento se objetive y quede eter no en el núcleo psíquico. Los espíritus adultos no necesitan recibir de· voz carnal, las enseñanzas del Maestro. Las al tas modalidades dinámicas del Amor y de la Sa biduría se propagan en ondulaciones por el éter· y van á conmover á los núcleos psíquicos que pueden vibrar al unísono con el Gran Foco Di námico. Así fué como los Iniciados recibieron la Doctrina Secreta en los misterios del Santuario. Pero á los discípulos pequeñitos, á los que constituyen la gran masa de la humanidad te rrestre, hay que hablarles con la voz carnal; por eso el Maestro se hace Hijo del Hombre; es to es, toma padres en la carne y éstos le dan un cuerpo de materia ponderable y opaca, que re duce sus grandes modalidades psíquicas. Esta reducción es poderoso elemento que gradúa, se gún el medio y según el desarrollo de la huma nidad, la enseñanza que el Verbo encarnado de be dar en cada una de sus etapas mesiánicas.
250 JESÚS CEBALLS DOSAMANTES. Vuestro Maestro, en aquella etapa en que se llamó Krishna, dijo lo mismo que ahora deci mos, con respecto á sus varias existencias en personalidades carnales. Ved su palabra que transmiten basta hoy las antiguas escrituras del Oriente: “Yo y vosotros, decía, hemos tenido varios na cimientos. Los míos los conozco yo solamente, pero vosotros no conocéis los vuestros. Aunque por mi naturaleza no estoy sujeto á nacer ó mo rir, cuantas veces declina la virtud en el mun do y triunfa el vicio y la injusticia, yo me ha go visible, mostrándome así de edad en edad, para la salvación del justo, el castigo del malo y el restablecimiento de la virtud.” “Os he revelado grandes secretos. No los di gáis sino a aquellos que puedan comprenderlos. Vosotros sois mis elegidos, veis el fin; la multi tud no ve más que el principio del camino.” También el propio Maestro, muchos siglos después, dijo en Judea: “Yo he sido sacrificado desde la fundación del Mundo.” Para terminar este capítulo, diremos: así co mo en el orden físico un sol es el foco dinami zador que rige á las series atómicas que evolu cionan dentro de un sistema planetario, de tal manera que aquel sol sostiene la cohesión, la gravitación, la renovación, la integración, y en suma, todos los fenómenos del orden físico; así
CIENCIA Y RELIGIÓN DEI. PORVENIR. 251 también en el orden psíquico la Suprema Con ciencia del Gran Foco Dinámico rige la evolu ción integral de los espíritus en vía de forma ción. Estos espíritus en vía de formación, según los grados adquiridos en la esfera de la con ciencia, así juzgan del Universo y de la Causa que rige la evolución. El desconocimiento de la Suprema Ley Dinámica, que es la Ley funda mental que rige todos los fenómenos, hace que el hombre imagine causas sobrenaturales. Pero el hombre, á medida que se va integrando en su núleo psíquico, adquiere más y más facto res, para perfeccionar su raciocinio; entonces huyen las causas sobrenaturales y va concep tuando que los fenómenos se producen, desde los más simples hasta los más complexos, den tro de la misma ley. Esta generalización, cuando llegue á ser re ferida y comprendida plenamente en el sentido de trascendental naturalidad que nosotros he mos explicado, será bastante para hacer que el espíritu próximo, á la síntesis adquiera el con cepto positivo de lo que en sí es la Suprema Ley Dinámica.· En cuanto á los espíritus aún no integrados, ellos, por influencia, por sugestión, por auxilio dinámico proveniente de los psíquicos focos sin téticos, creerán dogmáticamente, hasta que lle-
252 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. gue el momento en que crean con plenitud de conciencia. El hombre ha ido conociendo, de los fenóme nos más comunes y sencillos á los más raros y complexos, porque él, que es el instrumento del conocimiento, es un instrumento que se va perfeccionando en el tiempo y en el espacio. La evolución engendra al tiempo; pues el tiempo no es ninguna entidad abstracta. La duración del movimiento, tomando por término de comparación una unidad cualquie ra de ese movimiento, es lo que determina el tiempo. La unidad elegida puede ser el movimiento rotatorio ó de traslación que realiza una masa celeste, como puede ser también la unidad de movimientos circulatorios de la sangre ó bien los movimientos vibratorios del pensamiento, realizados por los átomos luminosos que dina mizan nuestro espíritu. De ahí que hayamos dicho que el instrumen to consciente se perfecciona en el tiempo y en el espacio. El tiempo, significando movimien tos de integración, le dará acumuladas expe riencias y el espacio le ofrecerá material para que objetive esas experiencias. También aquí diremos que el espacio no cons tituye entidad abstracta. El espacio es el lugar ocupado por la Materia en sus tres estados fun-
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 253 damentales: el éter, la materia ponderable, y la Materia trascendental ó eléctrica. La razón y la experiencia que le hizo á la ciencia recono cer la existencia del éter, protestan contra la idea de un espacio vacío de materia. El polo negativo de la Ciencia y de la filoso fía está significado por ese sistema que conci bió el mundo de la nada, ó lo que es lo mismo, da la abstracción pura. En oposición á ese sistema presentamos aho- ra el polo positivo de la Ciencia y de la Filoso fía que concibe al mundo de la Realidad Abso luta, que tiene por fundamento la Materia y por soberana modalidad dinámica la conciencia. En todos los sistemas filosóficos, así como en todas las religiones, existe un fondo de verdad: tienen su polo positivo. Haced que la sensatez y el amor á la Verdad rompan los muros del exclusivismo y de los prejuicios en que la Negación tiene encerrados esos sistemas y esas religiones, y entonces to dos los hijos de la Vida, ya que actúen en el Materialismo, ya en el Positivismo, ya en la Me tafísica, ora en el Budhismo, ora en el Cristia nismo, reconocerán que nuestro sistema abre horizontes amplísimos para contener á todos; pues él constituye verdadero lazo de concilia ción para traer á comunión fraternal á todos los que tienen sed de Amor y de Sabiduría.
254 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. En nuestras proposiciones, el Materialista en- contrará complementado su sistema y exalta-da la Materia á rango trascendental, divino. El positivista verá realizada su aspiración suprema; esto es, poder explicar todos los fenó menos por una Ley común. El metafísico reconocerá que hemos elevado á suprema realidad, armonizante con la razón y la experiencia, su sistema panenteista. Por último, el budhista y el cristiano halla rán confirmados y llevados al rango de propo-siciones científicas y filosóficas, sus dogmas fun damentales. Mas, todo esto le verán los miembros sanos de todas esas distintas agrupaciones, los que estén constituidos con dominio de elementos lu minosos; empero, los obcecados hijos de la Muerte mostraránse obrando como lo han he cho en todos los tiempos y lugares; esto es combatiendo con el sarcasmo, con el anatema, y con todos los medios á que les impulsa la so berbia, el odio y el escepticismo. Por lo que respecta á las escuelas filosóficas, en los últimos tiempos las vemos ya caminan do hacia horizontes más amplios, así en la más culminante esfera de la Metafísica, significada por las nobles
tendencias del sistema krausista, desarrollado por Tiberghien, como también en las más elevadas esferas del Positivismo, que
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 255 tiende á romper las barreras que él mismo se había opuesto. Ya Spencer señala como extre mo absurdo restringir el procedimiento de la generalización. Véase lo que á este respecto dice: “Cuando se pregunte por qué la universali dad de la ley no está aún completamente esta blecida, se podrá responder que los fenómenos á los que aún no se ha extendido, son aquellos á los que sólo se la podrá extender en último lugar. El estado de las cosas cuya vuelta po demos predecir, es precisamente el estado de cosas que vemos existir ahora. Si los fenóme nos simultáneos ó sucesivos de la biología y de la sociología, no han sido aún referidos á sus leyes, es preciso concluir de aquí, no que esas leyes no existen, sino que hasta ahora se han escapado á nuestros medios de análisis. Ha biendo hecho constar desde hace tiempo la uni formidad que reina en los grupos inferiores de fenómenos, y habiendo hecho constar la misma uniformidad á los grupos superiores, si aún no hemos conseguido descubrir las leyes de los fe nómenos del orden más elevado, no tenemos el derecho de negar la existencia de esas leyes pero podemos concluir que la debilidad de nuestras facultades es la que nos ha impedido el descubrirlas; y á menos que no se lleve el absurdo hasta pretender que el procedimiento
256 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. de la generalización, cuya rapidez se hace ca. da vez mayor, haya alcanzado ahora sus lími tes, y deba detenerse de repente, debemos infe rir que el género humano acabará por descu brir un orden constante de manifestación hasta en los fenómenos más complexos y más obscu ros.” (Spencer, Clasiflcación de las Ciencias, Cap. IV).

CAPÍTULO IV.

ATRIBUTOS PSÍQUICOS.– FASES DE LA MEMORIA IN TUITIVA.– GRUPOS DE APTITUDES INTELECTUA LES Y AFECTIVAS. Vamos á estudiar las múltiples y varias fases que ofrecen las aptitudes intelectuales y afecti vas, juzgándolas como el efecto de grupos ató micos que armoniosos se han integrado en el núcleo psiquico; esto es, á cada aptitud intelec tual ó afectiva, corresponde una causa objetiva de especial constitución; esa causa la determi na un grupo atómico que realza y afiligrana el núcleo psiquico. La variedad y multipliciad de grupos especiales, que determinan complexidad en los elementos del núcleo psiquico, se revelan en la materia ponderable, á la cual, el poder or-. ganizador del espíritu le imprime disciplina ne cesaria, para que en los complexos grupos que se observan en las circunvoluciones de la masa cerebral, encuentren vehículo apropiado las mo- 17
258 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. dalidades especiales de la complicada dinámica psíquica. Las diversas fases que ofrece el talento, reco nocen por causa las diversas representaciones objetivas de los grupos atómicos que bordan el núcleo psíquico. Estos grupos constituyen el ar chivo, son, válgase la figura, cual biblioteca que guarda todas las obras que el espíritu ha crea do en sus múltiples y varias etapas evolutivas. Hay espíritus que encierran riquísima bibliote ca, en complexas obras de ciencia, de arte y de moral; mas éstos son muy pocos. Otros espíri tus sólo han creado obras científicas, y su biblio teca está exenta de obras de arte y de moral; algunos carecen de obras científicas y sólo las tienen de arte; por último, están también los que sólo tienen creadas obras de moral, sin po seer, ni obras de ciencia, ni obras de arte. Estas bibliotecas del espíritu, ofrecen las más extrañas, peregrinas y complexas variedades. El Arte, la Ciencia y la Moral tienen mil y mil fases: de ahí que, si en una psíquica biblioteca científica, existen obras de cálculo, determinan do habilidad matemática, al faltar todas las de más obras que reclaman las ramas del árbol de la Ciencia, el hábil matemático resultará torpí simo para todos los demás conocimientos que no tienen volumen que los represente en el nú cleo psíquico.
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 259 Así, pues, cada espíritu, al venir á evolucio nar· al medio transitorio de la materia pondera ble, trae su especial biblioteca, que debe enri quecerse en los prácticos trabajos de la vida. Ningún volumen ha de entrar en la biblioteca psíquica, sin que su autor lo haya escrito, pá gina por página, con los esfuerzos del pensa miento y del sentimiento. Al venir un espíritu al medio de integración, la Ley que rige á la matemática necesidad de complementarse y sintetizarse, hace que el nú cleo psíquico que está en libertad, caiga en atrac ción poderosa hacia el embrión fetal que se ha engendrado en el claustro materno. El núcleo psíquico queda contraído, queda aprisionado, que, a reducido por la opaca materia pondera ble, y de ahí, que dejando de vibrar los radian tes átomos psíquicos, venga el letargo, venga la suspensión dinámica del pensamiento, del sentimiento y de la voluntad. En suma; quedan latentes en sopor profundo todas las facultades de conciencia. El espíritu carece de órganos que en plenitud le dejen actuar, pues todos los ór ganos están rudimentarios en el embrión. Después, cuando sale á luz, posee tierno y débil organismo, en el cual, la energía psíqui ca sólo se despliega en faz necesaria, para las funciones vegetativas de nutrición y respiración. Pero ahí está el sér interno ya experimentado en
260 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. miriadas de evoluciones, y á medida que la pro gresiva asimilación vaya determinando el des arrollo de los órganos del cuerpo carnal, los áto mos psíquicos del organismo radiante, queda rán más y más holgados para vibrar con moda lidades de conciencia; el espíritu va despertan do lentamente de su profundo letargo, y le van impresionando las cosas y los hechos del medio que le rodea. Entonces comienzan á ser heri dos, por asociación de ideas, los grupos de co nocimientos y de sensaciones que el espíritu tie ne archivados en su biblioteca interna; pónen se en vibración los grupos respectivos y apare ce lo que se llama talento, y es la memoria intuitiva, único género de memoria posible á través de la negativa y opaca materia pondera ble. El espíritu evoluciona persiguiendo un fin trascendental: la síntesis de conciencia. Para llegar á tan sublime fin, tiene que irse por el camino del análisis. Si la Ley que rige la inte gración y que tiene grabados sus preceptos en las propiedades mismas de los átomos, no in terviniera matemáticamente en este género de etapas evolutivas, que tienen por objeto la cons titución armoniosa, analítica y progresiva de los grupos de conciencia, sería imposible llegar á la suprema síntesis espiritual. ¿Cómo podría en una etapa evolutiva consagrarse el espíritu á escribir en su núcleo persistente las páginas de
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 261 tal ó cual faz del conocimiento ó del sentimiento, si en tropel y confusión se pusieran á vibrar á la vez todos los grupos de conocimientos que tiene archivados? Para que un nuevo grupo de conocimientos ó de sentimientos se genere ob jetivamente, bordando el núcleo psíquico, nece sitase de una atención circunscrita, de una aten ción analítica que permita conocer ó sentir la nueva faz de conciencia que se va á adquirir. Si el espíritu recordara, no en faz intuitiva y sí por modo detallado, su vulgar memoria, parán dose en nimios hechos, impediría que se consa grara la atención necesaria para alcanzar nue vos grupos de conocimiento, ó de sentimiento moral. Imaginad á un espíritu con la monomanía de consagrar exageradamente todas las etapas de su vida á un solo grupo de la Ciencia ó del Arte, y será un sér detenido en el camino de su· progreso. El gusto exclusivo en cultivar una sola rama del conocimiento, es general; puede decirse que la mayor parte de la Humanidad está compues ta de esta clase de monomaniacos, aunque és tos sean sublimes, cual un Fidias, un Rafael, un Mozart ó un Edison. Bien, pues esta mono manía que es beneficiosa á la sociedad y al mismo hombre .que la ejerce, en una etapa de vida terrestre, sería altamente perjudicial si el
262 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. olvido de anteriores existencias, no viniese á poner fin á esas tendencias exclusivas. El espí ritu de Fidias no va á estar eternamente hacien do estatuas; hoy habrá de adiestrarse en algún grupo de la Moral ó de la Ciencia, el cual gru po reclama toda su atención, y ésta dejaría de actuar si el autor de la estatua de Minerva, con plenitud de memoria y sugestionado por la va nidad del renombre, pusiera en vibración sus grupos de átomos artísticos. Es, pues, notorio, cuán perjudicial sería para el espíritu que la Ley no interviniese, para que en la vía del desarrollo psíquico quede velada y amortiguada la memoria vulgar y sólo se manifieste en faz intuitiva; de tal manera, que la intuición sólo da, con rigor matemático, los grados que reclaman y solicitan las especiales necesidades del nuevo medio, y de las nuevas exigencias que imperantes guían á otras fases de la complexidad integral. Pero todavía expondremos otro hecho de or den moral, que pondrá de manifiesto cuán ven tajoso es que en el período de analítica integra ción, el espíritu no tenga memoria detallada de sus existencias anteriores. Suponed un hombre que ha cometido gran des crímenes y que murió angustiado por el remordimiento; si éste le siguiera en subsecuen tes etapas de vida, sería un loco perenne, que no
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 263 tendría tregua para redimirse. Mas ese hombre aparece en nuevo medio; en éste, pueden ofre cérsele sugestionadoras influencias de virtud, se fortalece con átomos de Amor, obra más bien que el mal causado en anteriores etapas de .vida terrestre y puede llegará ser hijo de Vida. Ahora bien; la Memoria sintética, sólo es pa trimonio del sér· que se ha integrado en el Amor y en la Sabiduría. El Amor y la Sabiduría en toda la complexidad armoniosa de sus actuacio nes, determinan la razón. Jamás razonará en perfecta síntesis el espíritu que para juzgar de las cosas y de los hechos, está deficiente en va rios y múltiples grupos del conocimiento y de la sensibilidad moral. La memoria que funcio na, pretendiendo reunir grupos de conocimien tos y de s entimientos disímbolos, porque los tales grupos están aislados, están deficientes y por tanto no se hallan enlazados en trabazón, or den y armonía de sistematizada conciencia, al pretender ejercer esa memoria que no la puede disciplinar armoniosamente la razón, el espíri tu se confunde y enloquece. La matemática Ley de evolución integral evita que la Humanidad, ejerciendo una memo ria revuelta y no disciplinada por la razón, vi viera en perpetuo estado de locura. La propia Ley, que guía la evolución, im pulsa para que primero se adquieran las virtu-
264 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. des del sentimiento que las del intelecto; por que el intelecto sin sentimiento es soberbio, y la inteligencia soberbia quiere llegará la sín tesis sin virtudes morales: de ahí que sobreven ga la locura. La experiencia enseña, que ·cuando un fun dador de sistema filosófico ha querido sustituir los nobles fueros del sentimiento, por los sober bios dictados de su inteligencia soberbia, el tal fundador ha caído en la demencia. No así el Fundador del Cristianismo, que ci ñendo sus actos á la Ley Cósmica, dió primero la Doctrina Moral y aplazó y prometió la Doc trina Intelectual para los tiempos futuros; dijo que entonces no hablaría por parábolas, sino que hablaría claramente: que en aquel momen to histórico no podía enseñar verdades del or den intelectual, porque el Mundo no las podía llevar aún. Los mismos Doctores de Israel no podían llevar la verdad relativa á la reencar nación; hubieran enloquecido, cual enloquecen ahora los que no pueden explicarse tan alto y transcendental hecho, desde el concepto cientí fico de sistematizadas proposiciones, enlazadas armoniosamente por la razón. Nicodemo, que era maestro en Israel, se ad miraba de que, el que ya había sido viejo, pudie se renacer de nuevo. Han pasado diez y nueve siglos; la Ciencia
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 265 se ha multiplicado, y todavía los Doctores de hoy repiten la exclamación de Nicodemo. No pueden llevar aún el hecho trascendental que explica satisfactoriamente la existencia de los múltiples y varios términos que ofrece la esca la de los seres vivos. Pero hoy, como hace diez y nueve siglos, hay que repetirles: ¿sois maes tros y esto ignoráis? Prefieren explicar la Vida por los absurdos maravillosos de una materia sin espíritu, ó bien de un fantástico espíritu sin materia. Ahora que hemos establecido los fundamentos de la verda dera Psicología Trascendental; ahora que po demos advertir toda la abismadora serie de evo luciones que reclama la integración de todos y de cada uno de los grupos de conciencia, no de bemos ocupar páginas de este libro para refu tar á quienes creen que el hombre sólo tiene una etapa de vida sobre la Tierra, á quienes creen· que el mísero hotentote se quedó sin saber con tar· más de cuatro unidades, y que el gran New ton surgió de improviso con poderosas facul tades, superiores á las de sus humildes proge nitores. A las causas fundamentales que ya estudia mos para demostrar que el hombre no puede tener memoria sintética, sin alcanzar razón tam bién sintética, añadiremos: que la materia opa ca y sombría del medio ponderable es elemen-
264 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. to perturbador; que una simple enfermedad, un estado febril, es bastante para que olvidemos los actos del día anterior; que el sér que no re cuerda los actos de su niñez, no puede recor dar los actos que realizó en anteriores existen cias, con distintos vehículos de materia ponde rable. Lo que perenne subsiste, esto es, el núcleo psíquico, ese sí manifestará en faz de memoria intuitiva, sus talentos adquiridos, así en las vir tudes del intelecto, como en las virtudes del or den afectivo. Mas, la clara y detallada memo ria sintética, ni el mismo espíritu plenamente integrado podrá ejercerla en este abrumador medio, donde imperan las influencias perturba doras de la Muerte. El mismo Maestro Univer sal, al hacerse Hijo del hombre, al tomar reves timiento de materia opaca tiene que reducir sus vibraciones de conciencia, tiene que sufrir estatificaciones físico-psíquicas, que son elemen tos perturbadores para la razón y la memoria. Pero, aun en este mismo hecho, la Ley Cósmi ca satisface á los fueros de la necesidad, pues así el Maestro Universal gradúa matemáticamen- te sus facultades, limitándolas en armonía con el desarrollo intelectual y moral de los discípu los, según el medio y con relación á los tiempos alcanzados.

CAPÍTULO V.

ETERNIDAD DE LOS POLOS SEXUALES QUE CONSTI TUYEN SUPREMA UNIDAD PSÍQUICA En el Antiguo Testamento, en esas Escrituras en que domina el espíritu de Negación y de Muerte; en esos dictados en que la contradicción y el absurdo aparecen á cada renglón, comien za el Dios de Muerte por anatematizar la fecun didad y la Vida, y después autoriza y santifica el incesto en las hijas de Lot, y en Abraham y en Isaac y en Jacob. En el Viejo Testamento (de la Muerte), en va no es que aparezcan los Profetas de Vida ha blando la palabra de redención, pues su voz queda ahogada entre los preceptos crueles y ab surdos que la soberbia, en maridaje con la hi pocresía, dictó á los falsos Profetas de la Nega ción. Los Profetas de Vida anuncian al Mesías, los
268 JESUS GEBALLOS DOSAMANTES. de la Muerte sembraron la duda é hicieron la división entre los judíos. En vano fué que el Cristo Eterno, dominan do á las tinieblas, hiciera que el mismo Mago Negro (Moisés) escribiera este precepto de Vi da: “no matarás” pues al fin la Muerte violaría ese mandato, haciendo que su consorte, Moisés, preceptuara y ejecutara estos antitéticos man datos: lapidación para el que no guarde el sá bado, lapidación para la adúltera, venganza en el castigo, haciendo sacar ojo por ojo y dien te po1· diente exterminio total de los pueblos vencidos, sin dejar en ellos cosa viva. Repetimos: el Antiguo Testamento es obra de la Muerte, y en él, con gran esfuerzo, trató la Vida de ingertar la Ley é hizo que sus Profetas anunciaran el Reinado del Amor y de la Justi cia. De ahí, que al venir en carne el Maestro, dijo: que él venía para que se cumpliera la Ley y la palabra de los Profetas pero, en cuanto á los preceptos de la Muerte, los combatió, opo niendo al mandato que decía: ojo por ojo y di- ente por diente, la Ley de Amor que precep túa amar al amigo y al enemigo. El Evangelio constituye polo positivo y anti tético al Antiguo Testamento; en vano es que con ciertas añadiduras de hombres, se haya querido ingertar en él al Dios de Muerte á quien Moisés, en el desierto, le erigió simbólica esta-
CIENCIA Y RELIGIÓN DBL PORVENIR. 269 tua, representando la serpiente; pues en pie han quedado muchos versículos que atestiguan có mo es que el Maestro combate la negativa obra de Moisés.–“De cierto, de cierto os digo, que no os dió Moisés el pan del cielo.'' ( Juan., Cap. VI, v. 32). Bien; pues nos hemos detenido á evidenciar la naturaleza negativa del Antiguo Testamen to, porque de allí deriva el trascendental enga no que hizo se tuviese como pecado la sublime ley de fecundidad. La fecundidad sexual es ley trascendental de Vida, cuyos preceptos indelebles é inviolables están escritos en la misma constitución orgáni ca, desde el vegetal hasta el hombre. La Matriz Etérea del Cosmos, en sus eternales alumbra mientos da existencia á los seres, generándolos en pariedad sexual, y les dota en polarizada or ganización, de manera que funcionen en acto dinámico de reproducción. Por tanto, ¿sería aca so el Dios de la Vida Cósmica el que por una parte engendrara la ley de reproducción sexual y por otra él mismo la denunciara como pecado?. ¡Oh humanidad infantil! ¿Qué, todavía vues tra razón será tan débil que no reconozca aho ra lo que hay de absurdo y negativo en esos li bros de Moisés? ¿No comprendéis que la Vida jamás podía ana tematizar su misma obra y que sólo la Muerte
270 JESUS CEBALLOS DOSAMANTES. es la que puede denunciar como pecado al amor y á la fecundidad? ¿Quién si no el espíritu escéptico de Nega ción podía intentar contra la augusta Ley del Cosmos, oponiendo preceptos apartadores de la fecundidad, que es actuación dinámica de Vida? Cuán admirable verdad os dijo el Maestro Universal, cuando en remota existencia, siendo Hermes, y profetizando lo que pasaría en remo to futuro, así decía: “¡Ah, hijo mío! día vendrá en que los sagra dos jeroglíficos no serán más que ídolos …….! El mundo tomará equivocadamente los emble mas de la ciencia por dioses, y acusará al Gran Egipto de haber adorado monstruos del infier no! Pero aquellos que así nos calumniarán, adorarán ellos mismos á la Muerte en lugar de la Vida, á la Locura en vez de la Sabiduría.; denunciarán ellos al amor· y á la fecundidad, llenarán sus templos de huesos de hombres muer tos, como reliquias, y en la· soledad y el llanto consumirán su juventud. Sus vírgenes serán viudas antes de ser esposas, y se consumirán en el dolor, porque los hombres habrán despre ciado y profanado los Sagrados Misterios de lsis.” ¡Oh! sí; las doctrinas de Vida que incendian la antorcha del amor sexual, para que surgien do el fruto amado, aparezca el tipo sacrosanto
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 271 de la Madre á cuyos henchidos pechos se ali menta el tierno y adorado hijo; esas doctrinas de amor, de fecundidad y vida, fueron violadas por la Negación que ingertó doctrinas de Muer te, denunciando al amor y á la fecundidad, co mo actos de pecado. ¡Oh sacrílega blasfemia! Sólo el espiritu de muerte pudo hacer que se violara con preceptos de hombre, la Divina Ley de Fecundidad, impresa con caracteres de fuego, palpitantes en la Vida infinita del Cos mos. La sexualidad reclama sus augustos é in mortales fueros, desde la raíz de los átomos luminosos; desde la planta que abre sus perfu madas flores para recibir el beso del polen fe cundante; desde el pajarillo alegre que habili doso teje aéreo nido para recibir en blando lecho á los pimpolluelos que son fruto de la augusta ley de amor; desde la feroz pantera que ante sus hijuelos doma sus instintos y les lame y amamanta, hasta la madre augusta del hombre, que siendo niño, le arrulló con tiernos y amorosos cantos, y con mil desvelos y dolo rosos afanes le libró de los pérfidos lazos de la Muerte. Pero no obstante la majestad sobera na de esta ley general del Cosmos, vino hipó crita y absurdo hasta lo increíble el rastrero espíritu de Muerte, á denunciar cual pecado el amor y la fecundidad, entre los más exaltados representantes de la polaridad sexual. Enton-
272 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. ces, en el claustro, hizo que la Vida fuese vio lada en sus sagrados fueros, arrancando sacrí legos votos que negaban á la mujer la aureola mil veces santa de la maternidad y hasta la precipitó al más abominable, al más monstruo so y horrendo de los crímenes: el filicidio. La Muerte se mostraba en los espíritus hipó critas, que violaban los fueros de la Vida en los sepulcros de la celda monástica, donde las vírgenes se consumían, siendo viudas sin ha ber sido madres; viviendo ateridas, con el frío anticipado de la muerte, que llevaban en el cuerpo y en el alma; habitando en las sombras, sin ejercer el amor, sin recibir ni dar calor; tor nando en hundidas y amarillentas, las antes rozagantes y frescas mejillas, que no recibie ron jamás los castos y puros besos del hijo ido latrado, que con sus manitas encantadoras ha brían acariciado mil veces aquellas mejillas q ue ecaron el desamor y los paroxismos histéri cos. También la Muerte bate sus alas sobre los crapulosos, que violan el amor y la fecundidad en la saturnal, en el lupanar, en el tálamo don de se consuma el incesto y en las abominacio nes de la bestialidad y de las execrables unio nes contra natura. Pero ahí, donde la Ley suprema se cumple en las armonías sublimes del Amor, en la unión
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 273 de dos seres que les atrae la polaridad sexual, se realiza el fin grandioso y supremo ele toda la evolución,· esto es, la constitución integral de la verdadera Unidad Sintética. El espíritu radicalmente masculino, y el espíritu radical mente femenino, cada uno, por sí sólo, no es más que el polo complementario del otro. El majestuoso y sublime término de la perfección psíquica es aquel en que los dos polos comple mentarios queden ligados eternalmente, por matemática afinidad, por el ajustamiento per fecto de sus equivalentes, que sumados acusen la Unidad Sintética. Durante el período de integración, cuando ambos polos sexuales están evolucionando pa ra adquirir sus atributos en plenitud de con ciencia, como cada mitad de la Suprema Uni dad Psiquica, tiene en sí, pero en menor escala, los elementos ya activos, ya pasivos de la otra, resulta, que la mitad masculina, para integrar se en los grupos de la conciencia femenina, to ma alternativamente, según la ley de necesidad integral, ya organismos femeninos, ya mascu- linos. También la mitad femenina, para integrarse en sus matices de átomos activos, que sean nú cleo objetivo de la experiencia masculina, al ternativamente, según el momento y circuns tancias especiales de su individua1 constitución, 18
274 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. así actúa en el medio ponderable, ya con orga nización femenina, ya con la masculina. Mas, salvo esos transitorios estados, que ·reclama la integral conciencia, el esptritua1, conserva eterna la raíz fundamental de su sexualidad. Ahora bien; de esta recíproca ·experiencia entre las dos mitades que integran la Suprema Unidad Sintética, resulta el perfecto entendi miento entre ambas mitades, que se compren den, que se complementan y que se aman con la irresistible atracción de la armonía integral en toda su admirable perfección. Así como á tra vés de abismadoras evoluciones, los polillones de átomos jerárquicos, en mil y mil modalida des, integran la serie constitutiva de una mitad sexual, así también, á través de abismadoras evoluciones efectuadas en el tiempo y en el es pacio, se encontrarán· 1as mitades que con es peciales caracteres de prodigiosa singulalidad se corresponden, se complementan y armoni zan, para ser desposados eternos, que cada una se amará en el otro, y ambos en la Humanidad. Al verificarse estas dichosas uniones ·que san tificará y bendecirá la Divinidad del Cosmos, los desposados sublimes del infinito, empren den viaje feliz á esferas superiores. Allí, sin celos ni temores, en abrazo fundente, en beso unificante, en éxtasis deleitoso, Con fruición di vina, que no cansa, realizan los placeres que
JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. 275 en pálido y fugaz reflejo ofrece el goce terre nal. Allí, todo es bendición, todo es armonía, todo Vida, todo Amor, todo Sabiduría. Viste al espíritu, cuerpo purísimo de incorruptible éter; su forma bellísima, cumple á las leyes de abso- luta Estética; la inteligencia actúa sin arcanos, el amor sin celos ni temores; la virilidad gene rosa, aunándose á la ternura femenil; candor de niño y reflexión de adulto; síntesis, en fin, de todos los afectos y mentalidades que el sér conquista, cuando por resignado y valeroso es fuerzo llega á ganar puesto inmortal, como hi jo divino del Divino Cosmos. Los dos polos sexuales tienen raíz de altísimo orden trascendental: en lo infinito, y en la es fera del Universo Vivo. Expliquemos esto. El Océano Etéreo, es el infinito manantial de materia prima, es la verdadera Matriz del Cos mos, que encierra tomos luminosos en series masculinas y en series femeninas para sus eter nos a1umbramientos: he aquí la raíz infinita de la polaridad sexual. En cuanto á ·su trascen dencia existente en la·Esfera del Universo Vi vo, diremos: constituyen el Universo Vivo to dos los seres que nacieron ya de la Matriz Cós mica y que se hallan en múltiples y varios gra dos en la vía de su constitución psíquica. Des de las atómicas series que en colectividad están
276 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. engendrando las evoluciones astronómicas y :geológicas en miríadas de sistemas solares; des ·de los grupos de miembros que evolucionan en ·el vegetal y en las especies inferiores del ani mal; desde los incipientes núcleos psíquicos que evolucionan para alcanzar eterna vida en la Luz, hasta el supremo tipo ya sintetizado que es sol radiante de Amor y de Sabiduría. Bien, pues en todo este Universo Vivo, los seres es tán subdivididos en los dos polos de la. sexua lidad. Pero hay mas; en el Núcleo de la Vida Sintética é Increada, también existe la Supre na Sexualidad. Ese Núcleo representa la Fa milia Típica y Fundamental del Universo Vi vo. Es la real y verdadera Trinidad Naturo Divina, que conocieron y conocen los· verdade ros iniciados de la Ciencia Oculta. Pero, si al iniciado le fué dado reconocerá la Familia Trina Fundamental, por modo ra cional, también las masas populares, por ma nera dogmática, recibieron tal enseñanza. El Padre, la Madre y el Hijo, con diversos nom bres, han·sido reconocidos en todas las Religio nes de Vida, incluso el Cristianismo; pues los esóteristas saben que el Espíritu Santo es el Su premo Femenino; la verdadera Madre, la Eter nal Esposa de Cristo. El Bautista señala á Cristo, diciendo: “El
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 277 que tiene la Esposa es el Esposo.” (.Juan, Cap. IIL v. 29.). El Maestro Universal, el que de círculo en círculo, siguiendo la constante dilatación del Universo Vivo, siempre ha ido al mundo de la Muerte, para combatir al Adversario en su mis mo reino tenebroso, ese Maestro que en su exis tencia como Krishna, dijo que se manifestaba siempre que la virtud declinaba, es el verdade ro Padre del Universo Vivo, que en su ardien te amor se hace Hijo del hombre, para enseñar el camino y la verdad y la vida.· Él entonces se sujeta á la Ley del todo Cósmico, para que Dios sea en él y él en todos los elementos de1 Universo Vivo. La Familia Fundamental de Vida es de eter na y sintética constitución lmninosa.– EI coro namiento grandioso de la Ciencia Oculta, que vamos desocultando, será cuando la Familia Fundamental, congregada en este mundo, don de tiene su reino la Muerte, se presente ante los hombres, con toda la irrefutable evidencia de su alta representación. Quiere decir; aun en esta proposición, que es la más trascendental os decimos: esperad la comprobación experi mental. Empero; dichoso aquel que sin ver con los ojos de la materia opaca y ponderable, antici padamente crea por su mirar con los ojos de la
' 278 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. inteligencia; porque en su espíritu sienta las vibraciones provenientes del Supremo Foco Di námico. Ante el cúmulo de pruebas que en el orden científico y racional hemos expuesto para evi- denciar la majestuosa trascendencia de la Vi da, es imposible que un hijo de la Luz pueda negarse á sí mismo, negando la inmortalidad del espíritu; nuestras pruebas sólo carecerán de valor ante los hijos tenebrosos de la Muerte. Al tomar asiento firmísimo en la conciencia luminosa la verdad sublime de la inmortalidad, la razón sanciona ahora las tradicionales creen cias de Vida, que por manera· dogmática incul có la Religión Unica en sus diversas fases, que fué ofreciendo según la evolución de los pue blos. Ahora bien; todo hijo de la Vida reconocerá que la ordenación grandiosa de la sistematiza da Mecánica Cósmica, pide imperiosamente una Base. Esa Base tiene que llenar todas las con diciones que el carácter complexo de la evolu ción exige. Y, ¿qué exige la evolución? La evolución exige una Base que en sí encie rre todas las modalidades dinámicas en armo niosa síntesis; porque si el fin supremo de la evolución es el de realizar unidades sintéticas, claro es que todo el proceso evolutivo sólo puede disciplinarlo y regirlo un Modelo Fun- 1 1
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 279 damental que en sí contenga todas las modali- dades dinámicas, todas las propiedades y todos los atributos en supremo grado sintético; y, por tanto, siendo de raíz fundamental en el Todo Cósmico la polaridad sexual, claro es que la Suprema Sexualidad, tenía que estar, y está, en esa Base Fundamental. El Sér Sintético en la polaridad sexual, al re presentar el principio fundamental de la Vida Cósmica, es el modelo disciplinante, que rige y señala el fin supremo á que converge la evolu ción integral. Por eso el Padre y Maestro dice en el Apocalipsis: '' Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin." ( Rev. Gap. I, v. 8). Al terminar la Revelación se invita á los es píritus para que vayan hacia sus Padres en el Universo Vivo, diciendo así: “Y el espi'ritu y la ESPOSA dicen: ven.” (Rev. Gap. XXII, v. 17). PRUEBAS DE PODEROSO VALOR LÓGICO, QUE DE- MUESTRAN LA EXISTENCIA DE LA FAMILIA FUN- DAMENTAL DE VIDA. Los hechos de la evolución conducen por ma nera evidentísima hasta la consideración del estado primordial del Cosmos, en el cual la Ma teria permanecía en absoluto estado neutro. Ahora bien; inferimos que aquel Todo neutro permanecía en tal estado, porque al ir nosotros
280 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. reduciendo en escala retrospectiva las evolucio nes, tenemos que llegar al momento anterior al primer acto dinámico. Entonces ante la mente se presenta aquel es tado primordial del Cosmos que está descrito en los siguientes, versos del Himno 129, Libro X del Rig–Veda. “Ni Algo ni Nada existía; todavía el cielo resplandeciente No existía, ni en lo alto ni en lo bajo se extendía la trama gigantesca de los cielos ¿Qué cubría al todo? ¿qué lo contenía? ¿qué era lo que lo ocultaba? ¿Era acaso el agua (1) del abismo insondable? Allí no existía la muerte, nada inmortal todavía existía, Allí no existían fronteras entre la noche y el día; El Soplo del Unico Uno (2) respiraba por sí mismo. Desde entonces, ningún otro más que ELLO es lo que ha sido. Allí Tinieblas reinaban, y todo en un principio velado permanecía En obscuridad profunda, un océano sin luz. El germen que todavía por la cáscara permanecía cubierto. La rompe, estalla, y del férvido calor una Naturaleza brota. Entonces por vez primera desciende el Amor sobre ella, la progenie nueva De la Mente; sí, poetas han adivinado en sus corazones. Meditando, este lazo que entre las cosas creadas Y las increadas existe. ¿Viene esta centella de la tierra Perforando y penetrando á todo, (3) ó de los cielos? Entonces sembráronse semillas y brotaron fuerzas poderosas En la Naturaleza, abajo; poder y voluntad en la región de arriba. ..............................................................” Pues bien, ¿ya habéis imaginado al Cosmos en el Polo Negativo de la Eternidad? ¿Habéis reflexionado bien acerca de la naturaleza neu tra en que estaban las aguas del abismo ó sea el éter? ¿Y también habéis pensado en que todas las moléculas etéreas son homogéneas, por su idén- 1 El éter. 2 El Núcleo Sintético Sexualmente Polarizado. 3 La materia luminosa, tracendental ó eléctrica.
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 281 tica constitución de antitéticos elementos raí ces? Pues, ahora, negad la existencia increada de un Núcleo Sintético, de ese Unico UNO que di ce el Rig–Veda, y entonces decidme: ¿qué cosa determinó el primer acto dinámico? ¿Fué el éter por sí solo? No; porque entonces surgen natu ralmente todas estas objeciones: en primer lu gar, un Todo neutro é idéntico en todos los pun tos del espacio, jamás puede constituir un pun to jerárquico que sirva de Base; en segundo lugar, suponiendo, sin conceder, que ese Todo, neutro homogéneo, por sí solo pudiese haber ro to el estado neutro, se hubiese efectuado un movimiento absolutamente uniforme en todo el Océano Etéreo, la reventazón de las moléculas etéreas hubiera sido absolutamente general; por que esto es evidente: si no existió un punto je rárquico que natural y progresivamente diera principio á la ruptura del estado neutro, enton ces deja de existir toda razón para que en un punto se rompiera la neutralidad y en otros no. Por tanto, en el erróneo concepto de negar la Base Cósmica, el Universo ofrecería constante mente un estado uniforme de absoluta homo geneidad; lo cual no existe, y antes por el con trario, la experiencia nos enseña que en el Uni verso impera la variedad armoniosa dentro de la Unidad; lo cual caracteriza al Sistema, y es
282 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. verdad axiomática, que no existe sistema sin Base. Si, pues, negando una Jerarquía Fundamen tal, vienen y se acumulan los absurdos, es la razón sintética la que proclama y sostiene la existencia increada de la Unidad Sintética. Co mo esa Unidad debe en sí contener cuanto exis-, tir pueda en el Cosmos, y como la raiz de la po laridad sexual es universal, claro es que en el Fundamental Modelo existen los Dos Seres que se polarizan sexualmente y ellos son el Padre y la Madre del Universo Vivo, los cuales son á su vez Hijos del Cosmos. Si, pues, desde la más remota antigüedad y en la cuna de la humanidad aparece en forma dogmática la enseñanza relativa á la Trinidad, y esa enseñanza la sostiene hoy la razón ilus trada por la Ciencia y la Filosofía, es evidente que entraña una verdad eterna que los legíti mos iniciados recibieron en el seno del Santua rio y el pueblo en el atrio de aquel Santuario. AL REIVINDICAR Á LOS ANTIGUOS DOGMAS SE RE- SUELVE EL PROBLEMA DE LOS PROBLEMAS. Ya dijimos y ahora lo repetimos, que la pro posición relativa á la existencia de la Trinidad Naturo-Divina, llegará al rango de hecho ex perimental. Esto acontecerá cuando en no leja-
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 283 no tiempo, la Familia Raíz de Vida se presente frente á frente de la Familia Raíz de Muerte; pues vamos á sostener que tal Familia Negati va también existe; es la que señala el Apocalip sis ó Revelación en las tres individualidades da-ninas de que hablan los Capítulos: VI, vers. 4, 5 y 8; XII, vers. 3, 4 y 9; XIII, vers. 1 á 18; XVI, v. 13. Ahora bien, entremos á la demostración. En primer lugar, la existencia· del Núcleo Fundamental Negativo, que rige al Polo Som brío del Universo, la piden imperiosamente los hechos del antítesis que aparecen en todos los órdenes de la Naturaleza; en segundo lugar, que más bien es el primero y fundamental, sólo la existencia increada de un Núcleo Sintético Estático, resuelve el problema de los proble mas; esto es: ¿qué causa determinó 1a Eterni dad Estática? ¿Qué poder Negativo fué capaz de envolver· al Núcleo Fundamental de Vida neutralizándole su energía dinámica, reducién dole sus vibraciones, impidiéndole que irradia ra su luz y su termicidad? Los átomos lumino sos contenidos en cada molécula etéreá, son neutralizados por átomos sombríos en igual equivalencia; pero el Núcleo Sintético-Dinámi co, no podía ser neutralizado por infinitesima les partículas á las cuales podía dinamizar. Luego sólo un Núcleo Sintético- Estático en
284 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. perfecto antítesis al Núcleo Sintético-Dinámi co, pudo ejercer acción neutral, imperando en toda una Eternidad sin tiempo pues ya hemos hecho ver que el tiempo sólo es la sucesión de actos evolutivos; por tanto, antes del primer ac to no existió el tiempo pues en aquel Polo de la Eternidad Negativa, nada positivo podía exis· tir en actuación evolutiva. Además, ahora viene la segunda parte del gran problema esto es, ¿cuál fué la causa de terminante de que la potencia Dinámica domi nando á la opresora fuerza Estática, y rompien do el estado neutro, abriera la era del Polo Di námico de la Eternidad? Aquí también más y más se afirma el concepto real y verdadero de que la Base del Sistema Cósmico radica en el UNO de constitución sin tética, y, por tanto, consciente; pues sin una volición, sin una modalidad dinámica conscien te, jamás explicará nadie cómo una fnerza cie ga y sin volición, pasó del estado pasivo al es tado activo. Nosotros ahora decimos: en este hecho de al tísimo orden trascendental que aquí estamos tratando, preside la Suprema Ley del Todo Cósmico; ley que surge de las propiedades y atributos de todos los elementos. De ahí que es Ley inviolable que garantiza los fueros de cuanto existe en el Todo.
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 285 Los fueros de la Negación pedían que media eternidad imperara absoluta, y así imperó. Mas, la pasiva humiltiad del Núcleo de Vida, que per mitió aquel reinado de las ·Tinieblas, en sí mis mo tenía la virtud activá del Amor, y esta vir tud engendró el acto volitivo entre la pasivi dad humilde y la actividnd· amorosa. El Polo de la Eternidad de Vida, como era natural, tenía que abrirse con el primer acto dinámico, y este·acto fué de singular y caracte rística significación para los fueros de la fecun didad y del Amor tan la augusta matriz del Su premo· Femenino; de toda eternidad existía el fruto del increado Amor; así, pues, el primer acto dinámico que comoviendo el Cosmos arro lló las tinieblas y estableció en un punto el Fundamento del Universo Vivo, fue detetermina do pór el alumbramiento de la Eternal Esposa. Por eso es que el Esposo y Maestro, el Cris to Eterno, dió esta enseñanza parabólica: “El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que tomandolo alguno lo sembró en su campo:” “El cual a la verdad es el más pequeño de to das las simientes; mas cuando ha crecido, es el mayor de todas las hortalizas; y se hace árbol, que vienen las aves del cielo, y hacen nidos en sus ramas.” ”El reino de los cielos es semejante á la leva-
286 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. dura, que tomándola una mujer, la esconde en tres medidas de harina, hasta que todo se leude. (Mateo, cap. XIII, vers. 81 á 83). Hoy puede comprenderse perfectamente el sentido de estas parábolas, pues ellas expresan perfectamente al principio sintético, que exis tiendo de toda eternidad entre la Masa Cósmi ca, fué el Foco Dinámico que, descomponiendo el éter, apartó á las dos substancias antitéticas que comenzaron á evolucionar, siguiendo todo aquel proceso evolutivo que hemos explicado ya, en todas sus partes fundamentales. Antes de concluir este capítulo, tenemos que repetir y precisar algunos conceptos, para que más tarde se eviten malas interpretaciones, y también para destruir ahora ciertos prejuicios que el espíritu de Negación ha engendrado en el Catolicismo. Nunca están de más las repeti ciones, cuando se trata de inculcar ensenañzas trascendentales. No obstante que en los cuatro evangelios, se repiten con prolijidad algunas enseñanzas, que hablan por manera elocuente, todavía no han podido penetrar á la razón hu mana. Así, pues, insistimos diciendo: que el Padre en la Trinidad Naturo-Divina, es el que fué sa crificado desde la fundación del Universo Vivo, para dar luz á los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte; el que se hace Hijo del hom-
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 287 bre, siempre que su doctrina declina y es des virtuada por los monstruos de la Negación; el que en su existencia como Jesús de Nazaret, dijo: el que me ve, ve al que me envió. Ahora; con respecto á la Augusta Madre del Universo Vivo, ella es el Espíritu Santo, el Es píritu de Verdad, la Esposa Eternal de Cristo, y no debe confundirse con María; pues á esta última la eligió el Maestro como madre en la carne, para que tal hecho le sirviera á ella de estímulo para su redención; pues María es un espíritu que fué sugestionado por la Muerte y representa á una raza caída, que se apartó del camino de la Vida y necesita de grandes estimu los para su salvación. ¡Oh! los hombres del Ca tolicismo no saben cuánto mal le han hecho á María con sus idolátricas adulaciones. Y, ¿sobre qué fundamento se ha establecido esa idolatría? Sobre el de las sugestiones del Mal, que por ese medio quiso· entrañar un pre juicio apartador, para cuando la verdadera Ma dre se presentara ante sus hijos La palabra evangélica, en nada favorece la idolatría que hacia María tiene el mundo cató lico; pues en las bodas de Caná, ·el ·Maestro le habla con dureza, diciéndole: “¿Que tengo yo que ver contigo, mujer?” El Cristo, viendo que María no escuchaba sus
288 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. enseñanzas la niega en el espíritu, y por· eso di jo cuando sus discípulos se la anuncian: “¿Quién es mi madre, y mis hermanos?” “Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios y la hacen.” (Mat. Marc. Luc). Por manera clarísima se manifiesta en este pasaje, que María ni escuchaba la palabra de Vida, ni obraba de conformidad con la Ley. Después de todas las pruebas racionales que hemos expuesto para sostener la existencia real, del Núcleo Fundamental de Vida, sé desprende naturalmente que no es el buen sentido, no es la razón en sus altos y nobles fueros quienes osan negar la Primogenitura del Cristo Eterno; es la soberbia con su nefanda corte de envidia, de odio y de egóísmo, la· que, ofuscando la ra zón, con absurdo inconcebible, niega al Núcleo Fundamental del Sistema Cósmico. Por eso es que el Maestro Universal, decía: “El que no está conmigo, contra mi está.” Sí, en verdad; ¿cómo podrá identificarse con el Núcleo Fun damental de Amor y Sabiduría, quien lo desco noce? ¿Cómo podrá llegará la sabiduría quien, soberbio niega que existe un Maestro que le pue de, enseñar el Camino y la verdad y la vida? ¿Cómo habrá de eliminar sus átomos som bríos, el que por secreta envidia niega la existencia del que siempre que se presenta bacién-
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 289 dose Hijo del Hombre es para verter á raudales su amor y sus ensenanzas? Ved cómo es la ·soberbia y no· la razón la que niega al Maestro. ¿En dónde está el absurdo, en imaginar la existencia de un sistema planetario sin un sol fundamental que le rija, ó bien en imaginar ese sistema con un núcleo· fundamental que le go bierne? Está el error en imaginar un hombre exis tiendo sin cabeza, ó en imaginarlo con ella? ¿Es racional imaginar una máquina con ele mentos armoniosamente distribuidos para que funcionen á impulso dinámico de un foco pro ductor de la fuerza, ó bien imaginar un todo homogéneo, sin partes jerárquicas, del cual que ramos que surja la, variedad, la complexidad y la armonía? Bien; pues así como en estas interrogaciones no cabe vacilación alguna, y en todas ellas se contestará en el sentido de que lo racional está en afirmar la existencia de un principio funda mental, de igual manera tiene que contestarse cuando se pregunta: ¿dónde está el absurdo, en reconocer la existencia de un Núcleo Funda mental del Sistema Cósmico, que sirva de Su premo Foco Dinámico, ó en suponer que el Sis tema por Excelencia carece de Fundamento? Si la experiencia nos enseña que en el Uni- 19
290 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. verso existen, desde las propiedades físico- quí micas y biológicas hasta los soberanos atribu tos de conciencia ¿no es racional asignarle al Núcleo Fundamentul un carácter sintético, en Suprema Unidad Sexual, que regir pueda, des de el orden físico hasta la polarizada. sexuali dad psíquica? Por otra parte, ese Foco Dinámico, esa Fa milia Fundamental no ofrece carácter sobrena tural: el infinito Material Cósmico existe de to da ·eternidad; pues, coexistiendo con ese Mate rial increado ¿qué cosa podía estar dispuesta para servir de Base á la evolución, si no era un Núcleo que representara cuanto de más subli me y grandioso había de surgir en esa evolu ción? Esto es: las sintéticas y sexuales unidades psíquicas. ¿Por qué se ha proscrito la idea de lo sobre- natural ante quienes saben estudiar la Natura leza? Porque se ha visto que todo es ofrecido por esa Naturaleza y que nada queda substraí do de la Ley. Bien; pues tan naturales son los seres cons cientes que ofrece la Naturaleza, después de que se integraron á efecto evolutivo, como los seres que de toda eternidad, ya sintéticos, los ofrece la Naturaleza, como Prototipos Funda mentales. La Familia Fundamental de Vida tenía toda
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 291 la objetiva organización psíquica que dispues-ta estaba para sentirse y sentir al Universo; pero jamás podía conocer por manera absurda· lo que no existía aún. Fuese, pues, despertan do en ella la conciencia de todo lo que iba sur giendo á partir del primer acto dinámico, y pro gresivamente va sintiendo y conociendo cuanto produce la evolución en el Universo Vivo. Concíbese que cuando se habla de un Cam bices, de un Nerón ó de un Torquemada, al evocar el recuerdo de los monstruosos hechos que perpetraron, se angustie el ánimo y en el corazón vibren enojos; pero, ¿cómo calificar esos sentimientos de odio y de mala voluntad que se operan en algunos hombres cuando les hablais del Cristo, que ensenó el Amor, pro nunciando palabras de perdón al espirar en su martirio? ¡Oh funestas pasiones de la soberbia y de.la envidia! Con razón pasan los siglos, consúmanse las eras y permanecen los mismos aquellos de la cabeza de oro y los pies de barro. Son los pri meros que serán postreros,y muchos serán tam bién de aquellos que, aun lo que tienen

CAPÍTULO VI.

EL PROBLEMA DEL MAL. El núcleo tenebroso de un espiritu que llega á integrarse en el Polo Negativo, es refractario al Amor y á la Sabiduría; un abismo infran queable le separa de la Verdad. El odio le im pide reconocer las verdades del orden afectivo y la soberbia le impide llegar á las verdades del intelecto. Ni la demostración racional, ni la científica, ni los mismos hechos, con su abru madora elocuencia, son capaces de modificar la esencial constitución de esos engendros negati vos. ¿Cómo reconocer la magnificencia de la Vida trascendental, quienes estatificados sien ten en sí mismos las heladas influencias de la Muerte? ¿Cómo ha de sentir· y pensar en con cepto óptimo, quien lleva el infierno en sí mismo? · Tiene que ser escéptico el que duda de todo
294 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. lo que es santo, bueno, bello, justo, divino; por que ni lo santo, ni lo bueno, ni lo justo, ni lo be llo, ni lo divino, están en st1 tenebroso sér. Su criterio es el criterio de espantosa sober bia, que en su fuero interno y sin que de ello se dé cuenta, le dice: si tu no amas, el amor no existe; si tú no sientes la justicia, ésta no existe; si tú no puedes llegar á conocer las cau sas, nadie las podrá conocer. Estas son las mo dalidades estáticas que en el tenebroso espíritu produce efectos á que se llama escepticismo. Reconociendo todo esto, no escribimos para los engendros de la Negación, y sí para los hi jos de la Vida Señalar á éstos el camino de su integración luminosa y mostrarles los abismos del Mal trascendental, para que se libren de ellos, es nuestra misión. En los tiempos modernos, el gran peligro con siste en que se tiene·como ridículo creer en la existencia del Mal, y nada ·hay que más lasti me al hombre en su vanidad y en su soberbia, que el aparecer ridículo. Por esas extrañas y monstruosas consecuencias de horrendas·pasio nes, el hombre prefiere salvarse del ridículo an te la ignorancia, presuntuosa, mejor.que salvar se del severo juicio que de él forme la sabidu dabumilde. ¡Oh! Estos cobardes ante el ridículo, cuán cara pagan su cobardía; al tributar home naje á los convencionalismos que dicta la vani-
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 295 dad y la soberbia, al querer violar los fueros de valerosa verdad, que desnuda debe presen tarse para combatir el error, ellos reciben en salario, acumulación de atomos sombríos; em pero, la Verdad permanece incólume, y ellos son los que se violan háciéndose hijos de la Muerte. La Suprema Justicia Cósmica obra en lo ca llado, por manera rigurosa, matemática. Así como ni el menor impulso de mala pasión deja de llevar á la balanza un átomo tenebroso, así también ni uno solo de esos movimientos de virtud ignorada ó escarnecida, deja de recibir el valioso salario de h;tminosos átomos deVida. Esos débiles espíritus que soberbia y vani dosamente se titulan espíritus fuertes y despreo cupados, pero que trémulos y aterrorizados se muestran ante el dolor físico ó moral; esos des preocupados que tanto se preocupan de cuanto es , vano, de cuanto es efímero y de abrillanta da superficie; esos ilustrados que no saben por qué una piedra cae hacia el centro de la Tie rra; esos seudo- sabios que en presencia de los múltjples y varios hechos que ofrece el antíte sis de la Naturaleza, nada saben, ahora prodi garán desdeñosa y sarcástica risa cuando les digamos: el, Mal trascendental existe. Felizmente los humildes, los sencillos y los, verdaderos sabios, habrán de encontruir digno
296 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. de gran atención el que hoy la misma Ciencia de los hechos y la Filosofía, den poderoso apo yo á las proposiciones dogmáticas que con res pecto al Mal dieron las religiones, en todos los tiempos y lugares. Antes de que la causa del mal fnera estudia da, antes de que se le explicara por el dogma ó por la proposición filosófica, la conciencia le conoció experimentalmente en todos los órde nes de la existencia. El espíritu le sintió dentro de sí mismo y le sintió también por· sus influen cia procedentes del exterior. En momentos en que la débil razón colectiva de los pueblos no podía recibir enseñanzas por manera demostrativa, el hombre fué enseñado y advertido de que el Mal trascendental exis tía; mas la ensenanza se le dió en forma dog mática, que es la única que puede emplearse cuando el discípulo no puede recibir demostra ciones en las cuales entran elementos de enca denadas verdades, cada una de orden elevado, y que no pueden llevar los incipientes espíritus. “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero aho ra no las podéis llevar.” Tal dijo el Verbo en Judea. Ni la causa fundamental del Bien y la Vida, ni la del Mal y la Muerte, podía enseñarse en un tiempo en que la ciencia trascendental no se constituía. Por tanto, el Maestro se limitó en-
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 297· señar dogmáticamente, que existía el Mal tras cendental. En su etapa mesiánica, como Budha denunció la existencia de un espíritu radical mente negativo, á quien llamó Mara (la Muer te), y al grupo de espíritus de constitución te nebrosa, le denominó ejército de la Muerte. Algunos siglos después de que el Maestro ensenó 1a Moral que dió poderoso impulso á numerosos pueblos del Oriente, cuya civiliza ción refleja ahora el pueblo japonés, volvió pa ra implantar la doctrina moral que había de camhia1· la faz de los pueblos del Occidente. Entonces ta mbién, por manera dogmática, en senó que existían espíritus luminosos y espíri tus·tenebrosos: “Mira, pues, que la luz que en ti hay, no sea tinieblas. Asi, que siendo todo tu cuerpo resplandecien te, no teniendo alguna parte de tinieblas, será todo luciente como cuando una luz de resplan dor te alumbra.” (Lucas. Cap. XI, , ers. 35 y 36). En esta vez, lo mismo que en su mesiánica existencia anterior, el Maestro denunció la exis tencia de su antítesis; esto es, del sintético tene broso, de aquel á quien llamaba el Adversario, el Malo, la Muerte; y á los espíritus de consti tución negativa les designaba como á legiones del Adversario.
208 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. Nosotros ahora denunciamos la existencia del Mal, desde su raíz esencial; desde las septena rias series de átomos sombríos que constituyen el Polo Negativo del Cosmos, hasta las unida des psíquico–tenebrosas que actúan con estáti- cas modaiidades de odio, de soberbia, de envi dia y de escepticismo, que al aborrecimiento de la Vida conduce. Ahora, por manera racio nal y científica nos es dado senalar la causa del antítesis, que con la elocuencia axiomática de los hechos, se muestra en todos los órdenes de la existencia. La humanidad en presencia del Mal y siendo víctima de él, desde que el tierno niño anuncia su venida al medio ponderable, con un grito de angustia, hasta que débil y adolorido pasa al medio imponderable; al ser víctima del Mal, y al no .poder conciliar la existencia de él con la existencia del Bien Supremo, negó á Dios. Mas su negación es hija del desconocimiento en que está de lo que el Bien y el Mal· son en su realidad trascendente, pero natural. Este con cepto de naturalidad racional y científica que hoy podemos asignarle á la trascendencia del Bien y del Mal, es lo que establece radical dife rencia, entre el concepto dogmático de la hu manidad infantil que á sobrenaturalida.d con duce, y el concepto ilustrado por la proposi-
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 299 ción lógica que se apoya en la razón y en la ciencia. El dogma tenia que permanecer silencioso á todas las objeciones que iban formulando los espíritus, que de infantiles pasaban á ser ado lescentes. Había que esperará que los espíri tus llegaran á constituir grupo de adultos lu minosos y que la ciencia se multiplicara, para que el dogma, al tornarse en teoría filosófica y cientifica, diera satisfactoria contestación á las objeciones que se le han hecho. Hoy las contestamos diciendo: Las dos raíces, la del Bien ·y la del Mal, son increadas. De ahí que el Bien ·no engendró al Mal. El Bien no aniquila súbita y maravillosa mente al Mal, porque no existe el poder absur damente sobrenatural. El Poder Supremo radica en la energía Di námica, que naturalmente obra en el tiempo y en el espacio. Así, su acción de Vida es infa lible, es todopoderosa; mas obra progresiva mente, por integración, .por evolución. Sin asal tos, sin precipitaciones, sin dejar términos que no estén consolidados, sin violar los fueros de nada ni de nadie. Quien esto comprenda, lle gará al concepto de la clásica Ley general, de que tanto se hizo mención en las doctrinas del Budhismo y del Cristianismo.
300 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. Es la Ley que resulta de los fueros sagrados de la Vida, en la cual lo mismo tiene asegura dos sus derechos la Familia Fundamental del Cosmos, que los átomos lnminosos que están allí en el seno de Eternal Matriz Etérea, dis puestos para comenzar la evolución que les dé futura individualidad psíquica. ¡Oh! vosotros los antiguos pequenuelos que recibisteis con amor las doctrinas de vuestro hermano mayor en el Todo, y vuestro verdade ro Padre ante las unidades conscientes, com prended ahora que llegáis á la razón sintéti ca, todas las adulteraciones que del concepto de la Ley han hecho los que con palabras de blasfemia sacrifican ante los altares de la Muerte. Vuestro Maestro os señaló el Mal y os ensenó el camino de Vida. El os dijo que el Reino de Dios, que es el Imperio de la Ley, se aproxi maba; pero nunca os dijo que ya existiera. Lue go ¿cómo es que la Negación os ha hecho creer en absurdo poder sobrenatural, que con sólo querer hace cuanto quiere? Existe un fondo de trascendental maldad en esas adulteraciones; están ingertadas en la Doctrina de Vida, para que ante los hechos, que sólo se manifiestan im pulsados por manera natural y progresiva, el hombre llegara basta 1a negación del Bien tras cendental.
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 30l Empero, ante vuestra razón adulta, exami nad lo que de positivo existe, lo que no ha po dido adulterar el espíritu de Negación en la doctrina de vuestro Maestro, y entonces veréis la naturalidad del esfuerzo que la Vida empren de para aniquilará la Muerte; esfuerzo de todo punto anómalo ante un poder maravilloso y so brenatural, al cual sí se le podría hacer esta ob jeción: ¿por qué no triunfas súbitamente; por qué has permitido que el Mal exista? ¿A qué esas dificilísimas luchas para traer á los hom bres el Reino de Dios? Ahora, desde el natural concepto de lo que es, de lo que por diaria experiencia nos ofrecen los hechos todos del antítesis, y al concebir las raí ces de tal antítesis, dejan de tener razón aque llas objeciones y la luz de la inteligencia pene- tra á las sombras de los mtiltiples arcanos que eran causa de que se hubiesen formulado jui cios erróneos y temerarias negaciones. Hoy, si por una parte contemplamos los he chos nefandos del polo Negativo, que en sus engendros trae cortejo de corrupción, de feti dez, de monstruosidad yde iniquidades mil, que en el orden psíquico perpetran abominables he chos que llegan hasta el fratricidio, al parici dio y al filicidio, todo lo cual indica que existe el Mal trascendental; por otra parte, conocemos que existe también el polo grandioso y sublime
302 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. del Bien Trascendental,que se revela en las mag nificencias armoniosas del orden físico, y en las sublimidades divinas del Amor y de la Sabidu ría. Hoy, pues, al reconocer la trascendencia del Bien y la Vida, y del Mal y la Muerte, reconoce mos también lo que era natural, lo que no po día ser de otra manera; esto es, que, quien co mo el Maestro en Budha y en Jesús de Nazaret, se µianifestó sobre todos los aspectos del error y de las viles pasiones, no podía ser un impos tor. Una doctrina que se hubiese implantado sobre bases de impostura, jamás habría reali zado los prodigios de civilización que el Bud hismo y el Cristianismo han alcanzado. Los hijos de la Muerte son los que ingertando doc trinas de negación, han hecho que esas dos grandes modalidades de la Religión Unica, pre senten contradicciones y absurdos. El medio ariano fué propicio á la Muerte, para que las doctrinas budhistas sufrieran corruptela en el sentido de un panteísmo que á la nada conduce. El medio semita, mistificado ·por Moisés en el sentido de adorar á un dios personal mostruo samente vanidoso, soberbio y cruel, fué propi cio para que los redivivos sacerdotes judaicos, al seguir nefandas tendencias· teocráticas en el Catolicismo, ingertaran á su dios de Muerte, en la doctrina Cristiana; pero quien juzgar pueda
CIENCIA Y RELIGIÓS DEL PORVENIR. 303 con sana razón, hallará que el Mosaismo y el Cristianismo son polos antitéticos. El Falso Profeta de la Muerte dió á conocer á un dios pasional, á un dios que en cada ca pítulo y en cada versículo del Antiguo Testa mento se manifiesta vanidoso, soberbio y cruel; que manda castigar sacando ojo por ojo y dien te por diente; que ordena el saqueo y el pillaje y que manda arrasar pueblos enteros, detallan do con lujo de crueldad inaudita, que se maten á los hombres, á las mujeres, á los ancianos y también á los nin.os que maman. En oposición á ese dios de muerte que impu so Moisés, el Fundador del Cristianismo dió á conocer á un Dios de Vida, que quiere que se le adore en sus hermanos pequeñitos; que quie re verlos perfectos cual lo es él; y que manda amar al amigo y también al enemigo. El nombre de Jehová que aparece casi en ca da versículo del Viejo Testamento, no es pro nunciado por el Fundador del Cristianismo, ni por una sola vez. Él hablaba de un Dios que nadie conocía, sino él; y que, para darle á co nocer señalaba futuros tiempos: ·cuando ya no hablaría en parábolas, sino que claramente des cubriría la Verdad, que en aquel momento no podía ser llevada. Siempre el Maestro ha visto que al través de los tiempos, los hijos nefandos de la Negación
304 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. se apoderan de sus doctrinas ·y las desvirtúan. Esto ha constituido ya una ley que al Maestro le es absolutamente conocida. Quien tiene premisas constituidas por leyes constantes en los fenómenos sociológicos, pue desentar profecías infalibles; de ahí que el Maes tro sabía que los sacerdotes que iban á decretar su crucificación serían los mismos que al ver triunfante al Cristianismo, reencarnarían y ven drían á desvirtuar sus doctrinas. Entonces con infalible Lógica senaló anticipadamente, que la abominación de iniquidad estaría en el lugar donde no debiera, en el lugar santo, en la ciu- dad de los siete montes; esto es, en la Roma Pa- pal. El cumplimiento que ya han tenido algunas de las profecías relalitivas á este interesantísimo asunto, son de tal fuerza en el concepto de los hechos, que nadie que tenga razón positiva de- jará de esperar las que en orden de continuidad deben sucederse. En una época ea que Roma era la Metrópoli de los Cesares, en que el Cristianismo estaba na ciente; en que nose habían creado las jerarquías sacerdotales del Catolicismo y en que ni aún se había soñado en la existencia de un Papa Cato- lico; en fin, cuando apenas habían pasado unos cuantos anos, después del sacrificio del Maestro, éste le dió á Juan la Revelación llamada Apo-
,[ 1 CIENCIA Y RELIGIÓS DEL PORVENIR. 306 calipsis, y por medio de imágenes simbólicas le dió á conocerlos hechos que se habían de rea lizar en los tiempos futuros. La Negación ha hecho que la Revelación su fra desvirtuaciones en lo que se refiere á los tiempos, sugestionando en el sentido de que el Maestro sufrió equivocación, y que ya pasaron los tiempos en que la profecía debía haber te nido cumplimiento. En primer lugar, los tiem pos señalados fueron simbólicos; en segundo, se les dió carácter de cercano cumplimiento, para que los hijos de Vida constantemente estuviesen alerta, y también porque su cercanía es relati va, ante la enormidad de los tiempos desde los · cuales se viene preparando la Gran Obra de Redención y de aniquilamiento del Mal y la Muerte. ¿Cómo podía hablarse de tiempos concretos con relación al cumplimiento de las profecías, cuando el Maestro repetidas veces insiste dicien do: estad alerta, porque del día y la hora, nadie lo sabe; ni aún los mismos ángeles del cielo? Empero, ved lo que constituye hechos irrefu tables de abrumadora elocuencia. La clasica silla que tendría asiento en la Ciu,. dad Santa de los siete montes, y en la cual se sentaría un rey teocrático, que con palabras de blasfemia usurparía los poderes de la Tierra y. que haría politica para atraetse á los reyes; esa 20
306 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. Silla, alli está; es la clásica SILLA PONTIFICIA, anunciada con prolija complexidad de detalles, hace diez y nueve siglos; repetimos, cuando na die soñaba en la existencia de un Papa Católico. Este hecho, que es de complexísimos factores, no ha podido escapar ante la razón de los ver daderos filósofos; por eso es que, aquel prepo tente espíritu de Newton, que trabajaba para legar á sus hermanos grandes verdades del or den físico, no desdeñó el dedicarle prolijos es tudios al Apocalipsis, esforzándose por desen trañar el fondo que encerraban los símbolos. Pablo, el fervoroso Apostol del Cristianismo, es un espíritu de gran constitución sintética, que poniéndose al unísono para recibir las psíquicas vibraciones del pensamiento de su Maestro, com prendió la Doctrina en su fondo trascendental por eso decía: “Mas nosotros tenemos entendida la mente de Cristo.” (I. Corintios, Cap.II, v.16). Pero Pablo, por lo mismo que conocía la Doc trina en su fondo interno, sólo enseñaba lo ex terno y asimismo lo decía: –"De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como á espiri tuales; mas os hablé como á carnales, es á saber, como á niños en Cristo:” “Os dí á beber leche, no os dí vianda; porque aun no podíais, y ni aun ahora podéis digeri,· la.” (I. Corintios, Cap. III, vers. 1 y 2). Bien; pues Pablo, que conocía la mente del
CIENCIA Y RELIGIÓS DEL PORVENIR. 307 Maestro, habló por manera clarísima con rela cién al Mal trascendental, profetizando que éste reinaría en el seno del Catolicismo y se haría adorar como Dios en los altares. Y la prueba de que ese abominable engano subsiste en el mo mento presente, está bien marcada en la pala bra de Pablo; pues dice que sólo quedará des truido, cuando el Maestro vuelva. Ved lo que Pablo dice: “No os engañe nadie en manera alguna; por que no vendrá aquel día, sin que venga antes la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición; El que se opone y se levanta sobre todo lo que se llama Dios, ó es adorado,·tanto que, como Dios, se asienta en el templo de Dios haciéndose pa recer Dios. (El Papa se hace llamar Padre Santo). ¿No os acordáis que, cuando estaba con voso tros, os decía esto? Y vosotros sabéis qué es lo que le impide aho ra, para que á su tiempo se manifieste. Porque ya se obra el misterio de iniquidad: solamente que el que ahora impide, impedirá hasta que sea quitado de enmedio. Y entonces será manifestado aquel inicuo, al cual el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con la claridad de su venida.” (11 Tesalonicenses, Cap., II, vers. 3 á 8). Por ultimo los dramas espantosos que en to-
308 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. dos los tiempos y lugares se han mostrado an te la expeiencia humana, constituyendo verda deras monstruosidades del orden psíquico, son premisas de infalible Lógica que dice: el Mal trascendental; existe; buscad la raíz causal que engencdra á los monstruos del orden psíquico. Esa raíz causal la hemos buscado, la hemos encontrado y la denunciamos desde que em prendimos nuestros primeros estudios físico químicos; desde que racionalmente concebimos- cómo surgieron del seno etéreo los elementos sombríos:: antitéticos á los luminosos, hasta la demostración racional que evidencía la existen cia de la Antitética Familia Tenebrosa.

CAPÍTULO VII

EL ANTÍTESIS EN LA HUMANIDAD.–LOS MONSTRUOS DEL ORDEN PSÍQUICO. No existe ningún abismo entre ·el gori1la que construye chozas, que llora ante el cadáver de la hembra que le dió el sér, y que con peligro de su propia vida va y salva al compañero no- vel que está á punto de caer en manos de los cazadores que lo asedian; entre este sér· y el hombre que no sabe contar más de cuatro uni dades, que no tiene palabras que representen ideas subjetivas y que entierra vivos á sus pa dres enfermos ó ancianos, ningun abismo exis te; pues, para establecer ´paso naturalsimo en tre uno y otro tipo, ahí está el puente que ofre ce el tipo de transición, representado en el hom bre de Neander, y en los seres semi-hombres semi- animales que Hannon encontró en las re- giones del Africa.
310 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. Donde existe profundísimo abismo, es entre los mismos grados de la escala humana entre la incipiente radical que ofrece el hotentote, y la máxima potencia que se realiza en tipos co mo Sócrates, Newton, Lavoisier, etc. Este sí es un abismo que sólo se ha de salvar, tendiendo escala de inmensos grados en la esfera del senti miento generoso, amante y tierno, y en la esfe ra de la Sabiduría. Esa grandiosa escala no es la que se forma á impulso de ciega necesidad queespolea y guía al instinto; estasublime esca la que va á erigir el incipiente humano está im pulsada por grados de conciencia, que por modo lentísimo se van á constituir; con formidables luchas, con martirios horrendos, que sólo sa brán resistir los abnegados, los valerosos, los que amen la vida trascendental y eterna, mas no los desesperados, los cobardes, los que odian la vida y anhelan confundirse en los abismos del no-ser; para estos últimos, la Ley Cósmica, respetando sus negativos fueros, les satisfará en la segunda muerte, de que habla el Apoca lipsis, y que es muerte trascendental del espíri tu tenebroso. En la naciente especie humana están suma das cantidades que se generaron en múltiples y varios medios muchos de ellos fueron antité ticos, unos bañados por la luz, otros envueltos por sombras de muerte. De estas radicales
CIENCIA Y RELIGIÓS DEL PORVENIR. 311 causas de variedad engendradas por el medio, deriva la variedad de razas humanas y de va riedades típicas dentro de cada raza; pues las raíces atómicas que generaron los núcleos fun damentales de cada espíritu, traían desde su origen primordial, complexas variedades de equivalentes luminosos y sombríos. En la humanidad naciente están condensa dos frutos de vida y frutos de muerte. Núcleos psíquicos en que domina la matelia luminosa y núcleos psíquicos en que domina la materia te nebrosa'. Estas antitéticas materias que juntas han evolucionado, mostrando en el orden físico y en el biológico sus propiedades opuestas, ahora en el orden psíquico van á mostrar sus atributos morales en nueva faz del persistente antítesis. Cual ha mostrado ya el análisis espectral aplicado á los minerales simples, que existen variadísimascombinacioncsde luz y sombra en tre esos cuerpos, algunos de .los cuales están coni:;rituidos por dominante materia tenebrosa, pues sólu ofrecen ligeros lineamientos de tal ó cual matiz luminoso; cual esto nos da á conocer el análisis espectral de los cuerpos minerales, así también, en no lejano tiempo, el análisis · psíquico espectral dará á conocer la jerarquía luminosa ó sombría de los núcleos psíquicos que están actuando en los cuerpos carnales.
312 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. Ya se sabe que nada proponemos que no pi da y espere su comprobación en el terreno de los hechos, ante el grandioso método experi mental; pues este es el único que ha de condu cir á plenitud de seguras y demostradas verda des. Cuando se llegue á efectuar ese trascen dentalísimo análisis, van á quedar con horrible desnudez, mostrando núcleo pavoroso, muchos hombres que poseen la experiencia peculiar á sus reiteradas evoluciones, que mucho conocen de lo que han agrupado en sus múltiples y va rias etapas de vida· humana, pero que sus ex periencias· en el orden intelectual, no están en armonía con sus experiencias adquiridas en el orden afectivo, las cuales son negativas; esos seres han sentido para el odio, para la envidia, para la vanidad, para la soberbia y para el egoís mo. Pero como su larga experiencia les acon seja que es bueno, para sacar egoístas frutos, si mular el amor, la humildad y el altruismo, que no sienten;·entonces, como producto informe de sus negativos atributos, han adquirido otro que es traidor y falaz: la hipocresía. Entonces se convierten en inconcebibles monstruos del or den moral. Hieren á mansalva, trabajan en la sombra, minan las instituciones de vida, en la familia, en lo político, en lo social; ingertan so físticas y hábiles doctrinas que desvirtúan á las Religiones, é introducen proposiciones negati-
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 313 vas de altísima trascendencia, en sistemas filo sóficos y científicos; y, todos estos inicuos tra bajos los realizan recibiendo lauros de la infan til humanidad mistificada, si no es que tales monstruos alcanzan que se les santifique y se les adore. ¡Oh! estos monstruos engañan aun los mismos elegidos, de entre el grupo de los más luminosos. Sólo el análisis psíquico espec tral los dará á conocer en lo futuro. Ellos tie nen núcleo psíquico complexo, con relieves y filigranas; mas, ay! son relieves y filigranas que objetivan espantosas sutilezas de habilidad pa ra el engaño y para todo linaje de nefandos sen timientos. En oposición á estos seres, que son las astu tas serpientes de que habla el Evangelio, está otro grupo de espíritus que son deficientes en el orden intelectual; mas tienen conquistadas preciosas filigranas luminosas en el terreno del Amor, que es síntesis de generosos sentimien tos. Este grupo es el de las sencillas y humil dosas palomas, que son devoradas por aquellas serpientes de la inteligencia soberbia é hipócri ta. El nefando grupo de espíritus negativos, que sólo tiene por bien supremo los efímeros y transitorios bienes de la materia ponderable, consagra todos sus afanes á la realización de semejantes bienes, aunque para ello tengan que inmolarse miles y miles de víctimas inocentes.
314 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. En el gobierno de las naciones se apoderan de los principales puestos, no con el noble fin de administrar fiel, honrada, equitativa y justa mente los intereses de la comunidad social, y sí con la intención bastarda de acaparar rique zas,·robando á la sociedad que le confía sus in tereses asaltan el poder con el fin nefando de nutrir sus pasiones negativas, satisfaciendo á la vanidad, á la soberbia, á la molicie, á la sen sualidad, al odio, á la crueldad, á la venganza. Cuando por excepción los hijos de la Vida lle gan al gobierno de los pueblos, les hacen ade lantar y la posteridad les bendice; mas, ay! son muy pocos los nombres de bendición registra dos por la Historia, y abundan aquellos que só-lo merecen execrable recuerdo. Por afinidad, y por relaciones solidarias del egoísmo y de to das las malas pasiones, los engendros tenebro sos que invaden el mundo, en todas las agru paciones y en todos los gremios, se reconocen, se dan la mano y se apoyan unos á otros, cons tituyendo así formidable agrupación sistemati zada y que conmúltiples círculos de hierro opri me al gran grupo de los sencillos, de los igno rantes, de los mansos y humildes de corazón. En esa sistematizada agrupación de los hijos tenebrosos de la Muerte, están condensadas to das las opresoras tiranías. La propiedad estática que la materia sombría manifestara en el orden
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 315 físico, constituyendo dique mural al libre paso de la materia luminosa, ahora, en el orden psí quico, se manifiesta refrenando las expansiones del libre pensamiento, con el error, con el so fisma, con el anatema, con el despotismo, con los tormentos, con las cadenas, con los calabo zos, con el cadalso. Todos los émulos de la Muerte se aprestan para combatir las libres evoluciones de la Vi da, según el grupo social en que se hallan co locados. En el orden político, ellos roban á la indus tria y á la agricultura las fuerzas vivas que pro ducen la tela abrigadora y el pan alimenticio; pues arrojan á la juventud florida y vigorosa en brazos de la Muerte, que les espera en el campo de exterminadoras guerras, promovidas por el afán de sostener el execrable solio, don de anidan todas las ambiciones y todos los egoís mos. En el orden científico, los viejos espíritus te nebrosos, adquiriendo títulos de oropel, se co locan á las puertas de las Academias cerrando el paso á la Verdad, y en el seno de esas socie dades, son elementos perturbadores que suges tionan y estatifican á los miembros sanos, á los que representan los verdaderos fueros de la Ciencia del Bien y la Vida; significan, pues, en las Academia el polo antitético, el polo nega tivo.
316 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. En el comercio, en la industria y en la agri cultura, los hijos de la Muerte son acaparado res de los productos que el Planeta ofrece para la vida de todos sus pobladores. Entonces suce de lo más injusto, lo más monstruoso, lo que sólo puede hacer y permitir el engendro que sintetiza cuanto hay de egoísta y de cruel en los atributos tenebrosos. Un solo hombre, con artes de infamia, posee palacios, carruajes, oro, brillantes, bodegas que encierran exquisitos vinos, posee hasta la sa ciedad, hasta el desbordamiento, cuanto es ne cesario para nutrir su vanidad y su soberbia; y, en tanto que este hombre duerme en lecho mu llido, existe un grupo de·míseros hombres que salen de un hogar estrecho y malsano, dejan do en él·á sus tiernos hijos que hambrientos, desnudos y ateridos en los rigores del invierno, son codiciada presa de la Muerte; salen esos hombres del triste hogar·, para ir á regar con el sudor de su frente los campos que van á pro ducir abundante mies, pero que no será para alimentará sus hambrientos hijos; ó bien esos hombres van á trabajar en los telares que pro ducirán enorme cantidad de telas, pero no se rán para abrigará sus hijos desnudos que mue ren de frío. Esos hombres que labran las tierras y que tejen las telas, son los que sustentan la vida negativa de aquel gran señor que tiene
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 317 palacios y coches y brillantes. Si los productos del campo y de la industria fueran para los que trabajan ¿cómo podría existir el tipo de aquel gran señor que deslumbra con sus trenes? ¿Aca so podría dormir voluptuoso sueno en lecho áu reo de colchón mullido, hasta que el sol llega al zenit, si aquellos hombres no abandonan su pobre y sucio jergón, antes de que la luz del día asome en el Oriente, para ir á producir los fru tos que sostengan la pereza, la vanidad, la so berbia y la molicie? Pero hay otro grupo negativo que merece también que le estudiemos; pues es el que más influencia ha tenido en todos los tiempos, luga res y civilizaciones, para detener las libres ex pansiones de la Vida. Es el grupo sacerdotal. El que anidando en las sombras, comercia con las conciencias de los reyes y de los súbditos; de los académicos y de los escolares; de los due ños de campos y fábricas y de los míseros cam pesinos y obreros. Los monstruos del sacerdocio se afinan con los monstruos de la política, de la seudo-cien cia y de la riqueza acaparada, y entonces ben dicen las iniquidades de todos ellos y á las víc timas les lanzan furibundos anatemas si no se dejan sacrificar. Al rey, dicen ellos, como ele-· gido por la divinidad, débesele dar la vida; al seudo-sabio, que opina con el sacerdote en
318 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. cuestión de absurdos dogmas y de egoístas cá nones, se le debe escuchar porque lo inspira la divinidad; al rico que da fuertes donativos pa ra que vivan en holgura y también en la moli cie y la pereza sus hermanos en la Muerte, se le debe servir casi de balde, pues sus exigencias son grandes para sostener el rango privilegia do que la divinidad le dió. De esta manera viene el grupo sacerdotal á santificar todas las iniquidades de sus herma nos tenebrosos. Las muchedumbres sencillas á quienes se cuida de mantener en letárgico sue no de supina ignorancia, no pueden reconocer la inicua liga de egoísmos y de todo linaje de malas pasiones que existe entre sus verdugos. Creen que el sacerdote de su culto es su mejor guía, desconociendo el infantil pueblo que esos hombres son execrables violadores de la Ley de Amor, que se implantó en las Religiones de, Vida. Por lo que hace al Cristianismo, su Funda dor no tenía ni una piedra sobre la cual recli nar su cabeza, y hoy el que se dice su Vicario, habita en suntuoso palacio, se hace transportar en andas de oro, y viste con sedas y brocados y se adorna con oro y pedrería. El Fundador del Cristianismo dijo á sus dis cípulos: no acaparéis oro ni plata, y el Pontífice
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 319 Romano y sus Prelados acaparan el oro y la plata en tesoros fabulosos. El Fundador del Cristianismo dijo: no llaméis á nadie en la tierra ni padre ni doctor; porque uno es vuestro Padre y Doctor el cual está en los Cielos. El Pontífice Romano y sus sacerdo tes, violando eso mandato, se hacen llamar, Pa dre Santo el primero, y padres y doctores los segundos. El Fundador del Cristianismo condenó el la varse las manos en señal de rituales fórmulas, así como el golpearse el pecho, el murmurar largas oraciones, y en suma, todo lo que sólo fuera un vano formalismo, queriendo que todo el culto se redujera á la práctica de la caridad y del amor. El Pontífice Romano y sus sacer dotes, han reducido el culto á vanas fórmulas, y por el dinero vil, perdonan los más abomina bles pecados. El Fundador del Cristianismo condenó las je rarquías sacerdotales, diciendo que no se esta blecieran primeros, ni segundos, ni terceros; que el que quisiera ser el primero fuera el siervo de los demás. El Pontífice Romano ha establecido múltiples jerarquías sacerdotales, que son fuen te nefanda de envidias, de intrigas, de vanida des y de soberbias. El Fundador del Cristianismo condenó los vanidosos atavíos· de las vestiduras sacerdota-
320 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. les, hablando con relación á los flecos y borda dos que llevaban los sacerdotes judíos. El Pon tífice Romano y sus sacerdotes, en esto, como en todo, se han empanado en demostrar que obran por modo antitético á los mandatos del Maestro. El Fundador del Cristianismo, reformando la bárbara ley de Moisés, que mandaba vengarse en el castigo, sacando ojo por ojo y diente por diente, dijo: ama á tu amigo y también á tu enemigo. El Pontífice Romano ha armado ejér citos que en hordas bárbaras llenaron de luto y desolación .á los pueblos de la Tierra, perpe trando hechos horribles que registra la historia de la Edad Media. El Fundador del Cristianiismo no quiso que se le llamara santo y bueno, juzgando que na die es infaliblemente bueno estando encarnado en cuerpo opaco y tenebroso, que f orzosamen te acusa sus propiedades negativas. El Pontí fice Romano, por antitético modo, con arrogan te soberbia, se hace llamar Santo é infalible. El Fundador del Cristianismo no escribió na da, porque su moral era práctica, como debe ser la verdadera Moral; Él, en sus hechos, iba escribiendo los preceptos. Ensenaba el despre cio á los efímeros bienes qne, sustentan á la va nidad, y de·ahí que no tuviera ni una piedra sobre la cual reclinar la cabeza.
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 321 Enseñaba el amor á la Verdad, y de ahí que se presentaba valeroso combatiendo los errores frente á los poderosos de la tierra. Enseñaba la tolerancia, y en prácticos hechos la ejerce haciendo que avergonzados tiren sus piedras los que intentaran lapidar á la mujer adúltera. Enseñaba la mansedumbre y pone sus mejillas al golpe de sus enemigos. Enseñaba que debían ser amados los amigos y los enemigos, y al espiar tuvo palabras de amor y de perdón para sus verdugos. Ahora, pueblo niño, pueblo sencillo, pueblo que te mistifican y que te escarnecen, dirige tu mirada hacia el que se dice Vicario de aquel Maestro de Amor, ·y entonces verás que no es el Vicario y sí el antítesis de Jesucristo. En esa Silla Pontificia se han perpetrado los más abo minables crímenes. En ella se efectuaron los in cestos y envenenamientos de la familia Borgia; en ella se concertaron las matanzas de Bizancio y de la San Bartolomé, en las cuales, tomando el nombre de Aquel que ensenó el Amor y la Caridad, se asesinaron miles de gentes, incluso mujeres, ancianos y niños de pecho. En ese solio se decretó la institución del In dice para esclavizar al pensamiento, anatema tizar las grandes verdades científicas, y amor dazar la voz de los espíritus de luz, que·denun ciaban al pueblo todas las iniquidades perpe-
322 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. tradas por el Papa, por el verdadero Anti cristo. En ese solio se decretó la institución de ese Tribunal inconcebible, de ese Santo Oficio que por sí solo constituye la más evidente prueba de que existen los demonios, ó sean los engen dros tenebrosos de la materia negativa. En aquel sangriento tribunal, se condensan todos los crímenes, con el refinamiento de que sólo es capaz la inteligencia que odia, la inteligen cia que envidia á la virtud, la inteligencia so berbia, la inteligencia escéptica que _odia la Vida y quiere que los hijos de ella la odien también, al sentir todas las abominaciones, to das las crueldades y todos los martirios. En aquel inicuo Tribunal, se aplicaban tor mentos que el monstruo sacerdotal había esta do meditando y estudiando, con fría y cruel prolijidad; de ahí que en la práctica veía rea lizados sus horrendos propósitos; haciendo que en fuerza del dolor la víctima inocente se con fesara culpable de imaginarios delitos, ó bien se hacía que el hijo acusara á su padre y éste al hijo; el esposo á. la esposa, y el hermano al hermano. ¡Oh! sencilla é ignorante humanidad ¿Cómo podrás llegar á distinguir el Bien del Mal, si cuando se te ofrecen los términos de compara ción, por manera tan elocuente, los tergiversas
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 323 y llamas santo al verdugo y hereje é impía á la inocente víctima? Qué, humanidad sencilla, ¿aún con todos esos abominables hechos que se han consumado en esa Silla Pontificia, desconocéis que esa es la Silla, señalada en el Apocalipsis, sobre la cual ha de derramarse la indignación del Universo entero? No; nada de esto reconoceréis, hasta el día grande y terrible en que veais cómo se cumple la profecía; cuando el Reino de la Bestia se ha ga tenebroso y todos sus sectarios se coman sus lenguas de dolor. Mas, pasemos á consideraciones generales con respecto á la causa raíz de todos los hechos que ofrece la monstruosidad. Si en los infinitos manantiales de prima ma teria cósmica, sólo existiera el elemento positi vo, en las primitivas creaciones habría lo rudi mentario y lo sencillo, pero jamáslo monstruo so. Los elementos luminosos, pasando, primero por lo anorgánico y después por lo orgánico, se irían integrando en series atómicas, basta constituir unidades psíquicas, sin que en el ci clo de evoluciones se atravesara ningún ele mento perturbador, ningún elemento que cau-. Sara monstruosidades, ni en el orden físico, ni en el orden psíquico. Entonces, desde el con· cepto de la pura existencia del elemento posi-
324 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. tivo, las eternas, infinitas y progresivas crea ciones realizadas por ley de integración, ofre cerían en matizados grados jerárquicos, de lo simple á lo complexo, puras manifestaciones de Vida. Pero la materia tenebrosa existe; la conocemos por experiencia diaria, y ella es la que engendra perturbaciones, monstruosidades, anomalías, propiedades.y atributos negativos, ya en el orden físico, ya en el orden' psíquico. Al conocer la raíz esencial del Mal, llegamos al más trascendental y útil conocimiento á que pudiera aspirar ·el hijo de la Vida; pues nada más peligroso que estar asediado de continuo por arcanos males, cuya causa se desconoce. Ahora que la Negación se ofrece representada, ya no por elementos inorgánicos de antitéticas propiedades físicas, ya no por elementos orgá nicos, venenosos y maléficos, · pero inconscien tes, sino que también á estas anteriores repre sentaciones se anade· la más ·temible de ellas; esto es, el elemento consciente, ofrecido por las tenebrosas unidades psíquicas; ahora, pues, que podemos senalar á la Negación, en su trascen dental concepto de entidad consciente, fácil nos es poder indicar sus profundos abismos, para que los Hijos de la Vida no caigan en ellos. Y es de todo punto necesario insistir en este importantísimo asunto, que cual ningún otro le interesa á la Humanidad; pues, ¿de que le
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 325 sirve conocer por evidente y científico modo que ·tiene un espíritu inmortal, si permanece ciega ante el gran problema del Mal? Conocer la Ciencia del Bien y del Mal es co- nocer los dos Polos antitéticos de la Eternidad:· Polo; de Eterna·Vida y·Polo·de Eterna·Muerte. La Vida tiene sus fueros positivos. La Muerte tiene sus fueros, negativos. Quiere la Vida el Imperio Soberano de la Luz, con toda la magnificencia de sus atributos y propiedades, así en lo físico como en lo psí- quico. Quiere la Muerte el Imperio Absoluto de las Tinieblas: absoluta estática, absoluta disolu ción de formas y de organización: extinción absoluta de toda realidad objetiva. Los espíritus cósmicos que trae de larga tri bulación se han sintetizado en el Amor y en la Sabiduría, y que son ya radiantes soles psiqui- cos son uno con él· Núc1eo Fundamental del Amor·y de la Sabiduría. Los espíritus· cósmicos que en abismadora eternidad, en mil y mil mundos, han ejercido negativas propiedades, de odio, de egoísmo, de envidia y de soberbia, se han sintetizado en la Negación, y son inconcebibles monstruos adies trados en la Ciencia del Mal. Son fascinadoras serpientes que con su núcleo tenebroso suges- tionan á los espíritus infantiles, que candorosos
326 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. y sencillos les adoran, les llaman doctores, maes tos y santos. Y la fascinación es tal, que llega á lo increíble. Ven los sencillos eapíritus que esos monstruos combaten rudamente á Galileo, advierten que la verdad sostenida por el sabio de Pisa, sale triunfante y·, no obstante esto, siguen venerando y llamando doctores á los mismos dé áquel gremio á que pertenecían los negado res de aquella verdad trascendente, y que aho ra, como entonces, niegan todo progreso en la Ciencia de la Vida. Ve el sencillo pueblo que uno de esos mons truos, Domingo de Guzmán, ejerce de gran ver dugo en el execrable infierno terrenal á que se llamó Santo Oficio, y á tal hobre le·proclama santo y le adora. La mísera Humanidad terres tre, desconociendo los abismos de la Ciencia del Mal, en todos los tiempos reproduce el mis mo hecho: venera la palabra del Pontífice Cai fás y escarnece1a palabra de su Redentor; que le viene á ensenar el camino y la Verdad y la Vida. El Espíritu Sintético·de Vida, con Lógica in falible, vió los tiempos futuros, vió que aque llos monstruos de la Muerte que ejercían cruel é hipócrita soberbia en el Pontificado y en el sacerdocio Judío, con artes nefandos, con astu cia de serpiente y con abominable Ciencia ·del Mal, usurparían las Doctrinas Evangélicas, las
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 327 desfigurarían, ingertarían doctrinas de Muerte, y tomando por modo sacrílego el nombre au gusto·del Cristianismo, restaurarían el reinado de la Muerte oficiando en sus altares los mis mos Pontífices, los mismos Escribas y Fariseos del Judaísmo. Aquellos que practicaban la ley del gran negativo, del Profeta de la Muerte, que mandaba castigar sacando ojo por ojo y diente por diente; aquellos que mandaban lapidar y crucificar, luego que se tornaron Escribas y Fa riseos Romanos, ejercieron sus instintos de muer te, armando chusmas de asesinos, que llevaban· la desolación y el exterminio á los pueblos de Europa, cual en anteriores tiempos Moisés y Josué arrasaban pueblos enteros del Asia, va nagloriándose de no dejar cosa viva en ellos, ni aún los nin.os que mamaban. También los nuevos Escribas y Fariseos Romanos hallaron satisfacción á sus instintos, creando el Infierno terrestre en los tormentos del Santo Oficio. Desde antes que el Cristo Eternal doctrina ra á los Hijos de la Vida en aquella de sus eta pas carnales en que se llamó Jesús de Nazaret, ya su Verbo de profecía se había escuchado en otros tiempos y lugares; de ahí que son simila res las más remotas profecías de la India y de la Persia, con las de Judea. El gran día Apo calíptico, también fué anunciado á Daniel el Profeta, diciéndole que pasarían tiempos y más
328 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. tiempos; que en ellos se multiplicaría la cien- ciá; que entonces se llegaría á la consumación de los misterios·, y que sólo entenderían los en tendidos; mas los impios empeorarían. Hoy, que llegan los tiempos anunciados, ha crecido la ciencia analítica, pudiéndose dar la enseñan za sintética que permite explicar los orígenes de la Ciencia del Bien y del Mal, sin cuyo co nocimiento impasible sería el comprender por qué los entendidos que han de entender y por qué los impíos que han de empeorar. Los Hijos de la Luz que aman la Vida, serán los entendi dos que se mejorarán y se integrarán en la Vida. Los hijos de las tinieblas que odian la Vida y desean hundirse en el no-ser, serán los que, no entendiendo las excelencias de la Vida, se empeorarán, integrándose en la síntesis nega- tiva. , Ya hemos dicho que la Ley Cósmica, respe tando los inviolables fueros de la Muerte, reali zará sus deseos y se cumplirá esta escritura: La Muerte será absorbida en la Victoria.

CAPÍTULO VIII.

EVOLUCIONES DE INTEGRACIÓN PSÍQUICA, YA POSITIVA, YA NEGATIVA. En todo mundo productor de unidades psí quicas, los núcleos primordiales están consti tuidos en informe tejido de luz y tinieblas. Es tas antagónicas raíces producen luchas formi dables en una conciencia mixta. Los elementos luminosos impulsan al Bien y á la Vida. Los elementos tenebrosos impulsan al Mal y á la Muerte. Las dos raíces son increadas; son dos reinos antagónicos que la Naturaleza Cósmica tiene de toda eternidad. ¿Quién, pues, podría culpar á nadie de que el mal exista? La Vida se encuentra frente á frente con la Muerte y la combate y la va dominando y ven ciendo. La Vida es Todopoderosa, mas no en el sentido de absurda sobrenaturalidad mila-
330 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. grosa y sí en el sentido natural; esto es, parcial y progresivamente va siendo Todopoderosa en el tiempo y en el espacio. Su esfera de irradia ción va en dilatación progresiva hacia el infi nito. Ante toda teoría, ante tóda hipótesis, ya filo sófica, ya científica, ya religiosa, que se diera sin conocer la clave del Misterio, levántase for midable un hecho que se impone con abruma dora realidad; que no admite discusión, que tiene toda la fuerza axiomática de una verdad indestructible: tal hecho está constituido por la existencia real de todo lo que es perturbador, de todo lo que es monstruoso, física y psíquica mente, ante la razón, ante el amor, ante la sa biduría, ante el Bien y la Vida. Conocemos, pues, sin la menor duda, que el Mal existe, y por manera racional y cientfica hemos dado á conocer su raíz y su trascenden cia en el orden psíquico. Estudiemos ahora có mo el Mal se hace sintético y toma invasora posesión en el núcleo psíquico, y cómo se le puede eliminar del espíritu. Llega el hombre á la vida,· trayendo el ba gaje que se generó en el vegetal y en el ani mal; la síntesis de esas armoniosas cantidades orgánicas le da conocimiento superficial de las cosas y de los hechos; mas juzgando de ellos por aspectos aparentes, sin conocerlos en su
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 331 realidad trascendental, resulta que su conoci miento no es razonado y por tanto prohija mil errores. En la esfera del sentimiento, tiene con quistados algunos grados; ama á los seres que inmediatamente le son necesarios para su di cha mas les ama por él y no por ellos mismos, su amor es egoísta. En el hombre que conoce, sin llegar aún al conocimiento razonado, y que ama, sin llegar a la cúspide del amor altruista, el núcleo psi quico es sencillo, es rudimentario, en él no exis ten aún las representaciones objetivas de las altas potencias espirituales. A los subjetivos atributos de admirables mentalidades, de sor prendentes facultades razonadoras que llegan al conocimiento de las cosas y de los hechos, en su realidad de verdad absoluta; á los subje tivos atributos del amor altruista, que llegan hasta la sublime esfera de actos de abnegación, con ·desprecio del propio martirio; á tales atri butos subjetivos, tienen que corresponder los objetivos elementos del nucleo psíquico; y los elementos objetivos de altísima conciencia, son los más delicados, los más armoniosos; son los relieves afiligranados del núcleo psíquico, son los matices supremos de las más complexas modalidades dinámicas, que ponen en vibra ción el pensamiento y que con ritmos armonio- sos engendran irradiaciones de amor.
332 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. Estos relieves primorosos, estas filigranas del pensamiento y del sentimiento moral, no se realizan, cual se integraron las grandes canti dades, que produjeron tan sólo conocimiento instintivo y sensualidad animal. Para integrar estas grandes cantidades, bastaron las funcio nes de nutrición y de reproducción, por lo tras cendental que á esas funciones les estudiamos en la segunda y tercera parte de este Evange lio Cientifico. Mas ahora, para realzar y afili granar al núcleo productor de las altas moda lidades dinámicas del pensamiento y del amor, se necesitan actuaciones de práctico esfuerzo, poniendo en ejercicio las primordiales raíces del conocimiento superficial, para que llegue á conocimiento profundo, razonado, científico; de la sensación física, para que llegue á noble sen timiento moral en la síntesis del amor sin egoísmo, que es el altruismo. Empero ¡cuántos afanes, cuántos martirios cruentos, para alcanzar tan sublimes dones de soberana conciencia! Pero no importa: el grandioso y divino gra do en que se llegue á ser radiante sol psíquico, con sabiduría sin arcano, y amor sin dolores, sin celos ni temor, es grado de eternal dicha infinita. ¿Qué es un período largo, pero al fin limitado, de martirios cruentos, ante la majes tad augusta de la Vida Eterna?
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 333 Ese puesto jerárquico de eternal vida en el Amor y en la Sabiduría, jamás lo ganarán los cobardes á quienes sólo sustenta el escepticismo helado y estático; pues es glacial y petriflcante el razonar menguado de su negativa ciencia, y es sombría y pavorosa la conciencia que para liza los movimientos del corazón con atributos de soberbia, de odio, de envidia y de vengan za. ¡Oh! los hijos de la Muerte son lógicos al querer su aniquilamiento, al tener como supre mo bien el no-ser. ¿Para qué quiere la Vida el que no ama? Los augustos Hijos de la Vida que vibran al impulso dinámico del Amor, en medio de los martirios más horrendos, piensan en su hijito idolatrado, que les acariciaba las mejillas con sus manitas de azucena; piensan en la santa madre que veló llorosa y angustiada en su le cho de enfermo; piensan en su abnegada esposa que virgen candorosa les dió su corazón y les en tregó el alma entera, siéndoles compañera en la dicha y en el dolor; piensan, en fin, en todos los seres á quienes tanto amaron, y, entonces, más que todos los tormentos de mil y mil vidas te rrestres, les angustia el pensar que si ellos se hundieran en lo abismos del no-ser, romperían los lazos divinos que les ligan con sus seres que ridos. ¡Oh! entonces el amor redime, el amor consuela, el amor fortifica; da valor y el hom-
334 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. bre se siente fuerte para escalar el Cielo, atra vesando por todos los martirios, venciendo todos los obstáculos, hasta llegar á las majes- tuosas cimas de la conciencia positiva. Mas, aquel que no ama, falto de ese sublime consuelo, escéptico y cobarde, huye del dolor que purifica; egoísta y cruel, sacrifica á la pro pia madre, al hijo, á la esposa y á cuantos se ofrecen elementos extraños á los negativos go ces de la soberbia, de la vanidad, de la lujuria y de todo linaje de ma las pasiones. Hartos de sensualidad que gasta el cuerpo y entenebrece el espíritu, llegan al paroxismo del hastío, y en tonces abominan la Vida y entregándose en brazos de la Muerte, son sus émulos; quieren el universal aniquilamiento·y perpetran todas las abominaciones. En la materia ponderable, en su envoltura carnal, obran por intuición; pero en el estado libre son inconcebibles monstruos que con plenitud de conciencia negativa suges tionan á los encarnados para que actúen en con tra de la Vida. El hombre que está labrando su espíritu en etapas de vida terrenal, cuenta con un maestro que le indica si su paso es firme ó no: ese maes tro es el dolor; pero el dolor engendra abnega dos, valerosos y sensibles para el amor, y tam bién engendra desesperados, cobardes y sensi bles para el odio.
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 335 Comienza, pues, el hombre, á evolucionar de etapa en etapa y cada una presenta nuevos pro blemas, que se ofrecen propicios para que el nú cleo psiquico progresivamente se integre en to das y cada una de las modalidades de altísima conciencia en el Amor y en la Sabiduría. El nú cleo se va integrando en cantidades atómicas que suministra el medio ponderable, y que el traba jo psíquico conviert.e en substancia espiritual. Cada átomo incorporado al organismo ra diante, es el fruto de una actuación, de una po derosa atracción por vibraciones del pensamien to, ó de una poderosa atracción por vibraciones del sentimiento. Pero estas actuaciones pueden ser del pensamiento positivo, ó bien del pensa miento negativo; ora de sentimientos de amor, ora de sentimientos de odio. Por tanto, el núcleo psíquico se integrará áto mos luminosos ó tenebrosos, según las causas que determinan la atracción, ya por pensamien tos profundos en la Ciencia del Bien, ya por pensamientos escépticos en la Ciencia del Mal; ora por dinamizadoras actuaciones de ardiente caridad, de sufrimiento resignado y de noble altruismo, ora por estáticos actos del egoísmo, del odio ó de la soberbia. De todos modos, el espíritu se va integrando; mas en unos casos va surgiendo una síntesis de
336 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. conciencia luminosa, y en otros, una síntesis de conciencia tenebrosa. Hoy se puede comprender, por manera cien tífica, lo que simbólicamente y en parábolas se dijo hace diez y nueve siglos, cuando la Huma nidad demandaba poderosa disciplina Moral, y no enseñanzas científicas que estaba en imposi bilidad absoluta de poder entender. Dice así la ensenanza parabólica: “Si tu mano ó tu pie te fuere ocasión de caer, córtalos y échalos de tí: mejor te es entrar cojo ó manco á la vida, que teniendo dos manos ó dos pies, ser echado al fuego eterno.” En efecto; mejor es tener deficiente espíritu de Vida, que íntegro espíritu-tenebroso. Mejor es ser un espíritu sencillo é ignorante que hu milde reciba la doctrina de Amor y de Verdad, que un espíritu con sabiduría orgullosa que le hará ciego y sordo: que teniendo ojos no verá y teniendo oídos no oirá. Habrá engendros de vieja constitución tenebrosa, que en la clasifica ción de la Justicia, aparecerán los últimos, y habrá espíritus infantiles, sencillos é ignorantes, pero que ya aman, y de ahí que serán clasifica dos entre loa primeros.

CAPÍTULO IX.

CONSOLIDACIÓN Ó ELIMINACIÓN DE ELEMENTOS SOMBRÍOS DEL NÚCLEO PSÍQUICO. En tanto que en la ecuación psíquica no se determina el valor absoluto de la incógnita uni dad sintética; en tanto que no se determina si ese valor será absoluto positivo ó absoluto ne gativo, la cohesión atómica de los núcleos psí quicos es relativa, y por tanto, la adición y subs tracción se efectúa en los altos fenómenos de 1a evolución integral. En la Suprema Unidad Psíquica, la cohesión de los armoniosos elementos es absoluta; el nú cleo psíquico luminoso constituye eterna indi vidualidad cuando llega á plenitud integral. El núcleo que llega á la síntesis de absoluta tenebrosidad, jamas alcanza la cohesión abso luta; pues lo que es Suprema Negación, lo que es Suprema Muerte, no puede ser eterno; de ahí 22
338 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. que en sí mismos los engendros negativos lle van, con su efímera cohesión, el principio fun damental de su disolución, y con él la promesa que cumplirá su grande y suprema aspiración: el no–ser. Así como en el orden físico el cuerpo simple llamado carbono, Jamás se encuentra al estado libre, y con avidez intenta y alcanza di namizarle el hidrógeno, el oxígeno y otros cuer pos de dominante constitución positiva, así tam bién en el orden psíquico, jamás se encontrará un núcleo tenebroso que más ó menos no esté influenciado y dinamizado por la Vida. Hasta aquellos seres que sintetizan la Suprema Nega ción, poseen un baño de luz, cual cuerpos pon derables que reciben áureo baño galvanoplás tico. Esa luz prestada, esa luz que intenta dar vida á la misma Muerte esa luz falaz que ocul taba al tenebroso espíritu de Moisés, es la luz que será recogida el gran día de la Suprema Justicia; por eso dice el Evangelio al hablar de la luz de Moisés, que era una luz que se había de acabar; también refiriéndose á la luz presta da, dice: “aún lo que tienen les será quitado.” Empero, hablando el Evangelio de la perma nente, de la perpetua luz, que el espíritu de vi da conquista tras larga y penosa peregrinación, dice así: “Entonces los justos resplandecerán, como el Sol, en la casa de su Padre.” Desasimilación de elementos tenebrosos.–
ClENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 339 Cuando por movimientos de odio, de vengan za, de soberbia, de egoísmo y de vanidad, el hombre ha incorporado á su núcleo psíquico átomos sombríos, estos elementos engendran perturbador estado de conciencia. Los elemen tos luminosos que ahí se encuentran represen tando el amor, la caridad, la humildad y to dos los generosos sentimientos, experimentan la opresión estática que aportan al ingresar los antitéticos elementos sombríos; los átomos de odio, enlazados en maridaje monstrouso con los átomos de amor, reducen las vibraciones lumi nosas y se amortiguan los impulsos nobles del generoso sentimiento; los átomos de soberbia reducen las vibraciones de humildosa mente y queda cegado el entendimiento. Todas estas causas de perturbación existentes en el objeti vo núcleo, todas estas modificaciones operadas en la dinámica psíquica, engendran anarquías del sentimiento y del pensamiento, constituyen do ese angustioso estado que se llama remordi miento. Esta angustia persistirá en tanto que no se opere una reacción eliminadora, en la cual se expulse uno de los dos elementos que en antagónica lucha viven en el seno del núcleo psíquico. Los átomos luminosos, en sus moda lidades de vibración amorosa y de vibración pensante, están angustiados, están oprimidos. Los átomos sombríos, en sus modalidades de
340 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. estático odio y de errónea soberbia, están tam bién angustiados porque les violenta el impulso dinámico del amor y de la verdad. Este mari daje anárquico y monstruoso, libra combate dia- rio y de ese combate debe surgir un triunfo en el cual la voluntad es la que decide. Entonces la voluntad tiene que hacer elección entre los dos términos antitéticos; ya entregándose el es píritu con noble y valeroso esfuerzo en brazos de la Vida; ya escéptico y cobarde cayendo en brazos de la Muerte. En el primer caso, sobreviene angustioso arre pentimiento y formidable voluntad para repa rar el mal causado, obrando tanto ó mayor bien que el mal hecho. Síguese al propósito teórico, la ejecucióa prác tica, sin la cual, el estado monstruoso seguiría eternamente; pues la sola intención no elimina sombras ni atrae luz. Entonces, al ejecutar es forzados hechos de amor, de caridad, de justi cia, de altruismo y de humildad, el espíritu se enriquece con átomos que, al integrar los gru pos luminosos de conciencia, en el Amor y en la Sabiduría, constituyen poder dinámico, el cual expulsa los estáticos átomos sombríos, que irán á tomar asiento en el núcleo tenebroso que los atraiga con actuaciones negativas. Mas, si por el contrario, después de perpetra dos los hechos del mal, el espíritu persiste en
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 341 sus movimientos de implacable odio, de cruel· venganza, de soberbia, etc., entonces se estable ce permanente estado de asimilación sombría; los grupos objetivos del núcleo sombrío se in tegran, elimínanse los átomos luminosos, que reaccionando se ponen en libertad y van á for- tificar el espíritu del que resignado y valeroso con martirios cruentos, está labrando núcleo luminoso, que resplandecerá más tarde entre las divinas pléyades de soles psíquicos. Empero, el espíritu que escéptico y cobarde se entregó en brazos de la muerte, quedará co mo unidad negativa, y lo absoluto negativo se rá arrojado al Fuego Eterno. La Suprema Ter mo-Dinámica de mil y mil Soles Psíquicos, cumplirá la única caridad posible con aquellos seres que en inconcebible odio á la Vida, abo fetean los labios amorosos que les besan; pues la soberbia se exacerba con las caricias del Amor y de la Humildad. Por eso decimos que los So les Psíquicos, empleando toda su potencia ter mo-dinámica, cumplirán magna obra de cari dad destruyendo las conciencias negativas, que sólo viven para las angustias que dan el odio, la soberbia y la envidia. Entonces se desasimi larán los átomos de esos engendros tenebrosos y pasarán al rango de elementales átomos co· lorantes, con propiedades positivas. El Reino Soberano de la Vida Naturo-Divina ¿qué más
342 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. puede hacer con los irredimibles engendros del Reino tenebroso de la Muerte? Arrancarles la conciencia que les tortura, respetar sus fueros, realizándoles su aspiración suprema de hun dirse en el no-ser, es lo que puede hacer la Vi- da; y aprovechando los atómicos despojos de la segunda muerte, esto es, de la trascendental muerte, de ellos sacará nueva serie de átomos luminosos. Léase ahora el Evangelio, las Epís tolas y el Apocalipsis, y se verá que el Cristia nismo, en tanto que moralizaba, anunciaba tam bién por medio de simbólicas parábolas, las verdades de altísimo orden trascendental, que ahora que ya la ciencia se ha multiplicado, pueden ser explicadas por manera clara y cien tífica. Más aún: no sólo el que actúa en el seno de la civilización Cristiana, puede legitimar ahora sus dogmas ante la razón y la Ciencia, pues el Cristianismo sólo es una modalidad de la Religión Unica, que cumplió sus fines en un grupo de la humanidad terrestre, con relación á los factores ofrecidos por el medio y por los tiempos. Así, pues, son los sectarios de todas las Religiones de Vida, los que ahora legitima rán sus dogmas, elevándolos al rango de ver dades racionales y científicas.

CAPÍTULO X.

LA JUSTICIA EN EL COSMOS. La Ley Cósmica, que rige la evolución de Vida, es inviolable; pues la engendra, en abso luta solidaridad, la total suma de las necesida des imperiosas que en sí llevan los elementos raíces. De ahí que tal Ley satisface á los fue ros de cuantos seres existen actuando como elementos del Universo Vivo. En lo inorgánico, la Ley está representada, cumplida y vigilada por la jerarquía dinámica de cada átomo, que funciona matemáticamente, ocupando el lugar preciso que le corresponde en el espacio y mo viéndose según el momento de gradual y pro gresiva evolución. En lo orgánico, los átomos, ya experimentados, adquieren nuevas necesi dades, y, en la faz de integración adquirida, representan y cumplen la Ley con la rigurosa precisión de sus modalidades dinámicas. Esa Suprema Ley de Vida, que no necesita del milagro porque todo naturalmente tiene
344 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. que cumplir sus mandatos, ahora la vamos á contemplar en su majestuosa aplicación, vigi lando los fueros soberanos de la Justicia Cós mica. Vais á reconocer cómo, allí mismo, donde la Justicia aparece cual si fuese violada por el monstruo psíquico, precisamente es lo contra rio, pues en la invisible balanza están colocán dose, con rigor matemático, en un platillo los átomos de Vida y en otro los átomos de Muerte. Ante esa natural y augústa balanza que va á pesar la verdad de los hechos, no existen so fismas que valgan; allí no hay defensas bastar das que forja la vanidad y el oro; tampoco hay abogados que lleven la voz de los convencio nalismos sociales y que tienen disculpas para el reo poderoso y recriminaciones para el reo desvalido. Veamos, pues, cómo se realiza la Justicia en el seno augusto de la Madre Naturaleza. Todo aquel que pretende violar las leyes del Amor y de la Verdad·, haciendo víctimas, esta blece poderoso hilo conductor entre él y esas víctimas, determinando correlativa atracción. Esta atracción es persistente á través del tiem po y de las distancias; el éter universal es vehícu. lo infalible que está transmitiendo las emocio nes correlativas, entre el foco que produjo per turbaciones de conciencia y los psíquicos focos
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 345 perturbados. La mujer abandonada, el esposo, ofendido, el hijo arrojado á la inclusa, el ino cente que gimió en el calabozo, el discípulo que fué víctima de negativas doctrinas, y, en suma,. todo aquel que fué perturbado en sus senti- mientos y en sus pensamientos, sostiene perma nente hilo conductor con el foco perturbador; y, no cesará esta atracción, hasta que se resta blezca el equilibrio. En tanto, por aquel hilo etéreo, se están permutando átomos luminosos y átomos sombríos el que sufre noblemente, atrae átomos luminosos, elimina los sombríos y éstos van hacia el núcleo tenebroso, que ac túa en el ejercicio de malas pasiones. El tirano cruel y soberbio, que con hechos de monstruosas pasiones tortura á sus súbditos sirve de foco hacia el cual las víctimas que gimen con martirio horrendo, tejen red inmen sa de hilos conductores que llevan en repre sentación objetiva de tenebrosos átomos, todos los ¡ayes! de angustia. Es que el dolor, depu rando á los afligidos, les ·arranca sus átomos sombríos y los arroja al foco impío que engen dra los martirios. Estas invasiones de elemen- tos sombríos, desalojan á los elementos lumi nosos que existían en el espíritu del tirano, y, reaccionando, van á incorporarse al espíritu atribulado de los que se purifican con actos de Amor y de Sabiduría.
346 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. Estas permutas de átomos psíquicos, estable cen atracciones entre las individualidades que han cambiado sus elementos, y semejantes atracciones persisten á través del tiempo y la distancia, determinando la reaparición de los seres mismos, que se relacionaron en una ante rior etapa de vida, para que en otras nuevas y en distintos medios evolutivos, se puedan sal dar antiguas deudas. Hoy se puede explicar por modo racional y científico, esta parábola: “Ponte de acuerdo con tu adversario presto, entre tanto que estás con el en el camino; porque no acontezca que el ad versario te entregue al juez, y el juez te entre gue al ministro; y seas echado en prisión.'; “De cierto te digo, que no saldrás de allí, hasta que pagues el postrer cornado.” El postrer cornado significa el último átomo sombrío; éste será un elemento que engendran- do orgullo, vanidad ó egoísmo, perturbará las armoniosas facultades de conciencia, y sólo sal drá del núcleo psíquico con actos de humildad, de amor, de altruismo. Los hijos de la Vida, sin hacerse violencia, creerán en estas sublimes verdades, que deter minan Justicia matemática; pues escrito está: los entendidos entenderán. Más, los hijos de la Muerte negarán, como negaron el movimiento de la Tierra: pero así
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 347 como entonces la Tierra seguía arrastrando consigo á los negadores de su movimiento, así ahora, en los momentos en que estén negando la Justicia que hemos dado· á conocer, ella es tará aplicándoles su Ley, eliminando la luz que no merece alumbrar entendimientos negativos, que rehusan recibirá la Verdad. Los hijos de la Muerte, al negar nuestras pro posiciones, lo harán en nombre de una Justicia qne ellos han violado á cada instante y en nom bre de una Razón que siempre han escarneci do, sosteniendo los más descomunales absurdos. Precisamente los sacrosantos fueros de la Justicia y de la Razón están pidiendo que cese ya la mistificación y la hipocresía. La augusta Verdad pide ya, que cayendo el falaz brillo de la luz prestada, que engaña á los pequeñuelos y aun á los mismos adultos en el espíritu, ofrez can toda su pavorosa constitución esos engen dros de la Muerte. De estos engendros, los más dañinos son aque llos que tienen afiligranado núcleo sombrío; pues ellos poseen toda la ciencia del Mal. El engendro negativo que aun no se sinteti za, carece de astucia y de hipocresía para ocul tar sus pasiones; de ahí, que él solo se denun cia, pues sus actos criminales son vulgares. Pero el espíritu ya sintetizado en el polo ne gativo, aparece revestido de aspectos falaces
348 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. que le ofrecen cual engendro positivo. Adór nanse con las galas del lenguaje, que es su más poderosa arma; en prosa ó en verso os hablan de sentimientos que no poseen, pero que su vie ja experiencia les hace adivinar; empero, al través de aquella galana y bella forma os ofre cen fondo de letal escepticismo; sus obras lite rarias son cual ramo de fragantes y hermosas flores envenenadas, que invitan á que se aspire su perfume, encubridor de emanaciones dele téreas. Otros de esos engendros cultivan la Ciencia, seducen por su ingenio analítico, se hacen ad mirables, y cuando su autoridad impera, os in culcan teorías de negación que trazan formida bles barreras para llegar al conocimiento de las causas trascendentales. Estos obreros negativos de la Ciencia se in teresan en todo lo que es utilitario para la efí mera vida del medio ponderable, y con desdén profundo miran lo que atañe á los grandiosos fines trascendentales de la verdadera Ciencia. En suma; á los grandes demonios encarna dos no los busqueis en los presidios y sí en las altas esferas sociales: en la política, en las sec tas religiosas, en las letras, en la ciencia, y en cuantas partes pueden ejercer acción negativa para dañar los frutos de la Vida.
CAPITULO XI. SUGESTIÓN DE VIDA Y SUGESTIÓN DE MUERTE.– FENÓMENOS DE LA MECÁNICA PSÍQUICA. Siguiendo el concepto fundamental de que la Vida es complexa y armoniosa síntesis de mo dalidades dinámicas, así como el que la Muerte sintetiza todas las modalidades estáticas, pode mos afirmar que existen las sugestiones dinámicas y sugestiones estáticas. La Humanidad, lo mismo que los astros, gra vita entre dos fuerzas antagónicas: la de expan sibilidad radiante que tiende á lanzarla á lo in finito, y la de opresión estatica que tiende á de tenerla en perenne inercia. Pero esas dos fuerzas antagónicas que actúan en el orden físico, como fuerzas componentes del fenómeno de gravitación, ahora, en el or den psíquico, presentan trascendental modali dad en el fenómeno de sugestión.
350 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. Cada espíritu es núcleo de fuerza psíquica; mas unos son núcleos de fuerza dinámica y otros de fuerza estática. Estas fuerzas antagó nicas ejercen modalidad sugestiva en razón di recta de su integración sintética. El espíritu sin tetizado en la luz es prepotente foco de suges tión en el Amor y en la Sabiduría. El espíritu sintetizado en las tinieblas, es foco sugestiona dor en los atributos negativos. El foco lumino so irradia en su luz psíquica, amor y verdad; pone en vibración el éter, y éste, estableciendo hilos conductores entre el foco sugestionador y los seres sugestionados, hace que en éstos vi bren el amor y la verdad que son atributos del sintético foco positivo. Al ser heridos los gru pos atómicos que en el sér sugestionado repre sentan las distintas fases del sentimiento y del entendimiento, reciben auxiliar impulso y vi- bran con mayor intensidad Las vibraciones del sér sugestionado que só lo alcanzaban el grado 100, por ejemplo, ahora alcanzarán el grado 1,000 ó el 100,000 ó el de um millón; pues la potencia sugestiva está en razón directa del foco que la engendra y también en razón directa de las similares, aunque inferio res excelencias del sér sugestionado; porque, si en el núcleo psíquico de éste, no existen tales ó cuales grupos del sentimiento ó de la inteligen cia, serán rechazados los rayos psíquicos que
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 351 no encuentran átomos similares á su naturale za. Sucede con la luz psíquica, caso análogo á lo que pasa con la luz física; cuando un foco productor de luz física lanza sus rayos, éstos inciden sobre cuerpos heterogéneos, que la re ciben de mil modos diferentes; pues de igual manera, la luz psíquica, incidiendo sobre espí ritus de múltiples y varias jerarquías, tanto en la dualidad de sus elementos luminosos y som bríos, como en las fases diversas que ofrece el sentimiento y el entendimiento, resulta que unos son sugestionados en un punto, otros en varios y pocos por manera sintética. La sugestión que se efectúa por medio del es crito ó de la palabra hablada, es más eficaz, porque reclamando atención, se evita que el es píritu sugestionado esté actuando con vibracio nes que no se ponen al unísono con las vibra ciones del que sugestiona. Los focos psíquicos pueden sugestionar tam bién en silencio, hablando con el sonido del pensamiento y del sentimiento; pero estos soni dos de la materia psíquica, reclaman estados anormales para que el sugestionado los oiga con los exquisitos sentidos del espíritu. Estas trascendentales sensaciones se educan; los ocul tistas del Oriente lo saben hace mucho tiempo, y la ciencia de nuestro Occidente comienza á estudiarlo ahora. El sonido físico se propaga
352 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. en el aire; el, sonido psíquico se propaga en el eter. La ciencia experimental ha vislumbrado esto, y llegará á su plena demostración; pues ahora al estudiar los fenómenos psíquicos, le guiará el buen concepto de que está frente á un espíritu real, objetivo, material, que no elude la esfera de experimentación, y antes por el contrario, en este terreno prepáransele á la Cien cia grandiosas sorpresas. Así, pues, ese misterioso fenómeno de la su gestión mental aparecerá ahora en toda su na tural simplicidad, si lo analizamos en concepto material y mecánico. El espíritu sugestionador y el sugestionado, son dos unidades de materia psíquica, que con modalidades físico-psíquicas, se mueven dentro del vehículo universal cons tituido por el éter. Este vehículo vibra movido por los núcleos psíquicos, y por idéntico modo que lo hacen los átomos pensantes, sensibles y volitivos; de ahí que en ondulaciones continuas las moléculas etéreas propagan el sentimiento, el pensamiento y la voluntad. Más aún: las mo léculas etéreas son descompuestas por el núcleo psíquico y sus átomos septenarios son discipli· nados_en las formas que les imprime el senti miento, el pensamiento y la voluntad. Este éter sensibilizado é intelectualizado, se acumula en el núcleo del sér sugestionado, y le hace parti cipar del sentimiento, del entendimiento y de
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 353 la voluntad del espíritu sugestionador. Si este es un foco de luz, como sus modalidades de con ciencias son positivas, éstas descomponen ydis ciplinan el éter eliminando los átomos sombríos, y sólo condensan átomos luminosos que objeti van las formas del sentimiento generoso y del pensamiento noble y elevado. Los seres sugestionados que acumulan estas emanaciones sensibles y pensantes, están bajo la influencia de ellas, en tanto que no se disi pan, ó bien puede suceder que aquellas ema naciones pasen á ser eternas, incorporándose como átomos constitutivos del núcleo psíquico. Esto pasa cuando el que recibió los elementos sugestionadores los pone en armonía con su propia conciencia, y en prácticas esforzadas de Amor y Sabiduría ingerta en su propio sér las emanaciones sugestionadoras. Así como el fonógrafo recoge y guarda las formas del sonido, vibrantes en el aire, así el espíritu recoge y guarda las formas del pensa miento vibrantes en el éter. Los hechos fonográficos que maravillosos y sobrenaturales se hubiesen ofrecido, si por ma nera fortuita ellos se hubieran producido sin el previo conocimiento de las leyes que los rigen, hoy se ofrecen naturales porque aparecieron dentro del dominio de la ciencia. Pues, que ahora esos fenómenos sirvan de antecedente pa- 23
354 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES ra que los hechos á que llamaremos psicográ ficos, se estudien por manera científica y se les filie en concepto natural En el fenómeno de sugestión claramente se observa que el individuo sugestionado recibe y guarda en su organización espiritual el extra ño sentimiento, el pensamiento y la voluntad de quien le ha sugestionado. Ahora bien; ¿acaso la ciencia positiva ante estos hechos va á creer que ellos se producen por fuerzas misteriosas ó por absurdas energías actuantes fuera de un vehículo material? Nosotros aquí tenemos que explicar la causa de ese trascendental fenómeno psíquico, dentro de la suprema ley que rige á la Mecánica Cós mica. Ante los hechos llamados magnéticos, hipnó ticos, telepáticos sugestivos y de doble vista, no se ha dado basta hoy explicación científica, porque nada se sabía con relación á los elemen tos raíces de la Materia y á sus tres estados fundamentales, pues, ignorándose la alta tras cendencia de la Materia, significada en sus uni dades psico-eléctricas, y al desconocerse la na turaleza del éter, jamás podían ser explicados aquellos fenómenos. Mas, ahora que hemos dado á conocer á la Materia en sus elementos raíces y en sus tres es tados fündamentales, nos es dado el poder ex-
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 355 plicar en concepto positivo, el fenómeno de su gestión; y más adelante, dentro de la misma Ley Mecánica, explicaremos otros fenómenos psico-físicos. En el fenómeno sugestivo es el éter, el que sir ve de vehículo, no sólo para transmitir las vibra ciones de conciencia provenientes del espíritu sugestionador, sino que también para darles for ma y organizada objetividad á los sentimientos y á los pensamientos actuantes en el núcleo psi quico. Veamos cómo: así como el aire atmosfé rico es descompuesto, y da sus elementos en el fenómeno de combustión, ya que ésta sea la de un foco en ignición, ya la combustión biológica de plantas y de animales, así también el núcleo espiritual, en sus dinámicos actos de concien cia, pone en combustión el éter que le está cir cundando. Las moléculas etéreas, al ser dina mizadas, se revientan, dan sus átomos en serie septenaria luminosa y en serie septenaria som bría; entonces estos atómicos productos de la combustión etérea, son modelados, disciplina dos y organizados en cantidad y en calidad si milar á losgrupos atómicos, que con tales ó cua les modalidades de conciencia, están vibrando en el espíritu. Todo el tiempo que dura un estado particu lar de conciencia, el espíritu está irradiando las formas etéreas peculiares á ese estado, y con
356 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. los cambios volitivos, se efectúan múltiples y varios cambiantes en las etéreas formas. Si las irradiaciones son de amor y de sabidu ría, el nimbo glorioso que circunda al espíritu es luminoso y ofrece ricos cambiantes de vívi dos colores, en·1os cuales se suceden primoro sos tonos cromáticos; si por el contrario, las ac tuaciones de conciencia provienen de un espí ritu negativo, las emanaciones del odio y del error son objetivadas en los productos sombríos del éter descompuesto y constituyen esfera de irradiación tenebrosa que circunda al espiritu de muerte. El espíritu sintético-luminoso que posee gran poder dinamizador y que actúa con altas moda lidades de conciencia, es prepotente foco suges tionador; sus irradiaciones extiéndanse en dila tada zona, y por tanto, las formas de sus senti mientos, de sus pensamientos y de sus deseos, se acumulan en numerosos espíritus, que por este medio reciben y guardan el objetivo ele mento sugestionador. Esta es la causa del fenó meno ofrecido en el caso de sugestión colectiva, en que el apóstol ó el caudillo, encadena á su voluntad, la voluntad de los pueblos. Así, pues, diremos: los actos de conciencia to man formas en los átomos del éter y son emiti dos en irradiaciones constantes. Cuando las formas etéreas de la conciencia
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 357 inciden sobre otros núcleos psíquicos, se acu mulan y condensan en ellos, moviéndolos para que actúen en el sentido que vibran las etéreas formas ingertadas. Tal es el acto sugestivo. El Maestro Universal, conociendo con pleni tud estas cosas, sabía que existía un alimento real y objetivo, con el cual se alimenta al espí ritu; de ahí que en parábolas dijera: ”No os dió Moisés.el pan del cielo “ “Porque el pan de Dios es; aquel que descen dió del cielo, y da vida al mundo.” “Yo soy el pan de vida: el que á mi viene, nun ca tendrá hambre; y el que en mi cree, no ten drá sed jamás.” También, sabiendo que existían las formas reales de la sugestión negativa, decía: “guar dáos de la levadura de los Fariseos, que es hi pocresía.” Los sintéticos núcleos tenebrosos también, estatificando el éter, lo descomponen, eliminan de él los átomos luminosos, toman los sombríos y con ellos dan forma á sus negativos produc tos de conciencia. Estos producto se acumulan en los seres sugestionados, á quienes los influen cian para que obren en sentido del sentimiento, entendimiento y voluntad, que tales productos objetivan. También los efectos de esta suges tión negativa pueden ser transitorios ó perma-
358 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. nentes, si el sér sugestionado los adapta á su propia conciencia. En toda la zona en que se extiende la acción estática de un espíritu tenebroso, se reducen las vibraciones de Vida, amortíguanse los im pulsos del Amor y oftíscanse las percepciones de la mente. Si se atiende á que en este planeta tiene asien to el solio de la Muerte, que es el Espíritu Fe menino en la Familia Fundamental Negativa, y que es el sér en quien más se acentúan los caracteres de absoluta negación, fácil es com prender que la influencia sugestionadora de ese sér es grande, y sólo en tal hecho puede encon trarse la causa de que las más sencillas, á la vez que trascendentales verdades, no pueden tomar asiento en la mente de los hombres terrestres, entre los cuales, sus mismos doctores no pue den llevar las verdades más claras y más evi dentes, y en cambio prohijan·descomunales ab surdos. La ciencia del mal cuenta con falaz y traidor elemento para la mistificación, la hipo cresía. Sus doctores, en la cátedra ó en el púl pito, os predican falsa moral de egoísta utilita rismo, ó bien de vanos formalismos; pero no os ensenarán la verdadera Moral, cuyos preceptos deben escribirse con prácticos hechos. Desconfiad de aquellos que, como el seudo sabio Salomón, condenan la vanidad desde un
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 859 solio de marfil y oro; pues así lo hacía aquel en gendro de la Muerte, á quien los émulos de la Negación le han erigido solio de sabidurla, por que adoró en los altares de la Muerte, y porque exhibió una sensualidad inferior á la de cier tas bestias. Aquel monstruo de vanidad y lu juria sentó como principio de la Sabiduría, un atributo negativo: el temor. No; la verdadera Sabiduría tiene por base fundamental la Ver dad, y la augusta Verdad de Vida no reconoce· cosa alguna que infunda temor. En presencia de los abismos del Mal y la Muerte, la Sabidu ría dice: yo seré tu Muerto ¡oh Muerte! Desconfiad de aquellos que os predican la castidad, después de abandonar el lecho de sus mancebas; que os predican la temperancia con las mejillas rubicundas por los excesos del vi no; que os predican la humildad, y soberbios· ultrajan y desprecian al pobre; que os predi can las virtudes de la paternidad, frente á los, hijos que ellos engendraron y les niegan su pa ternidad; que os preceptúan no mataras, y ellos levantan patíbulos y arman legiones que lan zan á sangrientas guerras; que soberbios os di cen: somos los guardianes de la Verdad Abso luta, y no os saben decir por qué caen los gra ves hacia el centro de la Tierra, y ayer nega ron las verdades científicas que hoy, ante el abrumador testimonio de los hechos, se ven
360 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. obligados á reconocer; que os predican la po breza y ellos acaparan el oro y la plata. Desconfiad, en fin, de esos sugestionadores de la Muerte, que con la palabra os mandan practicar vanas fórmulas, y con el ejemplo os invitan á que perpetréis todo linaje de concu piscencias yde monstruosos crímenes, que ellos se comprometen á borrar con un movimiento de la mano, al otorgaros su bendición; sí, en efecto, quedáis benditos de la Muerte, que reco noce en vosotros engendros ennegrecidos por las sugestiones de sus émulos terrenales. En todos los tiempos y lugares, los hijos de la Negación han ingertado doctrinas de Muerte para desvirtuar las doctrinas de Vida. Por el fruto se conoce el árbol; mas cuidáos de los frutos que al exterior presentan dorada corteza. El Evangelio os dió á conocer á los hombres que son cual sepulcros que de fuera están blanqueados; mas en su interior sólo hay podredumbre. Aquellos Escribas y Fariseos de la Antigüedad, hoy están redivivos en el mun do y han aumentado en iniquidad; tienen refi nada su astucia y su hipocresía; han afiligrana do su núcleo tenebroso.

CAPÍTULO XII.

OCULTISTAS DE VIDA Y OCULTISTAS DE MUERTE. En las más remotas civilizaciones de pueblos que han desaparecido de la faz de la Tierra, existieron grupos de hombres cuyos espíritus superiores se habían integrado en viejos mun dos del Sistema Cósmico; eran, pues, extran jeros en este Planeta. Ellos poseían conoci mientos de alto orden trascendental; sabían educar los sentidos para que, á través de los órganos opacos y sombríos del cuerpo ponde rable, el núcleo psíquico pudiese percibir las rápidas y sutilisimas vibraciones de la materia imponderable. Escuchaban, pues, los sonidos de la Vida extra-ponderable y veían las cosas los hechos que no puede ver el ojo carnal, que siendo de materia reducida á limitadas vi braciones, sólo puede ver las cosas y los he chos que se realizan en el seno del estado pop-
362 JESÚS CEBALLOS DOSAUANTES. derable. Aquellos sabios se ponían en comuni cación con espíritus libres, y recibían doctrinas de alta enseñanza. Conocían la trascendencia del Bien y la Vida, y los profundos abismos del Mal y la Muerte. Con las infalibles premisas que ofrece el co nocimiento de la Ley Cósmica, veían por ma temática deducción los hechos que se habrían de realiza r en el porvenir. Todos los grandes y fundamentales descubrimientos que en Físi ca, en Química, en Astronomía, en Biología y en Psicología, ha hecho la moderna ciencia del Occidente, hace muchos siglos que aquellos Iniciados en la Ciencia Oculta del Oriente, los habían hecho ya en los Misterios del Santuario. Es bien sabido, por la Historia, que todos los grandes legisladores y sabios de la antigüedad, fueron á beber en las fuentes de la Sabiduría que en sus Santuarios ofrecía la India y el Egipto. Aquellos preciadísimos frutos del Espíritu Sintético eran rigurosamente guardados y sólo se daban en matemática graduación á los dis cípulos que podían llevar tales ó cuales verda des, poniéndose en tono con la callada voz psí quica del Maestro. La Sabiduría Oculta sabía muy bien cuán peligroso era que los soberbios espíritus de la Negación, se apoderasen de aquella Sabiduría;
CIESCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 363 pues, en prematuros tiempos, en que la débil razón de la humanidad terrestre no podía de fenderla, los espíritus negativos hubieran redo blado sus astucias y sus maldades. Así fué que los Iniciados mantuvieron en secreto sus gran des verdades, las cuales exponían en símbolos y encerraban en dogmas. Quedando en espera de remotos tiempos, en que la ciencia experi mental se creara, para que los símbolos y los dogmas fuesen explicados. Las dificultades con que ahora mismo tropieza la Verdad, los pre juicios que se le oponen y los rudos combates que habrá de librar con los hijos de la Nega ción, justifican y acreditan la prudencia de aque llos sabios que cerraron herméticamente las puertas del Santuario, para que la ignorancia y la soberbia no violaran los sacrosantos fue ros de la Verdad. Pero si las más importantes verdades, las que constituían raíz fundarpental para descubrir el misterio del ser y del no-ser, quedaron inviolables, no así las verdades se cundarias que recibieron los iniciados de gra dos inferiores. La ciencia del Mal tiene adeptos habilísimos, que hipócritamente saben mostrar se con aparentes spectos positivos; de ahí que no faltaron iniciados soberbios que fuera del Santuario enseñaran doctrinas adulteradas. En tonces, aquello que no alcanzaron cuando de tenidos quedaron en los grados de iniciación,
364 JESÚS CEBALLOS DOSAUANTES. lo suplió su soberbia; y, la Base Real y Objeti va del Gran Sistema Científico, Filosófico y Re ligioso, que los pseudo-iniciados no llegaron á conocer jamás, la sustituyeron con una falsa base de Suprema Negación. ¿De qué sirvió que en los primeros grados, el pseudo- iniciado co nociera la evolución de los seres del Universo, si falto de Base Real y Objetiva sólo pudo eri gir un aparatoso edificio que se disuelve en el vacío absoluto! En el Santuario de la Muerte, los Adeptos Negros, engendraron una doctrina que satisfa cía admirablemente sus grandes aspiraciones de hundirse en el abismo del no-ser; de ahí que sentaron estos principios y estas conclusiones de absoluta negación: “La Materia no existe; es una ilusión.” Ilusión que no la tiene un es píritu real y objetivo, sino el negativo espíritu que ellos conciben y que es igual á una por ción de absoluta nada, metida en una porción de ilusión materia, que también es nada. La suprema finalidad, para ellos, es: que se ani quile la ilusión Materia, para que ningún as pecto de engañadora realidad quede en el seno de su dios de Muerte, enemigo de individuali dades reales, anatematizador de las sublimes, complexas y armoniosas formas que el Dios de Vida realiza. Tal es el producto informe de ese pseudo-ocultismo, que en oposición al Ocultis-
CIESCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 365 mo de Real y Objetiva Vida, han engendrado los hijos de la Negación y de la Muerte. Todo lo real, lo verdadero, lo que es fuente de eterna Vida, lo que alcanzar no pudo el so berbio adepto de la Negación, quedó herméti camente oculto y no pasó al dominio vulgar. Isis quedó velada, hasta que llegara el tiempo en que cumpliéndose las profecías de la Vida, al multiplicarse la Ciencia, se arrancaría el ve lo y se presentaría “guiando á toda Verdad;” pues la Isis venerada y santificada en el San tuario Egipcio, es la misma Verdad anunciada por el Fundador del Cristianismo. Es el Eter nal Polo Femenino, que irradiando Verdad, vendrá en presto á combatir el reinado de la Negación, disipando las densas y tenebrosas brumas de mistificación y egoísmo, que envuel ven al Planeta de la Muerte. Hoy, como es natural, los exhumadores de arcaicas doctrinas, no hallan lo que hermética mente quedó oculto y sí lo que entró al domi nio de los falsos adeptos. El estudio de ese Ocul tismo de la Negación, ha engendrado ya en los tiempos modernos, grandes prejuicios, que aho ra van á impedirles á quienes los prohijan, que la luz de la Verdad penetre á sus entendimien tos. Hoy van á mostrarse más amantes del mis terioso símbolo y de las arcaicas palabras, que de la majestuosa y sublime realidad objetiva,
366 JESÚS CEBALLOS DOSAUANTES. que ocultaban los símbolos y las palabras de muertas lenguas. Empero, esto no importa; sabemos que en el seno de todas las sectas religiosas, de todas las escuelas científicas y filosóficas, así como en to dos los gremios sociales, existen los dos polos: hijos de Vida é hijos de Muerte. Sabemos también que este Evangelio Cien tífico tiene que producir antitéticos efectos; mas, precisamente, es lo que se desea; esto es, que se deslinden, que se definan, que se demuestren y se aparten los dos grupos antitéticos, ya que estén actuando en esta ó en aquella Religión, ya en tal ó cual credo filosófico ó científico. Los tiempos se precipitan, la hora de la sie ga se aproxima y es necesario distinguir clara mente los que son frutos de Vida y los que son frutos dañinos que deben ser aniquilados en la segunda muerte. Los que son hijos de la Vida escucharán la Verdad. Las profecías son para los que creen y no para los incrédulos; para los redimibles, mas no para quienes en sus risas y sarcasmos mués transe escépticos é irredimibles; que nada es peran de la Vida trascendental, porque en su fuero interno la odian; pues jamás podrían vi vir llevando una conciencia ennegrecida por la vanidad, la soberbia, el odio y el egoísmo; se-
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 367 rían puntos de negra y espantosa desarmonía en el concierto de los divinos soles psíquicos, que palpitan á impulso del Amor y de la Sabi duría. Esos desarmónicos elementos de la Muer te, con insano proceder intentan, lanzando es trepitosa carcajada, ahogar la severa voz que á juicio les llama; sólo creerán cuando, al con sumarse las profecías, sientan sobre sí la formi dable ejecución de la Ley Cósmica. El panteismo que protesta de la perenne rea lidad antropomórfica, jamás podrá explicar la causa de variedad, multiplicidad y armonía existentes en el Universo. Los que protestan de la forma teniéndola co mo á cosa vil y que su gran ideal estriba en el absoluto aniquilamiento de las formas, tienen que protestar de la realidad para hundirse en la quimera; tienen que combatir contra los he chos, que perennes se manifiestan acusando la forma y la organización como signo del pro greso evolutivo. Negad la jerarquía que hemos estudiado, radicando en el poder especial de cada átomo según su matíz en cada zona colo rante ó sombría, y al punto volveréis á la abso luta ignorancia que hasta este momento ha rei- nado con relación á los fenómenos físico- quí micos, biológicos y psíquicos. En ese hecho de la ordenación atómica que impera en los cuer pos organizados, atrevéos á explicarlo negan-
368 JESÚS CEBALLOS DOSAUANTES. do la jerarquía dinámica de los átomos, atre véos á explicarlo negando que todo el orden trascendental radica en la morfología. Destruir la forma, es llegar á la simplicidad y á la ho mogeneidad que nada explica. Afortunadamente el antropomorfismo se im pone con la majestuosa soberanía de los hechos y en nada les conmueve las aspiraciones nega tivas de quienes desean el aniquilamiento en la disolucióa universal. Si los espíritus tenebrosos burlan el que se les denuncie como á cosas rea les y no como á sombras amorfas ¿qué le im porta á los hechos esas burlas? Siempre ante la razón positiva aparecerá ló gico que el Bien Trascendental y el Mal Tras cendental objetiven en seres reales, antropo mórficos y con organización consciente, lo cual explica la existencia del Universo Vivo; y, no un Bien y un mal amorfos, sin realidad objeti va, sin organización; esto es, cosas iguales á la nada, que nada explican. El concepto insano de lo sobrenatural jamás surgirá del estudio que hagamos de un Mate rial Real regido por la Ley de Trascendental Mecánica. Las afirmaciones del Materialismo y de cier tas escuelas Metafísicas, sí conducen al concep to de lo sobrenatural. Negando el materialista la trascendencia de la Vida, aparece maravi-
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 369 lioso el sentimiento, el entendimiento y la vo luntad; pues entonces los atributos de concien cia surgen sin génesis de natural y progresiva persistencia y queda en las sombras del miste rio, lo mismo el origen que el fin de la concien cia; entonces también se presenta un absurdo que es contrario á la experiencia, porque rom pe los eslabones del progreso, tal es el de su poner que una fuerza, la más complexa y so berana, cual lo es la fuerza psíquica, se aniqui la ó retrograda. ¿Se aniquila? ¿Dónde está en tonces el científico principio conquistado que hace ver la indestructibilidad de las fuerzas? ¿No se aniquila y retrograda? Entonces rom péis la base del progreso evolutivo. Una fuer za que no tuviese asegurada su jerarquía al canzada en la evolución, jamás llegaría á pro ducir las soberanas creaciones que en mil y mil grados de jerárquica armonía nos ofrece el Cos mos. Ahora, por lo que respecta á ciertos metafí sicos, negadores de la Materia y enemigos de la trascendental morfología también engendran ideas sobrenaturales y absurdas. Según ellos, de un principio absolutamente homogéneo, más aún, de un espacio vacío, surge la para ellos ilusión Materia. Esta ilusión, salida de la na da, realiza formas, órganos, vida, inteligencia, variedad, multiplicidad, armonía. Y todo esto· 24
370 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. ¿para qué? Para que cuando cese la ilusión Materia, todo vuelva al primitivo estado; esto es, á la nada. ¿Hay algo más sobrenatural, fan tástico y absurdo, que ese evolucionar de la ilusión producida por la nada y que á la nada vuelve? ¿A quién aprovechó esa evolución? No á las individualidades fugaces é ilusorias, por- que al cesar la gran ilusión se desbarataron en el seno de la gran nada; tampoco se aprove-chó esa gran nada, porque, siendo inmutable fué 1a misma antes y después de la evolución ilusoria. Este maravilloso sistema de negativa Meta física puede definirse así: sistema que propone las evoluciones ilusorias de la nada, con el fin de que la nada quede como siempre ha sido. Parece increíble, pero este es el fondo, esta es la única síntesis que podéis sacar de todo ese áparatoso edificio metafísico, constituido por los miles de obras ya arcaicas, ya moder nas, que ha inspirado el Núcleo de la Negacíón. Quien atento haya seguido el encadenamien- to de nuestras proposiciones, habrá reconocido, que aun aquellas que entrañan cuestiones te nidas por fantásticas y sobrenaturales, nosotros las tratamos en concepto filosófico y científi-. co, imprimiéndoles sello de completa naturali dad.
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 371 El Bien y el Mal trascendentales, no se subs traen de la Ley Cósmica, y en sus altas moda-. lidades de conciencia aparecen actuando en ejercicio de polarizada y antitética Fuerza Fun damental. El mismo hecho de la profecía queda legiti mado en concepto natural, desde el momento en que, al demostrarse la Vida trascendental, aparecen, muy comprensibles, nuevos factores lógicos, que sirven de premisas para formular infalibles inferencias, que permiten vaticinar acontecimientos futuros. El Espíritu Sintético que conoce la Ley Cósmica y se reconoce como factor fundamental para dirigir á voluntad la dinámica social, en tal ó cual momento dado, puede profetizar los acontecimientos más re motos. En tiempos de ignorancia científica, en que imposible hubiera sido fundar la Mecánica Cós mica, nó pudo explicarse el por qué de los he chos futuros y sólo fué dado anunciárseles por modo simbólico. Quien espere el cumplimiento de la profecía apocalíptica, ciñéndose á las simbólicas formas en que fué dada, jamás la verá cumplida; mas quien sepa ver el fondo que entrañan los sím bolos, verá que ya se han cumplido los hechos preparatorios y esto le servirá para esperar su total cumplimiento
372 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. La inmortalidad del espíritu demuestra la profecía, y ésta, al irse cumpliendo, demuestra la trascendencia de la Vida.
CAPITULO XIII. LOS SENSITIVOS COMO INSTRUMENTOS DE ALTA Y TRASCENDENTAL EXPERIMENTACIÓN CIENTÍFICA. En los fenómenos psico-fisiológicos que aho ra comienza á estudiar la Ciencia Oficial, con los nombres de hipnotismo, magnetismo, tele patía, etc., se encierra algo de altísimo orden trascendental. En todos esos fenómenos se inicia un mundo nuevo para la Ciencia. Los fundamentos que hemos establecido de la Mecánica Universal, servirán ahora para que en ese orden de fenómenos se encamine la ob servación y la experimentación, guiadas por fundamentos positivos. Entonces s e descubri rán verdades grandiosas que disiparán todos los misterios; se hallará lo trascendental en el seno mismo de la Naturaleza y pasarán al ran go de hechos demostrados todas aquellas ver-
374 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. dades que se han tenido como simples ideales de la mente soñadora. Hasta hoy la Ciencia sólo ha estudiado los fenómenos externos, los que.ofrece la Materia en su transitorio estado ponderable. En vano á cada instante la Materia en su tras cendental estado eléctrico, y en los fenómenos que produce, ha estado diciendo: “mirad cómo yo soy el almade esta materia pondeable; fijáos cómo después de que modelé y discipliné las moléculas ponderables del mineral, sigo mode lando y disciplinando las moléculas del éter, y demuestro tal hecho en el fenómeno del grani zo; fijáos en que después de que modelé y or ganicé las moléculas ponderables que consti tituían una planta, después sigo modelando y organizando las moléculas del éter· y os demues tro este hecho grabando mi imagen vegetal en la piel de los fulminados por el rayo, en las fun didas arenas de la fulgurita; y, por último, en la placa fotográfica.” Fijáos, siguen diciendo los hechos, en que desde que la humanidad existe, en todos los tiempos y lugares, lo mismo en la época de los Faraones que en estos tiempos de culminante civilización Occidental, siempre se han ofrecido hechos en los cuales se asegu ra que el espíritu de los que han muerto se presenta y comunica con los que aún no han muerto. Y estos hechos, lo mismo son referidos
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 375 por las tribus bárbaras, que por los hombres que representan culminante puesto en los pue blos más cultos de la Tierra; entre muchos nombres ilustres que podrían citarse, pondre mos el de Cicerón, por lo que hace á la anti güedad, y á W. Crookes y á Lombroso por lo que corresponde á los tiempos presentes. Esta reiterada voz elocuentísima de los he chos, no ha sido bastante para que la Ciencia reconozca la existencia del mundo de la Mate ria trascendental. La Ciencia observa en mil y mil fenómenos que existe un algo que abandonando á la mate ria ponderable la deja fría, estática, sin vida. Ese algo es el que se va cuando el aire es com primido y queda frío; es el que se ausenta cuan do la planta deja de funcionar en actos bioló gicos; y, es el algo que en altísimas modalida des biológicas y psíquicas, dinamizaba el cuerpo del hombre, que después del fenómeno de muer te, se ofrece estático, falto de un principio dina mizador qne ha huído. ¿A dónde se fueron, pues, los elementos di namizadores que huyeron del mineral, del ve getal, del animal y del hombre? Misterio profundo, dicen los representantes de la Ciencia. Pero ahora nosotros decimos: no más miste rio; el elemento dinamizador jamás se pierde,
376 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. ni en cantidad ni en calidad; es la llama divina de la Vida Cósmica, que después de funcionar en una etapa de evolución integral, dentro de la masa ponderable, se pone en libertad y si gue actuando en la materia etérea, con las mis mas potencias jerárquicas que tenía alcanzadas cuando esa trascendental materia daba existen cia á un sér sobre la tierra; más bien dicho, esa materia luminosa es el sér mismo, el sér real, que se manifestaba condensando en torno de sí átomos de materia ponderable. ¿Por qué, pues, el sér que envuelto en átomos ponderables funcionaba con dinámicas propie dades de conciencia, después del fenómeno de muerte no ha de ejercer esas mismas modali dades al estar envuelto en átomos de materia etérea? ¿En dónde está la dificultad para que esto se admita como cosa real, como hecho irre- futahle? Ah! por lo contrario; el absurdo, el imposible, está en suponer que la más alta síntesis diná mica se pierda en la nada, ó retrograde en je rarquía. Ahora, por otra parte, ¿en dónde está la difi cultad, para admitir que el espíritu en su esta do libre pueda hacerse visible y comunicar con los hombres encarnados? ¿Qué físico, con las luces que ya ofrece el estado actual de la cien cia, podrá negar que el cuerpo etéreo que en-
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 377 vuelve al espíritu libre, pueda colocarse en con-· diciones de condensación tal, que pase á un es tado intermedio, entre 1a materia imponderable y la ponderable? Esto sólo parecería imposible á la antigua Física; mas no á la que ya redujo a los gases que se tenían por irreducibles. Reducid á este sencillísimo concepto científi co el hecho de la aparición de los espíritus, y surgirá al punto la naturalidad del fenómeno. Mas aún; ahora aparece sobrenatural el que no· pueda efectuarse tal fenómeno, pues la materia psíquica está dentro de las leyes físicas que de terminan condensación, y no puede substraer se á la ley física. El que tales fenómenos no sean constantes y el que no se efectúen á medida de nuestro de seo, no sera jamás motivo que pueda oponerse para negar el hecho. El mismo núcleo eléctri co- vegetal que se nos manifiesta en el rayo, no significa fenómeno constante y que se pro duzca naturalmente á nuestra voluntad; sólo por medios artificiales, desde que se inventaron las máquinas eléctricas, el rayo se manifiesta en las descargas provocadas; pero, ¿cuántos si glos se pasaron para que al rayo se le despoja ra de sobrenatural aspecto? Ya es tiempo de que también despojemos de aspectos sobrenaturales á los más trascenden-
378 JESUS CEBALLOS DOSAMANTES. tales fenómenos que producen las psíquicas uni dades dinámicas, que con modalidades de con ciencia actúan en el medio imponderable. La Ciencia, para acometer los estudios psíco físicos, tanto en los seres encarnados como en los que actúan en el medio etéreo, cuenta con inst- runentos vivientes; pues para estudiar fe nómenos de conciencia, necesario es que los ins trumentos sean también conscientes. Los hipnotizados y magnetizados son sensi tivos á quienes, por influencia, hacemos que nues tra dinámica psíquica les comunique aditamen to vibratorio á sus propias vibraciones psíqui cas. Entonces, en esos sensitivos tenemos los más preciosos instrumentos que desear pudiera la Escuela Experimental. Ellos ponderan la materia que la balanza no puede ponderar; perciben las vibraciones que por lentas ó por rápidas, no son vistas por el ojo estático del cuerpo ponderable, en su esta do normal; ellos escuchan los sonidos que vi bran en el éter; y, en suma, sienten cuanto se mueve y actúa en el medio imponderable. Fácil es reconocer cuán grandiosos conoci mientos atesorará la Ciencia, cuando sepa em plear esos instrumentos; adquirirá trascenden tales verdades, que depuradas por especiales métodos de comprobación, tomarán asiento fir mísimo en el registro de los hechos positivos.
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 379 Las observaciones hechassimultáneamente con varios sensitivos, por diversos experimentado res, ofrecerán preciadísimas comprobaciones. Entonces se reconocerán los prodigios que ofrece la dinámica evolutiva, desde los fenóme nos físico-químicos, hasta los del orden bioló gico y del trascendental orden psíquico. Entonces también se legitimarán, en concep to científico, todos esos extranos y misteriosos fenómenos producidos por las actuaciones de espíritus libres, que alcanzando ponderar· rela tivamente su cuerpo etéreo, se ponen en contacto con los espíritus que se encuentran aquí, ahe rreojados entre las moléculas de un cuerpo den so. Fenómenos que, como hemos dicho más an tes, en todas las edades y en todos los pueblos y lugares se han producido; mas, el escepticis mo científico los ha despreciado, dejandolos al dominio del vulgo que los desvirtua y desnatu raliza. MAGNETISMO ANIMAL. El núcleo psíquico está rodeado del éter· en combustión; puede decirse que cada núcleo de materia trascendental organizada, es un foco de combustión, Esta combustión que es sensi ble en los elementos ponderables de que está rodeado, así el núcleo vegetal, como el animal, y que se manifiesta en los fenómenos de asimi-
380 JESUS CEBALLOS DOSAMANTES. lación y desasimilación, es combustión no sen sible, en lo normal, tratándose de los elementos imponderables que proporciona el éter; pues és te es descompuesto en sus neutrales elementos atómicos, los cuales son disciplinados por la energía psíquica, ya en constantes actuaciones inconscientes, ya semi- censcientes, ya plena mente conscientes. En los actos inconscientes, las mo1lalidades dinámicas ó estáticas del espí ritu están disciplinando y modelando las for mas del sentimiento y del pensamiento, con los átomos lnminosos y sombríos que resultan de la reventazón de las moléculas etéreas puestas en combustión. Si las actuaciones del núcleo psíquico son po sitivas; esto es, si son actuaciones de amor ó de sabiduría, las etéreas formas del sentimiento ó del pensamiento son colorante-luminosas; un buen sensitivo verá cuán irradian del espíritu que las produce, emanaciones magnético- lumi nosas, con las coloraciones que son peculiares á los tonos múltiples y varios del sentimiento y del intelecto. Cnuando las actuaciones del espíritu son ne gativas, por impulsos de odio, de soberbia, etc., se estatifican y condensan los átomos sombríós dando formas á los negativos productos de con ciencia también en este caso un sensitivo ó vi dente, advertiría cómo se manifiestan emana-
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 381 ciones magnético-sombrías, con los tonos tene brosos que sean peculiares á cada una de las múltiples y varias fases de la conciencia nega tiva. Tales son las formas magnéticas que se producen en actos constantes é inconscientes pa ra el espíritu. En aquellas actuaciones á que hemos llama do semi-conscientes, el espíritu, por intuición, sabe que existe el fluido magnético y que.lo puede manejar como vehículo que transporta sus voliciones; mas no sabe qué cosa es en sí el tal fluido ni alcanza á comprender, por lo mis mo que su conocimiento es vago y deficiente, toda la trascendencia que encierran los fenó menos magnéticos. Si el espíritu que maneja tal fluido sabe que este es éter descompuesto y que encontrándose en él todas las jerarquías atómicas, ya lumino sas, ya sombrías, la voluntad sintética puede dis ciplinar esos átomos para que objetiven las for mas de esa voluntad, entonces se realizarán fenómenos de altísimo orden, cual la reproduc ción de los panes y de los peces efectuada por el Cristo Eterno en su etapa de Judea, en la cual, no pudiendo herir el intelecto de sus dis cípulos, les impresionaba los sentidos. Así, pues, es el magnetismo animal, produc to de la combustión del éter, efectuada por los núcleos psíquicos.
CAPITULO XIV. FENÓMENO DE MUERTE EN EL HOMBRE. El espíritu viene y se absorbe en el embrión placentario; desarróllasey crece á efecto de asi milación trascendental, hasta cumplir los gra dos reclamados por ley de integración en el mo mento de cada etapa evolutiva. Durante ésta, el espíritu lucha con las fuer zas antitéticas del elemento sombrío, que, en lo físico, perturban las funciones de nutrición, pro duciendo enfermedades al organismo físico, y, en lo psíquico, engendrando perturbaciones de conciencia, sugestionando ira, odio, venganza, egoísmo, etc. Las dinamizadoras energías de vida luchan y combaten á los elementos estáti cos de muerte: primero, por manera muy dé bil, pues el tierno organismo del niño no ofrece órganos potentes para resistir; después y á me dida que el organismo se consolida., hay más
384 JESUS CEBALLOS DOSAMANTES. resistencia para el combate; aunque siempre tal resistencia es relaliva, pues siendo ley que la materia ponderable sólo sea de transición, en sí misma lleva sus principios de transfor mación. Hay en cada encarnación del espiri tu un factor de energía dinámica, cuyos gra dos están regidos por el número, en complexas influencias de especial momento del desarrollo psíquico, y de relaciones con el pasado y con el medio presente. Ese factor de vida, necesario para luchar con la Muerte, en tiempo matemá tico, es admirable en algunos casos. Puede ob servarse con frecuencia cómo algunos ninos, ya sufriendo contusiones y caídas graves, ya pa deciendo enfermedades mortales, ya siendo víc timas del hambre, del frio y de todo linaje de inclemencias, producidas por un medio deleté reo, sin embargo de todo esto, resisten las in fluencias negativas, llegando á la edad adulta y á la vejez. Es que el factor de vida, que en esos casos se manifiesta vencedor, tiene que ac tuar en su número fijo, en su número matemá tico, en que lo generaron las complexas ener gías de la necesidad integral, con relación al tiempo y al medio. Las singularidades que pre sentan las complexas combinaciones psíquicas, en el enorme período de sus ciclos evolutivos, determinan las más extrañas y raras necesida des, pero que son matemáticas, precisas, inelu-
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 385 dibles; de ahí que el factor de vida, determi nado por la combinación de un momento dado en la integración psíquica, puede ser: desde el factor cuya energía no alcanza á que el feto salga con vida del claustro materno, hasta el factor que determina longevidad. El factor de vida, que mide y regula la ne cesidad integral, puede ser violado por muerte accidental: envenenamiento, ahogo, contusión, la mano de un asesino, ó bien por el suicidio. Muerte por suicidio.– Hoy, quien se penetre con plenitud de entendimiento, de lo que es la Vida, jamás violará ese factor,· dinámico que la necesidad integral le da para que en cada eta pa evolutiva, se integre en Amor y en Sabidu ría y para que elimine sus átomos de psíquica materia sombría. Cnántos esfuerzos, cuántas luchas emprendi das para vencer el período difícil del desarrollo del cuerpo ponderable, para que al llegar al su premo instante de la práctica, al trascendental fin de la existencia carnal, cual es el de comba tir y domar á las monstruosas pasiones, se des truya el vehículo y se huya de la lucha,llevándo se aún más ennegrecido al espíritu, con lo cual, el mismo sér, desesperado y cobarde, se da más y más sufrimientos para el porvenir; él mismo se ha planteado formdables problemas, que con 15
386 JESUS CEBALLOS DOSAMANTES. horrendos martirios tendrá que resolver en fu- turas etapas de vida. Cualquiera que sea la causa determinante del fenómeno de muerte, en ese momento en que el núcleo psíquico se pone en libertad, para lan zarse al medio imponderable, si se contara con buenos sensitivos á quienes se les hubiera edu cado las facultades de percepción á través de la materia ponderable, ó bien que con habili dad suma se emplearan los recursos que ya ofre ce la fotografia cientifica, se podría observar y experimentar el más trascendental de los fenó menos. Veríase cómo el núcleo de la materia psíquica es similar al núcleo que la materia ponderable ofrece en los dos hemisferios cere brales, y que sus ramificaciones luminosas co rresponden á las ramificaciones del sistema ner vioso; veríase cómo el núcleo se repliega en sí mismo y repliega también sus ramificaciones luminosas, hasta ofrecer una esferilla veríanse cómo la Materia, en sus tres Estados Funda mentales, se encuentra dando constitución al hombre; esto es, la materia ponderable, que que da en los despojos del cadáver; la materia psi quíca, que es el núcleo luminoso, dinamizador, organizante,·pensante, sensible, consciente; y, la materia etérea, que el núcleo dinámico descom pone, atrayéndose sus átomos en calidad y can tidad similar á los elementos que abandonados.
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 887 quedan con el cuerpo de materia ponderable. Esa materia etérea circunda al núcleo luminoso y le acompaña constantemente; ella le sirve de vehículo para sus actuaciones de conciencia en el estado libre, en el medio de Vida que ofrece la Materia imponderable, donde, después que pasa el letargo que sigue á la muerte, el núcleo dinamizador se extiende, y organiza y modela su cuerpo etéreo.

CAPÍTULO XV.

LA VIDA EN EL MEDIO DE LA MATERIA IMPONDERABLE. Así como la materia en su transitorio estado ponderable, ofrece extensa escala en el·orden de las densidades, así también presenta gradual escala de densidades en sus otros dos estados imponderables: el etéreo y el eléctrico. Lo cual es natural, pues no debe olvidarse que el prin cipio fundamental de la densidad está· en. las combinaciones atómicas de las septenarias fuer zas dinámicas y estáticas. Como en cualquiera de los tres estados fundamentales de la Materia, están los propios elementos raíces, los siete. lu minosos y los siete sombríos, claro e que.las múltiples y varias combinaciones atómicas exis- tentes en cuerpos, ya ponderables, ya impon derables, determinarán escala en el orden de las densidades.
390 JESUS CEBALLOS DOSAMANTES. Ahora bien; si se quiere tener concepto de la Vida real y objetiva que se realiza fuera de es te tosco medio ponderable, no hay más que re flexionar un poco, para advertir que en el me dio que no pueden ponderar nuestros imperfec tos instrumentos ynuestros embotados sentidos, existen los dos elementos indispensables para que allí se reproduzca en grado superior y más perfecto, todo el mundo real y objetivo que contemplamos en este medio ponderable. Esos dos elementos son: materia modelante organi zadora y también consciente; es la materia por excelencia, es la materia eléctrica que en su más elevada jerarquía es materia psíquica, cuyas modalidades se manifiestan en atributos de con ciencia. Así, pues, la materia eléctrica ya evo lucionada y con la especial cohesión que le per mite conservar los grados de integración ad quiridos por sus tipos, está representada en el medio imponderable, en todos los mtíltiples y varios matices que las series atómicas han ad quirido en la vía de integración. Existen allí eléctricos· elementos minerales, eléctricos ele mentos vegetales, eléctricos elementos animales y, sobre todos estos elementos eléctricos, está el culminante elemento psíquico. El otro elemento necesario para la plasticidad de la vida real y objetiva, lo ofrece el éter con sus matizados átomos luminosos y sombríos;
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 391 esta materia prima, cumple en el medio impon derable, los oficios que la materia de transición realiza aquí. La materia eléctrica se apodera del éter, lo disciplina, lo informa, lo organiza y lo gobierna con precisión matemática, con efi cacia mayor que en el medio ponderable, don de la materia acusa el máximum del dominio negativo; pues su gran densidad es debida á la presión y al enfriamiento. Cuando el espíritu se pone en libertad des pués del fenómeno de muerte, si no es un espíri tu que sólo vibre para las funciones vegetativas, sus altas vibraciones intelectuales y afectivas le hacen extender sus ramificaciones luminosas é informa y organiza su atmósfera etérea, dán dose un cuerpo que generalmente afecta la for ma del último cuerpo que se llevó sobre la Tie rra, pues la serie de pensamientos yde afeccio nes vibrantes, son las energías que modelan. Como el espíritu luego que va pasando la per turbación natural al cambio de estado, comienza á pensar y á sentir en el orden de sus inmedia tas impresiones terrestres, el cuerpo etéreo se modela en razón de semejantes vibraciones. Pero el cuerpo etéreo es susceptible de mil y mil cambios: si el espíritu del que en la Tierra llegó á la vejez, comienza por asociación de ideas á pensar y sentir con las emociones de su juventud, las vibraciones
392 JESUS CEBALLOS DOSAMANTES. forman y al punto aparece su etéreo cuerpo re presentándole en su aspecto juvenil. Si la sin tesis de razón alcanzada es tal que su memoria abarque sus anteriores etapas de vida carnal, tan luego como el espíritu comience á vibrar en el orden de ideas y sentimientos peculiares á taló cual etapa de vida, su proteico cuerpo etéreo le representará al punto con idéntico aspecto al que tenía en la existencia que evocan sus recuerdos. Los espíritus inferiores, que sólo vibran con bajas modalidades, generalmente permanecen en letargo profundo, replegado su nócleo en es férica forma; pues no hay energía consciente que resista á la presión del éter. Necesitan pa ra despertar y extenderse é informar su etéreo cuerpo, que sobre ellos caiga el dinamizador y sugestivo impulso de los espíritus superiores; pero entonces sucede, que aquellas débiles ra zones se extravían, se confunden y se enloque cen. Es muy difícil encarrilarles las ideas en orden lógico, que reclama altos raciocinios y que ellos en su deficiente integración no saben ejercer. Y no se crea que en el grupo de seres con fundidos y enloquecidos están solamente los humildes é ignorantes; también en esa clase se encuentran los de la sabiduría orgullosa: los que creían que la sublimidad de la vida tras-
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 393 cendental y eterna, consistía en la absoluta ex-· tinción de 1a substancia, en lo absoluto amorfo, en las actuaciones de abstracta conciencia que flotaba en el vacío; ó bien, los que creyeron que la materia no podía tener estado trascen dental. También en el grupo de los perturba dos está la gran mayoría de los que creyeron gozar de la Vida Eterna, ganándola con hipó critas y vanos formalismos. En la vida del medio imponderable, según los grados de constitución sombría ó luminosa así los seres actúan en bajas ó elevadas zonas. Un buen sensitivo vería cómo los engendros te nebrosos se agitan en una atmósfera, cual de humo negro, y los seres positivos actúan en ra diante medio de resplandeciente y deslumbran te luz. En el medio sombrío anidan los monstruos del orden psíquico; ahí se condensan todas las soberbias, todas las envidias, todos los egoís mos y todas las crueldades. En monstruoso ma ridaje viven los de la luz prestada, los de la ca beza de oro y cuerpo de barro, con los nacien tes seres de radical negativa. Allí se confunden la crueldad y el salvajismo ilustrado en la Ciencia del Mal, con la feroci- dad y el salvajismo de los vulgares criminales, que en la Tierra dieron contingente á las cár celes y á los patíbulos. Y todo este verdadero
394 JESUS CEBALLOS DOSAMANTES. Infierno se toca con los seres encarnados, pues él está en la más baja zona. Las frías y estáti cas actuaciones de aquellos monstruos de lo invisible se propagan por influencia á los nú cleos psíquicos de los encarnados, y les suges tionan para el crimen, para el error, para el escepticismo. Excitan las discordias en la fami lia y en las sociedades; quitan la paz de la Tie rra, y excitan la rabia en las fieras y envene nan las aguas y la atmósfera, y daiñan la vege tación. Dejad que esos monstruos se enteren de que va á sobrevenir una era de enseñanzas de Amor y de Verdad para los hijos de la Vida, y al punto el Infierno se conmoverá en los pa roxismos de la rabia, de la soberbia, del escep ticismo. Entonces las actuaciones de la Muerte efectuadas en lo invisible, se reflejarán en el me dio ponderable; entonces también los tres cul minantes tipos de la Negación, que constituyen Fundamental Familia Tenebrosa, y que señala el Apocalipsis en los capítulos VI y XVI, obra rán cual allí está indicado. El uno de los tres, negativo- sintéticos, quita la paz de la Tierra; el otro, envenena y esteriliza los frutos de la agricultura, y, LA GRAN NEGATIVA, determina todo género de muerte sobre la cuarta parte de los que habitan sobre la Tie'rra ( Véase el Capi tulo VI de la Revelación). Quien conoce por modo evidente las cau-
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 396 sas, puede infaliblemente profetizar los efectos. Quien sabía que pasando tiempos y más tiem pos la (Ciencia se multiplicarla y entonces se romperían los SIETE SELLOS DE LA SÍNTESIS, sa bía también los efectos infalibles que su ruptu ra produciría en los Núcleos Fundamentales de la Negación y en sus engendros. Reconoced, pues, ahora, por manera racio nal y científica, el Mal trascendental que se os dió á conocer por modo simbólico y dogmáti co, desde que vuestro espíritu sencillo é igno rante comenzó á vibrar en infantil humanidad. Entonces no podíais analizar su trascendencia, desde altísimo concepto científico y filosófico, y por eso sólo se os demandó la fe; pero ahora se os pide el análisis de la razón y de la cien cia. Son tan radicales los caracteres opuestos del Bien y del Mal, que no pueden ser confun didos por quien lleve en su sér una razón posi tiva. Aquellos singula1·es caracteres que proli jamente hemos estudiado para demostrar que en el Papado Romano está la SILLA que debe ocupar en presto la BESTIA, tienen tal fuerza de Verdad, que sólo los primitivos espíritus ó .los viejos espíritus tenebrosos, no habrán de que dar convencidos. Mas, el factor principal para que se llegue al conocimiento trascendental del Bien y del Mal, de la Vida y de la Muerte, está constituido por
397 JESUS CEBALLOS DOSAMANTES. el conocimiento pleno de la existencia del espí ritu inmortal. La Negación que esto sabe, ha procurado que el hombre reciba sugestiones apartadoras de tan importante y trascendental conocimiento. Los nefandos hijos de la Negación yla Muer te, han ingertado doctrinas en oposición á la Vida, desvirtuando las enseñanzas de Amor y de Sabiduría que en todos los tiempos y luga res se han dado, con relación á los grados que iban alcanzando las facultades de la humana conciencia. En Religión, los hijos de la Muerte anatema tizan á la Vida, denunciando como pecado la fe cundidad y el amor. Condenan al que no pro fesa culto de vanas formas y absuelven los más abominables crímenes, por el oro y por las re verencias al culto externo. En la Ciencia combaten toda verdad de or den trascendental y establecen falaces teorías que impiden conocer las verdaderas causas de los fenómenos observados. En Metafísiéa proponen un espíritu que sea igmil á la nada; pues han inventado dialéctica especial para venir á decir que el conjunto de abstractos atributos exentos de substancia real y objetiva, son el espíritu. En el Materialismo, negando trascendencia á
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 397 la Vida, sólo han hecho conocer la materia pon derable. En el Positivismo, ahí donde su soberbia se siente lastimada profundamente al exhibir su ig norancia, les dicen á sus discípulos: ”lo que nos otros que somos supremos maestros, no hemos podido conocer, será inconocible eternamente.” Entonces por modo monstruosamente negativo, dicen: que al hombre no le interesa conocer las causas primeras. ¡Oh! los émulos de la Muerte no podían de fender mejor sus fueros. La infeliz Humanidad ignorante del Mal en su real y trascendental existencia, llegó á tenerle por mito. Entonces el mal hería á mansalva, y llegaba á la más te mible de sus fases: la de ser burlada su existen cia. El peor de los peligros es aquel que se des conoce; aquel que al herirnos le negamos. La ciencia experimental tiene que cumplir altísima misión en el porvenir. Tiene que estudiar el elemento del Polo Ne gativo, desde lo inorgánico hasta su·trascenden tal orden psíquico.

CAPÍTULO XVI.

PRINCIPIO, MEDIO Y FIN DE LA EVOLUCIÓN CÓSMICA. Nada hay más absurdo que imaginar y pro poner la existencia del espíritu considerado co mo entidad abstracta, simple, amorfa, inmate rial. Mucho hemos insistido acerca de este asun to, y ahora volvemos á él para demostrar que desde ese concepto erróneo jamás se explicarán, por manera racional y científica, los hechos de la evolución cósmica, que imperiosamente pi den un principio, un medio y un fin evolutivos. Hablar, como lo hacen algunos metafísicos, de evoluciones perfeccionadoras de un espíritu al que suponen simple é inmutable, es notoria mente absurdo. Si es simple el espíritu, ¿por qué se manifies ta complexo en sus atributos? ¿Por qué siendo amorfo, determina complexidad de formas en su revestimiento de materia ponderable? ¿Puede un
400 JESUS CEBALLOS DOSAMANTES. principio simple y amorfo que no lleva en sí mismo variedad y multiplicidad de elementos je rárquicos, determinar esa ordenada y complexa colocación de las moléculas ponderables que constituyen el organismo dinamizado por el es píritu? Si es inmutable el espíritu, ¿para qué evolu ciona? qué perfección puede adquirir lo que es inmutable? Siendo idéntico el inmutable y simple espí ritu, imaginado por el metafísico, ¿ por qué no se manifiesta igual en todos los seres? por qué esa escala de mliltiples grados que comienza con el salvaje y termina en el hombre de ex traordinario genio? Jamás se explicará la causa de variedad, com plexidad y armonía, existentes en el espíritu, si á éste no se le considera constituido por ele mentos jerárquicos, que determinan organiza ción y formas. Jamás se explicará la evolución si no se considera el fundamento de ella; esto es, la integración progresiva, real, objetiva y morfológica del núcleo psiquico. Jamás se ex plicará la escala que en inmensos grados ofre cen los seres organizados, si deja de considerar se la persistencia, el crecimiento, y por tanto, la mutabilidad de los núcleos de materia espi ritual que están evolucionando. Los falsos ocultistas, que jamás han llegado á
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 401 penetrar el sentido oculto de los dogmas y de los símbolos, al ver anunciada la idea de Uni dad Cósmica, interpretáronla en sentido de ne gación absoluta, inventando un panteismo igual á la nada. Dijeron entonces, por manera absurda: el es pacio inmaterial, es el amor, es la sabiduría, es el poder, es la voluntad, es el Gran Esplritu, es el Todo Dios. Tal es, para ellos, el único prin cipio ó la Unidad Suprema, si bien se examina el fondo de sus proposiciones y si se les reduce á último concepto. La granilusión-materia, que dicen ellos, sur gida de aquel principio, produce el fantasma górico cuadro del mundo real y objetivo; pero que no es real ante ellos, sino ilusión: cua dros disolventes que han de volverá la reali dad del no-ser. Este es el medio evolutivo pa ra los seudo-ocultistas. El aniquilamiento de la ilusión-materia y la vuelta al estado primordial es el supremo fin. Tal es el principio, el medio y el fin evoluti vo, y tal el concepto de Unidad Cósmica que tienen los ocultistas de la Negación, y con ellos, en el fondo, están de acuerdo los sectarios me tafísicos de modernas escuelas panteístas. En oposición á ese sistema de la nada, véase cuál es el concepto que de la evolución y de la 26
402 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. Unidad Cósmica, tienen los Adeptos Hijos de la Vida: PRINCIPIO CÓSMICO. Filiación de los elementos cósmicos al comenzar la evolución. POLO POSITIVO. 1º–Una Tri-Mónada Fundamental ó Núcleo, constituido por dos seres sexualmente polariza dos, y su fruto, son los Arquetipos Sintéticos, que están constituidos por serie atómica eter nalmente organizada, pero idéntica á todas y cada una de las infinitas series atómico-lumi nosas no sintetizadas. 2°–La Materia Luminosa constituida por se ries de átomos jerárquicos, cada serie idéntica en número y calidad á las demás. POLO NEGATIVO. 1º–Una Tri-Mónada Sintética, constituida por dos seres sexualmente polarizados, y su fru to, los cuales están constituidos por serie atómi ca tenebrosa, eternalmente organizada, pero idéntica en número de átomos jerárquicos á to das y cada una de las series atómico- sombrías no organizadas. 2°-Materia Tenebrosa constituida por series
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 403 de átomos sombríos, cada serie idéntica á las demás. MEDIO EVOLUTIVO DEL COSMOS. Conocida la filiación de los elementos primor diales del Cosmos, surge la explicación natural, lógica y científica del génesis y desarrollo evo lutivo. El Núcleo Fundamental de Vida, por acto di námico, rompe el estado neutro; arrolla al Nú cleo Estático que le aprisionara durante el Polo de la Eternidad Negativa; pone en rápida vi bración las moléculas del éter, las dilata, las re vienta y así aparta la luz de las tinieblas, abrien do con el primer acto dinámico, la majestuosa era del Polo Positivo de la Eternidad. El éter descompuesto constituye masas nebulosas, que se transforman en soles; éstos, descomponiendo el éter, propagan el incendio en progresión gigan te, surgiendo el Universo Vivo, que va dilata- ndo su esfera al infinito. En las miriadas de sis temas solares, las series atómicas, ya luminosas, ya sombrías, emprenden los trabajos de evo lución integral, que por modo particular hemos explicado ya. FIN QUE REALIZA LA EVOLUCIÓN CÓSMICA. El fin evolutivo, que ningún fundamento tie ne ante el concepto negativo de un principio
404 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. amorfo, simple, homogéneo, inmaterial é inmu table, que lo mismo antes que después de la evolución se queda igual, lo cual jamás expli cará el por qué de la evolución, ahora, para los Hijos de la Vida, desde el concepto positivo que hemos fundado, el fin de la evolución es perfec tamente comprendido. Es este: que las infinitas series atómicas se integren en unidades psíqui cas polarizadas sexualmente á imagen y se mejanza de los Arquetipos Fundamentales. He aquí la verdadera Unidad: identidad en las gemelas series atómicas que están en el se no de la Matriz Etérea y que aún no comienzan su evolución; identidad en las también gemelas series atómicas que están en la vía de su inte gración, é identidad entre las psíquicas obras acabadas que resplandecientes gravitan en tor no de la Familia Arquetipo Fundamental. Tal es la variedad, la complexidad, la indivi dualidad y la morfología, que en material y real objetividad, constituyen la Suprema Unidad del Padre Cosmos. Ahora bien, si podéis comprender la estrecha solidaridad que existe entre las unidades psí quicas, ya que ellas sean hijos adultos del Cos mos, ya hijos pequeñitos, ya hijos embrionarios que no salen aún de la Matriz entonces también llegaréis á comprender cómo la resultante de ese estrecho lazo de solidaridad, determina la
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 405 Ley de Vida, que vigila por el fuero Divino del Cosmos. En tal momento, si vuestra comprensión lle ga al positivo concepto de esa solidaridad, ya podéis decir: Dios es el Cosmos Luminoso. Entonces también comprenderéis que la Ley Suprema del Divino Cosmos es inviolable; pues ella está vigilada y cumplida por las propieda des jerárquicas de los átomos, que en sí mis mos llevan la absoluta condición de su integral adaptación, en progresivas evoluciones. Esto, si bien se comprende, hace ver cuán asegura dos están los fueros solidarios de las atómicas series que constituyen al Dios Cosmos; ya que sean los átomos organizados, palpitantes en los Espíritus que constituyen la Familia Funda mental, ya los que en momento de trabajo co lectivo engendran los fenómenos astronómicos y geológicos, ya los que en neutral estado cons tituyen las moléculas del éter, esperando el mo mento en que comiencen su integral evolución. La Ley Suprema de la necesidad cósmica, también se cumple en el Reino Tenebroso: ¿qué desean el Núcleo Negativo y sus hijos? Desean la muerte absoluta, el aniquilamiento de la forma y de la organización, que les da conciencia escéptica, que odia y abomina la Vida. Bien; pues esa suprema aspiración de hundir-
406 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. se en las inefables dulzuras del no-ser, como di cen ellos, la verán realizada. Mas, el hecho que sólo es peculiar á la nega tiva finalidad de lo que es radical negativo, no se quiera generalizará los Hijos de la Vida, pa ra los cuales, la divina forma, la realidad obje tiva, la individualidad, la sexualidad y la orga nización de una conciencia que vibra á impul so del Amor y de la Sabiduría, son condiciones positivas de la Vida, y por tanto, eternas, in violables.
CAPITULO XVII. ZONAS JERÁRQUICAS DEL SISTEMA CÓSMICO, Existen en el Sistema Cósmico miriadas de sub-sistemas solares, en los cua: es la Materia se congrega para efectuar sus evoluciones de integración. En esas múltiples y varias mora das la Vida ofrece todos los grados jerárquicos: desde las nacientes nebulosas que son embrio nes de futuros soles; desde los mundos densos de imperante materia negativa; desde las esfe ras de tenue materia en las cuales domina el elemento dinámico-luminoso, hasta la Región Suprema donde impera absoluto el luminoso elemento sintético-positivo. Suponer que el Sistema Cósmico, que es el Sistema por excelencia, carece de Base Funda mental, es suponer el mayor de los absurdos. Entonces jamás se explicaría el orden y la ar monía sideral. Vemos que las partes constituti vas del Gran Sistema reconocen una base, y
408 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. así observamos que los planetas del sub-siste ma en que está la Tierra reconocen fundamen tal base en el Sol, el cual, á su vez, reconoce otra base y con su cortejo de planetas se dirige hacia la constelación de Hércules, constelación que á su vez tiene que seguir solidariamente el movimiento armonioso y regular de otra ba se, y así sucesivamente hasta llegará la Base Fundamental del Sistema Cósmico. Veamos, pues, cuál es la ordenación del Sis tema Cósmico, y cuál su Base Fundamental. En el infinito Océano Etéreo gira la Esfera del Universo Vivo; Esfera inmensa, de eterna dilatación, y que está constituida por zonas con céntricas de varias jerarquías. En cada zona gravitan miríadas de cuerpos celestes, cuya constitución está en razón directa de la depu ración imperante en cada zona; pues del Cen tro, donde rige la Absoluta Síntesis, á la última zona, donde se acumula la materia sombría, en tre cuyas densas brumas quiebran sus rayos las últimas emanaciones del Foco Central, existe un radio de matizado poder dinámico; de ahí, que progresivamente, al ir decreciendo el po der dinámico, van siendo más densas las zonas en que se mueven los mundos, hasta llegará la periferia del Universo Vivo, donde se agolpa la materia sombría, dando origen á las más den sas creaciones siderales.
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 409 Compréndese, pues, que la esfera de irradia ción del Sistema Cósmico es inmensa; las uni dades métricas de este planeta no podrían ja más dar idea del enorme radio, que partiendo de la Luz Sintética, se quiebra en las acumula das brumas de la zona negativa. Pero no obstan te tal enormidad, al fin, el Universo Vivo tiene limites; pues sólo es infinito el Océano Etéreo, en el cual la Esfera Cósmica siempre hallará materia prima para nuevas creaciones, y cam po infinito para sü eterna dilatación. Quien comprender pueda este Sistema, reco nocerá: que el infinito material cósmico, entran do á la Vida desde la nebulosa, eternamente, puesto que es infinito, sustentará el crecimiento del Universo Vivo. Luego la evolución tiene por fin: divinizar progresiva y eternalmente el Todo. infinito. Ya hemos inferido racionalmente el que, co existente con el éter infinito, estaba el Germen Sintetico de la Vida; ahora que entramos en consideraciones acerca del Sistema Fundamen tal del Cosmos, más y más se impone como ver dad axiomática la increada existencia del Nú cleo Sintético. La mejor prueba de su existen cia se ofrece en este momento: negad esa Base Fundamental, y tornaréis á la confusión y á la ignorancia; mas, por el contrario, partid de esa Base Sintética, y todas las armonías y todas las
410 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. grandiosidades del Universo Vivo resplandecen iluminadas por la Razón y la Verdad. La Esfera Cósmica comenzó á dilatarse en el punto del Océano Infinito en que estaba la Si miente de Vida, en ese punto quedó fija la Base Fundamental del Sistema Cósmico, el Supremo Foco Dinámico del cual partiría la evolución eterna é infinita. En aquel Centro en que imperaba la Síntesis, quedó constituida la Unidad Suprema para re gir todas las propiedades y todos los atributos de las futuras creaciones, en lo físico y en lo psíquico. La Suprema Dinámica imperante en aquel Centro, no deja caer ahí ninguna cosa estática, nada que no vibre con las armonías positivo sintéticas; por tanto, ahí está constituida la Unidad Absoluta que rige las densidades. De aquel Centro, las palpitaciones del Amor provenientes de la Familia Fundamental, par ten en irradiación luminosa que se leuda en la masa cósmica. Las nebulosas guardan en su seno aquellos gérmenes de Amor, y más tarde, cuando la vida orgánica aparezca sobre la su perficie de los mundos, aquellos leudados gér menes de Amor, acusarán su presencia en el perfumado beso que se dan las flores al gene rar la vida vegetal y en la tierna languidez de la virgen que se hace cariñosa madre.
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 411 Cuando los primeros mundos se divinizan, dando sintéticos frutos espirituales, la Región Central recibe en su seno á las obras perfectas, á las obras acabadas, que el Cosmos ofrece en primicias á la Vida. Mas sólo entran allí los que resistir pueden la depuración, los que no llevan como lastre ni un solo átomo sombrío, los que acusan neta densidad fundamental. A la Región Central sigue una zona de infe rior, pero inmediata jerarquía. Los mundos de esta zona ofrecen frutos conscientes próximos á la síntesis. Sucédense en escala descendente las demás zonas de mundos inferiores, hasta lle gar á la región última, en la cual se acumulan todos los elementos sombríos, que tienden á ce rrar la Esfera Cósmica. En esta última zona está colocado el sub-sistema planetario á que pertenece la Tierra. La gran Esfera Cósmica evoluciona en su conjunto, de tal manera, que progresivamente van ascendiendo las zonas siderales. Cuando la zona inmediata al Centro se identifica con la densidad fundamental, dilátase aquel Centro y todas las zonas ascienden un grado; pues el ra dio universal avanza en su dilatación infinita. Entonces la postrer zona pasa á ser penúltima y en su lugar vienen nacientes nebulosas á cons tituir los sub-sistemas solares de la última zona. Por este medio evolutivo váse divinizando el
412 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. Cosmos, pues á esa Región Central, siempre creciente, á la cual van ingresando las psíqui cas obras acabadas, es á la que le conviene el atributo divino. Esa Región Central, que hoy se puede explicar científicamente, es la que se dió á conocer en las religiones con los nombres de Reino de los Cielos, Paraíso, Nirvana, etc. Así como el hombre selvático de este planeta no puede concebir ni comprender cuáles son las prodigiosas obras que el Arte y la Industria atesoran en los grandes centros civilizados, así imposible es que se comprenda la sublime gran diosidad de las obras que realiza la energía consciente, actuante en la materia depurada, que entra en progresiva tenuidad hasta las más elevadas esferas. El Reino Tenebroso siempre ha estado en la última zona de la Esfera Cósmica, pues en ella toma asiento la Fundamental Familia Negati va. Este planeta y su satélite la Luna, sirven al ternativamente de morada á los sintéticos tene brosos. El concepto de ese majestuoso, grandioso y sublime Universo en que vivimos, ahora llega á ser concepto natural, sencillo y capaz de que le abrace en conjunto la humana mente; pues toda esa inmensidad de sistemas siderales la en cerramos en una Esfera de zonas concéntricas. y jerárquicas, regidas por Suprema Ley Mecá-
nica, cuya dinamicidad decreciente, del Centro á la superficie, determina matizada escála en el orden de las densidades; desde la Unidad Su prema y Fundamental de la Densidad, hasta la densidad extrema acusada por los mundos de· la postrer zona, donde se asienta el Reino Tene broso. ¿A qué más podía aspirar el afán de conocer que al de poderse explicar la sistematización fundamental del Cosmos? ¿A qué otro fin tras cendental puede guiar la inferencia, si no es al de esa sistematizada evolución que tiene por término grandioso, la síntesis en el seno de la Divina Región Central. En aquella Región cúmplense todas las su premas aspiraciones positivas, todas las sobe ranas promesas de la Vida. Allí apagan su sed de Amor y de Sabiduría los valerosos, los ab negados, los que tras larga y penosa tribula ción, vestir pueden la simbólica túnica de blan quísima pureza. Las aguas infinitas del abismo insondable que circundan la Esfera del Sistema Cósmico, contienen en su seno etéreo las series atómico luminosas que entrando á la vida por la nacien te nebulosa y siguiendo toda esa evolución que hemos podido explicar, en orden trascendental, genéranse unidades psíquicas, que pasando por todas las zonas jerárquicas del Cosmos, llegan
414 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. hasta la Esfera Divina, que en la Eternidad Dinámica dilata su radio invasor, penetrando siempre á las profundidades del Océano Etéreo sin encontrar límite. La ignorancia y la soberbia, con deficiente y presuntuosa ciencia, que nada sabían explicar acerca del Sistema Fundamental del Cosmos, fallaron en temerario juicio, acusando al Funda dor del Cristianismo de haber prohijado erró neos conceptos cosmogónicos. Mirad ahora cuál es su defensa. En primer lugar, hace diez y nueve siglos no podían darse á las masas populares enseñanzas que hace muy poco, en el siglo de Galileo, re chazaban los doctores; en segundo lugar, la mi sión del Cristo Eterno, en Judea, fué de Amor y no de Sabiduría; pero, sin embargo, aunque su especial misión fué moralizadora, en parábolas encerró lecciones de alta Sabiduría, que ahora mismo, explicadas por manera sistemática, ra cional y científicamente, muy pocos serán los entendidos que las comprendan con plenitud de conciencia. El Maestro, en Judea, inició por pa rábolas lo que hoy explicamos con relación al Sistema Cósmico. Dijo: que los justos resplandecerían como el sol en la, casa del Padre; que en esa casa había muchas moradas; que él, Jesús, no era de este Reino, y que el adversario, el Malo, era el prin-
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 415 cipe de este mundo. Por último; con el nombre de las tinieblas de afuera, designó al Océano Etéreo que baña la superficie de la Esfera Cós mica. La Obra de Redención tuvo principio desde que apareció sobre la faz de los primeros mun dos la familia humana; desde el momento en que á las sombrías sugestiones de Muerte había que oponer las luminosas sugestiones de Vida. El Salvador, el Cristo Eterno, conoce su de ber sagrado; de ahi que ha sabido sacrificarse desde la fundación del Universo Mundo. Des cendiendo del Centro Luminoso ha ido siempre á la última región, y entre sombras de muerte, ha enseñado el camino y la Verdad y la Vida. No habría libro capaz de contener la Univer sal Historia del Drama de la Redención, desen vuelto en las mil y mil moradas que con el cre cimiento cósmico ha venido ocupando la Muerte; pero de aquellos reiterados hechos ofrecerán concepto general, los particulares sucesos acae cidos en las últimas misiones terrestres, en las cuales, á costa de mil martirios, el Maestro ha venido á sembrar la simiente de sus facultades sintéticas, al través de las negras brumas que circundan á esta morada de la Muerte; alcan zando ingertar átomos de Amor y de Sabiduría en los espíritus que eran presa de la Negación. De ahí que él dijera: “Fuego vine á meter en la
416 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. Tierra, y qué quiero, si ya está encendido?” Si se atiende á las explicaciones que dimos al tratar del fenómeno de sugestión, ahora se ve rá que no es simple figura de retórica la que ofrece esa parábola, sino que en ella se expre sa, por modo elocuente, la realidad del fuego constituido por las ígneas formas de conciencia, que el Maestro irradia é ingerta en la mente de sus discípulos, cada vez que desciende á este mundo.

CAPÍTULO XVIII.

LA GRAN REFORMA. Las generaciones vivientes, en no muy leja no tiempo, van á presenciar la más radical y trascendental Reforma intelectual y moral áque aspirar pueda el noble deseo de los Hijos de la Vida. Dichosos los que esperan; felices los que no han entibiado su fe; bienaventurados los que han exaltado su amor en el martirio; bienaven turados los que creen en el triunfo de la Vida, en el Amor, en la Sabiduría y en la Justicia. Todas las nefandas sugestiones de la Muerte van á terminar; todas esas inconcebibles mons truosidades del absurdo que hace llamar santo al verdugo é impío al justo, se acabarán; des aparecerán las formas de la ignorancia so berbia, que niega la Vida trascendental y eter na, ó la reduce á vanas nieblas que se pierden 27
418 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. en la nada; se aniqutlarán las tiranías del cuer po, y las estatificaciones de la conciencia; cesa rá el egoísmo horrendo que impío permite, que frente á los desbordamientos de la mesa del fes tín orgiástico, muera de hambre y de frío la infeliz madre, que espirante da en su enjuto pecho la postrer gota de sangre al hijo de sus entrañas; tendrá fin el Templo de la Muerte,en cuyos altares ofician sus Pontífices y Sacerdo tes, que hipócritas y arteros comercian con la sagrada conciencia de los sencillos y de los ig norantes. En ese momento solemne, en que del secular Templo de todas las iniquidades”no quede piedra sobre piedra,” se cumplirá la su prema promesa que el Fundador del Cristia nismo hizo frente al pozo de Jacob; esto es, la adoración no será, ni en el Templo, ni en la montaña, sino en espíritu y en verdad. Mas, para que el Amor, la Verdad y la Jus ticia ocupen Solio en este mundo, tienen que acontecer espantosos cataclismos. En la Mecánica Cósmica todo es solidario; la dinámica psíquica, en matiz no interrumpido, tiene su esca a y se toca con la dinámica ani mal, con la dinámica vegetal, donde está el ra yo, y con la dinámica mineral, donde están re primidas las fuerzas que producen el temido terremoto. De ahí que á los paroxismos de la lucha en-
CIENCIA Y RELIGIÓN DEl PORVENlR. 419 tre las expansiones del Amor y las opresiones del Odio, entre las expansiones del Altruismo y las represiones del Egoísmo, entre las dina mizaciones de la Verdad y las estatificaciones del Engaño, derivarán, por influencia, en pa roxismos de rabia en el animal, en paroxismos venenosos en el vegetal y en paroxismos del mineral que vomitará fuego por anchurosos cráteres, y que conmoverá con estremecimien tos y convulsiones terribles la superficie del globo. En la atmósfera reiñirán también los an titéticos elementos, y todo, en suma, contribui rá en general Dinámica, para que después del día grande y terrible, cual jamás fué ni será, desde que el Mundo existe, llegue al fin el Rei nado del Amor y de la Sabiduría. Atrevéos aho ra á burlar la profecía cuando ella se os expli ca por manera científica, reconoced que las burlas fueron hijas de supina ignorancia: ¿qué sabíais de positivo acerca de la Mecánica Ab soluta? Empero, abrid bien los ojos para que viendo veais, y aguzad bien los oídos para que escu chando oigáis. Recordad bien lo que hace mu chos siglos se os tiene advertido: Que vuestro enemigo, con palabras de blasfemia, usurpará los poderes de la Tierra. Que ese enemigo haciendo política se atraerá en alianza á los Reyes de la Tierra.
420 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. Que obrará prodigios, á tal grado, que hará descender fuego del cielo, y así engañará aun -á los mismos elegidos. Es decir; aun á los mis- mos hijos de la Vida. Que la abominación estará en el lugar donde no debiera, en el lugar Santo, en la Ciudad de los siete montes (las siete colinas de Roma, que simbolizan los siete elementos sombríos, la Sín tesis de la Negación). Que aquella simbólica Bestia, que con pala bras de blasfemia ha de usurpar· los poderes de la Tierra, ocupará una SILLA sobre la cual se derramardn todas las iras y que entonces se ha rá su reino tenebroso. Así, pues, ved y oíd para que al aparecer vuestra Augusta Redentora, el Espíritu de Ver dad, no os mistifiquen y por modo blasfemo os digan que la Verdad es el Anticristo (porque os lo habrán de decir). Entonces los verdaderos Hijos de la Vida di rán: al Anticristo tenemos que reconocerlo por que hasta la saciedad nos ha detallado sus ca racteres el Apocalipsis ó Revelación de Juan Evangelista. En primer lugar, el Anticristo tiene que ocu par una Silla clásica; (cual lo es la Sede Ponti ficia); después, ha de tener gran poder terrenal para que posea un reino, que se ha de hacer
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 421 tenebroso; ese reino ha de estar en un lugar que se llame santo, por antonomasia, y en el cual existan siete montes. Ese Anticristo no será un Rey laico, puesto que se ha de hacer adorar y con palabras de blasfemia usurpard los po deres de la Tierra. Su política ha de ser de gran influencia para que pueda atraerse en alianza á los Reyes de la Tierra, cuyos monarcas, des pués, volviéndose en contra de su aliado, le aniquilarán, destruyéndole su reino tenebroso. Ahora bien; tened presente lo siguiente, que por manera reiterada se os anuncia, para que cuando suceda creais: el Espiritu de Verdad, el Espíritu Santo, como lo saben muy bien los verdaderos Ocultistas de Vida, es el Supremo Femenino, es la Eternal Esposa de Cristo, es la Mujer que dará á luz al Segador, al Caudillo que ha de regirá las naciones con vara de hie rro. (Rev. Cap. XII). Lejos de que la Esposa aparezca ocupando un trono, ella se mostrará en unión de otro Sér y ambos serán los Dos Testigos, que llevando lu to, profetizarán en un tiempo dado: ellos os pre cisarán este Evangelio Científico y denunciarán todas las iniquidades del último Pontífice Ro mano, que será Uno de los Tres Espíritus de Fundamental constitución tenebrosa, el que es tá designado con el nombre de Bestia, y que por manera inconsciente llevará un nombre que.
422 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. lo designe, que sea equivalente al número 666, como está indicado en la Revelación. Pasado el tiempo en que los Dos Testigos ha yan cumplido su misión, la Bestia del Pontifi eado Romano los mandará asesinar. Después de haber enseñado los Fundamen tos de una Síntesis Científica, no se nos oculta, que si hubiésemos suprimido este último capí tulo y algunos de los anteriores, habríamos contado con mayor número de adeptos; pero nuestra misión no es de conciliación con la Muerte. Esos adeptos condicionales no los quie re hoy la Vida, porque ya se precipitan los tiem pos y ahora sí, verdaderamente, el gran proble ma está en ser ó no-ser: ó se es hijo de la Vida ó se es tenebroso hijo de la Muerte. Hoy no se os pide la sola fe que reclama el Amor; hoy se os pide la razón que demanda la Sabiduría. Reflexionad que los trascendentales atributos de conciencia que lleváis dentro de vosotros mismos, piden por manera enérgica que la Ciencia no se pare en lo que es inferior, y sí que la Síntesis, traspasando los estudios físico-químicos y biológicos, llegue á coronar la obra, estudiando las profundidades del Bien y del Mal. Quien tiene el conocimiento de esas profun didades ¿deberá callar? No, mil veces no. Al borde del recipicio vemos una muchedumbre
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 428 que con paso acelerado y con negra venda en los ojos marcha hacia el abismo. Nuestro deber es lanzar un grito para detenerla. Si algunos voluntariamente se hacen sordos, esos serán hi- jos de la Muerte: para ellos será el abismo del no-ser. No escribimos para los siempre renovados comensales del festín de Baltasar; escribimos para los que teniendo el buen juicio de escu charnos, guardando nuestra palabra, se apres ten á quedar despiertos y en vela, para recibir al Espiritu de Verdad. Empero, los hijos de la Muerte, ya se apres tan para recibir á la Bestia y á su falso profe ta; ya uno de sus émulos ha dicho públicamen te: “El Vaticano está en poder de lo Ocul to; el Vaticano ha restaurado la Antigua Ma gia.” Sí, en efecto; el Papado está en poder del Ocultismo de la Muerte, y ha restaurado la Ma gia Negra; aquella misma con la cual el Profe ta de la Negación, condensando la materia im ponderable, sacaba agua de una peña y con vertía en serpiente su vara. En los tiempos modernos el Mago Negro, el mismo falso profeta que dictó ley monstruosa de crueldad y de venganza, el que perpetró hecatombes horribles arrasando pueblos ente ros, con su horda de mistificados hebreos; ese
424 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. mismo Uno de la Muerte, será el que venga á ser el falso profeta de que habla el Apocalip sis. ¡Ay de los cobardes! ¡Ay de los escépticos! ¡Ay de los que se refugien en el Templo del cual no debe quedar piedra sobre piedra! Cuando llegue el supremo instante, cuando veais palidecer á los mismos escépticos; cuando los que se llaman espíritus fuertes busquen auxilio en vanos formalismos del culto idolá trico; en aquel momento de inconcebible angus tia, cuando el dolor moral·y físico llegue al pa roxismo, cuando volváis los ojos hacia las re ligiones, implorando auxilio y el auxilio no llegue; cuando pidáis explicación de aquellos hechos á la ciencia oficial y ella enmudezca; cuando ni en la religión formalista, ni en la ciencia oficial, ni en los sistemas de seudo-filo sofía, encontréis explicación ni alivio á los ma les que afligirán á la terrestre humanidad, vol ved vuestros llorosos ojos á este Evangelio, y él, dándoos la clave del enigma, os dirá: Sólo el que es valeroso y resignado llegará á conquistar eterna dicha en la Vida. Si de todos modos habréis de sufrir el marti- rio, sufridlo para la Vida y no para hundiros en el abismo de la Muerte, en el cual, para lle-gar al no-ser, hay que pasar por los paroxis mos de horrenda y prolongada agonía; agonía
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 425 cruel, muy cruel: es la agonía de la soberbia herida é impotente que al querer escupir al Amor y á la Sabiduría, sólo alcanza escupirse á sí misma.
CONCLUSIÓN. Del Hermético Libro de la Vida hemos roto cuatro sellos, que corresponden á las cuatro partes de que consta este volumen; faltan aún por romperse otros tres; lo habremos de hacer en el momento en que lo determine la Ley matemática que rige las evoluciones en el Sistema Cósmico. No por atender á convencionalismos sociales que preceptúan hipócrita y falsa modestia, he mos de violar los fueros de nuestra conciencia, ocultando lo que en ella tiene asiento firmísimo. No creemos, pues, haber dado proposiciones que en lo fundamental estén sujetas á dilema que haga vacilar en el sentido de si serán ver daderas ó no lo serán. Ante nuestra convicción profundísima, apoyada en propios, íntimos y altlsimos hechos, nuestras proposiciones funda-
CIENCIA Y RELIGIÓN DEL PORVENIR. 427 mentales son axiomas, son verdades inconmo vibles. Sabemos que así no pueden ofrecerse ante todos los espíritus; pero téngase presente que á cada momento hemos repetido: nada pro ponemos, que no pida y espere su comprobación en el terreno de los hechos. En tal concepto, como nuestra convicción es inquebrantable, sabemos que todas y cada una de nuestras proposiciones han de ir siendo com probadas: esa será nuestra justificación. En tonces, júzguese cuán poderosa surgirá la Nue va Religión que v a á ser Universal, porque tiene por base la Ciencia, que es Unica; pues, ante sus hechos, ante esa Lógica suprema de la Verdad comprobada, todos los Hijos de la Vida vendrán á comunión grandiosa. Apartaránse los dos polos antitéticos de la Humanidad; y, en aquel de las tinieblas, quedarán los de la mala voluntad, los prohijadores del absurdo, los que se sustentan con el error, con los va nos formalismos, con los fa.laces aspectos de pomposa hojarasca; los que, amando las exte rioridades y los egoístas convencionalismos, no admiten conciliaciones, y en su aborrecimiento á la Vida del Amor y de la Sabiduría, morirán aplastados bajo las ruinas del secular Templo que simboliza todas las iniquidades, todas las acumuladas estatificaciones de la Negación, de la Muerte.
421 JESÚS CEBALLOS DOSAMANTES. Nuestra obra entraña, pues, perfecta armo nía entre la Ciencia y la Religión Universal, cuyas bases quedan fundadas; mas, en presto, les daremos mayor firmeza. La Religión que al romper los sellos del Mis terio, transforma los dogmas en verdades cien tificas, reconoced que es la Unica, la Verdade ra la Universal. Las supremas promesas Védicas, Zoroástri cas, Herméticas, Budhistas y Judeo-Cristianas, están cumplidas en su primer período. Esperad su consumación. FIN. Derechos reservados conforme á la ley.
INDICE. Págs. INTRODUCCIÓN. • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • 3 PRIMERA PARTE. MECÁNICA FÍSICO-QUÍMICA DEL COSMOS. CAPITULO 1.–Elementos reales de la Materia y sus propie- dades .........................................................................….45 Materia………………………………………………………...45 El Material Cósmico es increado é indestructible…………... 46 Divisibilidad de la Materia.......................................................47 Heterogeneidad de los átomos elementales..........................47 Signo de fundamental heterogeneidad ofrecido por todos los cuerpos del Universo………………………………...48 Propiedad luminosa... ........................................50 Propiedad calorífica.............................................................51 Propiedad sonora..................................................................62 Causa raiz de polaridad........................................................62 Causa del antítesis en la Naturaleza..........................63 Elementos de la Materia tenebrosa ó negativa..........................53 Septenarios elementos tenebrosos........................................54 Escala de múltiples gradaciones en los elementos lumi- nosos y sombrios.................................................................55

CAPÍTULO II.–Constitución de los cuerpos minerales…...........69

Fuerza de expansibilidad radiante ……………………….. 69 Fuerza de opresión estática..................................................61 Densidad...................................................................................62 Causa de gravedad................................................................63 Cohesión, atracción y repulsión molecular..........................65
II INDICE. Págs. Constitución de las moléculas elementales..............................67 Constitución de los cuerpos llamados simples.........................69 Constitución de los cuerpos compuestos..............................72 Afinidad química......................................................................73 Constitución de los cuerpos orgánicos................................74 Cristalización………………………………….……………76

CAPÍTULO III.–Génesis de las masas nebulosas y de un sis-

tema solar ……………………………………………….. 79 El éter es infinito manantial de prima materia cósmica….. 79 Fundamentos de la Mecánica Fisico-Qulmica del Cos- mos............................................................................82 Fundamentos de la Termo-Dinámica...................................86 En los experimentos de Tyndall, sobre la compresión de los gases, existe capital error en las deducciones que de los hechos se han sacado..........................................89 Modificación á la teoría de las ondulaciones.......................91 Causa de gravitación .............................................................98 Transformación de un cometa en sol..................................102 Constitución de un sistema planetario................................103 Causa de las mareas............................................................108

CAPÍTULO IV.-Paso de la materia ponderable al estado

trascendental ó eléctrico …………………………….113 Desdoblamiento de las moléculas ponderables henchidas por la acción térmica de los rayos solares............. 116 Causa de los fenómenos volcánicos…..................... 119 Filiación de los elementos de la Materia eléctrica.............. 120 La forma y los órganos que en la materia ponderable tienen efimera existencia, en la materia eléctrica son permanentes………………………………….………121 Meteoro del granizo...............................................................122 Cómo actúa la electricidad sobre el núcleo terrestre..........127 SEGUNDA PARTE. MECÁNICA BIOLÓGICO-VEGETAL. CAPITULO I.–Génesis Orgánico-vegetal................................129 Constitución de las primeras materias orgánicas................131 Constitución de una masa celular..............................135

CAPÍTULO II.–Vegetales que no tienen progenitores................139

ÍNDICE. III Págs . Radical causa de variedad en el elemento orgánico............139 Fenómeno de muerte en el vegetal.....................................146

CAPÍTULO III.–Evoluciones del núcleo eléchico-vegetal ….. 151

CAPÍTULO IV.–Vegetales de generación sexual.....................157

Causa raíz de polaridad sexual..............................................159 Hechos que demuestran la existencia de la electricidad organizada .................................................................................167 TERCERA PARTE. MECÁNICA BIOLÓGICO–ANIMAL.

CAPÍTULO I.–Génesis Orgánico-Animal................................171

CAPÍTULO II.–Evoluciones de las especies animales de cons

titución primitiva y fraccionaria ............................. 181

CAPÍTULO III.–Cruzamiento de especies inmediatas é infe riores,

para refundir sus múcleos dinámicos en espe- cies superiores..............................................................189 Concepto que debe tenerse acerca de las reacciones sin téticas que efectúan los sub-núcleos eléctricos, que en las especies inferiores son miembros constitutivos de la culminante especie animal…………………………………..191

CAPÍTULO IV.–Evolución integral de los mamíferos supe-

riores.................................................... 195

CAPÍTULO V.-Grupos ele tipos jerárquicos en toda la esca-

la zoológica..........................................................................l99

CAPÍTULO VI.–Raza simia antropomorfa..................................209

CAPÍTULO VII.–El antltesis en el animal .............................. 215

CAPÍTULO I.–La Materia en su estado trascendental..............219

CAPÍTULO II.–Raiz del tipo humano en su primitiva poten-

cia.................................................................................231

CAPÍTULO III.–La conciencia.....................................................239

CAPÍTULO IV.–Atributos psíquicos………………………..….257

CAPÍTULO V.–Eternos polos sexuales.....................................267

CAPÍTULO VI.–El Problema del Mal.........................................293

CAPÍTULO VII.–E1 Antitesis en la Humanidad.........................309

CAPÍTULO VIII.–Evoluciones de integración psiquica, ya

CAPÍTULO IX.–Consolidación ó eliminación de elementos

CAPÍTULO X.–La Justicia en el Cosmos.......................... 343

CAPÍTULO XI.–Sugestion de Vida y sugestión de Muerte

CAPÍTULO XII.–Ocultistas de Vida y Ocultistas de Muerte.

CAPÍTULO XIII.–Los sensitivos como instrumentos de

alta experimentación científica……………….………373 MagnetismoAnimal..........................................................379

CAPÍTULO XIV.–Fenómeno de Muerte...................... 383

CAPÍTULO XV.–La Vida en el medio de la Materia impon-

derable .....................................................................389

CAPÍTULO XVI.–Principio, Medio y Fin de la evolución cós-

mica..............................................................399

CAPÍTULO XVII Zonas jerárquicas del Sistema Cósmico .. 407

CAPÍTULO XVIII.–La Gran Reforma…………...…...……..417